Enero 09 de 2026
EL LIDERAZGO ENGAÑOSO
MATEO 23:16-22
16 »¡Guías
ciegos! ¡Qué aflicción les espera! Pues dicen que no significa nada jurar “por
el templo de Dios” pero que el que jura “por el oro del templo” está obligado a
cumplir ese juramento.
17 ¡Ciegos
tontos! ¿Qué es más importante, el oro o el templo que lo hace sagrado?
18 Y
dicen que jurar “por el altar” no impone una obligación, pero jurar “por las
ofrendas que están sobre el altar” sí la impone.
19 ¡Qué
ciegos son! Pues, ¿qué es más importante, la ofrenda sobre el altar o el altar
que hace que la ofrenda sea sagrada?
20 Cuando
juran “por el altar”, juran por el altar y por todo lo que hay encima.
21 Cuando
juran “por el templo”, no solo juran por el templo sino por Dios, quien vive
allí.
22 Y
cuando juran “por el cielo”, juran por el trono de Dios y por Dios, quien se
sienta en el trono.
https://youtu.be/c5f7-HN7cMk?si=2GOaL8YADWUsRNK0
Estimado lector:
En este pasaje se evidencia un liderazgo fallido en su supuesta
obediencia a la Palabra de Dios. Los líderes religiosos se negaban a jurar
usando directamente el nombre de Dios, apelando al mandamiento de Éxodo 20:7;
sin embargo, desarrollaron un sistema complejo de juramentos, algunos
considerados obligatorios y otros no. Este mecanismo permitía prometer sin un
verdadero compromiso, como si se hiciera una promesa “con los dedos cruzados”.
Para la mentalidad judía, un juramento era absolutamente vinculante solo
cuando incluía de manera explícita e inequívoca el nombre de Dios. En esos
casos, debía cumplirse a cualquier costo. En cambio, cualquier juramento que no
cumpliera con ese criterio podía romperse sin remordimiento. De esta manera, se
distorsionaba el propósito del juramento y se relativizaba la verdad.
Jesús, quien nunca estuvo separado del Padre por causa del pecado, no
necesitó altar alguno para relacionarse con Dios. Su comunión con el Padre fue
libre, plena y gloriosa, superior incluso a la relación que Adán tuvo antes de
la caída. Desde esa autoridad, Jesús enseñó que todo juramento es vinculante
delante de Dios y que Él demanda cuentas a quien lo pronuncia, aun cuando
intente justificarse.
La enseñanza central apunta a la integridad del corazón. La verdad no
admite disfraces ni dobles intenciones. La vida conforme a la Palabra exige
coherencia, transparencia y honestidad: que el “sí” sea verdaderamente sí, y el
“no” sea no, sin artificios ni evasiones.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”