Julio 03 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 163
ECLESIASTÉS 1 - 4
1 Estas son las palabras del Maestro, hijo del
rey David y gobernante de Jerusalén.
Nada tiene sentido
2 «Nada
tiene sentido—dice el Maestro—, ¡ningún sentido en absoluto!».
3 ¿Qué
obtiene la gente con trabajar tanto bajo el sol? 4 Las
generaciones van y vienen, pero la tierra nunca cambia. 5 El
sol sale y se pone, y se apresura a dar toda la vuelta para volver a
salir. 6 El viento sopla hacia el sur y luego gira
hacia el norte. Da vueltas y vueltas soplando en círculos. 7 Los
ríos desembocan en el mar, pero el mar nunca se llena. Luego el agua vuelve a
los ríos y sale nuevamente al mar. 8 Todo es tan
tedioso, imposible de describir. No importa cuánto veamos, nunca quedamos
satisfechos. No importa cuánto oigamos, nada nos tiene contentos.
9 La
historia no hace más que repetirse; ya todo se hizo antes. No hay nada
realmente nuevo bajo el sol. 10 A veces la gente
dice: «¡Esto es algo nuevo!»; pero la verdad es que no lo es, nada es
completamente nuevo. 11 Ninguno de nosotros
recuerda lo que sucedió en el pasado, y las generaciones futuras tampoco
recordarán lo que hacemos ahora.
El Maestro habla sobre la inutilidad
de la sabiduría
12 Yo,
el Maestro, fui rey de Israel y viví en Jerusalén. 13 Me
dediqué a buscar el entendimiento y a investigar con sabiduría todo lo que se
hacía debajo del cielo. Pronto descubrí que Dios le había dado una existencia
trágica al género humano. 14 Observé todo lo que
ocurría bajo el sol, y a decir verdad, nada tiene sentido, es como perseguir el
viento.
15 Lo
que está mal no puede corregirse;
lo que se ha perdido no puede recuperarse.
16 Me
dije: «A ver, soy más sabio que todos los reyes que gobernaron Jerusalén antes
que yo. Tengo más sabiduría y conocimiento que cualquiera de ellos». 17 Así
que me dispuse a aprender de todo: desde la sabiduría hasta la locura y la
insensatez; pero descubrí por experiencia que procurar esas cosas es como
perseguir el viento.
18 Cuanta
más sabiduría tengo, mayor es mi desconsuelo;
aumentar el conocimiento solo trae más dolor.
La inutilidad de los placeres
2 Me
dije: «Vamos, probemos los placeres. ¡Busquemos “las cosas buenas” de la
vida!»; pero descubrí que eso también carecía de sentido. 2 Entonces
dije: «La risa es tonta. ¿De qué sirve andar en busca de placeres?». 3 Después
de pensarlo bien, decidí alegrarme con vino. Y mientras seguía buscando
sabiduría, me aferré a la insensatez. Así traté de experimentar la única
felicidad que la mayoría de la gente encuentra en su corto paso por este mundo.
4 También
traté de encontrar sentido a la vida edificándome enormes mansiones y plantando
hermosos viñedos. 5 Hice jardines y parques, y los
llené con toda clase de árboles frutales. 6 Construí
represas para juntar agua con la cual regar todos mis huertos
florecientes. 7 Compré esclavos y esclavas, y otros
nacieron en mi propiedad. También tuve enormes manadas y rebaños, más que
cualquiera de los reyes que vivieron en Jerusalén antes que yo. 8 Junté
grandes cantidades de plata y de oro, el tesoro de muchos reyes y provincias.
Contraté cantores estupendos, tanto hombres como mujeres, y tuve muchas
concubinas hermosas. ¡Tuve todo lo que un hombre puede desear!
9 De
modo que me hice más poderoso que todos los que vivieron en Jerusalén antes que
yo, y mi sabiduría nunca me falló. 10 Todo lo que
quise lo hice mío; no me negué ningún placer. Hasta descubrí que me daba gran
satisfacción trabajar mucho, la recompensa de toda mi labor; 11 pero
al observar todo lo que había logrado con tanto esfuerzo, vi que nada tenía
sentido; era como perseguir el viento. No había absolutamente nada que valiera
la pena en ninguna parte.
El sabio y el necio
12 Entonces
decidí comparar la sabiduría con la locura y la insensatez (porque, ¿quién
puede hacer eso mejor que yo, que soy el rey?). 13 Pensé:
«La sabiduría es mejor que la insensatez, así como la luz es mejor que la
oscuridad. 14 Pues el sabio puede ver hacia dónde
va, pero el necio camina a oscuras». Sin embargo, me di cuenta de que el sabio
y el necio tienen el mismo destino: 15 los dos
mueren. Así que me dije: «Ya que voy a terminar igual que el necio, ¿de qué
vale toda mi sabiduría? ¡Nada de eso tiene sentido!». 16 Pues
tanto el sabio como el necio van a morir. Al sabio no se le recordará más que
al necio. En los días futuros, ambos serán olvidados.
17 Por
lo tanto, llegué a odiar la vida, porque todo lo que se hace aquí, bajo el sol,
es tan complicado. Nada tiene sentido, es como perseguir el viento.
La inutilidad del trabajo
18 Llegué
a odiar todo el trabajo que hice en este mundo porque tengo que dejarles a
otros lo que yo he ganado. 19 ¿Y quién sabe si mis
sucesores serán sabios o necios? Sin embargo, ellos se van a apoderar de todo
lo que yo he adquirido bajo el sol a través de mi destreza y esfuerzo. ¡Qué
absurdo! 20 Así que, desilusionado, me di por
vencido y cuestioné el valor de todo mi duro trabajo en este mundo.
21 Algunas
personas trabajan con sabiduría, conocimiento y destreza, pero luego tienen que
dejarle el fruto de su labor a alguien que no ha trabajado para conseguirlo.
Eso tampoco tiene sentido, es una gran tragedia. 22 Entonces,
¿qué gana la gente con tanto esfuerzo y preocupación en esta vida? 23 Sus
días de trabajo están llenos de dolor y angustia, ni siquiera de noche pueden
descansar la mente. Nada tiene sentido.
24 Entonces
llegué a la conclusión de que no hay nada mejor que disfrutar de la comida y la
bebida, y encontrar satisfacción en el trabajo. Luego me di cuenta de que esos
placeres provienen de la mano de Dios. 25 Pues,
¿quién puede comer o disfrutar de algo separado de él? 26 Dios
da sabiduría, conocimiento y alegría a quienes son de su agrado; pero si un
pecador se enriquece, Dios le quita las riquezas y se las da a quienes le
agradan. Eso tampoco tiene sentido, es como perseguir el viento.
Todo a su debido tiempo
3 Hay
una temporada para todo,
un tiempo para cada actividad bajo el cielo.
2 Un tiempo para nacer y un tiempo para morir.
Un tiempo para sembrar y un tiempo para cosechar.
3 Un tiempo para matar y un tiempo para sanar.
Un tiempo para derribar y un tiempo para construir.
4 Un tiempo para llorar y un tiempo para reír.
Un tiempo para entristecerse y un tiempo para bailar.
5 Un tiempo para esparcir piedras y un tiempo para
juntar piedras.
Un tiempo para abrazarse y un tiempo para apartarse.
6 Un tiempo para buscar y un tiempo para dejar de
buscar.
Un tiempo para guardar y un tiempo para botar.
7 Un tiempo para rasgar y un tiempo para remendar.
Un tiempo para callar y un tiempo para hablar.
8 Un tiempo para amar y un tiempo para odiar.
Un tiempo para la guerra y un tiempo para la paz.
9 ¿Qué
es lo que en verdad gana la gente a cambio de tanto trabajo? 10 He
visto la carga que Dios puso sobre nuestros hombros. 11 Sin
embargo, Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado. Él sembró la
eternidad en el corazón humano, pero aun así el ser humano no puede comprender
todo el alcance de lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin. 12 Así
que llegué a la conclusión de que no hay nada mejor que alegrarse y disfrutar
de la vida mientras podamos. 13 Además, la gente
debería comer, beber y aprovechar el fruto de su trabajo, porque son regalos de
Dios.
14 También
sé que todo lo que Dios hace es definitivo. No se le puede agregar ni quitar
nada. El propósito de Dios es que el ser humano le tema. 15 Los
sucesos del presente ya ocurrieron en el pasado, y lo que sucederá en el futuro
ya ocurrió antes, porque Dios hace que las mismas cosas se repitan una y otra
vez.
Las injusticias de la vida
16 También
noté que, bajo el sol, la maldad está presente en el juzgado. Sí, ¡hasta en los
tribunales de justicia hay corrupción! 17 Me dije:
«A su debido tiempo, Dios juzgará a todos, tanto a los malos como a los buenos,
por cada cosa que hayan hecho».
18 También
reflexioné acerca de la condición humana, sobre cómo Dios les hace ver a los
seres humanos que son como los animales. 19 Pues
tanto las personas como los animales tienen el mismo destino: ambos respiran y
ambos mueren. Así que las personas no tienen una verdadera ventaja sobre los
animales. ¡Qué absurdo! 20 Ambos terminan en el
mismo lugar: del polvo vienen y al polvo vuelven. 21 Pues,
¿quién puede demostrar que el espíritu humano va hacia arriba y el espíritu de
los animales desciende al fondo de la tierra? 22 Entonces
me di cuenta de que no hay nada mejor para la gente que ser feliz con su
trabajo. Ese es nuestro destino, y nadie nos puede traer de regreso para ver
qué pasa después de que hayamos muerto.
4 Además,
observé toda la opresión que sucede bajo el sol. Vi las lágrimas de los
oprimidos, y no había nadie para consolarlos. Los opresores tienen mucho poder
y sus víctimas son indefensas. 2 Entonces llegué a
la conclusión de que los muertos están mejor que los vivos; 3 pero
los más afortunados de todos son los que aún no nacen, porque no han visto toda
la maldad que se comete bajo el sol.
4 Luego
observé que a la mayoría de la gente le interesa alcanzar el éxito porque
envidia a sus vecinos; pero eso tampoco tiene sentido, es como perseguir el
viento.
5 «Los
necios se cruzan de brazos,
y acaban en la ruina».
6 Sin
embargo,
«es mejor tener un puñado con tranquilidad
que tener dos puñados con mucho esfuerzo
y perseguir el viento».
Las ventajas de tener compañía
7 También
observé otro ejemplo de algo absurdo bajo el sol. 8 Es
el caso de un hombre que está totalmente solo, sin hijos ni hermanos, no
obstante trabaja mucho para acumular toda la riqueza posible. Sin embargo,
luego se pregunta: «¿Para quién trabajo? ¿Por qué me privo de tantos
placeres?». Nada tiene sentido, todo es tan deprimente.
9 Es
mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el
éxito. 10 Si uno cae, el otro puede darle la mano y
ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas. 11 Del
mismo modo, si dos personas se recuestan juntas, pueden brindarse calor
mutuamente; pero ¿cómo hace uno solo para entrar en calor? 12 Alguien
que está solo puede ser atacado y vencido, pero si son dos, se ponen de espalda
con espalda y vencen; mejor todavía si son tres, porque una cuerda triple no se
corta fácilmente.
La inutilidad del poder político
13 Es
mejor ser un joven pobre pero sabio que ser un rey viejo y necio que rechaza
todo consejo. 14 Un joven así podría salir de la
pobreza y triunfar. Hasta podría llegar a ser rey, aunque hubiera estado en la
cárcel. 15 Sin embargo, luego todo el mundo corre a
aliarse con otro joven que lo reemplaza. 16 Lo
rodean innumerables multitudes, pero luego surge otra generación y lo
rechaza a él también. Así que nada tiene sentido, es como perseguir el viento.
SALMOS 8
Para el director del coro: salmo de
David; acompáñese con instrumento de cuerda.
8 Oh Señor,
Señor nuestro, ¡tu majestuoso nombre llena la tierra!
Tu gloria es más alta que los cielos.
2 A los niños y a los bebés les has enseñado
a hablar de tu fuerza;
así silencias a tus enemigos
y a todos los que se te oponen.
3 Cuando
miro el cielo de noche y veo la obra de tus dedos
—la luna y las estrellas que pusiste en su lugar—, me
pregunto:
4 ¿qué son los simples mortales para que pienses en
ellos,
los seres humanos para que de ellos te ocupes?
5 Sin embargo, los hiciste un poco menor que Dios
y los coronaste de gloria y honor.
6 Los pusiste a cargo de todo lo que creaste,
y sometiste todas las cosas bajo su autoridad:
7 los rebaños y las manadas
y todos los animales salvajes,
8 las aves del cielo, los peces del mar,
y todo lo que nada por las corrientes oceánicas.
9 Oh Señor,
Señor nuestro, ¡tu majestuoso nombre llena la tierra!
¿Cuál es exactamente el papel de los humanos en
la historia de la Biblia? ¿Por qué Dios se preocupa tanto por nosotros como
seres creados y carentes de poder, y por qué se nos compara con bebés
balbuceantes en el Salmo 8? En este video exploramos un fascinante poema
bíblico y descubrimos una visión profunda del propósito de Dios para la
humanidad y toda la creación.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”