Marzo 12 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 50
NÚMEROS 31 – 32
Conquista de los madianitas
31 Entonces
el Señor le dijo a Moisés: 2 «En nombre
del pueblo de Israel, toma venganza en contra de los madianitas por haber
conducido a mi pueblo a la idolatría. Después morirás y te reunirás con tus
antepasados».
3 Así
que Moisés le dijo al pueblo: «Escojan a algunos hombres y ármenlos para pelear
la guerra de venganza del Señor contra Madián. 4 De
cada tribu de Israel envíen mil hombres a la batalla». 5 Entonces
escogieron a mil hombres de cada tribu de Israel, en total reunieron a doce mil
hombres armados para la batalla. 6 Así que Moisés
envió a mil hombres de cada tribu, y Finees, hijo del sacerdote Eleazar, los
dirigió en la batalla. Llevaban los objetos sagrados del santuario y las
trompetas para dar la orden de ataque. 7 Así que
atacaron a Madián, tal como el Señor le había ordenado a Moisés, y
mataron a todos los hombres. 8 Los cinco reyes
madianitas—Evi, Requem, Zur, Hur y Reba—murieron en la batalla. También mataron
a espada a Balaam, hijo de Beor.
9 El
ejército israelita capturó a las mujeres y a los niños madianitas y tomó como
botín el ganado y los rebaños y toda su riqueza. 10 Quemaron
todas las ciudades y las aldeas donde los madianitas habían vivido. 11 Después
que reunieron el botín y a los cautivos, tanto personas como animales, 12 llevaron
todo a Moisés, al sacerdote Eleazar y a toda la comunidad de Israel que
acampaba en las llanuras de Moab, al lado del río Jordán frente a Jericó. 13 Entonces
Moisés, el sacerdote Eleazar y todos los jefes de la comunidad salieron a su
encuentro afuera del campamento. 14 Pero Moisés se
enfureció con los generales y los capitanes que volvieron de la batalla.
15 «¿Por
qué dejaron con vida a las mujeres? —les reclamó. 16 Precisamente
son ellas las que, siguiendo el consejo de Balaam, incitaron al pueblo de
Israel a rebelarse contra el Señor en el monte Peor. Son ellas las
que causaron la plaga que hirió al pueblo del Señor. 17 Así
que maten a todos los niños varones y a todas las mujeres que hayan tenido
relaciones sexuales. 18 Dejen con vida únicamente a
las niñas vírgenes; pueden quedarse con ellas. 19 Y
todos ustedes, los que hayan matado a alguien o hayan tocado un cadáver deben
permanecer fuera del campamento durante siete días. Purifíquense ustedes y sus
prisioneros en el tercer día y en el séptimo. 20 Purifiquen
también toda su ropa y todo lo que está hecho de cuero, pelo de cabra o
madera».
21 Entonces
el sacerdote Eleazar les dijo a los hombres que participaron en la batalla:
«El Señor le ha dado a Moisés este requisito legal: 22 todo
lo que está hecho de oro, plata, bronce, hierro, estaño o plomo, 23 es
decir, todos los metales resistentes al fuego, deberán ser pasados por el fuego
para que queden ceremonialmente puros. Además deben purificar estos objetos de
metal con el agua de la purificación. Pero todo lo que no es resistente al
fuego lo purificarán únicamente con el agua. 24 El
séptimo día laven su ropa y quedarán purificados, entonces podrán regresar al
campamento».
Distribución del botín
25 Después
el Señor le dijo a Moisés: 26 «Tú, el
sacerdote Eleazar y los jefes de las familias de cada tribu, hagan una lista de
todo el botín tomado en la batalla, incluidos la gente y los animales. 27 Luego
dividan el botín en dos partes y den la mitad a los hombres que lucharon en la
batalla y la otra mitad al resto del pueblo. 28 De
lo que le pertenece al ejército, entreguen primero la porción del botín que le
corresponde al Señor: uno de cada quinientos prisioneros, así como del
ganado, de los burros, de las ovejas y de las cabras. 29 Esta
porción de lo que le corresponde al ejército, entrégasela al sacerdote Eleazar
como ofrenda al Señor. 30 De la mitad que
pertenece al pueblo de Israel, toma uno de cada cincuenta de los prisioneros y
del ganado, de los burros, de las ovejas, de las cabras y otros animales.
Entrega esta porción a los levitas, que están encargados del cuidado del
tabernáculo del Señor». 31 Así que Moisés y el
sacerdote Eleazar hicieron lo que el Señor ordenó a Moisés.
32 El
botín que quedó de todo lo que los hombres de guerra habían tomado sumó 675.000
ovejas y cabras, 33 72.000 cabezas de ganado, 34 61.000
burros 35 y 32.000 muchachas vírgenes.
36 La
mitad del botín se entregó a los hombres de guerra. El total sumó 337.500
ovejas y cabras, 37 de las cuales 675 eran la
porción para el Señor; 38 36.000 cabezas de
ganado, de las cuales 72 eran la porción para el Señor; 39 30.500
burros de los cuales 61 eran la porción para el Señor; 40 y
16.000 muchachas vírgenes de las cuales 32 eran la porción para el Señor. 41 Moisés
le dio al sacerdote Eleazar la porción del Señor, tal como el Señor lo
había ordenado.
42 La
mitad del botín pertenecía al pueblo de Israel, y Moisés la separó de la mitad
que pertenecía a los hombres de guerra. 43 El total
entregado a los israelitas sumó 337.500 ovejas y cabras, 44 36.000
cabezas de ganado, 45 30.500 burros, 46 16.000
muchachas vírgenes. 47 De la mitad entregada al
pueblo, Moisés tomó uno de cada cincuenta prisioneros y animales y los dio a
los levitas que cuidaban el tabernáculo del Señor. Todo se realizó como
el Señor le había ordenado a Moisés.
48 Después
los generales y los capitanes vinieron a Moisés 49 y
le dijeron: «Nosotros, tus servidores, contamos a todos los hombres que
salieron a la batalla bajo nuestras órdenes; ¡no falta ninguno de
nosotros! 50 Así que, de nuestra porción del botín,
presentamos como ofrenda al Señor los artículos de oro que tomamos:
brazaletes, pulseras, anillos, aretes y collares. Esto purificará nuestras
vidas ante el Señor y nos hará justos ante él».
51 Entonces
Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de todos los comandantes del
ejército, que consistía en todo tipo de joyas y artículos artesanales. 52 El
oro que los generales y los capitanes presentaron como ofrenda al Señor pesaba
aproximadamente ciento noventa kilos. 53 Todos los
hombres de guerra habían tomado para sí parte del botín. 54 Así
que Moisés y el sacerdote Eleazar aceptaron los regalos de los generales y
capitanes y llevaron el oro al tabernáculo como recordatorio al Señor de
que el pueblo de Israel le pertenece.
Tribus al oriente del Jordán
32 Las
tribus de Rubén y Gad poseían una enorme cantidad de animales. Así que cuando
vieron que las tierras de Jazer y Galaad eran ideales para sus rebaños y
manadas, 2 se acercaron a Moisés, al sacerdote
Eleazar y a los otros jefes de la comunidad y les dijeron:
3 —Observen
las ciudades de Atarot, Dibón, Jazer, Nimra, Hesbón, Eleale, Sibma, Nebo y
Beón. 4 El Señor conquistó todo este
territorio para la comunidad de Israel y es ideal para todos nuestros
animales. 5 Si contamos con su favor, permítannos
ocupar esta tierra como nuestra propiedad en lugar de darnos tierra al otro
lado del río Jordán.
6 —¿Significa
esto que ustedes pretenden quedarse aquí mientras sus hermanos cruzan el río y
combaten sin su apoyo? —preguntó Moisés a los hombres de Gad y de Rubén—. 7 ¿Por
qué quieren desalentar al resto del pueblo de Israel de cruzar a la tierra que
el Señor le ha dado? 8 Sus antepasados
hicieron lo mismo cuando los envié de Cades-barnea a explorar la tierra. 9 Después
que subieron al valle de Escol y exploraron la tierra, desanimaron al pueblo de
Israel para que no entrara a la tierra que el Señor le daba. 10 Por
eso el Señor se enojó mucho contra ellos y juró: 11 “De
todos los que rescaté de Egipto, ninguno de veinte años o más verá jamás la
tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, porque no me han obedecido de
corazón. 12 Las únicas excepciones son Caleb, hijo
de Jefone el cenezeo, y Josué, hijo de Nun, porque ellos han seguido al Señor de
todo corazón”.
13 »El Señor se
enojó con los israelitas y los hizo vagar en el desierto durante cuarenta años
hasta que murió la generación entera que había pecado a los ojos del Señor. 14 ¡Pero
ahora aquí están ustedes, raza de pecadores, haciendo exactamente lo mismo!
Ustedes están provocando que el Señor se enoje aún más con
Israel. 15 ¡Si ustedes se alejan de él y él
abandona nuevamente al pueblo en el desierto, ustedes serán responsables de la
destrucción de la nación entera!
16 Pero
ellos se acercaron a Moisés y le dijeron:
—Nosotros simplemente queremos construir corrales
para nuestros animales y ciudades fortificadas para nuestras esposas e
hijos. 17 Después tomaremos las armas e iremos al
frente de nuestros hermanos israelitas a la batalla, hasta que los llevemos
seguros a su tierra. Mientras tanto, nuestras familias se quedarán en las
ciudades fortificadas que construiremos aquí, para que no corran peligro de los
ataques de la gente del lugar. 18 No volveremos a
nuestras casas hasta que todo el pueblo de Israel haya recibido su porción de
tierra. 19 Sin embargo, no reclamamos ninguna parte
de la tierra del otro lado del Jordán. Preferimos vivir aquí, al oriente del
Jordán y la aceptamos como nuestra porción de tierra.
20 Entonces
Moisés les dijo:
—Si ustedes cumplen su palabra y se preparan para
ir a la batalla del Señor, 21 y si sus tropas
cruzan el Jordán y siguen en la lucha hasta que el Señor expulse a
sus enemigos, 22 entonces podrán volver cuando
el Señor haya conquistado la tierra. Habrán cumplido con su deber
ante el Señor y ante el resto del pueblo de Israel. Y la tierra al
oriente del Jordán será su propiedad de parte del Señor. 23 Pero
si no cumplen su palabra, entonces habrán pecado contra el Señor y
estén seguros de que su pecado los alcanzará. 24 Adelante,
entonces, construyan ciudades para sus familias y corrales para sus rebaños,
pero cumplan con todo lo que prometieron.
25 Entonces
los hombres de Gad y de Rubén respondieron:
—Nosotros, tus servidores, seguiremos tus
instrucciones al pie de la letra. 26 Nuestros hijos
y nuestras esposas, los rebaños y el ganado permanecerán aquí en las ciudades
de Galaad. 27 Pero todos los que puedan portar
armas cruzarán al otro lado a fin de combatir para el Señor, así como tú
has dicho.
28 Así
que Moisés dio las órdenes al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los
jefes de los clanes de Israel, 29 y dijo: «Los
hombres de Gad y de Rubén que están armados para la batalla deben cruzar el
Jordán con ustedes y luchar para el Señor. Si lo hacen, cuando terminen de
conquistar la tierra denles la región de Galaad como su propiedad. 30 Pero
si se niegan a armarse y a cruzar con ustedes, entonces estarán obligados a
aceptar una porción de tierra en Canaán, con el resto de ustedes».
31 Entonces
las tribus de Gad y de Rubén volvieron a decir: «Nosotros somos tus servidores,
¡y haremos lo que el Señor ha ordenado! 32 Cruzaremos
el Jordán hacia Canaán bien armados a luchar para el Señor, pero nuestra
propiedad estará aquí en este lado del Jordán».
33 Moisés
asignó tierra a las tribus de Gad y de Rubén y a la media tribu de Manasés,
hijo de José. Les entregó el territorio de Sehón, rey de los amorreos, y la
tierra de Og, rey de Basán, toda la tierra con sus ciudades y tierras vecinas.
34 Los
descendientes de Gad construyeron las ciudades de Dibón, Atarot, Aroer, 35 Atarot-sofán,
Jazer, Jogbeha, 36 Bet-nimra y Bet-arán. Todas eran
ciudades fortificadas con corrales para sus rebaños.
37 Los
descendientes de Rubén construyeron las ciudades de Hesbón, Eleale,
Quiriataim, 38 Nebo, Baal-meón y Sibma. Cambiaron
los nombres de algunas de las ciudades que conquistaron y reconstruyeron.
39 Entonces
los descendientes de Maquir, de la tribu de Manasés, fueron a Galaad, la
conquistaron y expulsaron a los amorreos que vivían allí. 40 Moisés
dio Galaad a los maquiritas, descendientes de Manasés, y ahí se
establecieron. 41 El pueblo de Jair, otro clan de
la tribu de Manasés, conquistó muchas de las ciudades de Galaad y cambió el
nombre de esa región a Ciudades de Jair. 42 Mientras
tanto, un hombre llamado Noba conquistó el pueblo de Kenat y sus aldeas vecinas
y a esa región le dio su propio nombre.
SALMOS 50
Salmo de Asaf.
50 El Señor,
el Poderoso, es Dios y habló;
convocó a toda la humanidad
desde donde sale el sol hasta donde se pone.
2 Desde el monte Sion, la perfección de la belleza,
Dios brilla con un resplandor glorioso.
3 Nuestro Dios se acerca,
pero no en silencio.
A su paso el fuego devora todo lo que encuentra,
y a su alrededor se desata una gran tormenta.
4 Pone al cielo arriba y a la tierra abajo
como testigos del juicio a su pueblo.
5 «Tráiganme a mi pueblo fiel,
a los que hicieron un pacto conmigo al ofrecer
sacrificios».
6 Luego dejen que los cielos proclamen la justicia
divina,
porque Dios mismo será el juez. Interludio
7 «Oh
pueblo mío, escucha cuando te hablo.
Estas son las acusaciones que tengo contra ti, oh
Israel:
¡yo soy Dios, tu Dios!
8 No tengo quejas de tus sacrificios
ni de las ofrendas quemadas que ofreces constantemente.
9 Pero no necesito los toros de tus establos
ni las cabras de tus corrales.
10 Pues todos los animales del bosque son míos,
y soy dueño del ganado de mil colinas.
11 Conozco a cada pájaro de las montañas,
y todos los animales del campo me pertenecen.
12 Si tuviera hambre, no te lo diría a ti,
porque mío es el mundo entero y todo lo que hay en él.
13 ¿Acaso me alimento de carne de toro?
¿Acaso bebo sangre de cabra?
14 Haz que la gratitud sea tu sacrificio a Dios
y cumple los votos que le has hecho al Altísimo.
15 Luego llámame cuando tengas problemas,
y yo te rescataré,
y tú me darás la gloria».
16 Pero
Dios dice a los perversos:
«¿Para qué se molestan en recitar mis decretos
y en fingir que obedecen mi pacto?
17 Pues rechazan mi disciplina
y tratan mis palabras como basura.
18 Cuando ven ladrones, les dan su aprobación,
y se pasan el tiempo con adúlteros.
19 Tienen la boca llena de maldad,
y la lengua repleta de mentiras.
20 Se la pasan calumniando a su hermano,
a su propio hermano de sangre.
21 Mientras ustedes hacían todo esto, yo permanecí en
silencio,
y pensaron que no me importaba.
Pero ahora los voy a reprender;
presentaré todas las acusaciones que tengo contra
ustedes.
22 Arrepiéntanse todos los que se olvidan de mí,
o los despedazaré
y nadie los ayudará.
23 Pero el dar gracias es un sacrificio que
verdaderamente me honra;
si permanecen en mi camino,
les daré a conocer la salvación de Dios».
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”