Agosto 07 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 198
EZEQUIEL 40 – 44
La nueva zona del templo
40 El
28 de abril, durante el año veinticinco de nuestra cautividad—catorce años
después de la caída de Jerusalén—, el Señor puso su mano sobre
mí. 2 En una visión que provenía de Dios, él me
llevó a la tierra de Israel y me puso sobre una montaña muy alta. Desde allí
pude ver hacia el sur lo que parecía ser una ciudad. 3 A
medida que me acercaba, vi a un hombre de pie junto a una puerta de entrada y
su rostro brillaba como el bronce. En la mano tenía una cuerda de medir hecha
de lino y una vara para medir.
4 Me
dijo: «Hijo de hombre, observa y escucha. Presta mucha atención a todo lo que
te voy a mostrar. Te he traído aquí para enseñarte muchas cosas. Después
regresarás y le contarás al pueblo de Israel todo lo que has visto».
La puerta oriental
5 Pude
ver un muro que rodeaba por completo la zona del templo. El hombre tomó una
vara que medía tres metros con veinte centímetros de largo y midió el
muro, y el muro tenía tres metros con veinte centímetros de espesor y tres
metros con veinte centímetros de alto.
6 Luego
se dirigió a la puerta oriental. Subió los escalones y midió el umbral de la
puerta; tenía tres metros con veinte centímetros de fondo. 7 También
había cuartos de vigilancia construidos a cada lado del pasillo de la entrada.
Cada cuarto formaba un cuadrado de tres metros con veinte centímetros de lado;
entre cuarto y cuarto había una distancia de dos metros con setenta
centímetros, a lo largo de la pared del pasillo. El umbral interior de la
puerta, que conducía a la antesala, en el extremo interior del pasillo de la
entrada, tenía tres metros con veinte centímetros de fondo. 8 También
midió la antesala de la entrada. 9 Tenía cuatro
metros con veinte centímetros de un extremo a otro y columnas de apoyo de
un metro con diez centímetros de espesor. Esa antesala estaba en el
extremo interior de la estructura de la entrada y daba al templo.
10 Había
tres cuartos de vigilancia a cada lado del pasillo de la entrada. Todos medían
lo mismo y las paredes divisorias entre ellos también eran idénticas. 11 El
hombre midió la puerta de entrada; medía cinco metros con treinta centímetros de
ancho en la abertura y seis metros con noventa centímetros de ancho en el
pasillo. 12 Delante de cada cuarto de vigilancia
había un muro bajo de cincuenta y tres centímetros. Los cuartos mismos
medían tres metros con veinte centímetros de lado.
13 Luego
el hombre midió la anchura total de la entrada tomando la distancia desde la
pared del fondo de un cuarto hasta la pared del fondo del cuarto del lado
opuesto; daba trece metros con treinta centímetros. 14 También
midió las paredes divisorias a lo largo del interior de la entrada hasta la
antesala de la entrada; la distancia era de treinta y un metros con ochenta
centímetros. 15 La longitud total del pasillo de la
entrada era de veintiséis metros con cincuenta centímetros desde un
extremo al otro. 16 En los muros de los cuartos de
vigilancia y en sus paredes divisorias había ventanas empotradas que se
angostaban hacia adentro. También había ventanas en la antesala y las
superficies de las paredes divisorias estaban decoradas con palmeras talladas.
El atrio exterior
17 Luego
el hombre me llevó por la entrada al atrio exterior del templo. A lo largo de
los muros del atrio se extendía un empedrado y había treinta habitaciones
construidas contra los muros, todas daban al empedrado. 18 El
empedrado flanqueaba las puertas y su distancia desde los muros hasta el atrio
era equivalente a la puerta de entrada. Ese era el empedrado de abajo. 19 Luego
el hombre midió la distancia a lo ancho del atrio exterior del templo entre la
entrada exterior y la interior; era de cincuenta y tres metros.
La puerta norte
20 El
hombre midió la puerta norte, igual como midió la del oriente. 21 En
esta entrada también había tres cuartos de vigilancia a cada lado, con paredes
divisorias y una antesala. Todas las medidas coincidían con las de la puerta
oriental. El pasillo de la entrada tenía veintiséis metros con cincuenta
centímetros de largo y trece metros con treinta centímetros de ancho entre las
paredes del fondo de los cuartos de vigilancia de lados opuestos. 22 Las
ventanas, la antesala y las decoraciones de palmeras eran idénticas a las de la
entrada oriental. Había siete escalones que conducían a la puerta de la entrada
y la antesala estaba situada en el extremo interior del pasillo de la
entrada. 23 En el lado norte, tal como en el lado
oriental, había otra puerta, que conducía al atrio interior del templo, la cual
estaba en dirección opuesta a esta entrada exterior. La distancia de puerta a
puerta era de cincuenta y tres metros.
La puerta sur
24 Luego
el hombre me llevó hacia la puerta sur y midió sus diversas partes, las cuales
eran exactamente iguales a las de las otras puertas. 25 Tenía
ventanas en las paredes, como las otras, y había una antesala mediante la cual
el pasillo de la entrada salía al atrio exterior. Y como en las demás, el
pasillo de la entrada tenía veintiséis metros con cincuenta centímetros de
largo, y trece metros con treinta centímetros de ancho entre las paredes del
fondo de los cuartos de vigilancia en lados opuestos. 26 Esta
entrada también tenía una escalera de siete escalones que conducía a la puerta,
así como una antesala en el extremo interior y decoraciones de palmeras en las
paredes divisorias. 27 Asimismo, en dirección
opuesta a la entrada exterior, había otra puerta que conducía al atrio
interior. La distancia entre puerta y puerta era de cincuenta y tres metros.
Puertas del atrio interior
28 Luego
el hombre me llevó a la puerta sur que conducía al atrio interior. La midió y
tenía las mismas medidas que las demás puertas. 29 Los
cuartos de vigilancia, las paredes divisorias y la antesala eran del mismo
tamaño que en las otras. También tenía ventanas en las paredes y en la
antesala. Y como las demás, el pasillo de la entrada tenía veintiséis metros
con cincuenta centímetros de largo y trece metros con treinta centímetros de
ancho. 30 (Las antesalas de las entradas que
conducían al atrio interior medían cuatro metros con veinte centímetros de
ancho y trece metros con treinta centímetros de largo). 31 La
antesala de la puerta sur daba al atrio exterior. Tenía decoraciones de
palmeras en sus columnas y había ocho escalones que conducían a la entrada.
32 Luego
el hombre me llevó a la puerta oriental que conducía al atrio interior. La
midió y tenía las mismas medidas que las demás puertas. 33 Los
cuartos de vigilancia, las paredes divisorias y la antesala eran del mismo
tamaño que en las otras. También había ventanas en las paredes y en la
antesala. El pasillo de la entrada medía veintiséis metros con cincuenta
centímetros de largo y trece metros con treinta centímetros de ancho. 34 La
antesala daba al atrio exterior. Tenía decoraciones de palmeras en sus columnas
y había ocho escalones que conducían a la entrada.
35 Luego
me llevó a la puerta norte que conducía al atrio interior. La midió y tenía las
mismas medidas que las demás puertas. 36 Los
cuartos de vigilancia, las paredes divisorias y la antesala de esta entrada
medían lo mismo que en las otras y tenían la misma disposición de ventanas. El
pasillo de la entrada medía veintiséis metros con cincuenta centímetros de
largo y trece metros con treinta centímetros de ancho. 37 La
antesala daba al atrio exterior y tenía decoraciones de palmeras en las
columnas; también había ocho escalones que conducían a la entrada.
Habitaciones para preparar los
sacrificios
38 En
la antesala de una de las entradas interiores, había una puerta que conducía a
una habitación lateral donde se lavaba la carne para los sacrificios. 39 A
cada lado de esta antesala había dos mesas, en las cuales se mataban los
animales sacrificiales para las ofrendas quemadas, las ofrendas por el pecado y
las ofrendas por la culpa. 40 Afuera de la
antesala, a cada lado de la escalera que subía hacia la puerta norte, había dos
mesas más. 41 De modo que había en total ocho
mesas—cuatro adentro y cuatro afuera—donde se cortaban y preparaban los
sacrificios. 42 También había cuatro mesas de
piedra labrada, que se usaban para preparar las ofrendas quemadas; cada una
formaba un cuadrado de ochenta centímetros de lado y cincuenta y tres
centímetros de alto. Sobre esas mesas se colocaban los cuchillos y demás
utensilios para matar a los animales del sacrificio. 43 Había
ganchos de ocho centímetros de largo, sujetados alrededor de las paredes
del vestíbulo, y la carne para los sacrificios se colocaba sobre las mesas.
Habitaciones para los sacerdotes
44 Dentro
del atrio interior había dos habitaciones, una ubicada junto a la entrada
norte, que daba al sur, y la otra ubicada junto a la entrada sur, que daba
al norte. 45 Entonces el hombre me dijo: «La
habitación que está junto a la entrada interior del lado norte es para los
sacerdotes que supervisan el mantenimiento del templo. 46 La
habitación junto a la entrada interior del lado sur es para los sacerdotes
encargados del altar—los descendientes de Sadoc—, pues ellos son los únicos
levitas que pueden acercarse al Señor para servirle».
El atrio interior y el templo
47 Luego
el hombre midió el atrio interior y era un cuadrado de cincuenta y tres metros
de ancho por cincuenta y tres metros de largo. El altar estaba ubicado en el
atrio, delante del templo. 48 Después me llevó a la
antesala del templo. Midió los muros a cada lado de la abertura de entrada a la
antesala y tenían dos metros con setenta centímetros de espesor. La entrada
misma medía siete metros con cuarenta centímetros de ancho y los muros a cada
lado de la entrada tenían un metro con sesenta centímetros más de
largo. 49 La antesala tenía diez metros con sesenta
centímetros de ancho y seis metros con cuarenta centímetros de fondo.
Había diez escalones que conducían a la antesala y una columna a cada lado
de la entrada.
41 Después
el hombre me llevó al santuario del templo. Midió el espesor de los muros a
cada lado del portal y era de tres metros con veinte centímetros. 2 El
portal medía cinco metros con treinta centímetros de ancho y los muros a
cada lado tenían una longitud de dos metros con setenta centímetros. El
santuario en sí era de veintiún metros con veinte centímetros de largo y diez
metros con sesenta centímetros de ancho.
3 Luego
él pasó del santuario a la sala interior. Midió los muros a cada lado de la
entrada y tenían un espesor de un metro con diez centímetros. La entrada
medía tres metros con veinte centímetros de ancho y los muros a cada lado de la
entrada tenían una longitud de tres metros con setenta centímetros. 4 La
sala interior del santuario medía diez metros con sesenta centímetros de
largo y diez metros con sesenta centímetros de ancho. El hombre me dijo: «Este
es el Lugar Santísimo».
5 Luego
midió el muro del templo y tenía un espesor de tres metros con veinte
centímetros. Había una hilera de habitaciones a lo largo del muro exterior;
cada habitación medía dos metros con diez centímetros de ancho. 6 Esas
habitaciones laterales estaban construidas en tres pisos, uno encima del otro,
y había treinta habitaciones en cada piso. Las vigas de esas habitaciones
laterales se apoyaban sobre cornisas exteriores que sobresalían del muro del
templo; no estaban empotradas en el muro. 7 El muro
del templo era más estrecho a medida que aumentaba su altura y por eso cada
piso era más ancho que el de abajo. Una escalera subía desde el piso de abajo
por el piso intermedio hacia el piso de arriba.
8 Vi
que el templo estaba construido sobre una plataforma elevada, la cual servía de
base para las habitaciones laterales. La plataforma tenía una altura de tres
metros con veinte centímetros. 9 La pared exterior
de las habitaciones laterales del templo tenía un espesor de dos metros con
setenta centímetros, lo cual dejaba un espacio libre entre las habitaciones
laterales 10 y la hilera de habitaciones a lo largo
del muro exterior del atrio interior. Ese espacio libre tenía diez metros con
sesenta centímetros de ancho y rodeaba todo el templo. 11 De
las habitaciones laterales salían dos puertas al atrio del terraplén, que tenía
dos metros con setenta centímetros de ancho. Una puerta daba al norte y la otra
daba al sur.
12 Por
el occidente había un gran edificio, cuyo frente daba al atrio del templo. De
ancho medía treinta y siete metros con diez centímetros, de largo cuarenta y
siete metros con setenta centímetros; sus muros tenían dos metros con setenta
centímetros de espesor. 13 Luego el hombre
midió la longitud del templo y era de cincuenta y tres metros. El atrio
que rodeaba el edificio con los muros incluidos, tenía de largo cincuenta y
tres metros más. 14 El atrio interior al oriente
del templo también tenía cincuenta y tres metros de ancho. 15 El
edificio al occidente, con sus dos muros incluidos, también tenía cincuenta y
tres metros de ancho.
El santuario, la sala interior y la antesala del
templo 16 tenían un revestimiento de madera, al
igual que los marcos de las ventanas empotradas. Los muros interiores del
templo estaban revestidos con madera por encima y por debajo de las
ventanas. 17 También estaban revestidos de madera
el espacio sobre la puerta que daba a la habitación interior y sus paredes, por
dentro y por fuera. 18 Todas las paredes estaban
decoradas con querubines tallados, cada uno con dos caras, y había una palmera
tallada entre cada querubín. 19 Una cara—que era de
hombre—miraba hacia la palmera de un lado; la otra cara—de un león joven—miraba
hacia la palmera del otro lado. Las figuras estaban talladas por todo el
interior del templo, 20 desde el piso hasta la
parte superior de las paredes, incluido el muro exterior del santuario.
21 En
la entrada al santuario había columnas cuadradas y eran similares a las que
había en la entrada del Lugar Santísimo. 22 Había
también un altar de madera, que medía un metro con sesenta centímetros de alto
y un metro con diez centímetros de ancho. Las esquinas, la base y los
costados del altar estaban hechos de madera. El hombre me dijo: «Esta es la
mesa que está delante de la presencia del Señor».
23 Tanto
el santuario como el Lugar Santísimo tenían doble entrada 24 y
cada entrada consistía de dos puertas giratorias. 25 Las
puertas que conducían al santuario estaban decoradas con querubines tallados y
palmeras talladas, como las de los muros. Había un techo de madera frente a la
antesala del templo. 26 A ambos lados de la
antesala había ventanas empotradas, decoradas con palmeras talladas. Las
habitaciones laterales a lo largo del muro exterior también tenían techos.
Habitaciones para los sacerdotes
42 Luego
el hombre me llevó afuera del atrio del templo por la puerta norte. Entramos al
atrio exterior y llegamos a un conjunto de habitaciones edificadas contra el
muro norte del atrio interior. 2 Esta estructura
tenía cincuenta y tres metros de largo y veintiséis metros con cincuenta
centímetros de ancho; la entrada abría hacia el norte. 3 Un
grupo de habitaciones daba al espacio del atrio interior que tenía diez metros
con sesenta centímetros de ancho. Otro grupo de habitaciones daba al
empedrado del atrio exterior. Ambos grupos tenían tres pisos de alto y estaban
construidos uno frente al otro. 4 Entre los dos
grupos de habitaciones se extendía un pasillo de cinco metros con treinta
centímetros de ancho, que recorría los cincuenta y tres metros de largo
del complejo, y todas las puertas daban al norte. 5 Cada
uno de los dos pisos de arriba era más angosto que el de debajo, porque era
necesario dejar espacio delante de ellos para los pasillos. 6 Dado
que eran tres pisos y no tenían columnas de apoyo como las habitaciones de los
atrios, cada piso de arriba comenzaba más atrás en relación con el piso de
debajo. 7 Había un muro exterior de veintiséis
metros con cincuenta centímetros de largo, que separaba las habitaciones del
atrio exterior. 8 Este muro agregaba longitud al
conjunto exterior de habitaciones, que medía solo veintiséis metros con
cincuenta centímetros de largo, mientras que el conjunto interior—las
habitaciones que daban al templo—tenía cincuenta y tres metros de largo. 9 Desde
el atrio exterior había una entrada a estas habitaciones por el oriente.
10 En
el lado sur del templo había dos grupos de habitaciones, entre el templo y
el atrio exterior, inmediatamente al sur del atrio interior. Estas habitaciones
estaban dispuestas de la misma manera que las habitaciones del lado
norte. 11 Había un pasillo entre ambos grupos de
habitaciones, igual que en el complejo de edificios del lado norte del templo.
Este complejo de habitaciones medía lo mismo de largo y de ancho que el otro
complejo y tenía las mismas entradas y puertas. Las dimensiones de uno y otro
eran idénticas. 12 De modo que había una entrada en
el muro, frente a las puertas del conjunto interior de habitaciones y otra
entrada en el lado oriental, al final del pasillo interior.
13 Luego
el hombre me dijo: «Estas habitaciones que dan al templo desde el norte y el
sur son santas. Aquí es donde los sacerdotes que ofrezcan sacrificios
al Señor comerán las ofrendas más santas. Ahora bien, dado que estas
habitaciones son santas, se usarán para guardar las ofrendas sagradas: las
ofrendas de grano, las ofrendas por el pecado y las ofrendas por la
culpa. 14 Cuando los sacerdotes salgan del
santuario, no deberán ir directamente al atrio exterior. Primero tendrán que
quitarse la ropa que llevaban puesta mientras oficiaban, porque esa ropa es
santa. Deberán ponerse otra ropa antes de entrar a los sectores del complejo
abiertos al público».
15 Cuando
el hombre terminó de medir la zona interior del templo, me llevó por la entrada
oriental para medir todo el perímetro. 16 Midió con
su vara el lado oriental y resultó tener doscientos sesenta y cinco metros de
largo. 17 Luego midió el lado norte y también tenía
doscientos sesenta y cinco metros. 18 El lado sur
también tenía doscientos sesenta y cinco metros, 19 y
lo mismo el lado occidental, doscientos sesenta y cinco metros. 20 Así
que la zona medía doscientos sesenta y cinco metros en cada lado y tenía un
muro alrededor para separar lo santo de lo común.
La gloria del Señor vuelve
al templo
43 Después
el hombre me llevó de regreso a la puerta oriental. 2 De
pronto, la gloria del Dios de Israel apareció desde el oriente. El sonido de su
venida era como el rugir de aguas torrentosas y todo el paisaje resplandeció
con su gloria. 3 Esta visión fue igual a las otras
que yo había tenido, primero junto al río Quebar y después cuando él vino a
destruir Jerusalén. Caí con el rostro en tierra 4 y
la gloria del Señor entró al templo por la puerta oriental.
5 Luego
el Espíritu me levantó y me llevó al atrio interior, y la gloria
del Señor llenó el templo. 6 Entonces oí
que alguien me hablaba desde el interior del templo, mientras el hombre que
tomaba las medidas se ponía a mi lado. 7 El Señor me
dijo: «Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono y el lugar donde pondré los
pies. Viviré aquí para siempre, entre los israelitas. Ni ellos ni sus reyes
volverán a profanar mi santo nombre cometiendo adulterio al rendir culto a
otros dioses y honrando las reliquias de sus reyes ya muertos. 8 Colocaron
los altares para sus ídolos junto a mi altar, con solo un muro de separación
entre ellos y yo. Profanaron mi santo nombre con ese pecado tan detestable, por
eso los consumí en mi enojo. 9 Que dejen ya de
rendir culto a otros dioses y de honrar las reliquias de sus reyes, y yo viviré
entre ellos para siempre.
10 »Hijo
de hombre, describe al pueblo de Israel el templo que te he mostrado, para que
ellos se avergüencen de todos sus pecados. Deja que estudien el plano del
templo 11 y se avergonzarán de lo que
hicieron. Descríbeles todas las especificaciones del templo—incluidas las
entradas y las salidas—y todos los demás detalles. Háblales de los decretos y
las leyes del templo. Escribe todas las especificaciones y los decretos
mientras ellos observan, para que sin falta los recuerden y los sigan. 12 Esta
es la ley fundamental del templo: ¡santidad absoluta! Toda la cumbre del monte
donde está el templo es santa. Sí, esta es la ley fundamental del templo.
El altar
13 »Estas
son las medidas del altar: alrededor del altar hay una zanja de cincuenta
y tres centímetros de profundidad por cincuenta y tres centímetros de ancho, con
un reborde de veintitrés centímetros de ancho. Esta es la altura del
altar: 14 desde la zanja, el altar se eleva un
metro con diez centímetros hasta una saliente inferior de cincuenta y tres
centímetros de ancho, que rodea el altar. Desde la saliente inferior, el
altar se eleva dos metros con diez centímetros hasta la saliente superior,
también de cincuenta y tres centímetros de ancho. 15 La
parte superior del altar—la plataforma para el fuego—se eleva otros dos metros
con diez centímetros y tiene un cuerno hacia arriba en cada una de las cuatro
esquinas. 16 La parte superior del altar es
cuadrada y mide seis metros con cuarenta centímetros de lado. 17 La
saliente superior también forma un cuadrado de siete metros con cuarenta
centímetros de lado, tiene una zanja de cincuenta y tres centímetros, un
reborde de veintisiete centímetros por alrededor y escalones para subir al
altar por el lado oriental».
18 Luego
me dijo: «Hijo de hombre, esto dice el Señor Soberano: cuando se
construya el altar, estas serán las ordenanzas para quemar las ofrendas y
rociar la sangre. 19 En ese tiempo, a los
sacerdotes levitas de la familia de Sadoc, quienes ministran delante de mí, se
les dará un becerro para la ofrenda por el pecado, dice
el Señor Soberano. 20 Tomarás parte de la
sangre del animal y con ella untarás los cuatro cuernos del altar, las cuatro
esquinas de la saliente superior y el reborde que rodea la saliente. Esto
limpiará el altar y hará expiación por él. 21 Luego
tomarás el becerro para la ofrenda por el pecado y lo quemarás en el lugar
indicado afuera de la zona del templo.
22 »El
segundo día, sacrificarás como ofrenda por el pecado un cabrito que no tenga
ningún defecto físico. Después, nuevamente limpiarás el altar y harás expiación
por él, tal como hiciste con el becerro. 23 Cuando
hayas terminado con la ceremonia de purificación, ofrecerás otro becerro que no
tenga defectos y un carnero perfecto del rebaño. 24 Se
los presentarás al Señor, y los sacerdotes los rociarán con sal y los
ofrecerán como ofrenda quemada al Señor.
25 »Diariamente,
durante siete días, se sacrificarán un cabrito, un becerro y un carnero del
rebaño como ofrenda por el pecado. Esos animales no deberán tener ningún
defecto físico. 26 Hazlo diariamente, durante siete
días, para limpiar el altar y hacer expiación por él, y así quedará apartado
para un uso santo. 27 A partir del octavo día, los
sacerdotes sacrificarán a diario sobre el altar las ofrendas quemadas y las
ofrendas de paz del pueblo. Entonces los aceptaré a ustedes. ¡Yo,
el Señor Soberano, he hablado!».
El príncipe, los levitas y los
sacerdotes
44 Luego
el hombre me llevó nuevamente a la puerta oriental, ubicada en el muro exterior
de la zona del templo, pero estaba cerrada. 2 Entonces
el Señor me dijo: «Esta entrada debe permanecer cerrada; nunca
volverá a abrirse. Nadie jamás la abrirá ni entrará por ella, pues
el Señor, Dios de Israel, entró por aquí. Por lo tanto, permanecerá
siempre cerrada. 3 Únicamente el príncipe podrá
sentarse debajo de esta entrada para disfrutar de una comida en la presencia
del Señor; pero solo podrá entrar y salir por la antesala de la entrada».
4 Luego
el hombre me llevó por la entrada norte hasta el frente del templo. Miré y vi
que la gloria del Señor llenaba el templo del Señor, así que caí
al suelo rostro en tierra.
5 Entonces
el Señor me dijo: «Hijo de hombre, presta mucha atención. Usa los
ojos y los oídos, y escucha atentamente todo lo que te diga sobre las
ordenanzas acerca del templo del Señor. Presta mucha atención a los
procedimientos para usar las entradas y las salidas del templo. 6 Da
a esos rebeldes, los israelitas, este mensaje de parte
del Señor Soberano: “¡Oh pueblo de Israel, basta ya con tus pecados
detestables! 7 Has traído a extranjeros
incircuncisos a mi santuario, gente que no tiene corazón para Dios. De ese
modo, profanaste mi templo incluso mientras me ofrecías mi alimento: la grasa y
la sangre de los sacrificios. Además de todos tus otros pecados detestables,
rompiste mi pacto. 8 En lugar de proteger mis ritos
sagrados, contrataste a extranjeros para que se encargaran de mi santuario.
9 »”Por
lo tanto, esto dice el Señor Soberano: ningún extranjero, ni siquiera
de los que viven entre los israelitas, entrará en mi santuario si no se ha
circuncidado y entregado al Señor. 10 Además,
los hombres de la tribu de Leví que me abandonaron cuando Israel se alejó de mí
para rendir culto a ídolos tendrán que sufrir las consecuencias de su
infidelidad. 11 Aun así podrán servir como guardias
del templo y porteros, podrán matar los animales para las ofrendas quemadas y
estar presentes para ayudar al pueblo. 12 Sin
embargo, incitaron a mi pueblo a rendir culto a ídolos e hicieron que los
israelitas cayeran en un pecado muy grave. Por eso hice un juramento solemne de
que tendrán que sufrir las consecuencias por sus pecados, dice
el Señor Soberano. 13 No se les permite
acercarse a mí para ministrar como sacerdotes. Tampoco se les permite tocar
ninguno de mis objetos santos ni las ofrendas santas, pues deberán cargar con
la vergüenza de todos los pecados detestables que cometieron. 14 Servirán
como cuidadores del templo a cargo del trabajo de mantenimiento y las tareas
generales.
15 »”Sin
embargo, los sacerdotes levitas de la familia de Sadoc continuaron sirviendo
fielmente en el templo cuando los israelitas me abandonaron para rendir culto a
ídolos. Estos hombres servirán como ministros míos. Estarán en mi presencia y
ofrecerán la grasa y la sangre de los sacrificios, dice
el Señor Soberano. 16 Solo ellos entrarán
en mi santuario y se acercarán a mi mesa para servirme. Ellos cumplirán todos
mis requisitos.
17 »”Cuando
entren por la puerta al atrio interior, deben vestir solamente ropa de lino. No
se vestirán con lana cuando estén de turno en el atrio interior o en el templo
mismo. 18 Llevarán puestos turbantes de lino y ropa
interior de lino. No deberán vestir nada que los haga transpirar. 19 Cuando
regresen al atrio exterior donde está el pueblo, tendrán que quitarse la ropa
que usaron mientras me sirvieron. Dejarán esa ropa en las habitaciones sagradas
y se cambiarán, a fin de no poner a nadie en peligro al transmitirle santidad
con esa ropa.
20 »”No
se raparán la cabeza ni se dejarán crecer demasiado el cabello, sino que
deberán recortárselo con frecuencia. 21 Los
sacerdotes no beberán vino antes de entrar al atrio interior. 22 Podrán
casarse únicamente con una virgen de Israel o con la viuda de un sacerdote. No
podrán casarse con otras viudas ni con mujeres divorciadas. 23 Enseñarán
a mi pueblo la diferencia entre lo santo y lo común, entre lo ceremonialmente
puro y lo impuro.
24 »”Servirán
de jueces para resolver cualquier desacuerdo que surja en mi pueblo y sus
decisiones tendrán que basarse en mis ordenanzas. Y los sacerdotes mismos
deberán obedecer mis instrucciones y decretos en todos los festivales sagrados
y ocuparse de que los días de descanso sean apartados como días santos.
25 »”Un
sacerdote no deberá contaminarse al estar en presencia de un cadáver, a menos
que se trate de su padre, su madre, uno de sus hijos, de sus hermanos o
hermanas solteras. En tales casos está permitido. 26 Aun
así, podrá volver a desempeñar sus tareas en el templo solo después de
purificarse ceremonialmente y luego esperar siete días. 27 El
primer día que vuelva a su trabajo y entre al atrio interior y al santuario,
deberá presentar una ofrenda por su propio pecado, dice
el Señor Soberano.
28 »”Los
sacerdotes no tendrán ninguna parte ni porción de la tierra, porque solo yo
seré su preciada posesión. 29 Su alimento provendrá
de las ofrendas y los sacrificios que el pueblo lleve al templo: las ofrendas
de grano, las ofrendas por el pecado y las ofrendas por la culpa. Todo lo que
alguien aparte para el Señor pertenecerá a los sacerdotes. 30 Los
primeros frutos maduros y todas las ofrendas presentadas
al Señor pertenecerán a los sacerdotes. También les darán a los
sacerdotes la primera masa para que el Señor bendiga los hogares de
ustedes. 31 Los sacerdotes tendrán prohibido comer
carne de cualquier ave o animal que muera de muerte natural o por haber sido
atacado por otro animal.
SALMOS 43
43 ¡Declárame inocente, oh Dios!
Defiéndeme contra esta gente que vive sin ti;
rescátame de estos mentirosos injustos.
2 Pues tú eres Dios, mi único refugio seguro.
¿Por qué me hiciste a un lado?
¿Por qué tengo que andar angustiado,
oprimido por mis enemigos?
3 Envía tu luz y tu verdad,
que ellas me guíen.
Que me lleven a tu monte santo,
al lugar donde vives.
4 Allí iré al altar de Dios,
a Dios mismo, la fuente de toda mi alegría.
Te alabaré con mi arpa,
¡oh Dios, mi Dios!
5 ¿Por
qué estoy desanimado?
¿Por qué está tan triste mi corazón?
¡Pondré mi esperanza en Dios!
Nuevamente lo alabaré,
¡mi Salvador y mi Dios!
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”