Junio 30 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 160
PROVERBIOS 22 - 24
22 Elige
una buena reputación sobre las muchas riquezas;
ser tenido en gran estima es mejor que la plata o el
oro.
2 El
rico y el pobre tienen esto en común:
a ambos los hizo el Señor.
3 El
prudente se anticipa al peligro y toma precauciones.
El simplón avanza a ciegas y sufre las consecuencias.
4 La
verdadera humildad y el temor del Señor
conducen a riquezas, a honor y a una larga vida.
5 Los
corruptos van por un camino espinoso y traicionero;
el que aprecie la vida lo evitará.
6 Dirige
a tus hijos por el camino correcto,
y cuando sean mayores, no lo abandonarán.
7 Así
como el rico gobierna al pobre,
el que pide prestado es sirviente del que presta.
8 Los
que siembran injusticia cosecharán desgracia,
y su régimen de terror se acabará.
9 Benditos
son los generosos,
porque alimentan a los pobres.
10 Echa
fuera al burlón, y también se acabarán las peleas.
Los pleitos y los insultos desaparecerán.
11 El
que ama la pureza del corazón y habla con gracia
tendrá al rey como amigo.
12 El Señor preserva
a los que tienen conocimiento,
pero arruina los planes de los traicioneros.
13 El
perezoso afirma: «¡Hay un león allí afuera!
¡Si salgo, me puede matar!».
14 La
boca de la mujer inmoral es una trampa peligrosa;
los que provoquen el enojo del Señor caerán
en ella.
15 El
corazón del muchacho está lleno de necedad,
pero la disciplina física la alejará de él.
16 La
persona que saca ventaja oprimiendo al pobre,
o llenando de regalos al rico, terminará en la pobreza.
Dichos de los sabios
17 Escucha
las palabras de los sabios;
aplica tu corazón a mi enseñanza.
18 Pues es bueno guardar estos dichos en tu corazón
y tenerlos siempre a flor de labios.
19 Yo te enseño hoy—sí, a ti—
para que confíes en el Señor.
20 Te he escrito treinta dichos
llenos de consejos y de conocimiento.
21 Así podrás conocer la verdad
y llevar un informe preciso a quienes te enviaron.
22 No
le robes al pobre tan solo porque puedes hacerlo,
ni saques provecho de los necesitados en la corte,
23 porque el Señor es su defensor.
Él destruirá a todo el que los destruya.
24 No
te hagas amigo de la gente irritable,
ni te juntes con los que pierden los estribos con
facilidad,
25 porque aprenderás a ser como ellos
y pondrás en peligro tu alma.
26 No
te comprometas a garantizar la deuda de otro
ni seas fiador de nadie.
27 Si no puedes pagar,
te quitarán hasta la cama en la que duermes.
28 No
engañes a tu vecino cambiando de lugar los antiguos límites de propiedad
establecidos por generaciones pasadas.
29 ¿Has
visto a alguien realmente hábil en su trabajo?
Servirá a los reyes
en lugar de trabajar para la gente común.
23 Cuando te sientes a la mesa de un gobernante,
fíjate bien en lo que te sirven.
2 Si eres de buen comer,
ponle un cuchillo a tu garganta;
3 no desees todos los manjares,
porque tal vez tenga la intención de engañarte.
4 No
te desgastes tratando de hacerte rico.
Sé lo suficientemente sabio para saber cuándo
detenerte.
5 Las riquezas desaparecen en un abrir y cerrar de ojos,
porque les saldrán alas
y se irán volando como las águilas.
6 No
aceptes comer con los tacaños
ni desees sus manjares.
7 Están siempre pensando cuánto cuesta.
«Come y bebe», te invitan, pero no lo dicen con
sinceridad.
8 Vomitarás lo poco que hayas comido,
y se desperdiciarán tus cumplidos.
9 No
gastes saliva con los necios,
porque despreciarán hasta el más sabio consejo.
10 No
engañes a tu vecino cambiando de lugar los antiguos límites de propiedad
ni te apropies de la tierra de huérfanos indefensos.
11 Pues el Redentor de ellos es fuerte;
él mismo levantará cargos en tu contra.
12 Entrégate
a la instrucción;
presta suma atención a las palabras de conocimiento.
13 No
dejes de disciplinar a tus hijos;
la vara de castigo no los matará.
14 La disciplina física
bien puede salvarlos de la muerte.
15 Hijo
mío, si tu corazón es sabio,
¡mi propio corazón saltará de alegría!
16 Todo mi ser celebrará
cuando hables con rectitud.
17 No
envidies a los pecadores;
en cambio, teme siempre al Señor.
18 Si lo haces, serás recompensado;
tu esperanza no se frustrará.
19 Hijo
mío, presta atención y sé sabio:
mantén tu corazón en el camino recto.
20 No andes de juerga con borrachos
ni festejes con glotones,
21 porque van camino a la pobreza,
y por dormir tanto, vestirán harapos.
22 Escucha
a tu padre, que te dio la vida,
y no desprecies a tu madre cuando sea anciana.
23 Adquiere la verdad y nunca la vendas;
consigue también sabiduría, disciplina y buen juicio.
24 El padre de hijos justos tiene motivos para
alegrarse.
¡Qué satisfacción es tener hijos sabios!
25 ¡Por eso, alegra a tu padre y a tu madre!
Que sea feliz la que te dio a luz.
26 Oh,
hijo mío, dame tu corazón;
que tus ojos se deleiten en seguir mis caminos.
27 Una prostituta es una trampa peligrosa;
la mujer promiscua es tan peligrosa como caer en un
pozo estrecho.
28 Se esconde y espera como lo hace un ladrón,
ansiosa por hacer que más hombres sean infieles.
29 ¿Quién
tiene angustia? ¿Quién siente tristeza?
¿Quién es el que siempre pelea? ¿Quién está siempre
quejándose?
¿Quién tiene moretones sin motivo? ¿Quién tiene los
ojos rojos?
30 Es el que pasa muchas horas en las tabernas,
probando nuevos tragos.
31 No te fijes en lo rojo que es el vino,
ni en cómo burbujea en la copa, ni en lo suave que se
desliza.
32 Pues al final muerde como serpiente venenosa;
pica como una víbora.
33 Tendrás alucinaciones
y dirás disparates.
34 Te tambalearás como un marinero en alta mar,
aferrado a un mástil que se mueve.
35 Y entonces dirás: «Me golpearon pero no lo sentí.
Ni siquiera me di cuenta cuando me dieron la paliza.
¿Cuándo despertaré
para ir en busca de otro trago?».
24 No envidies a la gente malvada
ni desees su compañía.
2 Pues en su corazón traman violencia
y sus palabras siempre traen problemas.
3 Una
casa se edifica con sabiduría
y se fortalece por medio del buen juicio.
4 Mediante el conocimiento se llenan sus cuartos
de toda clase de riquezas y objetos valiosos.
5 Los
sabios son más poderosos que los fuertes,
y los que tienen conocimiento se hacen cada vez más
fuertes.
6 Así que, no vayas a la guerra sin consejo sabio;
la victoria depende de que tengas muchos consejeros.
7 La
sabiduría es demasiado elevada para los necios.
Entre los líderes en la puerta de la ciudad, los necios
no tienen nada que decir.
8 Una
persona que maquina el mal
se gana la fama de alborotador.
9 Las intrigas del necio son pecaminosas;
todos detestan al burlón.
10 Si
fallas bajo presión,
tu fuerza es escasa.
11 Rescata
a los que están injustamente condenados a morir;
sálvalos mientras van tambaleando hacia su muerte.
12 No te excuses diciendo: «Ay, no lo sabíamos».
Pues Dios conoce cada corazón y él te ve.
El que cuida tu alma sabe bien que tú sabías.
Él pagará a cada uno según merecen sus acciones.
13 Come
miel, hijo mío, porque es buena,
y el panal es dulce al paladar.
14 Así también, la sabiduría es dulce a tu alma.
Si la encuentras, tendrás un futuro brillante,
y tus esperanzas no se truncarán.
15 No
estés al acecho frente a la casa del justo
ni ataques el lugar donde vive.
16 Los justos podrán tropezar siete veces, pero volverán
a levantarse.
En cambio, basta una sola calamidad para derribar al
perverso.
17 No
te alegres cuando tus enemigos caigan;
no te pongas contento cuando tropiecen.
18 Pues el Señor se molestará contigo
y quitará su enojo de ellos.
19 No
te inquietes por causa de los que hacen el mal
ni envidies a los perversos.
20 Pues la gente mala no tiene futuro;
la luz de los perversos se apagará.
21 Hijo
mío, teme al Señor y al rey.
No te juntes con los rebeldes,
22 porque repentinamente les
vendrá la calamidad.
¿Quién sabe qué castigo les caerá
de parte del Señor y del rey?
Más dichos de los sabios
23 A
continuación hay más dichos de los sabios:
No es correcto mostrar favoritismo al emitir un
juicio.
24 El juez que dice al perverso: «Eres inocente»,
será maldecido por muchos y denunciado por las
naciones.
25 En cambio, les irá bien a los que condenan al
culpable;
recibirán bendiciones en abundancia.
26 Una
respuesta sincera
es como un beso amistoso.
27 Antes
de construir tu casa,
haz tus planes y prepara los campos.
28 No
testifiques contra tus vecinos sin motivo;
no mientas cuando hables de ellos.
29 No digas: «¡Ahora me voy a vengar de lo que me
hicieron!
¡Me desquitaré con ellos!».
30 Pasé
por el campo de un perezoso,
por el viñedo de uno que carece de sentido común.
31 Vi que habían crecido espinos por todas partes.
Estaba cubierto de maleza,
y sus muros, destruidos.
32 Entonces, mientras miraba y pensaba en lo que veía,
aprendí esta lección:
33 un rato más de dormir, un poquito más de sueño,
un breve descanso con los brazos cruzados,
34 entonces la pobreza te asaltará como un bandido;
la escasez te atacará como un ladrón armado.
SALMOS 5
Para el director del coro: salmo de
David; acompáñese con flauta.
5 Oh Señor,
óyeme cuando oro;
presta atención a mi gemido.
2 Escucha mi grito de auxilio, mi Rey y mi Dios,
porque solo a ti dirijo mi oración.
3 Señor, escucha mi voz por la mañana;
cada mañana llevo a ti mis peticiones y quedo a la
espera.
4 Oh
Dios, la maldad no te agrada;
no puedes tolerar los pecados de los malvados.
5 Por lo tanto, los orgullosos no pueden estar en tu
presencia,
porque aborreces a todo el que hace lo malo.
6 Destruirás a los que dicen mentiras;
el Señor detesta a los asesinos y a los
engañadores.
7 Gracias
a tu amor inagotable, puedo entrar en tu casa;
adoraré en tu templo con la más profunda reverencia.
8 Guíame por el camino correcto, oh Señor,
o mis enemigos me conquistarán;
allana tu camino para que yo lo siga.
9 Mis
enemigos no pueden decir la verdad;
su deseo más profundo es destruir a los demás.
Lo que hablan es repugnante, como el mal olor de una tumba abierta;
su lengua está llena de adulaciones.
10 Oh Dios, decláralos culpables
y haz que caigan en sus propias trampas;
expúlsalos a causa de sus muchos pecados,
porque se rebelaron contra ti.
11 Pero
que se alegren todos los que en ti se refugian;
que canten alegres alabanzas por siempre.
Cúbrelos con tu protección,
para que todos los que aman tu nombre estén llenos de
alegría.
12 Pues tú bendices a los justos, oh Señor;
los rodeas con tu escudo de amor.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”