Marzo 06 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 44
NÚMEROS 14 – 16
El pueblo se rebela
14 Entonces
toda la comunidad empezó a llorar a gritos y así continuó toda la noche. 2 Sus
voces se elevaron en una gran protesta contra Moisés y Aarón: «¡Si tan solo
hubiéramos muerto en Egipto o incluso aquí en el desierto!—se quejaban—. 3 ¿Por
qué el Señor nos está llevando a esta tierra solo para que muramos en
batalla? ¡A nuestras esposas y a nuestros hijos se llevarán como botín! ¿No
sería mejor volvernos a Egipto?». 4 Entonces
conspiraron entre ellos: «¡Escojamos a un nuevo líder y regresemos a Egipto!».
5 Entonces
Moisés y Aarón cayeron rostro en tierra ante toda la comunidad de Israel. 6 Dos
de los hombres que exploraron la tierra, Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de
Jefone, se rasgaron la ropa 7 y dijeron a todo el
pueblo de Israel: «¡La tierra que atravesamos y exploramos es
maravillosa! 8 Si el Señor se agrada de
nosotros, él nos llevará a salvo a esa tierra y nos la entregará. Es una tierra
fértil, donde fluyen la leche y la miel. 9 No se
rebelen contra el Señor y no teman al pueblo de esa tierra. ¡Para
nosotros son como presa indefensa! ¡Ellos no tienen protección, pero el Señor está
con nosotros! ¡No les tengan miedo!».
10 Sin
embargo, toda la comunidad comenzó a decir que apedrearan a Josué y a Caleb.
Entonces la gloriosa presencia del Señor se apareció a todos los
israelitas en el tabernáculo. 11 Y el Señor le
dijo a Moisés: «¿Hasta cuándo me despreciará este pueblo? ¿Nunca me creerán,
aun después de todas las señales milagrosas que hice entre ellos? 12 Negaré
que son míos y los destruiré con una plaga. ¡Luego te convertiré en una nación
grande y más poderosa que ellos!».
Moisés intercede por el pueblo
13 Pero
Moisés respondió:
—¿Qué pensarán los egipcios cuando oigan acerca
de esto?—le preguntó al Señor—. Ellos saben muy bien cómo demostraste tu
poder cuando rescataste a tu pueblo de Egipto. 14 Si
ahora los destruyes, entonces los egipcios lo informarán a los habitantes de
esta tierra, los cuales ya escucharon que vives en medio de tu pueblo. Ellos
saben, Señor, que te apareciste a tu pueblo cara a cara y que tu columna
de nube se mantiene en el aire sobre ellos. Saben que de día vas delante de
ellos en la columna de nube y por la noche en la columna de fuego. 15 Así
que si ahora matas a todo el pueblo de un solo golpe, las naciones que han oído
acerca de tu fama dirán: 16 “Como el Señor no
pudo llevarlos a la tierra que juró darles, los mató en el desierto”.
17 »Por
favor, Señor, demuestra que tu poder es tan grande como lo has declarado. Como
lo has dicho: 18 “El Señor es lento para
enojarse y está lleno de amor inagotable y perdona toda clase de pecado y
rebelión; pero no absuelve al culpable. Él extiende los pecados de los padres
sobre sus hijos; toda la familia se ve afectada, hasta los hijos de la tercera
y la cuarta generación”. 19 En conformidad con tu
magnífico e inagotable amor, por favor, perdona los pecados de este pueblo, así
como lo has perdonado desde que salió de Egipto.
20 Entonces
el Señor le dijo:
—Los perdonaré como me lo pides. 21 Pero
tan cierto como que yo vivo y tan cierto como que la tierra está llena de la
gloria del Señor, 22 ni uno solo de este
pueblo entrará jamás en esa tierra. Todos vieron mi gloriosa presencia y las
señales milagrosas que realicé, tanto en Egipto como en el desierto, pero vez
tras vez me han probado, rehusando escuchar mi voz. 23 Ni
siquiera verán la tierra que juré dar a sus antepasados. Ninguno de los que me
trataron con desdén la verá. 24 Sin embargo, mi
servidor Caleb tiene una actitud diferente a los demás. Él se ha mantenido fiel
a mí, por lo tanto, yo lo llevaré a la tierra que él exploró. Sus descendientes
tomarán posesión de la porción de la tierra que les corresponde. 25 Ahora
bien, den la vuelta y no sigan hacia la tierra donde habitan los amalecitas y
los cananeos. Mañana deberán partir al desierto en dirección del mar Rojo.
El Señor castiga a los
israelitas
26 Entonces
el Señor les dijo a Moisés y a Aarón: 27 «¿Hasta
cuándo debo tolerar a esta perversa comunidad y sus quejas en mi contra? Sí, he
oído las quejas que los israelitas tienen contra mí. 28 Ahora
bien, díganles lo siguiente: tan cierto como que yo vivo, declara el Señor,
haré con ustedes precisamente lo que les oí decir. 29 ¡Todos
caerán muertos en este desierto! Ya que se quejaron en contra de mí, cada uno
de los registrados que tiene veinte años o más morirá. 30 No
entrarán a ocupar la tierra que yo juré darles, excepto Caleb, hijo de Jefone,
y Josué, hijo de Nun.
31 »Ustedes
dijeron que sus niños serían llevados como botín. Pues bien, yo me ocuparé de
que entren a salvo a esa tierra y que disfruten lo que ustedes
despreciaron. 32 Pero en cuanto a ustedes, caerán
muertos en este desierto. 33 Sus hijos serán como
pastores que vagarán por el desierto durante cuarenta años y de esa manera,
ellos pagarán por la infidelidad de ustedes, hasta que el último de ustedes
caiga muerto en el desierto.
34 »Puesto
que sus hombres exploraron la tierra durante cuarenta días, ustedes andarán
vagando en el desierto por cuarenta años—un año por cada día—y así sufrirán las
consecuencias de sus pecados. Entonces sabrán lo que es tenerme como
enemigo. 35 ¡Yo, el Señor, he hablado! Sin
falta, haré todas estas cosas a cada miembro de la comunidad que conspiró
contra mí. ¡Serán destruidos en este desierto, y aquí morirán!».
36 Entonces
los diez hombres que Moisés envió a explorar la tierra—que por sus malos
informes incitaron la rebelión contra el Señor— 37 fueron
heridos de muerte por una plaga delante del Señor. 38 De
los doce que exploraron la tierra, solo Josué y Caleb siguieron vivos.
39 Después,
cuando Moisés comunicó las palabras del Señor a todos los israelitas,
se llenaron de profundo dolor. 40 Así que a la
mañana siguiente se levantaron temprano y subieron a la parte alta de las
colinas. «¡Vamos!—dijeron—. Reconocemos que hemos pecado, pero ahora estamos
listos para entrar a la tierra que el Señor nos prometió».
41 Pero
Moisés les dijo: «¿Por qué desobedecen ahora las órdenes del Señor de
volver al desierto? No les dará resultado. 42 No
suban ahora a la tierra. Lo único que sucederá es que sus enemigos los
aplastarán porque el Señor no está con ustedes. 43 Cuando
enfrenten a los amalecitas y a los cananeos en batalla, serán masacrados.
El Señor los abandonará porque ustedes abandonaron al Señor».
44 Sin
embargo, el pueblo avanzó con insolencia hacia la zona montañosa, aunque ni
Moisés ni el arca del pacto del Señor salieron del campamento. 45 Entonces
los amalecitas y los cananeos que vivían en las montañas descendieron, los
atacaron y los vencieron, haciéndolos huir hasta Horma.
Leyes acerca de las ofrendas
15 Entonces
el Señor le dijo a Moisés: 2 «Da las
siguientes instrucciones al pueblo de Israel.
»Cuando finalmente se establezcan en la tierra
que les doy, 3 presentarán ofrendas especiales como
un aroma agradable al Señor. Estas ofrendas se pueden presentar en varias
formas: como ofrenda quemada, como sacrificio para cumplir un voto, como
ofrenda voluntaria o como ofrenda en cualquiera de sus festivales anuales, y
las pueden tomar del ganado o de sus rebaños de ovejas y cabras. 4 Cuando
presenten estas ofrendas, también deben dar al Señor una ofrenda de
grano de dos litros de harina selecta mezclada con un
litro de aceite de oliva. 5 Por cada cordero
presentado como ofrenda quemada o como sacrificio especial, deben también
presentar un litro de vino como ofrenda líquida.
6 »Si
el sacrificio es un carnero, entreguen una ofrenda de grano de cuatro litros de
harina selecta mezclada con un litro y tercio de aceite de oliva, 7 y
un litro y tercio de vino como ofrenda líquida. Será un aroma agradable
al Señor.
8 »Cuando
presenten un becerro como ofrenda quemada, como sacrificio para cumplir un voto
o como ofrenda de paz al Señor, 9 deben
también dar una ofrenda de grano de seis litros de harina selecta mezclada
con dos litros de aceite de oliva, 10 y dos
litros de vino como ofrenda líquida. Esta será una ofrenda especial, un aroma
agradable al Señor.
11 »Cada
sacrificio, ya sea un toro, un carnero, un cordero o un cabrito, se preparará
de la manera indicada. 12 Sigan estas instrucciones
con cada ofrenda que presenten. 13 Todo israelita
de nacimiento tiene que seguir estas instrucciones cuando presente una ofrenda
especial como un aroma agradable al Señor. 14 Si
algún extranjero los visita o vive entre ustedes y quiere presentar una ofrenda
especial como un aroma agradable al Señor, tiene que seguir estos mismos
procedimientos. 15 Los israelitas de nacimiento y
los extranjeros son iguales ante el Señor y están sujetos a los
mismos decretos. Esta es una ley perpetua para ustedes; tendrá que cumplirse de
generación en generación. 16 Las mismas
instrucciones y ordenanzas se aplicarán tanto a ustedes como a los extranjeros
que vivan entre ustedes».
17 Además,
el Señor le dijo a Moisés: 18 «Da las
siguientes instrucciones al pueblo de Israel.
»Cuando lleguen a la tierra donde los llevo 19 y
coman de los cultivos que crecen allí, separarán una parte de ellos como
ofrenda sagrada al Señor. 20 De la primera
harina molida, presenten un pan y sepárenlo como ofrenda sagrada, como lo hacen
con el primer grano del campo de trillar. 21 En
todas las generaciones venideras, cada año, presentarán una ofrenda sagrada
al Señor de la primera harina molida.
22 »Pero
supongamos que ustedes, sin intención, no llevan a cabo todos estos mandatos
que el Señor les dio por medio de Moisés. 23 Y
supongamos que en el futuro sus descendientes no hacen todo lo que el Señor les
ordenó por medio de Moisés. 24 Si el error se
cometiera involuntariamente y la comunidad no se diera cuenta de ello, toda la
comunidad presentará un becerro como ofrenda quemada, como un aroma agradable
al Señor. Esta ofrenda se ofrecerá juntamente con la ofrenda obligatoria
de grano y la ofrenda líquida, y con un chivo como ofrenda por el pecado. 25 Con
esta ofrenda, el sacerdote purificará a toda la comunidad de Israel; de esa
manera los hará justos ante el Señor y quedarán perdonados. Pues fue
un pecado sin intención y lo corrigieron con sus ofrendas al Señor: la
ofrenda especial y la ofrenda por el pecado. 26 Toda
la comunidad de Israel será perdonada, incluidos los extranjeros que vivan
entre ustedes, porque todo el pueblo estaba involucrado en el pecado.
27 »Si
un individuo comete un pecado involuntariamente, la persona culpable llevará
una cabra de un año como ofrenda por el pecado. 28 El
sacerdote la sacrificará para purificar a la persona culpable ante
el Señor, y la persona será perdonada. 29 Estas
mismas instrucciones se aplican tanto a los israelitas de nacimiento como a los
extranjeros que viven entre ustedes.
30 »Sin
embargo, aquellos que descaradamente violen la voluntad del Señor, sean
israelitas de nacimiento o extranjeros, blasfeman contra el Señor y
deben ser excluidos de la comunidad. 31 Puesto que
trataron la palabra del Señor con desdén y desobedecieron su mandato
de manera deliberada, deben ser completamente excluidos y sufrirán el castigo
por su pecado».
Castigo por quebrantar el día de
descanso
32 Cierto
día, mientras el pueblo de Israel estaba en el desierto, descubrieron a un
hombre que recogía madera durante el día de descanso. 33 Los
que lo encontraron lo llevaron ante Moisés, Aarón y el resto de la
comunidad. 34 Lo mantuvieron bajo vigilancia, pues
no sabían qué hacer con él. 35 Entonces el Señor le
dijo a Moisés: «¡El hombre debe ser ejecutado! Toda la comunidad lo apedreará
fuera del campamento». 36 Así que la comunidad
entera sacó al hombre del campamento y lo apedrearon a muerte, tal como
el Señor le había ordenado a Moisés.
Borlas en la ropa
37 Entonces
el Señor le dijo a Moisés: 38 «Da las
siguientes instrucciones al pueblo de Israel: en todas las generaciones
venideras harán borlas al borde de su ropa y las atarán con un cordón
azul. 39 Cuando vean las borlas, recordarán y
obedecerán todos los mandatos del Señor, en lugar de seguir sus propios
deseos y contaminarse, tal como es su tendencia. 40 Las
borlas los ayudarán a recordar que deben obedecer todos mis mandatos y ser
santos a su Dios. 41 Yo soy el Señor su
Dios que los sacó de la tierra de Egipto para ser su Dios. ¡Yo soy el Señor su
Dios!».
Rebelión de Coré
16 Cierto
día, Coré, hijo de Izhar, quien era descendiente de Coat, hijo de Leví,
conspiró con Datán y Abiram, hijos de Eliab, junto con On, hijo de Pelet de la
tribu de Rubén. 2 Ellos provocaron una rebelión
contra Moisés junto con otros doscientos cincuenta jefes de la comunidad,
quienes eran miembros prominentes de la asamblea. 3 Todos
se unieron contra Moisés y Aarón y les dijeron:
—¡Ustedes han ido demasiado lejos! El Señor santificó
a la comunidad entera de Israel y él está con todos nosotros. ¿Qué derecho
tienen ustedes para actuar como si fueran superiores al resto del pueblo
del Señor?
4 Cuando
Moisés oyó lo que decían, cayó rostro en tierra. 5 Entonces
les dijo a Coré y a sus seguidores:
—Mañana por la mañana el Señor nos
mostrará quién le pertenece a él y quién es santo. El Señor permitirá
la entrada a su presencia solo a quienes él elija. 6 Coré,
tú y tus seguidores preparen sus recipientes para quemar incienso. 7 Mañana
enciendan fuego en ellos y quemen incienso ante el Señor. Entonces veremos
a quién elige el Señor como su santo. ¡Ustedes, levitas, son los que
han ido demasiado lejos!
8 Moisés
le habló de nuevo a Coré: «¡Ahora escuchen, levitas! 9 ¿Les
parece de poca importancia que el Dios de Israel los escogiera de entre toda la
comunidad israelita para estar cerca de él de manera que sirvan en el
tabernáculo del Señor y que estén delante de los israelitas para
ministrarles? 10 Coré, él ya les dio este
ministerio especial a ti y a tus hermanos levitas. ¿Ahora también reclaman el
sacerdocio? 11 ¡En realidad es contra el Señor que
tú y tus seguidores se rebelan! Pues, ¿quién es Aarón para que se quejen de
él?».
12 Luego
Moisés mandó llamar a Datán y a Abiram, los hijos de Eliab, pero ellos
respondieron: «¡Rehusamos presentarnos ante ti! 13 ¿No
te basta que nos sacaste de Egipto, una tierra donde fluyen la leche y la miel,
para matarnos aquí en este desierto, y que además ahora nos trates como a tus
súbditos? 14 Es más, no nos has llevado a una
tierra donde fluyen la leche y la miel. Ni nos has dado una nueva patria con
campos y viñedos. ¿Intentas engañar a estos hombres? ¡Nosotros no
iremos!».
15 Entonces
Moisés se enojó mucho y le dijo al Señor: «¡No aceptes sus ofrendas de
grano! Yo no les he quitado ni siquiera un burro, ni jamás he lastimado a
ninguno de ellos». 16 Y Moisés le dijo a Coré: «Tú
y tus seguidores deberán venir aquí mañana y presentarse ante el Señor.
Aarón también estará presente. 17 Tú y cada uno de
tus doscientos cincuenta seguidores deberán preparar un incensario y ponerle
incienso para que todos puedan presentarlos ante el Señor. Aarón también
llevará el suyo».
18 Así
que cada hombre preparó un recipiente para quemar incienso, lo encendió y le
puso incienso. Después se presentaron a la entrada del tabernáculo con
Moisés y Aarón. 19 Mientras tanto, Coré había
incitado a toda la comunidad contra Moisés y Aarón, y todos se reunieron a la
entrada del tabernáculo. Entonces la gloriosa presencia del Señor se
apareció ante toda la comunidad. 20 Y el Señor les
dijo a Moisés y a Aarón:
21 —¡Aléjense
de todas estas personas para que pueda destruirlas en el acto!
22 Pero
Moisés y Aarón cayeron rostro en tierra y rogaron:
—¡Oh Dios, tú eres el Dios que da aliento a todas
las criaturas! ¿Tienes que enojarte con todo el pueblo cuando solo un hombre
peca?
23 Y
el Señor le dijo a Moisés:
24 —Entonces
dile a todo el pueblo que se aleje de las carpas de Coré, Datán y Abiram.
25 Así
que Moisés se levantó y fue a toda prisa hasta las carpas de Datán y Abiram,
seguido por los ancianos de Israel. 26 «¡Rápido!—le
dijo a la gente—, aléjense de las carpas de estos hombres perversos y no toquen
ninguna de sus pertenencias. De lo contrario, serán destruidos por el pecado de
ellos». 27 Entonces todo el pueblo se alejó de las
carpas de Coré, Datán y Abiram. Pero Datán y Abiram salieron y esperaron de pie
a la entrada de sus carpas, junto con sus esposas, sus hijos y sus pequeños.
28 Y
Moisés les dijo: «Esta es la manera en que sabrán que el Señor me ha
enviado a realizar todas estas cosas, pues no las he hecho por mi propia
cuenta. 29 Si estos hombres mueren de muerte
natural o si nada fuera de lo común les sucede, entonces el Señor no
me ha enviado; 30 pero si el Señor hace
algo totalmente nuevo y la tierra abre su boca y se los traga con todas sus
pertenencias y descienden vivos a la tumba, entonces ustedes sabrán que
estos hombres mostraron desprecio por el Señor».
31 Apenas
Moisés terminó de decir estas palabras, la tierra repentinamente se abrió
debajo de ellos. 32 La tierra abrió la boca y se
tragó a los hombres, junto con todos los de su casa y todos sus seguidores que
estaban junto a ellos y todo lo que poseían. 33 Así
que descendieron vivos a la tumba, junto con todas sus pertenencias. La tierra
se cerró encima de ellos y desaparecieron de entre el pueblo de Israel; 34 y
toda la gente que los rodeaba huyó cuando oyeron sus gritos. «¡La tierra nos
tragará a nosotros también!», exclamaron. 35 Entonces
un fuego ardiente salió del Señor y consumió a los doscientos
cincuenta hombres que ofrecían incienso.
36 El Señor le
dijo a Moisés: 37 «Dile a Eleazar, hijo del
sacerdote Aarón, que saque todos los incensarios del fuego, porque son santos.
También dile que esparza los carbones encendidos. 38 Toma
los incensarios de estos hombres que pecaron a costa de sus vidas, y de ese
metal elabora láminas a martillo para recubrir el altar. Como estos incensarios
se usaron en la presencia del Señor, ya son santos. Que sirvan como
advertencia al pueblo de Israel».
39 Así
que Eleazar, el sacerdote, recuperó los doscientos cincuenta incensarios de
bronce usados por los hombres que murieron en el fuego y del bronce se elaboró
una lámina a martillo para recubrir el altar. 40 Esta
lámina serviría de advertencia a los israelitas para que nadie que no fuera
autorizado—nadie que no fuera descendiente de Aarón—entrara jamás a la
presencia del Señor para quemar incienso. Si alguien lo hiciera, le
sucedería lo mismo que a Coré y a sus seguidores. Entonces cumplieron las
instrucciones que el Señor le dio a Moisés.
41 Sin
embargo, tan pronto como la mañana siguiente, toda la comunidad de Israel
comenzó de nuevo a murmurar contra Moisés y Aarón diciendo: «¡Ustedes mataron
al pueblo del Señor!». 42 Cuando la comunidad
se congregaba para protestar contra Moisés y Aarón, la gente se dio vuelta
hacia el tabernáculo y vio que la nube lo había cubierto y que había aparecido
la gloriosa presencia del Señor.
43 Entonces
Moisés y Aarón fueron al frente del tabernáculo, 44 y
el Señor le dijo a Moisés: 45 «¡Aléjate
de toda esta gente para que la destruya inmediatamente!». Pero Moisés y Aarón
cayeron rostro en tierra.
46 Y
Moisés le dijo a Aarón: «Rápido, toma un recipiente para quemar incienso y
ponle carbones encendidos del altar. Agrégale incienso y llévalo entre el
pueblo para purificarlos y hacerlos justos ante el Señor. El enojo
del Señor ya arde contra ellos y la plaga ha comenzado».
47 Entonces
Aarón hizo como Moisés le dijo y corrió entre el pueblo. La plaga ya había
comenzado a matar a la gente, pero Aarón quemó el incienso y purificó al
pueblo. 48 Se puso entre los vivos y los muertos y
se detuvo la plaga. 49 Aun así, 14.700 personas
murieron por esa plaga, además de los que habían muerto por la rebelión de
Coré. 50 Entonces, debido a que la plaga se detuvo,
Aarón regresó donde estaba Moisés a la entrada del tabernáculo.
SALMOS 44
Para el director del coro: salmo de
los descendientes de Coré.
44 Oh
Dios, lo oímos con nuestros propios oídos;
nuestros antepasados nos han contado
de todo lo que hiciste en su época,
hace mucho tiempo atrás.
2 Con tu poder expulsaste a las naciones paganas
y entregaste toda la tierra a nuestros antepasados.
Aplastaste a sus enemigos
y liberaste a nuestros antepasados.
3 No fue con sus espadas que conquistaron la tierra,
ni sus brazos fuertes les dieron la victoria.
Fueron tu mano derecha y tu brazo fuerte
y la luz cegadora de tu rostro que los ayudaron,
porque los amabas.
4 Tú
eres mi Rey y mi Dios;
tú decretas las victorias de Israel.
5 Solo con tu poder hacemos retroceder a nuestros
enemigos;
solo en tu nombre podemos pisotear a nuestros
adversarios.
6 No confío en mi arco
ni dependo de que mi espada me salve.
7 Tú eres el que nos da la victoria sobre nuestros
enemigos;
avergüenzas a los que nos odian.
8 Oh Dios, todo el día te damos gloria
y alabamos tu nombre constantemente. Interludio
9 Pero
ahora nos hiciste a un lado en deshonra;
ya no estás al frente de nuestros ejércitos en batalla.
10 Nos haces huir en retirada de nuestros enemigos
y dejas que los que nos odian saqueen nuestra tierra.
11 Nos descuartizaste como a ovejas,
y nos esparciste entre las naciones.
12 Vendiste a tu precioso pueblo por una miseria
y no ganaste nada con la venta.
13 Permites que nuestros vecinos se burlen de nosotros;
somos objeto de desprecio y desdén de quienes nos
rodean.
14 Nos has hecho el blanco de sus bromas;
menean la cabeza ante nosotros en señal de desprecio.
15 No podemos escapar de la constante humillación;
tenemos la vergüenza dibujada en el rostro.
16 Lo único que oímos son los insultos de los burlones;
lo único que vemos es a nuestros enemigos vengativos.
17 Todo
esto ocurrió aunque nunca te hemos olvidado
ni desobedecimos tu pacto.
18 Nuestro corazón no te abandonó
ni nos hemos extraviado de tu camino.
19 Sin embargo, nos aplastaste en el desierto, donde
vive el chacal;
nos cubriste de oscuridad y muerte.
20 Si nos hubiéramos olvidado del nombre de nuestro Dios
o hubiéramos extendido las manos en oración a dioses
ajenos,
21 con toda seguridad Dios lo habría sabido,
porque conoce los secretos de cada corazón.
22 Pero por tu causa, nos matan cada día;
nos tratan como a ovejas en el matadero.
23 ¡Despierta,
oh Señor! ¿Por qué duermes?
¡Levántate! No nos rechaces para siempre.
24 ¿Por qué miras para otro lado?
¿Por qué pasas por alto nuestro sufrimiento y opresión?
25 Nos desplomamos en el polvo;
quedamos boca abajo en la mugre.
26 ¡Levántate! ¡Ayúdanos!
Rescátanos a causa de tu amor inagotable.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”