Febrero 28 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 38
LEVÍTICO 24 – 25
Aceite puro y pan santo
24 El Señor le
dijo a Moisés: 2 «Ordena al pueblo de Israel que
traiga aceite puro de olivas prensadas para el alumbrado, y así mantener las
lámparas continuamente encendidas, 3 las lámparas
del candelabro que está en el tabernáculo frente a la cortina interior que
protege el arca del pacto. Aarón deberá mantener las lámparas encendidas
en la presencia del Señor toda la noche. Esta es una ley perpetua
para el pueblo que se cumplirá de generación en generación. 4 Aarón
y los sacerdotes se ocuparán de las lámparas que están en el candelabro de oro
puro, a fin de que ardan continuamente en la presencia del Señor.
5 »También
deberás hornear doce panes planos de harina selecta, usarás cuatro litros para
cada pan. 6 Pon los panes delante del Señor sobre
la mesa de oro puro y colócalos en dos columnas, con seis panes en cada
columna. 7 Pon un poco de incienso puro cerca de
cada columna para que sirva como una ofrenda representativa, una ofrenda
especial presentada al Señor. 8 Cada día de
descanso colocarás este pan ante el Señor como una ofrenda de parte
de los israelitas; es un recordatorio perpetuo del pacto eterno. 9 Los
panes les pertenecerán a Aarón y a sus descendientes, quienes los comerán en un
lugar sagrado, porque son sumamente santos. Los sacerdotes tendrán el derecho
perpetuo de exigir esta porción de las ofrendas especiales presentadas al Señor».
Ejemplo de castigo justo
10 Cierto
día, un hombre de madre israelita y de padre egipcio salió de su carpa y tuvo
una pelea con un israelita. 11 Durante la pelea, el
hijo de la madre israelita blasfemó el Nombre del Señor con una
maldición. Así que llevaron a este hombre ante Moisés para ser juzgado. Su
madre se llamaba Selomit, hija de Dibri de la tribu de Dan. 12 Lo
tuvieron bajo vigilancia hasta que les fuera clara la voluntad del Señor sobre
este asunto.
13 Luego
el Señor le dijo a Moisés: 14 «Saca al
blasfemo fuera del campamento, y diles a los que escucharon la maldición que
pongan las manos sobre la cabeza del blasfemo. Después permite que toda la
comunidad lo mate a pedradas. 15 Dile al pueblo de
Israel: los que maldigan a su Dios serán castigados por su pecado. 16 Todo
el que blasfeme el Nombre del Señor morirá apedreado por toda la
comunidad de Israel. Cualquier israelita de nacimiento o extranjero entre
ustedes que blasfeme el Nombre del Señor será ejecutado.
17 »El
que le quite la vida a otra persona será ejecutado.
18 »El
que mate a un animal que pertenece a otra persona tendrá que reponerlo: un
animal vivo por el muerto.
19 »El
que hiera a una persona recibirá la misma herida que haya hecho: 20 fractura
por fractura, ojo por ojo, diente por diente. Lo que uno haga para lastimar a
otro, eso mismo deberá recibir.
21 »El
que mate a un animal tendrá que reponerlo, pero el que mate a una persona será
ejecutado.
22 »La
misma ley es aplicable tanto para los israelitas de nacimiento como para los
extranjeros que viven entre ustedes. Yo soy el Señor su Dios».
23 Después
que Moisés dio todas estas instrucciones a los israelitas, sacaron al blasfemo
fuera del campamento y lo apedrearon a muerte. Los israelitas hicieron tal como
el Señor le había ordenado a Moisés.
El año de descanso
25 Cuando
Moisés estaba en el monte Sinaí, el Señor le dijo: 2 «Da
las siguientes instrucciones al pueblo de Israel: cuando hayas entrado en la
tierra que te doy, la tierra misma deberá guardar un año de descanso ante
el Señor cada siete años. 3 Durante seis
años podrás sembrar tus campos, podar tus viñedos y recoger tus cosechas, 4 pero
durante el séptimo año la tierra deberá tener un año completo para descansar.
Es el descanso del Señor. No siembres tus campos ni podes tus viñedos
durante ese año. 5 No almacenes las cosechas que
crezcan por sí solas ni recojas las uvas de tus vides no podadas. La tierra
deberá tener un año completo para descansar. 6 Se
te permite comer de todo lo que produzca la tierra por sí sola durante su
descanso. Esto es aplicable a ti, a tus sirvientes, a tus obreros contratados y
a los residentes temporales que viven contigo. 7 A
tu ganado y a los animales salvajes en tu tierra también se les permitirá comer
de lo que produzca la tierra.
El año de jubileo
8 »Además,
contarás siete años de descanso, siete conjuntos de siete años, que suman
cuarenta y nueve años en total. 9 Entonces, en el
Día del Perdón del año cincuenta, haz un fuerte y prolongado toque del
cuerno de carnero por todo el país. 10 Aparta este
año como un año santo, un tiempo para proclamar libertad por toda la tierra
para todos los que viven allí. Será un año de jubileo para ti, cuando puedes
volver a la tierra que pertenecía a tus antepasados y regresar a tu propio
clan. 11 Este año cincuenta será de jubileo para
ti. Durante ese año no deberás sembrar tus campos ni almacenar ninguno de los
cultivos que crezcan por sí solos, ni recoger las uvas de tus vides no
podadas. 12 Será un año de jubileo para ti y
deberás mantenerlo santo. Sin embargo, se te permite comer de todo lo que la
tierra produzca por sí sola. 13 En el año de
jubileo a cada uno se le permite regresar a la tierra que les pertenecía a sus
antepasados.
14 »Cuando
hagas un acuerdo con tu vecino para comprar o para vender alguna propiedad, no
se aproveche el uno del otro. 15 Cuando compres un
terreno de tu vecino, el precio que pagues deberá estar basado en el número de
años desde el último jubileo. El vendedor debe fijar el precio considerando el
número de años que faltan para el siguiente año de jubileo. 16 Mientras
más años faltan para el siguiente jubileo, más alto será el precio; mientras
menos años, menor será el precio. Después de todo, la persona que vende la
tierra en realidad está vendiendo una cierta cantidad de cosechas. 17 Muestra
tu temor a Dios al no aprovecharse el uno del otro. Yo soy el Señor tu
Dios.
18 »Si
quieres vivir con seguridad en la tierra, sigue mis decretos y obedece mis
ordenanzas. 19 Entonces la tierra te dará
abundantes cosechas, comerás hasta saciarte y vivirás con seguridad. 20 Pero
puede que preguntes: “¿Qué comeremos durante el año séptimo, ya que no se nos
permite sembrar ni cosechar en ese año?”. 21 Ten
por seguro que yo te enviaré mi bendición en el sexto año, de modo que la
tierra producirá una cosecha abundante, suficiente para tres años. 22 Cuando
siembres tus campos en el octavo año, todavía estarás comiendo de la abundante
cosecha del sexto año. De hecho, aún estarás comiendo de la abundante cosecha
cuando recojas la nueva cosecha en el noveno año.
Rescate de propiedades
23 »La
tierra no debe venderse a perpetuidad, porque la tierra es mía. Tú solamente
eres un extranjero y un arrendatario que trabaja para mí.
24 »Con
cada compra de tierra tienes que concederle al vendedor el derecho de volver a
comprarla. 25 Si uno de tus hermanos israelitas se
empobrece y se ve obligado a vender alguna propiedad familiar, un pariente
cercano debería comprarla para él. 26 Si no hay un
pariente cercano para comprar la propiedad, pero la persona que la vendió
consigue suficiente dinero para volver a comprarla, 27 entonces
la persona tendrá el derecho de recuperarla del que la compró. Se descontará el
precio de la tierra según el número de años que faltan para el siguiente año de
jubileo. De esta forma el primer propietario podrá regresar a su tierra. 28 Sin
embargo, si al primer propietario no le alcanza para volver a comprar la
propiedad, esta quedará en poder del nuevo propietario hasta el siguiente año
de jubileo. En el año de jubileo, la propiedad volverá a los primeros dueños, a
fin de que ellos puedan regresar a la tierra de su familia.
29 »Si
alguien vende una casa dentro de una ciudad amurallada, esta persona tiene el
derecho de volver a comprarla durante el período de un año completo después de
la venta. Durante ese año, el vendedor tiene el derecho de volver a
comprarla. 30 Sin embargo, si no vuelve a comprarla
en el plazo de un año, la venta de la casa dentro de la ciudad amurallada no
podrá revertirse. Será la propiedad permanente del comprador. No se le
regresará al primer propietario en el año de jubileo. 31 Pero
una casa en una aldea—un asentamiento sin murallas—será considerada como una
propiedad en el campo. Está permitido volver a comprar esa casa en cualquier
momento, y deberá regresarse a su primer propietario en el año de jubileo.
32 »Los
levitas siempre tienen el derecho de volver a comprar una casa que vendan
dentro de las ciudades que se les asignaron. 33 Y
cualquier propiedad que los levitas vendan—todas las casas dentro de las
ciudades de los levitas—tendrá que ser devuelta en el año de jubileo. Después
de todo, las casas dentro de las ciudades reservadas para los levitas son las
únicas propiedades que ellos poseen en todo Israel. 34 Los
pastizales que rodean las ciudades de los levitas nunca podrán venderse. Es su
posesión perpetua.
Rescate de los pobres y de los
esclavos
35 »Si
alguno de tus hermanos israelitas se empobrece y no puede sostenerse a sí
mismo, ayúdalo como lo harías con un extranjero o un residente temporal y
permítele vivir contigo. 36 No le cobres intereses
ni obtengas una ganancia a costa de él. En cambio, muestra tu temor a Dios al
permitirle que viva contigo como si fuera un pariente. 37 Recuerda,
no le cobres intereses sobre el dinero que le prestes ni obtengas una ganancia
con los alimentos que le vendas. 38 Yo soy el Señor tu
Dios, quien te sacó de la tierra de Egipto para darte la tierra de Canaán y
para ser tu Dios.
39 »Si
uno de tus hermanos israelitas se empobrece y se ve obligado a venderse a ti,
no lo trates como a un esclavo. 40 En cambio,
trátalo como a obrero contratado o como a un residente temporal que vive
contigo, y trabajará para ti únicamente hasta el año de jubileo. 41 Entonces,
él y sus hijos ya no tendrán ninguna obligación contigo, y regresarán a su clan
y a la tierra que se asignó a sus antepasados. 42 Los
israelitas son mis siervos, a quienes yo saqué de la tierra de Egipto, de modo
que nunca deben ser vendidos como esclavos. 43 Muestra
tu temor a Dios al no tratarlos con dureza.
44 »Sin
embargo, podrás comprar esclavos y esclavas de entre las naciones
vecinas. 45 También podrás comprar a los hijos de
los residentes temporales que vivan entre ustedes, incluidos los que hayan
nacido en tu tierra. Podrás considerarlos como tu propiedad, 46 y
los dejarás como herencia permanente a tus hijos. Podrás tratarlos como
esclavos, pero nunca deberás tratar a tus hermanos israelitas de esa manera.
47 »Supongamos
que un extranjero o un residente temporal se enriquece mientras vive entre
ustedes. Si uno de tus hermanos israelitas se empobrece y se ve obligado a
venderse a dicho extranjero o a un miembro de su familia, 48 aun
así mantendrá el derecho de que alguien pague rescate por él, incluso después
de haber sido comprado. Un hermano lo puede volver a comprar, 49 también
un tío o un primo. De hecho, cualquier pariente cercano podrá rescatarlo.
También podrá redimirse a sí mismo si ha prosperado. 50 Tendrá
que negociar el precio de su libertad con la persona que lo compró. El precio
se basará en el número de años desde el tiempo en que se vendió hasta el
siguiente año de jubileo, es decir, lo que costaría contratar a un obrero
durante ese período de tiempo. 51 Si aún faltan
muchos años para el jubileo, entonces devolverá una parte en proporción a lo
que recibió cuando se vendió a sí mismo. 52 Si solo
faltan unos cuantos años para el año de jubileo, entonces solo pagará una
pequeña cantidad por su redención. 53 El extranjero
deberá tratarlo como a un obrero con contrato anual. No permitirás que un
extranjero trate a ninguno de tus hermanos israelitas con dureza. 54 Si
algún israelita aún no ha sido rescatado cuando llegue el año de jubileo, él y
sus hijos deberán ser puestos en libertad en ese tiempo. 55 Pues
los hijos de Israel me pertenecen. Son mis siervos, a quienes saqué de la
tierra de Egipto. Yo soy el Señor su Dios.
SALMOS 38
Salmo de David, en el cual le pide a
Dios que se acuerde de él.
38 ¡Oh Señor,
no me reprendas en tu enojo
ni me disciplines en tu ira!
2 Tus flechas me han herido muy adentro
y tus golpes me aplastan.
3 Debido a tu enojo, todo mi cuerpo está enfermo;
mi salud está arruinada a causa de mis pecados.
4 Mi culpa me abruma;
es una carga demasiado pesada para soportar.
5 Mis heridas se infectan y dan mal olor
a causa de mis necios pecados.
6 Me retuerzo atormentado por el dolor;
todo el día estoy lleno de profunda tristeza.
7 Una fiebre galopante me quema por dentro,
y mi salud está arruinada.
8 Estoy agotado y totalmente destrozado;
mis gemidos salen de un corazón angustiado.
9 Señor,
tú sabes lo que anhelo;
oyes todos mis suspiros.
10 Mi corazón late aceleradamente, se me acaban las
fuerzas
y estoy quedando ciego.
11 Mis seres queridos y amigos no se me acercan, por
temor a la enfermedad;
hasta mi propia familia se mantiene a distancia.
12 Mientras tanto, mis enemigos tienden trampas para
matarme.
Los que desean mi mal hacen planes para arruinarme;
se pasan el día maquinando su traición.
13 Pero
yo hago oídos sordos a sus amenazas;
me quedo callado ante ellos como quien no puede hablar.
14 Opté por no oír nada,
y tampoco respondo.
15 Pues a ti te espero, oh Señor.
Tú debes responder por mí, oh Señor mi Dios.
16 Dije en oración: «No dejes que mis enemigos se burlen
de mí,
ni que se regodeen en mi caída».
17 Estoy
al borde del colapso,
haciendo frente a un dolor constante.
18 Pero confieso mis pecados;
estoy profundamente arrepentido por lo que hice.
19 Tengo muchos enemigos agresivos;
me odian sin razón.
20 Me pagan mal por bien
y se me oponen porque procuro lo bueno.
21 No me abandones, oh Señor;
no te quedes lejos, Dios mío.
22 Ven pronto a ayudarme,
oh Señor, mi salvador.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”