LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 136

Junio 06 de 2026

La iglesia no cierra. Ahora más unidos, más cerca.

LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 136

 

MIQUEAS 5 - 7

¡Formen las tropas!
    El enemigo pone sitio a Jerusalén.
    Con una vara golpeará al líder de Israel en la cara.

Un gobernante saldrá de Belén

Pero tú, oh Belén Efrata,
    eres solo una pequeña aldea entre todo el pueblo de Judá.
No obstante, en mi nombre, saldrá de ti un gobernante para Israel,
    cuyos orígenes vienen desde la eternidad.
El pueblo de Israel será entregado a sus enemigos
    hasta que dé a luz la mujer que está de parto.
Entonces, por fin, sus compatriotas
    volverán del destierro a su propia tierra.
Y él se levantará para dirigir a su rebaño con la fuerza del Señor
    y con la majestad del nombre del Señor su Dios.
Entonces su pueblo vivirá allí tranquilo,
    porque él es exaltado con honores en todas partes.
    Y él será la fuente de paz.

Cuando los asirios invadan nuestra tierra
    y penetren en nuestras defensas,
nombraremos a siete gobernantes para que nos vigilen,
    a ocho príncipes para que nos dirijan.
Ellos gobernarán a Asiria con la espada desenvainada
    y entrarán por las puertas de la tierra de Nimrod.
Él nos rescatará de los asirios
    cuando desborden las fronteras para invadir nuestra tierra.

Purificación del remanente

Entonces el remanente que quedó en Israel
    ocupará su lugar entre las naciones.
Será como rocío enviado por el Señor
    o como lluvia que cae sobre la hierba,
la cual nadie puede controlar
    ni hacer que se detenga.
El remanente que quedó en Israel
    ocupará su lugar entre las naciones.
Será como un león entre los animales del bosque,
    como un fuerte león joven entre los rebaños de ovejas y cabras
que se abalanza sobre ellas y las desgarra
    sin nadie que las rescate.
La gente de Israel enfrentará a sus adversarios,
    y todos sus enemigos serán aniquilados.

10 «En aquel día—dice el Señor—
mataré a tus caballos
    y destruiré tus carros de guerra.
11 Derribaré tus muros
    y demoleré tus defensas.
12 Pondré fin a toda la brujería
    y no habrá más adivinos.
13 Destruiré todos tus ídolos y columnas sagradas,
    para que nunca más adores la obra de tus propias manos.
14 Quitaré tus altares idólatras con las imágenes de Asera
    y destruiré tus ciudades paganas.
15 Derramaré mi venganza
    sobre las naciones que se niegan a obedecerme».

Cargos del Señor contra Israel

Escuchen lo que dice el Señor:

«Levántate y presenta tu caso contra mí.
    Que se convoque a las montañas y a las colinas para que sean testigos de tus quejas.
¡Y ahora, oh montañas,
    escuchen las quejas del Señor!
Él entabla un pleito contra su pueblo
    y presentará sus cargos contra Israel.

»Oh pueblo mío, ¿qué te he hecho?
    ¿Qué he hecho para que te canses de mí?
    ¡Contéstame!
Yo te saqué de Egipto
    y te redimí de la esclavitud.
    Envié a Moisés, a Aarón y a Miriam para ayudarte.
¿No te acuerdas, pueblo mío,
    cómo el rey Balac de Moab intentó que te maldijeran
    y cómo, en lugar de eso, Balaam hijo de Beor te bendijo?
Recuerda tu viaje de la arboleda de Acacias a Gilgal,
    cuando yo, el Señor, hice todo lo posible
    para enseñarte acerca de mi fidelidad».

¿Qué podemos presentar al Señor?
    ¿Debemos traerle ofrendas quemadas?
¿Debemos inclinarnos ante el Dios Altísimo
    con ofrendas de becerros de solo un año?
¿Debemos ofrecerle miles de carneros
    y diez mil ríos de aceite de oliva?
¿Debemos sacrificar a nuestros hijos mayores
    para pagar por nuestros pecados?

¡No! Oh pueblo, el Señor te ha dicho lo que es bueno,
    y lo que él exige de ti:
que hagas lo que es correcto, que ames la compasión
    y que camines humildemente con tu Dios.

Culpa y castigo de Israel

¡Si son sabios, teman al Señor!
    Su voz llama a todos en Jerusalén:
«Los ejércitos de destrucción se acercan;
    el Señor los envía.
10 ¿Qué puedo decir de las casas de los perversos
    que se llenaron de riquezas obtenidas con estafa?
¿Qué de la práctica repugnante
    de pesar el grano con medidas falsas?
11 ¿Cómo podré tolerar a tus mercaderes
    que usan balanzas y pesas adulteradas?
12 Los ricos entre ustedes llegaron a tener mucho dinero
    mediante la extorsión y la violencia.
Tus habitantes están tan acostumbrados a mentir
    que su lengua ya no puede decir la verdad.

13 »¡Por lo tanto, yo te heriré!
    Te dejaré en la ruina a causa de todos tus pecados.
14 Comerás pero no quedarás satisfecho.
    Las punzadas de hambre y el vacío de tu estómago no cesarán.
Aunque intentes ahorrar dinero,
    al final no te quedará nada.
Guardarás un poco,
    pero se lo daré a tus conquistadores.
15 Sembrarás
    pero no cosecharás.
Prensarás tus aceitunas,
    pero no obtendrás aceite suficiente para ungirte.
Pisarás las uvas,
    pero no conseguirás sacarles jugo para hacer vino.
16 ¡Tú respetas solo las leyes del malvado rey Omri;
    sigues solo el ejemplo del perverso rey Acab!
Por lo tanto, haré de ti un ejemplo,
    llevándote a la ruina.
Serás tratado con desprecio,
    ridiculizado por todos los que te vean».

El sufrimiento se transforma en esperanza

¡Miserable de mí!
Me siento como el recolector de fruta que después de cosechar
    no encuentra nada que comer.
No encuentro ni un racimo de uvas ni uno de los primeros higos
    para saciar mi hambre.
La gente que sigue a Dios ha desaparecido;
    no queda ni una sola persona honrada sobre la tierra.
Son todos asesinos;
    les tienden trampas hasta a sus propios hermanos.
¡Con ambas manos son hábiles para hacer el mal!
    Tanto los funcionarios como los jueces exigen sobornos.
La gente con influencia obtiene lo que quiere
    y juntos traman para torcer la justicia.
Hasta el mejor de ellos es como una zarza;
    el más honrado es tan peligroso como un cerco de espinos.
Pero ahora viene con prontitud el día de juicio.
    Su hora de castigo ha llegado, un tiempo de confusión.
No confíen en nadie,
    ¡ni en su mejor amigo, ni siquiera en su esposa!
Pues el hijo desprecia a su padre.
    La hija se rebela contra su madre.
La nuera reta a su suegra.
    ¡Sus enemigos están dentro de su propia casa!

En cuanto a mí, busco la ayuda del Señor.
    Espero confiadamente que Dios me salve,
    y con seguridad mi Dios me oirá.
¡Enemigos míos, no se regodeen de mí!
    Pues aunque caiga, me levantaré otra vez.
Aunque esté en oscuridad,
    el Señor será mi luz.
Seré paciente cuando el Señor me castigue,
    porque he pecado contra él.
Pero después, él tomará mi caso
    y me hará justicia por todo lo que he sufrido a manos de mis enemigos.
El Señor me llevará a la luz
    y veré su justicia.
10 Entonces mis enemigos verán que el Señor está de mi lado.
    Serán avergonzados los que se mofaban de mí diciendo:
«Entonces, ¿dónde está el Señor,
    ese Dios tuyo?».
Con mis propios ojos veré su ruina;
    como lodo en las calles serán pisoteados.

11 En aquel día, Israel, tus ciudades serán reconstruidas
    y tus fronteras se extenderán.
12 Vendrá gente de muchos países y te honrará:
    desde Asiria hasta las ciudades de Egipto,
desde Egipto hasta el río Éufrates
    y desde los mares distantes y las montañas lejanas.
13 Sin embargo, la tierra se volverá vacía y desolada
    a causa de la perversidad de los que la habitan.

Compasión del Señor por Israel

14 Oh Señor, protege a tu pueblo con tu vara de pastor;
    guía a tu rebaño, tu posesión más preciada.
Aunque viva solo en un matorral
    en lo alto del monte Carmelo,
que se alimente en los fértiles pastos de Basán y Galaad
    como lo hacía en tiempos pasados.

15 «Sí—dice el Señor—,
    haré para ti grandes milagros,
como los que hice cuando te rescaté
    de la esclavitud en Egipto».

16 Todas las naciones del mundo quedarán maravilladas
    de lo que el Señor hará por ti.
Estarán avergonzadas
    de su escaso poder.
Se cubrirán la boca, mudas de respeto y temor,
    sordas a todo lo que las rodea.
17 Como serpientes que salen de sus guaridas,
    saldrán para encontrarse con el Señor nuestro Dios.
Sentirán mucho temor de él
    y temblarán de terror ante su presencia.

18 ¿Dónde hay otro Dios como tú,
    que perdona la culpa del remanente
    y pasa por alto los pecados de su preciado pueblo?
No seguirás enojado con tu pueblo para siempre,
    porque tú te deleitas en mostrar tu amor inagotable.
19 Volverás a tener compasión de nosotros.
    ¡Aplastarás nuestros pecados bajo tus pies
    y los arrojarás a las profundidades del océano!
20 Nos mostrarás tu fidelidad y tu amor inagotable,
    como lo prometiste hace mucho tiempo a nuestros antepasados Abraham y Jacob.

 

 

SALMOS 131

Cántico para los peregrinos que suben a Jerusalén. Salmo de David.

131 Señor, mi corazón no es orgulloso;
    mis ojos no son altivos.
No me intereso en cuestiones demasiado grandes
    o impresionantes que no puedo asimilar.
En cambio, me he calmado y aquietado,
    como un niño destetado que ya no llora por la leche de su madre.
    Sí, tal como un niño destetado es mi alma en mi interior.

Oh Israel, pon tu esperanza en el Señor,
    ahora y siempre.

 


4 pasos que te ayudarán a tener un tiempo con Dios.


Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.

  1. Lea despacio
  2. Lea en voz alta
  3. Mientras esté leyendo pregúntele a Dios:

¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele


Dios podría estar hablándole de Él

  1. ¿Quién es Él?
  2. ¿Cuáles son sus características?
  3. ¿Qué hará?

Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:

  • P ¿Será un PECADO que debo confesar?
  • A ¿Será una ACTITUD que debo adoptar?
  • M ¿Será un MANDAMIENTO que debo obedecer?
  • P ¿Será una PROMESA que debo reclamar?
  • E ¿Será un EJEMPLO que debo seguir o evitar?

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.

  1. Pida PERDÓN: Confiese su pecado, arrepiéntase y reciba el perdón de Dios
  2. De GRACIAS: Agradezca a Dios por sus muchas bendiciones y promesas
  3. Por FAVOR: Ore por sus necesidades y las de otros; salvación, sanidad, protección
  4. Finalice diciendo TE AMO. Termine este tiempo en adoración y alabanza

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.

  1. ¿Qué le habló Dios?
  2. ¿Cómo esto cambiará sus perspectivas?
  3. ¿Cómo aplicará esto en su vida diaria?

Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”

Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”

DEVOCIONALES