Junio 23 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 153
PROVERBIOS 1 - 3
El propósito de los proverbios
1 Estos
son los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.
2 El
propósito de los proverbios es enseñar sabiduría y disciplina,
y ayudar a las personas a comprender la inteligencia de
los sabios.
3 Su propósito es enseñarles a vivir una vida
disciplinada y exitosa,
y ayudarles a hacer lo que es correcto, justo e
imparcial.
4 Estos proverbios darán inteligencia al ingenuo,
conocimiento y discernimiento al joven.
5 Que
el sabio escuche estos proverbios y se haga aún más sabio.
Que los que tienen entendimiento reciban dirección
6 al estudiar el significado de estos proverbios y estas
parábolas,
las palabras de los sabios y sus enigmas.
7 El
temor del Señor es la base del verdadero conocimiento,
pero los necios desprecian la sabiduría y la
disciplina.
La exhortación de un padre: adquiere
sabiduría
8 Hijo
mío, presta atención cuando tu padre te corrige;
no descuides la instrucción de tu madre.
9 Lo que aprendas de ellos te coronará de gracia
y será como un collar de honor alrededor de tu cuello.
10 Hijo
mío, si los pecadores quieren engatusarte,
¡dales la espalda!
11 Quizás te digan: «Ven con nosotros.
¡Escondámonos y matemos a alguien!
¡Vamos a emboscar a los inocentes, solo para
divertirnos!
12 Vamos a tragarlos vivos, como lo hace la tumba;
vamos a tragarlos enteros, como a quienes descienden a
la fosa de la muerte.
13 ¡Piensa en todas las grandes cosas que conseguiremos!
Llenaremos nuestras casas con todo lo robado.
14 Ven, únete a nosotros;
entre todos compartiremos el botín».
15 ¡Hijo
mío, no vayas con ellos!
Mantente alejado de sus caminos.
16 Ellos corren a cometer malas acciones;
van de prisa a matar.
17 Si un pájaro ve que le tienden una trampa,
sabe que tiene que alejarse.
18 En cambio, esa gente se tiende una emboscada a sí
misma;
pareciera que busca su propia muerte.
19 Así terminan todos los que codician el dinero;
esa codicia les roba la vida.
La Sabiduría hace oír su voz en las
calles
20 La
Sabiduría hace oír su voz en las calles;
clama en la plaza pública.
21 La Sabiduría clama a los que están reunidos frente a
la entrada de la ciudad
y a las multitudes por la calle principal:
22 «Simplones, ¿hasta cuándo insistirán en su
ignorancia?
Burlones, ¿hasta cuándo disfrutarán de sus burlas?
Necios, ¿hasta cuándo odiarán el saber?
23 Vengan y escuchen mi consejo.
Les abriré mi corazón
y los haré sabios.
24 »Los
llamé muy a menudo pero no quisieron venir;
les tendí la mano pero no me hicieron caso.
25 No prestaron atención a mi consejo
y rechazaron la corrección que les ofrecí.
26 ¡Por eso me reiré cuando tengan problemas!
Me burlaré de ustedes cuando les llegue la desgracia,
27 cuando la calamidad caiga sobre ustedes como una
tormenta,
cuando el desastre los envuelva como un ciclón,
y la angustia y la aflicción los abrumen.
28 »Entonces,
cuando clamen por ayuda, no les responderé.
Aunque me busquen con ansiedad, no me encontrarán.
29 Pues odiaron el conocimiento
y decidieron no temer al Señor.
30 Rechazaron mi consejo
y no prestaron atención cuando los corregía.
31 Por lo tanto, tendrán que comer el fruto amargo de
vivir a su manera
y se ahogarán con sus propias intrigas.
32 Pues los simplones se apartan de mí hacia la muerte.
Los necios son destruidos por su despreocupación.
33 En cambio, todos los que me escuchan vivirán en paz,
tranquilos y sin temor del mal».
Los beneficios de la sabiduría
2 Hijo
mío, presta atención a lo que digo
y atesora mis mandatos.
2 Afina tus oídos a la sabiduría
y concéntrate en el entendimiento.
3 Clama por inteligencia
y pide entendimiento.
4 Búscalos como si fueran plata,
como si fueran tesoros escondidos.
5 Entonces comprenderás lo que significa temer
al Señor
y obtendrás conocimiento de Dios.
6 ¡Pues el Señor concede sabiduría!
De su boca provienen el saber y el entendimiento.
7 Al que es honrado, él le concede el tesoro del sentido
común.
Él es un escudo para los que caminan con integridad.
8 Él cuida las sendas de los justos
y protege a los que le son fieles.
9 Entonces
comprenderás lo que es correcto, justo e imparcial
y encontrarás el buen camino que debes seguir.
10 Pues la sabiduría entrará en tu corazón,
y el conocimiento te llenará de alegría.
11 Las decisiones sabias te protegerán;
el entendimiento te mantendrá a salvo.
12 La
sabiduría te salvará de la gente mala,
de los que hablan con palabras retorcidas.
13 Estos hombres se alejan del camino correcto
para andar por sendas tenebrosas.
14 Se complacen en hacer lo malo
y disfrutan los caminos retorcidos del mal.
15 Sus acciones son torcidas,
y sus caminos son errados.
16 La
sabiduría te librará de la mujer inmoral,
de las palabras seductoras de la mujer promiscua.
17 Ella abandonó a su marido
y no hace caso del pacto que hizo ante Dios.
18 Entrar a su casa lleva a la muerte;
es el camino a la tumba.
19 El hombre que la visita está condenado;
nunca llegará a los senderos de la vida.
20 Por
lo tanto, sigue los pasos de los buenos
y permanece en los caminos de los justos.
21 Pues solo los justos vivirán en la tierra
y los íntegros permanecerán en ella.
22 Pero los perversos serán quitados de la tierra,
y los traidores serán arrancados de raíz.
La confianza en el Señor
3 Hijo
mío, nunca olvides las cosas que te he enseñado;
guarda mis mandatos en tu corazón.
2 Si así lo haces, vivirás muchos años,
y tu vida te dará satisfacción.
3 ¡Nunca permitas que la lealtad ni la bondad te
abandonen!
Átalas alrededor de tu cuello como un recordatorio.
Escríbelas en lo profundo de tu corazón.
4 Entonces tendrás tanto el favor de Dios como el de la
gente,
y lograrás una buena reputación.
5 Confía
en el Señor con todo tu corazón;
no dependas de tu propio entendimiento.
6 Busca su voluntad en todo lo que hagas,
y él te mostrará cuál camino tomar.
7 No
te dejes impresionar por tu propia sabiduría.
En cambio, teme al Señor y aléjate del mal.
8 Entonces dará salud a tu cuerpo
y fortaleza a tus huesos.
9 Honra
al Señor con tus riquezas
y con lo mejor de todo lo que produces.
10 Entonces él llenará tus graneros,
y tus tinajas se desbordarán de buen vino.
11 Hijo
mío, no rechaces la disciplina del Señor
ni te enojes cuando te corrige.
12 Pues el Señor corrige a los que ama,
tal como un padre corrige al hijo que es su deleite.
13 Alegre
es el que encuentra sabiduría,
el que adquiere entendimiento.
14 Pues la sabiduría da más ganancia que la plata
y su paga es mejor que el oro.
15 La sabiduría es más preciosa que los rubíes;
nada de lo que desees puede compararse con ella.
16 Con la mano derecha, te ofrece una larga vida;
con la izquierda, riquezas y honor.
17 Te guiará por sendas agradables;
todos sus caminos dan satisfacción.
18 La sabiduría es un árbol de vida a los que la
abrazan;
felices son los que se aferran a ella.
19 Con
sabiduría el Señor fundó la tierra;
con entendimiento creó los cielos.
20 Con su conocimiento se abrieron las fuentes profundas
de la tierra
e hizo que el rocío se asiente bajo el cielo nocturno.
21 Hijo
mío, no pierdas de vista el sentido común ni el discernimiento.
Aférrate a ellos,
22 porque refrescarán tu alma;
son como las joyas de un collar.
23 Te mantienen seguro en tu camino,
y tus pies no tropezarán.
24 Puedes irte a dormir sin miedo;
te acostarás y dormirás profundamente.
25 No hay por qué temer la calamidad repentina
ni la destrucción que viene sobre los perversos,
26 porque el Señor es tu seguridad.
Él cuidará que tu pie no caiga en una trampa.
27 No
dejes de hacer el bien a todo el que lo merece,
cuando esté a tu alcance ayudarlos.
28 Si puedes ayudar a tu prójimo hoy, no le digas:
«Vuelve mañana y entonces te ayudaré».
29 No
trames hacerle daño a tu vecino,
porque los que viven cerca confían en ti.
30 No busques pelea sin motivo,
cuando nadie te ha hecho daño.
31 No
envidies a las personas violentas
ni imites su conducta.
32 El Señor detesta a esa gente perversa;
en cambio, ofrece su amistad a los justos.
33 El Señor maldice
la casa del perverso,
pero bendice el hogar de los justos.
34 El Señor se
burla de los burlones,
pero muestra su bondad a los humildes.
35 Los
sabios heredan honra,
¡pero los necios son avergonzados!
SALMOS 148
148 ¡Alabado
sea el Señor!
¡Alaben al Señor desde los cielos!
¡Alábenlo desde el firmamento!
2 ¡Alábenlo, todos sus ángeles!
¡Alábenlo, todos los ejércitos celestiales!
3 ¡Alábenlo, sol y luna!
¡Alábenlo, todas las estrellas brillantes!
4 ¡Alábenlo, los altos cielos!
¡Alábenlo, los vapores que están mucho más allá de las
nubes!
5 Que toda cosa creada alabe al Señor,
pues él dio la orden y todo cobró vida.
6 Puso todo lo creado en su lugar por siempre y para
siempre.
Su decreto jamás será revocado.
7 Alaben
al Señor desde la tierra,
ustedes, criaturas de las profundidades del océano,
8 el fuego y el granizo, la nieve y las nubes,[a]
el viento y el clima que le obedecen,
9 ustedes, las montañas y todas las colinas,
los árboles frutales y los cedros,
10 los animales salvajes y todo el ganado,
los animales pequeños que corren por el suelo y las
aves,
11 los reyes de la tierra y toda la gente,
los gobernantes y los jueces de la tierra,
12 los muchachos y las jovencitas,
los ancianos y los niños.
13 Que
todos alaben el nombre del Señor,
porque su nombre es muy grande;
¡su gloria está por encima de la tierra y el cielo!
14 Dios hizo fuerte a su pueblo
y honró a sus fieles:
los del pueblo de Israel que están cerca de él.
¡Alabado sea el Señor!
Durante
las próximas semanas, está previsto que leas Proverbios, Eclesiastés y el
Cantar de los Cantares, escritos por el rey más sabio de Israel: Salomón. Cada
libro aporta una perspectiva única sobre cómo los seres humanos deben alcanzar
sabiduría y honrar a Dios. En este video, analizarás brevemente cómo encaja el
mensaje de cada libro en la historia general de la Biblia.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”