Marzo 01 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 39
LEVÍTICO 26 – 27
Bendiciones por la obediencia
26 »No
se hagan ídolos, ni levanten en su tierra imágenes talladas ni columnas
sagradas ni piedras esculpidas para rendirles culto. Yo soy el Señor su
Dios. 2 Deben guardar mis días de descanso y
mostrar reverencia por mi santuario. Yo soy el Señor.
3 »Si
siguen mis decretos y se aseguran de obedecer mis mandatos, 4 les
enviaré las lluvias de temporada. Entonces la tierra les dará sus cosechas y
los árboles del campo producirán su fruto. 5 La
temporada de la trilla continuará aun después del comienzo de la cosecha de la
uva, y la cosecha de la uva continuará aun después de la temporada de la
siembra del grano. Comerán hasta saciarse y vivirán en seguridad dentro de su
tierra.
6 »Les
daré paz en la tierra y podrán dormir sin temor alguno. Libraré la tierra de
animales salvajes y mantendré a sus enemigos fuera del país. 7 De
hecho, perseguirán a sus enemigos y los masacrarán a filo de espada. 8 ¡Cinco
de ustedes perseguirán a cien, y cien de ustedes perseguirán a diez mil! Todos
sus enemigos caerán bajo su espada.
9 »Los
miraré con agrado, los haré fértiles y multiplicaré su pueblo. Cumpliré mi
pacto con ustedes. 10 ¡Tendrán tal abundancia de
cosechas que será necesario deshacerse del grano viejo para que haya lugar para
la nueva cosecha! 11 Viviré entre ustedes y no los
despreciaré. 12 Caminaré entre ustedes; seré su
Dios, y ustedes serán mi pueblo. 13 Yo soy el Señor su
Dios, quien los sacó de la tierra de Egipto para que ya no fueran esclavos. Yo
quebré de su cuello el yugo de la esclavitud, a fin de que puedan caminar con
la cabeza en alto.
Castigos por la desobediencia
14 »Sin
embargo, si no me escuchan ni obedecen todos estos mandatos, 15 y
si rompen mi pacto al rechazar mis decretos, al tratar mis ordenanzas con
desprecio y al rehusar obedecer mis mandatos, 16 yo
los castigaré. Traeré sobre ustedes terrores repentinos: enfermedades
debilitantes y altas fiebres que harán que sus ojos fallen y que su vida se
consuma poco a poco. Sembrarán sus cosechas en vano porque sus enemigos se las
comerán. 17 Me volveré contra ustedes, y sus
enemigos los derrotarán. Aquellos quienes los odian los gobernarán, y ustedes
huirán, ¡aun cuando nadie los esté persiguiendo!
18 »Y
si a pesar de todo esto, todavía me desobedecen, los castigaré siete veces por
sus pecados. 19 Quebrantaré su espíritu orgulloso
al hacer que el cielo sea tan rígido como el hierro y la tierra tan dura como
el bronce. 20 Todo su trabajo será en vano, porque
la tierra no dará cosechas y los árboles no producirán fruto.
21 »Si
aun así permanecen hostiles conmigo y rehúsan obedecerme, aumentaré siete veces
el desastre a causa de sus pecados. 22 Enviaré
animales salvajes que los privarán de sus hijos y destruirán su ganado. Ustedes
disminuirán en número y sus caminos quedarán desiertos.
23 »Y
si todavía no aprenden la lección y continúan su hostilidad hacia mí, 24 entonces
yo mismo seré hostil con ustedes, y los castigaré siete veces con calamidades
por sus pecados. 25 Enviaré ejércitos en su contra
que llevarán a cabo la maldición del pacto que violaron. Cuando corran a sus
ciudades buscando seguridad, les enviaré una plaga para destruirlos ahí mismo,
y serán entregados en manos de sus enemigos. 26 Destruiré
su provisión de alimentos, al punto de que diez mujeres necesitarán un solo
horno para preparar el pan de sus familias. Ellas racionarán el alimento por
peso, y aunque coman, no se saciarán.
27 »Si,
a pesar de esto, todavía rehúsan escuchar y aún permanecen hostiles hacia
mí, 28 entonces yo descargaré toda mi hostilidad.
Yo mismo los castigaré siete veces por sus pecados. 29 Entonces
comerán la carne de sus propios hijos e hijas. 30 Destruiré
sus santuarios paganos y derribaré sus lugares de culto. Dejaré sus cuerpos sin
vida apilados sobre sus ídolos sin vida, y los despreciaré. 31 Haré
que sus ciudades queden desoladas y destruiré sus lugares de culto pagano. No
me agradaré de sus ofrendas, las cuales deberían ser un aroma agradable para
mí. 32 Yo mismo devastaré su tierra, y los enemigos
que vengan a apoderarse de ella quedarán horrorizados de lo que verán. 33 Los
dispersaré entre las naciones y sacaré mi espada contra ustedes. Sus ciudades
quedarán en ruinas y su tierra desolada. 34 Entonces,
cuando quede desolada, mientras estén desterrados en la tierra de sus enemigos,
al fin la tierra gozará de los años de descanso que le fueron negados. ¡Por fin
descansará y gozará de los años de descanso que perdió! 35 Todo
el tiempo que la tierra permanezca en ruinas, gozará del descanso que nunca le
permitieron tener cada séptimo año que vivieron en ella.
36 »En
cuanto a aquellos de ustedes que sobrevivan, los desmoralizaré en la tierra de
sus enemigos. Vivirán en tanto temor que el sonido de una hoja llevada por el
viento los hará huir. Correrán como si huyeran de una espada, y caerán aun
cuando nadie los persiga. 37 Aunque nadie vaya tras
de ustedes, tropezarán unos con otros, como si huyeran de una espada. No
tendrán fuerza para hacerles frente a sus enemigos. 38 Morirán
en las naciones extranjeras y serán devorados en la tierra de sus
enemigos. 39 Aquellos de ustedes que sobrevivan se
consumirán en las tierras de sus enemigos a causa de sus pecados y de los
pecados de sus antepasados.
40 »Sin
embargo, al fin mi pueblo confesará sus pecados y los pecados de sus
antepasados por traicionarme y por ser hostiles hacia mí. 41 Cuando
yo haga que su hostilidad se vuelva contra ellos y los lleve a la tierra de sus
enemigos, entonces, por fin, su obstinado corazón será humillado y pagarán por
sus pecados. 42 Entonces me acordaré de mi pacto
con Jacob, de mi pacto con Isaac y de mi pacto con Abraham, y me acordaré de la
tierra. 43 Pues la tierra tendrá que ser abandonada
para que goce de sus años de descanso mientras quede desolada. Al fin el pueblo
pagará por sus pecados, pues continuamente ha rechazado mis ordenanzas y
despreciado mis decretos.
44 »A
pesar de todo esto, cuando estén desterrados en la tierra de sus enemigos no
los despreciaré ni los rechazaré por completo. No cancelaré mi pacto con ellos
destruyéndolos, porque yo soy el Señor su Dios. 45 Por
amor a ellos me acordaré de mi antiguo pacto con sus antepasados, a quienes
saqué de la tierra de Egipto a los ojos de todas las naciones, para ser su
Dios. Yo soy el Señor».
46 Estos
son los decretos, las ordenanzas y las instrucciones que el Señor dio
por medio de Moisés en el monte Sinaí como evidencia de la relación entre él y
los israelitas.
Rescate de las ofrendas ofrecidas
al Señor
27 El Señor le
dijo a Moisés: 2 «Da las siguientes instrucciones
al pueblo de Israel: si uno de ustedes hace un voto especial para dedicar a
alguien al Señor mediante el pago del valor de esa persona, 3 esta
es la escala de valores que emplearán. Un hombre de entre veinte y sesenta años
tendrá el valor de cincuenta siclos de plata, según el siclo del
santuario. 4 Una mujer de esa edad tendrá el valor
de treinta siclos de plata. 5 Un joven de
entre cinco y veinte años tendrá el valor de veinte siclos de plata; una joven
de esa edad, diez siclos de plata. 6 Un niño
de entre un mes de edad y cinco años tendrá el valor de cinco siclos de plata;
una niña de esa edad, tres siclos de plata. 7 Un
hombre de más de sesenta años tendrá el valor de quince siclos de plata; una
mujer de esa edad, diez siclos de plata. 8 Si
deseas hacer esa clase de voto, pero no te alcanza para pagar la cantidad
requerida, lleva a la persona al sacerdote. Él determinará la cantidad que
debes pagar de acuerdo a tus posibilidades.
9 »Si
el voto implica dar un animal aceptable como una ofrenda al Señor, toda
ofrenda al Señor será considerada santa. 10 No
se te permite cambiarlo o sustituirlo por otro animal, ya sea un animal bueno
por uno malo o uno malo por uno bueno. Pero si cambias un animal por otro,
entonces tanto el primer animal como el sustituto se considerarán santos. 11 Si
tu voto tiene que ver con un animal impuro—uno que no es aceptable como ofrenda
al Señor—tendrás que llevar el animal al sacerdote. 12 Él
fijará el valor, y su valuación será definitiva, ya sea alta o baja. 13 Si
deseas recuperar el animal, tendrás que pagar el valor fijado por el sacerdote,
más un veinte por ciento.
14 »Si
alguien dedica una casa al Señor, el sacerdote irá para valorarla. El
cálculo del sacerdote será definitivo, ya sea alto o bajo. 15 Si
la persona que dedicó la casa quiere volver a comprarla, tendrá que pagar el
valor fijado por el sacerdote, más un veinte por ciento. Entonces la casa
volverá a ser suya.
16 »Si
alguno le dedica al Señor una porción de su propiedad familiar, el
valor será determinado de acuerdo con la cantidad de semilla que se necesita
para sembrarla: cincuenta siclos de plata para un campo sembrado con cinco
canastas de semilla de cebada. 17 Si se dedica el
campo al Señor en el año de jubileo, entonces será aplicable la
valoración total. 18 Pero si dedican el campo
después del año de jubileo, el sacerdote hará el cálculo del valor del terreno
en proporción con el número de años que falte para el siguiente año de jubileo.
Su valor calculado se reduce cada año. 19 Si la
persona que dedicó el campo desea volver a comprarlo, tendrá que pagar el valor
fijado por el sacerdote, más un veinte por ciento. Entonces el campo volverá a
ser suyo legalmente. 20 Pero si no desea volver a
comprarlo, y el campo se vende a otro, ya no se podrá recuperar. 21 Cuando
el campo quede libre en el año de jubileo, este será santo, un campo
especialmente apartado para el Señor y llegará a ser propiedad
de los sacerdotes.
22 »Si
alguien le dedica al Señor algún campo que haya comprado, pero que no
es parte de su propiedad familiar, 23 el sacerdote
establecerá su valor basado en el número de años que falten hasta el siguiente
año de jubileo. Ese mismo día, tendrá que dar el valor del campo como un
donativo sagrado al Señor. 24 En el año de
jubileo el campo tendrá que ser devuelto al que lo vendió, la persona que lo
heredó como una propiedad familiar. 25 (Todos los
pagos se harán calculados según el peso del siclo del santuario, que
equivale a veinte geras).
26 »No
se te permite dedicarle al Señor el primogénito de los animales,
porque la primera cría del ganado, de las ovejas y de las cabras ya le
pertenece al Señor. 27 Sin embargo, podrás
volver a comprar el primogénito de un animal ceremonialmente impuro al pagar el
valor establecido por el sacerdote, más un veinte por ciento. Si no lo vuelves
a comprar, el sacerdote lo venderá por el precio establecido.
28 »No
obstante, todo lo que se haya apartado especialmente para el Señor—ya sea
una persona, un animal o una propiedad familiar—nunca deberá ser vendido ni
rescatado. Todo lo que se consagre de esta manera ha sido apartado como santo y
le pertenece al Señor. 29 Ninguna persona
apartada especialmente para destrucción podrá ser rescatada. Esa persona será
ejecutada.
30 »La
décima parte de los productos de la tierra, ya sea grano de los campos o fruto
de los árboles, le pertenece al Señor y debe ser apartada, es santa
para el Señor. 31 Si deseas volver a comprar
esa décima parte del grano o de la fruta que pertenece al Señor, tendrás
que pagar su valor, más un veinte por ciento. 32 Cuenta
uno de cada diez animales de tus manadas y rebaños, sepáralo, es santo para
el Señor. 33 No podrás ser exigente entre
animales buenos y malos, y no podrás sustituir uno por otro. Pero si
intercambias un animal por otro, tanto el primer animal como el sustituto serán
considerados santos y no podrás comprarlos de nuevo».
34 Estos
son los mandatos que el Señor dio por medio de Moisés a los
israelitas en el monte Sinaí.
SALMOS 39
Para Jedutún, director del coro:
salmo de David.
39 Me
dije: «Tendré cuidado con lo que hago
y no pecaré en lo que digo.
Refrenaré la lengua
cuando los que viven sin Dios anden cerca».
2 Pero mientras estaba allí en silencio
—sin siquiera hablar de cosas buenas—,
el torbellino en mi interior se hizo cada vez peor.
3 Cuanto más pensaba,
más me enardecía,
hasta que disparé un fuego de palabras:
4 «Señor, recuérdame lo breve que será mi tiempo sobre
la tierra.
Recuérdame que mis días están contados,
¡y cuán fugaz es mi vida!
5 La vida que me has dado no es más larga que el ancho
de mi mano.
Toda mi vida es apenas un instante para ti;
cuando mucho, cada uno de nosotros es apenas un
suspiro». Interludio
6 Somos
tan solo sombras que se mueven
y todo nuestro ajetreo diario termina en la nada.
Amontonamos riquezas
sin saber quién las gastará.
7 Entonces, Señor, ¿dónde pongo mi esperanza?
Mi única esperanza está en ti.
8 Rescátame de mis rebeliones.
No permitas que los necios se burlen de mí.
9 En silencio estoy delante de ti; no diré ni una
palabra,
porque mi castigo proviene de ti.
10 ¡Pero por favor, deja de castigarme!
Estoy agotado por los golpes de tu mano.
11 Cuando nos disciplinas por nuestros pecados,
consumes como una polilla lo que estimamos precioso.
Cada uno de nosotros es apenas un suspiro. Interludio
12 ¡Oh Señor,
oye mi oración!
¡Escucha mis gritos de auxilio!
No cierres los ojos ante mis lágrimas.
Pues soy tu invitado,
un viajero de paso,
igual que mis antepasados.
13 Déjame solo para que pueda volver a sonreír
antes de que parta de este mundo y no exista más.
Te invitamos a complementar esta
lectura con el siguiente video.
¡Lo hiciste! Terminaste el libro de Levítico.
Mira este video para repasar su diseño literario y su flujo de pensamiento.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”