Julio 28 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 188
EZEQUIEL 9 – 12
Masacre de los idólatras
9 Entonces
el Señor dijo con voz de trueno: «¡Traigan a los hombres designados
para castigar la ciudad! ¡Díganles que vengan con sus armas!». 2 Pronto
entraron seis hombres por la puerta superior que da al norte y cada uno llevaba
un arma mortal en la mano. Con ellos había un hombre vestido de lino, que
llevaba un estuche de escriba en la cintura. Todos se dirigieron al atrio del
templo y se pusieron de pie junto al altar de bronce.
3 Entonces
la gloria del Dios de Israel se elevó de entre los querubines, donde había
reposado, y se movió hacia la entrada del templo. Luego
el Señor llamó al hombre vestido de lino, que llevaba el estuche de
escriba. 4 Le dijo: «Recorre las calles de
Jerusalén y pon una marca en la frente de todos los que lloren y suspiren por
los pecados detestables que se cometen en la ciudad».
5 Luego
oí al Señor decir a los demás hombres: «Síganlo por toda la ciudad y
maten a todos los que no tengan la marca en la frente. ¡No tengan compasión!
¡No tengan lástima de nadie! 6 Mátenlos a todos:
ancianos, jóvenes, muchachas, mujeres y niños. Sin embargo, no toquen a ninguno
que tenga la marca. Comiencen aquí mismo, en el templo». Entonces ellos
comenzaron matando a los setenta líderes.
7 «¡Contaminen
el templo!—mandó el Señor—. Llenen los atrios con cadáveres. ¡Vayan!».
Entonces ellos salieron y comenzaron la masacre por toda la ciudad.
8 Mientras
mataban a la gente, yo me quedé solo. Caí con el rostro en tierra y clamé:
—¡Oh Señor Soberano! ¿Acaso tu furia
contra Jerusalén destruirá a todos los que queden en Israel?
9 Me
contestó:
—Los pecados del pueblo de Israel y Judá son muy,
pero muy grandes. La tierra está llena de homicidios; la ciudad está colmada de
injusticia. Ellos dicen: “¡El Señor no lo ve! ¡El Señor ha
abandonado esta tierra!”. 10 Por eso no les
perdonaré la vida ni les tendré compasión. Les daré todo su merecido por lo que
han hecho.
11 Luego
regresó el hombre vestido de lino, que llevaba el estuche de escriba, e
informó: «Ya hice lo que me ordenaste».
La gloria
del Señor abandona el templo
10 En
mi visión, vi que, por encima de la superficie de cristal que estaba sobre las
cabezas de los querubines, había algo que parecía un trono de
lapislázuli. 2 Entonces el Señor le habló
al hombre vestido de lino y le dijo: «Métete entre las ruedas que giran debajo
de los querubines, toma un puñado de carbones encendidos y espárcelos sobre la
ciudad». Así que el hombre lo hizo mientras yo observaba.
3 Cuando
el hombre entró allí, los querubines estaban de pie en la parte sur del templo
y la nube de gloria llenaba el atrio interior. 4 Entonces
la gloria del Señor se elevó por encima de los querubines y se
dirigió hacia la entrada del templo. El templo se llenó con esa nube de gloria
y el atrio resplandeció con la gloria del Señor. 5 El
sonido de las alas de los querubines sonaban como la voz del Dios Todopoderoso y
podía oírse hasta en el atrio exterior.
6 El Señor le
dijo al hombre vestido de lino: «Métete entre los querubines y toma algunos
carbones encendidos de entre las ruedas». Entonces el hombre entró y se paró
junto a una de las ruedas. 7 Luego uno de los
querubines extendió la mano y tomó algunas brasas de en medio del fuego que
ardía entre ellos. Puso las brasas en las manos del hombre vestido de lino y el
hombre las tomó y salió de allí. 8 (Todos los
querubines tenían debajo de sus alas lo que parecían ser manos humanas).
9 Me
fijé y cada uno de los cuatro querubines tenía una rueda a su lado y las ruedas
brillaban como el berilo. 10 Las cuatro ruedas eran
semejantes entre sí y estaban hechas de la misma manera; dentro de cada rueda
había otra rueda que giraba en forma transversal. 11 Los
querubines podían avanzar de frente en las cuatro direcciones, sin girar
mientras se movían. Iban derecho en la dirección que tuvieran frente a ellos y
nunca se desviaban. 12 Tanto los querubines como
las ruedas estaban cubiertos de ojos. Los querubines tenían ojos por todo el
cuerpo, incluso las manos, la espalda y las alas. 13 Oí
que alguien hablaba de las ruedas como «las ruedas que giran». 14 Cada
uno de los cuatro querubines tenía cuatro caras: la primera era la cara de un
buey, la segunda era una cara humana, la tercera era la cara de un león y
la cuarta era la cara de un águila.
15 Luego
los querubines se elevaron. Eran los mismos seres vivientes que yo había visto
junto al río Quebar. 16 Cuando los querubines se
movían, las ruedas se movían con ellos. Cuando elevaban las alas para volar,
las ruedas permanecían con ellos. 17 Cuando los
querubines se detenían, las ruedas también se detenían. Cuando volaban hacia
arriba, las ruedas subían, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en
las ruedas.
18 Luego
la gloria del Señor salió de la entrada del templo y se sostenía en
el aire por encima de los querubines. 19 Entonces,
mientras yo observaba, los querubines volaron con sus ruedas a la puerta
oriental del templo del Señor y la gloria del Dios de Israel se
sostenía en el aire por encima de ellos.
20 Eran
los mismos seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel cuando
me encontraba junto al río Quebar. Sabía que eran querubines, 21 porque
cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas y lo que parecían ser manos humanas
debajo de las alas. 22 Además, sus caras eran como
las caras de los seres que yo había visto junto al Quebar y se movían de frente
y hacia adelante, tal como los otros.
Juicio a los líderes de Israel
11 Luego
el Espíritu me levantó y me llevó a la entrada oriental del templo
del Señor, donde vi a veinticinco hombres prominentes de la ciudad. Entre
ellos estaban Jaazanías, hijo de Azur, y Pelatías, hijo de Benaía, quienes eran
líderes del pueblo.
2 El
Espíritu me dijo: «Hijo de hombre, estos son los hombres que piensan hacer
maldades y dan consejos perversos en esta ciudad. 3 Le
dicen al pueblo: “¿Acaso no es un buen momento para construir casas? Esta
ciudad es como una olla de hierro. Aquí adentro estamos a salvo, como la carne
en la olla”. 4 Por lo tanto, hijo de hombre,
profetiza contra ellos en forma clara y a viva voz».
5 Entonces
vino sobre mí el Espíritu del Señor, y me ordenó que dijera: «Esto dice
el Señor a los habitantes de Israel: “Yo sé lo que ustedes hablan,
porque conozco cada pensamiento que les viene a la mente. 6 Ustedes
asesinaron a muchos en esta ciudad y llenaron las calles con cadáveres.
7 »”Por
lo tanto, esto dice el Señor Soberano: es cierto que esta ciudad es
una olla de hierro, pero los trozos de carne son las víctimas de la injusticia
de ustedes. En cuanto a ustedes, pronto los sacaré a rastras de esta
olla. 8 Les haré caer la espada de la guerra que
tanto temen, dice el Señor Soberano. 9 Los
expulsaré de Jerusalén y los entregaré a extranjeros que ejecutarán mis
castigos contra ustedes. 10 Serán masacrados hasta
las fronteras de Israel. Ejecutaré juicio contra ustedes y sabrán que yo soy
el Señor. 11 No, esta ciudad no será una olla
de hierro para ustedes ni estarán a salvo como la carne dentro de ella. Los
juzgaré, incluso hasta las fronteras de Israel, 12 y
sabrán que yo soy el Señor. Pues se negaron a obedecer mis decretos y
ordenanzas; en cambio, han imitado las costumbres de las naciones que los
rodean”».
13 Mientras
yo aún profetizaba, murió de repente Pelatías, hijo de Benaía. Entonces caí
rostro en tierra y clamé: «Oh Señor Soberano, ¿vas a matar a todos en
Israel?».
Esperanza para Israel en el destierro
14 Luego
recibí este mensaje del Señor: 15 «Hijo de
hombre, el pueblo que aún queda en Jerusalén habla de ti, de tus parientes y de
todos los israelitas desterrados. Dicen: “¡Ellos están lejos del Señor,
así que ahora él nos ha dado a nosotros la tierra que les pertenecía!”.
16 »Por
lo tanto, diles a los desterrados: “Esto dice el Señor Soberano: ‘A
pesar de que los esparcí por los países del mundo, yo seré un santuario para
ustedes durante su tiempo en el destierro. 17 Yo,
el Señor Soberano, los reuniré de entre las naciones adonde fueron
esparcidos y les daré una vez más el territorio de Israel’”.
18 »Cuando
los israelitas regresen a su patria, quitarán todo rastro de sus imágenes
repugnantes y sus ídolos detestables. 19 Les daré
integridad de corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Les quitaré
su terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo, 20 para
que obedezcan mis decretos y ordenanzas. Entonces, verdaderamente serán mi
pueblo y yo seré su Dios. 21 Sin embargo, a todos
los que añoren las imágenes repugnantes y los ídolos detestables, les daré su
merecido por sus pecados. ¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!».
La gloria
del Señor abandona a Jerusalén
22 Luego
los querubines desplegaron las alas y se elevaron por el aire con las ruedas
junto a ellos y la gloria del Dios de Israel se sostenía en el aire por encima
de ellos. 23 Entonces la gloria
del Señor se levantó de la ciudad y se detuvo sobre la montaña que
está al oriente.
24 Después
el Espíritu de Dios me llevó de regreso a Babilonia, al pueblo desterrado.
Así terminó la visión de mi visita a Jerusalén. 25 Entonces
les relaté a los desterrados todo lo que el Señor me había mostrado.
Señales del destierro venidero
12 Nuevamente
recibí un mensaje del Señor: 2 «Hijo de
hombre, tú vives entre rebeldes que tienen ojos pero se niegan a ver; tienen
oídos pero se niegan a oír, porque son un pueblo rebelde.
3 »De
modo que ahora, hijo de hombre, haz como si te enviaran al destierro. Prepara
tu equipaje con las pocas pertenencias que podría llevarse un desterrado y sal
de tu casa para ir a otro lugar. Hazlo a la vista de todos para que te vean.
Pues quizás presten atención a eso, por muy rebeldes que sean. 4 Saca
tu equipaje en pleno día para que te vean. Luego, por la tarde, mientras aún
estén mirándote, sal de tu casa como lo hacen los cautivos cuando inician una
larga marcha a tierras lejanas. 5 Cava un hueco en
la muralla a la vista de todos y sal por ese hueco. 6 Mientras
todos observan, carga el equipaje sobre los hombros y aléjate caminando en la
oscuridad de la noche. Cúbrete el rostro para que no puedas ver la tierra que
dejas atrás. Pues yo he hecho de ti una señal para el pueblo de Israel».
7 Por
lo tanto, hice lo que se me ordenó. A plena luz del día, saqué mi equipaje,
lleno de cosas que llevaría al destierro. Por la tarde, mientras el pueblo
seguía observando, cavé con las manos un hueco en la muralla y salí en la
oscuridad de la noche con el equipaje sobre los hombros.
8 A
la mañana siguiente, recibí este mensaje del Señor: 9 «Hijo
de hombre, esos rebeldes—el pueblo de Israel—te han preguntado qué significa
todo lo que haces. 10 Diles: “Esto dice
el Señor Soberano: ‘Estas acciones contienen un mensaje para el rey
Sedequías, en Jerusalén, y para todo el pueblo de Israel’”. 11 Explica,
entonces, que tus acciones son una señal para mostrar lo que pronto les
sucederá a ellos, pues serán llevados cautivos al destierro.
12 »Hasta
Sedequías se irá de Jerusalén de noche por un hueco en la muralla, cargando
solo lo que pueda llevar consigo. Se cubrirá el rostro y sus ojos no verán la
tierra que deja atrás. 13 Luego lanzaré mi red
sobre él y lo capturaré con mi trampa. Lo llevaré a Babilonia, el territorio de
los babilonios, aunque él nunca lo verá y allí morirá. 14 Esparciré
a los cuatro vientos a sus siervos y guerreros, y mandaré la espada tras
ellos. 15 Entonces, cuando los disperse entre las
naciones, sabrán que yo soy el Señor. 16 No
obstante, a algunos los libraré de morir en la guerra o por enfermedades o de
hambre, para que confiesen sus pecados detestables a sus captores. ¡Entonces
sabrán que yo soy el Señor!».
17 Luego
recibí este mensaje del Señor: 18 «Hijo de
hombre, estremécete al comer tu alimento; tiembla de miedo al beber tu
agua. 19 Dile al pueblo: “Esto dice
el Señor Soberano acerca de los que viven en Israel y Jerusalén: ‘Con
temblor comerán su alimento y con desesperación beberán su agua, porque la
tierra quedará arrasada a causa de la violencia de sus habitantes. 20 Las
ciudades serán destruidas y los campos quedarán hechos desiertos. Entonces
ustedes sabrán que yo soy el Señor’”».
Nuevo proverbio para Israel
21 Nuevamente
recibí un mensaje del Señor: 22 «Hijo de
hombre, has oído ese proverbio que citan en Israel: “El tiempo pasa y las
profecías quedan en nada”. 23 Dile al pueblo: “Esto
dice el Señor Soberano: ‘Pondré fin a este proverbio y pronto dejarán
de citarlo’”. Ahora dales este nuevo proverbio en reemplazo del otro: “¡Ha
llegado la hora de que se cumplan todas las profecías!”.
24 »Ya
no habrá más visiones falsas ni predicciones aduladoras en Israel. 25 ¡Pues
yo soy el Señor! Si yo lo digo, sucederá. Ya no habrá más demora para
ustedes, rebeldes de Israel. Cumpliré mi amenaza de destrucción durante los
años de su vida. ¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!».
26 Luego
recibí este mensaje del Señor: 27 «Hijo de
hombre, los israelitas andan diciendo: “Él habla de un futuro lejano. Sus
visiones no se cumplirán por muchísimo tiempo”. 28 Por
lo tanto, diles: “Esto dice el Señor Soberano: ‘¡Se acabó la demora!
Ya mismo cumpliré todas mis amenazas. ¡Yo, el Señor Soberano, he
hablado!’”».
SALMOS 33
33 Que los justos canten de alegría al Señor;
les corresponde a los puros alabarlo.
2 Alaben al Señor con melodías de la lira;
toquen música para él en el arpa de diez cuerdas.
3 Entónenle un cántico nuevo de alabanza;
toquen el arpa con destreza y canten con alegría.
4 Pues la palabra del Señor es verdadera
y podemos confiar en todo lo que él hace.
5 Él ama lo que es justo y bueno;
el amor inagotable del Señor llena la tierra.
6 El Señor tan
solo habló
y los cielos fueron creados.
Sopló la palabra,
y nacieron todas las estrellas.
7 Asignó los límites al mar
y encerró los océanos en enormes depósitos.
8 Que todo el mundo tema al Señor
y todos estén ante él con temor reverente.
9 Pues cuando habló, el mundo comenzó a existir;
apareció por orden del Señor.
10 El Señor frustra
los planes de las naciones
y hace fracasar todas sus intrigas.
11 Pero los planes del Señor se mantienen
firmes para siempre;
sus propósitos nunca serán frustrados.
12 Qué
alegría para la nación cuyo Dios es el Señor,
cuyo pueblo él eligió como herencia.
13 El Señor mira
desde el cielo
y ve a toda la raza humana.
14 Desde su trono observa
a todos los que viven en la tierra.
15 Él hizo el corazón de ellos,
así que entiende todo lo que hacen.
16 El ejército mejor equipado no puede salvar a un rey,
ni una gran fuerza es suficiente para salvar a un
guerrero.
17 No confíes en tu caballo de guerra para obtener la
victoria;
por mucha fuerza que tenga, no te puede salvar.
18 Pero
el Señor vela por los que le temen,
por aquellos que confían en su amor inagotable.
19 Los rescata de la muerte
y los mantiene con vida en tiempos de hambre.
20 Nosotros
ponemos nuestra esperanza en el Señor;
él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
21 En él se alegra nuestro corazón,
porque confiamos en su santo nombre.
22 Que tu amor inagotable nos rodee, Señor,
porque solo en ti está nuestra esperanza.
Transgresión es una de esas palabras bíblicas que
parecen claras hasta que tienes que explicárselo a alguien. En este video,
analizaremos el fascinante y sofisticado significado de esta "mala
palabra" bíblica. Prepárate para una reflexión aleccionadora sobre la
naturaleza humana.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”