Enero 16 de 2026
CUIDEMOS NUESTRO TEMPLO
MATEO 24:1-2
Jesús habla acerca del futuro
1 Cuando Jesús salía del terreno del
templo, sus discípulos le señalaron los diversos edificios del templo.
2 Pero él les respondió: «¿Ven
todos esos edificios? Les digo la verdad, serán demolidos por completo. ¡No
quedará ni una sola piedra sobre otra!».
https://youtu.be/zqhRB6IboPY?si=uF2uDPy0X5zxV3WQ
Estimado lector:
Este pasaje describe a Jesús anunciando la destrucción
total del Templo de Jerusalén, un hecho impactante para sus discípulos, quienes
admiraban la grandeza de sus construcciones. Jesús declara que no quedará
piedra sobre piedra, señalando un juicio venidero y un cambio radical en la
historia. Esta afirmación introduce el sermón pronunciado en el Monte de los
Olivos, donde se desarrollan enseñanzas relacionadas con el fin de los tiempos
y la venida del Mesías.
La salida de Jesús del Templo marca el cierre de su
ministerio público en ese lugar. Los discípulos, impresionados por la
magnificencia del edificio, se acercan para destacarlo, pero la respuesta de
Jesús es una profecía contundente (Mateo 24:2, NTV). Dicho anuncio se cumplió
históricamente en el año 70 d.C., cuando el Templo fue destruido por el
ejército romano, considerado un juicio por la infidelidad espiritual de Israel.
Esta profecía no solo anticipa la destrucción del Templo
físico, sino que sirve como antesala a las enseñanzas escatológicas de Jesús
sobre el fin de la era presente y su retorno. Asimismo, el pasaje es
interpretado como una advertencia espiritual que dirige la atención al “templo
interior”, la vida del ser humano, llamada a ser morada del Espíritu Santo.
Cuidar ese templo implica una vida apartada del pecado y alineada con la
voluntad de Dios.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”