Tiempo a solas
con Dios
LA REINCIDENCIA ALEJA
SALMOS 130: 1-8
Cántico para los peregrinos que suben a Jerusalén.
130Desde
lo profundo de mi desesperación, oh Señor,
clamo por tu ayuda.
2Escucha mi clamor, oh Señor.
Presta atención a mi oración.
3Señor,
si llevaras un registro de nuestros pecados,
¿quién, oh Señor, podría sobrevivir?
4Pero tú ofreces perdón,
para que aprendamos a temerte.
5Yo
cuento con el Señor;
sí, cuento con él.
En su palabra he puesto mi esperanza.
6Anhelo al Señor
más que los centinelas el amanecer,
sí, más de lo que los centinelas anhelan el amanecer.
7Oh
Israel, espera en el Señor,
porque en el Señor hay amor inagotable;
su redención sobreabunda.
8Él mismo redimirá a Israel
de toda clase de pecado.
Estimado Lector:
Cuando se tropieza repetidamente en el caminar
con Cristo, puede resultar difícil experimentar la misericordia de Dios. A
menudo, se elevan quejas por sentir Su lejanía, se analizan excesivamente las
circunstancias o se proyectan los propios errores sobre otros, buscando Su
intervención con lamentaciones.
Las Escrituras enseñan que cada acto que
entristece el corazón de Dios queda registrado ante Su presencia. Sin embargo,
Su amor y bondad son inagotables, y en Él abunda todo lo necesario, incluyendo
el perdón. No obstante, no se debe abusar de Su gracia, ya que también está
escrito que muchas veces se clama sin recibir respuesta, debido a la falta de
aprendizaje, obediencia y disposición para escuchar consejo.
Es fundamental abandonar la terquedad y seguir
las instrucciones que han sido reveladas en Su Palabra, para no desperdiciar el
inmenso amor que Dios desea derramar sobre Sus hijos.
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