Julio 31 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 191
EZEQUIEL 19 – 21
Canto fúnebre para los reyes de
Israel
19 »Entona
este canto fúnebre para los príncipes de Israel:
2 »“¿Qué
es tu madre?
¡Una leona entre leones!
Se recostó entre los leones jóvenes
y crio a sus cachorros.
3 A uno de sus cachorros lo crio
para que fuera un león fuerte.
Aprendió a cazar la presa y a devorarla
y llegó a alimentarse de carne humana.
4 Luego las naciones oyeron hablar de él
y lo atraparon en una fosa.
Se lo llevaron con garfios
a la tierra de Egipto.
5 »”Cuando
la leona vio
que su esperanza en él estaba perdida,
tomó a otro de sus cachorros
y le enseñó a ser un león fuerte.
6 Él merodeaba entre los demás leones
y se destacaba por su fuerza.
Aprendió a cazar la presa y a devorarla,
y también él llegó a alimentarse de carne humana.
7 Derribó fortalezas
y destruyó sus aldeas y ciudades.
Las granjas quedaron devastadas,
y las cosechas, destruidas.
La tierra y sus habitantes temblaban de miedo
cuando lo oían rugir.
8 Luego lo atacaron los ejércitos de las naciones;
lo rodearon por todas partes.
Arrojaron una red sobre él
y lo atraparon en una fosa.
9 Lo arrastraron con ganchos, lo encerraron en una jaula
y lo llevaron ante el rey de Babilonia.
Lo mantuvieron cautivo,
para que nunca más se oyera su voz
en los montes de Israel.
10 »”Tu
madre era como una vid
plantada junto a la orilla del agua.
Su follaje era verde y frondoso
por la abundancia de agua.
11 Sus ramas se fortalecieron
lo suficiente para ser el cetro de un rey.
Llegó a crecer muy alta,
muy por encima de las demás vides.
Se destacó por su altura
y sus abundantes ramas frondosas.
12 Pero la vid fue arrancada de raíz con furia
y arrojada al suelo.
El viento del desierto le secó los frutos
y le desgajó las ramas fuertes;
así que se marchitó
y fue consumida por el fuego.
13 Ahora la vid está trasplantada en el desierto,
donde el suelo es duro y reseco.
14 De sus ramas surgió fuego
que devoró sus frutos.
Las ramas que le quedan no son
tan fuertes para ser el cetro de un rey”.
»Este es un canto fúnebre y se entonará en un
funeral».
Rebelión de Israel
20 El
14 de agosto, durante el séptimo año de cautividad del rey Joaquín,
algunos de los líderes de Israel vinieron a pedir un mensaje del Señor. Se
sentaron frente a mí en espera de su respuesta. 2 Entonces
recibí el siguiente mensaje del Señor: 3 «Hijo
de hombre, diles a los líderes de Israel: “Esto dice
el Señor Soberano: ‘¿Cómo se atreven a venir a pedirme un mensaje?
¡Tan cierto como que yo vivo, dice el Señor Soberano, que no les diré
nada!’”.
4 »Hijo
de hombre, levanta cargos en contra de los líderes y condénalos. Hazles ver que
los pecados de sus antepasados fueron realmente detestables. 5 Dales
el siguiente mensaje de parte del Señor Soberano: “Cuando elegí a
Israel—cuando me di a conocer a los descendientes de Jacob en Egipto—, hice un
juramento solemne de que yo, el Señor, sería su Dios. 6 Ese
día juré solemnemente que los sacaría de Egipto y los llevaría a una tierra que
yo había explorado para ellos: una buena tierra donde fluyen la leche y la
miel, la mejor tierra de todas. 7 Entonces les
dije: ‘Cada uno de ustedes deshágase de las imágenes repugnantes con las que
están tan obsesionados. No se contaminen con los ídolos de Egipto, porque
yo soy el Señor su Dios’.
8 »”Sin
embargo, ellos se rebelaron contra mí y no me hicieron caso. No se deshicieron
de las imágenes repugnantes con las que estaban obsesionados ni abandonaron los
ídolos de Egipto. Entonces, mientras seguían en Egipto, amenacé con derramar mi
furia sobre ellos para satisfacer mi enojo; 9 pero
no lo hice porque actué para proteger el honor de mi nombre. Yo no permitiría
que mi nombre fuera avergonzado ante las naciones vecinas, a las cuales me di a
conocer cuando saqué a los israelitas de Egipto. 10 Después
de sacarlos de Egipto, los llevé al desierto. 11 Allí
les di mis decretos y ordenanzas para que al ponerlos en práctica encontraran
vida. 12 Además, les di mis días de descanso como
una señal entre ellos y yo. El propósito era recordarles que soy el Señor,
quien los apartó para que fueran santos.
13 »”Sin
embargo, los israelitas se rebelaron contra mí y se negaron a obedecer mis
decretos en el desierto. Desobedecieron mis ordenanzas, a pesar de que la
obediencia les hubiera dado vida. Además profanaron mis días de descanso. Por
lo tanto, amenacé con derramar mi furia sobre ellos e hice planes para
consumirlos por completo en el desierto; 14 pero
otra vez me contuve para proteger el honor de mi nombre ante las naciones que
habían visto mi poder cuando saqué a Israel de Egipto. 15 Sin
embargo, hice un juramento solemne contra ellos en el desierto. Juré que no los
dejaría entrar en la tierra que les había dado, tierra donde fluyen la leche y
la miel, el lugar más hermoso del mundo. 16 Pues
rechazaron mis ordenanzas, se negaron a obedecer mis decretos y profanaron mis
días de descanso, ya que habían entregado su corazón a ídolos. 17 Sin
embargo, les tuve compasión y en el desierto me contuve y no los destruí.
18 »”Después
les advertí a sus hijos que no siguieran el ejemplo de sus padres, quienes se
contaminaron con sus ídolos. 19 ‘Yo soy
el Señor su Dios—les dije—. Sigan mis decretos, presten atención a
mis ordenanzas 20 y mantengan santos mis días de
descanso, porque son una señal para recordarles que yo soy
el Señor su Dios’.
21 »”Sin
embargo, sus hijos también se rebelaron contra mí. Se negaron a cumplir mis
decretos y a seguir mis ordenanzas, a pesar de que la obediencia les hubiera
dado vida. Además profanaron mis días de descanso. Así que amenacé nuevamente
con derramar mi furia sobre ellos en el desierto. 22 No
obstante, quité mi juicio contra ellos a fin de proteger el honor de mi nombre
ante las naciones que habían visto mi poder cuando los saqué de Egipto; 23 pero
hice un juramento solemne contra ellos en el desierto: juré esparcirlos por
todas las naciones 24 porque no obedecieron mis
ordenanzas. Se burlaron de mis decretos al profanar mis días de descanso y
anhelar los ídolos de sus antepasados. 25 Los
entregué a decretos y ordenanzas inútiles, que no los conducirían a la
vida. 26 Dejé que se contaminaran con los
mismos regalos que yo les había dado y permití que sacrificaran a su hijo mayor
como ofrenda a sus dioses, para devastarlos y recordarles que solo yo soy
el Señor”.
Juicio y restauración
27 »Por
lo tanto, hijo de hombre, dale este mensaje al pueblo de Israel de parte
del Señor Soberano: “Tus antepasados siguieron blasfemando y
traicionándome, 28 pues cuando los hice entrar en
la tierra que les había prometido, ¡ofrecieron sacrificios en cada colina alta
y debajo de cada árbol frondoso que encontraron! Provocaron mi furia al ofrecer
sacrificios a sus dioses. ¡Les llevaron perfumes e incienso y derramaron
ofrendas líquidas ante ellos! 29 Les dije: ‘¿Qué es
ese lugar alto adonde van?’”. (Desde entonces, esa clase de santuario pagano se
llama Bama, que significa “lugar alto”).
30 »Por
lo tanto, dale este mensaje al pueblo de Israel de parte del Señor Soberano:
“¿Piensas contaminarte como lo hicieron tus antepasados? ¿Seguirás
prostituyéndote al adorar imágenes repugnantes? 31 Pues,
cuando les presentas ofrendas y les sacrificas a tus niños en el fuego, te
contaminas con ídolos hasta el día de hoy. ¿Y yo debería permitirte, pueblo de
Israel, que me pidas un mensaje? Tan cierto como que yo vivo, dice
el Señor Soberano, que no te diré nada.
32 »”Tú
dices: ‘Queremos ser como las naciones que nos rodean, que sirven a ídolos de
madera y de piedra’; pero eso que piensas nunca sucederá. 33 Tan
cierto como que yo vivo, dice el Señor Soberano, te gobernaré con
puño de hierro, con gran enojo y con imponente poder. 34 También
con enojo, extenderé mi mano fuerte y mi brazo poderoso, y te traeré de regreso desde
los territorios por donde fuiste esparcido. 35 Te
llevaré al desierto de las naciones y allí te juzgaré cara a cara. 36 Te
juzgaré tal como hice con tus antepasados en el desierto después de sacarlos de
Egipto, dice el Señor Soberano. 37 Te
examinaré cuidadosamente y te obligaré a cumplir las condiciones del
pacto. 38 Te limpiaré de todos los que se rebelen y
se subleven contra mí. A ellos los sacaré de los países adonde fueron
desterrados, pero nunca entrarán en la tierra de Israel. Entonces sabrás que yo
soy el Señor.
39 »”En
cuanto a ti, pueblo de Israel, esto dice el Señor Soberano: adelante,
rinde culto a tus ídolos, pero tarde o temprano me obedecerás y dejarás de
deshonrar mi santo nombre al rendir culto a ídolos. 40 Pues
algún día, dice el Señor Soberano, los israelitas me adorarán en mi
monte santo, el gran monte de Israel, y yo los aceptaré. Allí les exigiré que
me presenten todas sus ofrendas y los mejores regalos y sacrificios. 41 Cuando
los traiga de regreso a casa desde el destierro, ustedes serán para mí como un
sacrificio agradable. Desplegaré mi santidad por medio de ustedes a la vista de
todas las naciones. 42 Entonces, cuando yo los
regrese a la tierra que mediante un juramento solemne prometí darles a sus
antepasados, ustedes sabrán que yo soy el Señor. 43 Recordarán
todas las formas en que se contaminaron y se odiarán a sí mismos por el mal que
hicieron. 44 Y sabrás, pueblo de Israel, que yo soy
el Señor, cuando haya honrado mi nombre al tratarte con compasión, a pesar
de tu perversidad. ¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!”».
Juicio contra el Neguev
45 Después
recibí este mensaje del Señor: 46 «Hijo de
hombre, ponte de cara al sur y denuncia a esa región; profetiza contra los
matorrales del Neguev. 47 Dile al desierto del sur:
“Esto dice el Señor Soberano: ‘¡Oye la palabra del Señor! Te
prenderé fuego y se quemará todo árbol, esté verde o seco. Las horrendas llamas
no se extinguirán y arrasarán con todo, desde el sur hasta el norte. 48 Entonces
el mundo entero verá que yo, el Señor, prendí este fuego, que no se
apagará’”».
49 Entonces
dije: «Oh Señor Soberano, ¡la gente anda diciendo de mí: “Él solo
habla en enigmas!”».
Espada del juicio del Señor
21 Luego
recibí este mensaje del Señor: 2 «Hijo de
hombre, ponte de cara a Jerusalén y profetiza contra Israel y sus
santuarios. 3 Dile: “Esto dice el Señor: ‘Oh
Israel, yo soy tu enemigo y voy a desenvainar mi espada para destruir a tu
gente, a justos y a perversos por igual. 4 Así es,
¡eliminaré tanto a los justos como a los perversos! Sacaré mi espada contra
todos los que estén en la tierra, desde el sur hasta el norte. 5 El
mundo entero sabrá que yo soy el Señor. Tengo la espada en la mano, y no
la devolveré a su vaina hasta que haya terminado su trabajo’”.
6 »¡Hijo
de hombre, gime delante del pueblo! Gime ante ellos con amarga angustia y el
corazón destrozado. 7 Cuando te pregunten por qué
gimes, diles: “Gimo por la aterradora noticia que oí. Cuando se haga realidad,
el corazón más valiente se derretirá de miedo; toda fuerza se desvanecerá. Todo
espíritu decaerá; las rodillas fuertes se debilitarán como el agua. Y
el Señor Soberano dice: ‘¡Está por llegar! ¡Ya está en camino!’”».
8 Entonces
el Señor me dijo: 9 «Hijo de hombre, da
al pueblo el siguiente mensaje de parte del Señor:
»“Una espada, una espada
está siendo afilada y pulida.
10 ¡Está siendo afilada para una masacre espantosa
y pulida para destellar como un rayo!
¿Ahora te reirás?
¡Los más fuertes que tú han caído bajo su poder!
11 Sí, ahora mismo la espada está siendo afilada y
pulida;
se prepara para el verdugo.
12 »”Hijo
de hombre, grita y laméntate;
golpéate los muslos con angustia,
porque esa espada masacrará a mi pueblo y a sus líderes:
¡todos morirán!
13 ¡A todos los pondrá a prueba!
¿Qué posibilidad tienen ellos?”,
dice el Señor Soberano.
14 »Hijo
de hombre, profetízales
y bate las palmas.
Después toma la espada y esgrímela dos veces en el aire,
incluso tres veces,
para simbolizar la gran masacre,
la gran masacre que los amenaza por todas partes.
15 Que el corazón se les derrita de pavor,
porque la espada reluce en cada puerta de la ciudad.
¡Destella como un rayo
y está pulida para la matanza!
16 Oh espada, acuchilla a la derecha
y luego a la izquierda;
corta por todas partes,
corta por donde quieras.
17 Yo también batiré las palmas,
y aplacaré mi furia.
¡Yo, el Señor, he hablado!».
Presagios para el rey de Babilonia
18 Después
recibí este mensaje del Señor: 19 «Hijo de
hombre, dibuja un mapa y traza en él dos caminos para que los siga la espada
del rey de Babilonia. Coloca una señal en el camino que sale de Babilonia,
donde el sendero se divide en dos: 20 un camino con
dirección a Amón y su capital, Rabá; y el otro camino rumbo a Judá y a
Jerusalén, la ciudad fortificada. 21 El rey de
Babilonia ahora se encuentra donde se dividen los dos caminos y está indeciso
sobre a quién atacar: a Jerusalén o a Rabá. Así que él convoca a sus magos en
busca de presagios para que le adivinen la suerte. Ellos revuelven las flechas
de la aljaba y examinan hígados de animales sacrificados. 22 El
presagio en su mano derecha le indica: “¡Jerusalén!”. Sus soldados irán con
arietes contra las puertas de la ciudad, pidiendo a gritos la masacre.
Levantarán torres de asalto y construirán rampas contra las murallas. 23 Los
habitantes de Jerusalén pensarán que es un falso presagio, debido a su tratado
con los babilonios; pero el rey de Babilonia le recordará a la gente su
rebelión. Entonces los atacará y los capturará.
24 »Por
lo tanto, esto dice el Señor Soberano: una y otra vez me hiciste
recordar tu pecado y tu culpa. ¡Ni siquiera intentas ocultarlo! En todo lo que
haces, tus pecados son evidentes, están a la vista de todos. ¡Por lo tanto, ya
ha llegado la hora de tu castigo!
25 »Príncipe
de Israel, corrupto y perverso, ¡ha llegado el día de tu juicio final! 26 Esto
dice el Señor Soberano:
»“Quítate la corona de joyas,
porque el antiguo orden está por cambiar.
Ahora los humildes serán exaltados,
y los poderosos serán humillados.
27 ¡Destrucción! ¡Destrucción!
Sin duda destruiré el reino.
Y no será restaurado hasta que aparezca
aquel que tiene derecho a juzgarlo.
Entonces se lo entregaré a él”.
Mensaje para los amonitas
28 »Ahora,
hijo de hombre, profetiza sobre los amonitas y sus burlas. Dales el siguiente
mensaje de parte del Señor Soberano:
»“Una espada, una espada
se desenvainó para tu masacre.
Está pulida para destruir,
¡y destella como un rayo!
29 Tus profetas han transmitido falsas visiones
y tus adivinos han dicho mentiras.
La espada caerá sobre el cuello de los malvados,
para quienes ya ha llegado el día del juicio final.
30 »”Ahora
devuelve la espada a su vaina,
porque en tu propio país,
la tierra donde naciste,
dictaré mi sentencia contra ti.
31 Sobre ti derramaré mi furia
y te soplaré con el fuego de mi enojo.
Te entregaré a hombres crueles,
expertos en destrucción.
32 Serás leña para el fuego,
y derramarán tu sangre en tu propia tierra.
¡Serás arrasado por completo,
y no habrá más memoria de ti en la historia,
porque yo, el Señor, he hablado!”».
SALMOS 36
Para el director del coro: salmo de
David, el siervo del Señor.
36 A
los malvados el pecado les susurra en lo profundo del corazón;
no tienen temor de Dios en absoluto.
2 Ciegos de presunción,
no pueden ver lo perversos que son en realidad.
3 Todo lo que dicen es retorcido y engañoso;
se niegan a actuar con sabiduría o a hacer el bien.
4 Se quedan despiertos por la noche tramando planes
pecaminosos;
sus acciones nunca son buenas;
no hacen ningún intento por alejarse del mal.
5 Tu
amor inagotable, oh Señor, es tan inmenso como los cielos;
tu fidelidad sobrepasa las nubes.
6 Tu rectitud es como las poderosas montañas,
tu justicia, como la profundidad de los océanos.
Tú cuidas de la gente y de los animales por igual, oh Señor.
7 ¡Qué precioso es tu amor
inagotable, oh Dios!
Todos los seres humanos encuentran refugio
a la sombra de tus alas.
8 Los alimentas con la abundancia de tu propia casa
y les permites beber del río de tus delicias.
9 Pues tú eres la fuente de vida,
la luz con la que vemos.
10 Derrama
tu amor inagotable sobre los que te aman;
haz justicia a los de corazón sincero.
11 No permitas que los orgullosos me pisoteen
ni que los malvados me intimiden.
12 ¡Miren! ¡Han caído los que hacen el mal!
Están derribados, jamás volverán a levantarse.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”