Marzo 16 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 54
DEUTERONOMIO 4 AL 6
Moisés llama a Israel a la obediencia
4 »Ahora,
Israel, escucha con atención los decretos y las ordenanzas que estoy a punto de
enseñarte. Obedécelos para que vivas y para que puedas entrar y poseer la
tierra que el Señor, Dios de tus antepasados, te da. 2 No
agregues ni quites nada a estos mandatos que te doy. Simplemente obedece los
mandatos del Señor tu Dios que te doy.
3 »Tú
viste con tus propios ojos lo que el Señor te hizo en Baal-peor.
Allí, el Señor tu Dios destruyó a todos los que habían rendido culto
a Baal, el dios de Peor. 4 Sin embargo, ustedes,
todos los que fueron fieles al Señor su Dios, todavía siguen vivos;
todos y cada uno de ustedes.
5 »Mira,
ahora te enseño decretos y ordenanzas tal como me lo encargó el Señor mi
Dios, para que los obedezcas en la tierra donde estás a punto de entrar y que
vas a poseer. 6 Síguelos al pie de la letra y darás
a conocer tu sabiduría y tu inteligencia a las naciones vecinas. Cuando esas
naciones se enteren de todos estos decretos, exclamarán: “¡Qué sabio y prudente
es el pueblo de esa gran nación!”. 7 Pues, ¿qué
gran nación tiene un dios que esté tan cerca de ellos de la manera que el Señor nuestro
Dios está cerca de nosotros cada vez que lo invocamos? 8 ¿Y
qué gran nación tiene decretos y ordenanzas tan justas e imparciales como este
conjunto de leyes que te entrego hoy?
9 »¡Pero
cuidado! Asegúrate de nunca olvidar lo que viste con tus propios ojos. ¡No
dejes que esas experiencias se te borren de la mente mientras vivas! Y
asegúrate de transmitirlas a tus hijos y a tus nietos. 10 Jamás
te olvides del día que estuviste ante el Señor tu Dios en el monte
Sinaí, donde él me dijo: “Convoca al pueblo para que se presente ante mí,
y yo mismo lo instruiré. Entonces ellos aprenderán a temerme toda su vida y les
enseñarán a sus hijos que también me teman”.
11 »Ustedes
se acercaron y se pararon al pie del monte mientras las llamas de fuego se
elevaban hacia el cielo. El monte estaba envuelto en nubes negras y en una
densa oscuridad. 12 Entonces el Señor les
habló desde en medio del fuego. Ustedes oyeron el sonido de sus palabras, pero
no vieron ninguna figura; solo había una voz. 13 Él
proclamó su pacto, los diez mandamientos, los cuales escribió en dos
tablas de piedra y les ordenó que los cumplieran. 14 Fue
en esa ocasión que el Señor me ordenó que les enseñara sus decretos y
ordenanzas, para que ustedes los obedecieran en la tierra donde están a punto
de entrar y que van a poseer.
Advertencia contra la idolatría
15 »¡Pero
tengan mucho cuidado! Ustedes no vieron una figura del Señor el día
que les habló desde en medio del fuego, en el monte Sinaí. 16 Así
que no se corrompan haciendo ídolos de ninguna clase, sea con figura de hombre
o de mujer, 17 de animales de la tierra o de aves
del cielo, 18 de animales pequeños que corren por
el suelo o de peces de las profundidades del mar. 19 Además,
cuando miren hacia los cielos y vean el sol, la luna y las estrellas—todas las
fuerzas del cielo—, no caigan en la tentación de rendirles culto. El Señor su
Dios se los dio a todos los pueblos de la tierra. 20 Recuerden
que el Señor su Dios los rescató de ese horno de fundir hierro que es
Egipto, para convertirlos en su propio pueblo y en su posesión más preciada, y
eso es lo que ahora son.
21 »Sin
embargo, el Señor se enojó conmigo por culpa de ustedes. Juró que yo
no cruzaría el río Jordán para entrar en la buena tierra que el Señor su
Dios les da como su preciada posesión. 22 Ustedes
cruzarán el Jordán para apoderarse de la tierra, pero yo no. En cambio, moriré
aquí, al oriente del río. 23 Así que asegúrense de
no romper el pacto que el Señor su Dios hizo con ustedes. No se hagan
ídolos de ninguna imagen ni de ninguna forma, porque el Señor su Dios
lo ha prohibido. 24 El Señor su Dios es
un fuego devorador; él es Dios celoso.
25 »En
el futuro, cuando tengan hijos y nietos, y hayan vivido en esa tierra por mucho
tiempo, no se corrompan haciendo ídolos de ninguna clase. Esa práctica es mala
a los ojos del Señor su Dios y provocará su enojo.
26 »Hoy
pongo al cielo y a la tierra como testigos contra ustedes. Si rompen mi pacto,
pronto desaparecerán de la tierra que poseerán al cruzar el Jordán. Vivirán
allí poco tiempo y después serán destruidos por completo. 27 Pues
el Señor los dispersará entre las naciones, donde solo unos pocos
sobrevivirán. 28 Allí, en tierra extraña, rendirán
culto a ídolos hechos de madera y de hierro, a dioses que no ven, ni oyen, ni
comen, ni huelen. 29 Sin embargo, desde allí,
buscarán nuevamente al Señor su Dios. Y si lo buscan con todo el
corazón y con toda el alma, lo encontrarán.
30 »En
un futuro lejano, cuando estén sufriendo todas esas cosas, finalmente
regresarán al Señor su Dios y escucharán lo que él les dice. 31 Pues
el Señor su Dios es Dios compasivo; no los abandonará, ni los
destruirá, ni se olvidará del pacto solemne que hizo con sus antepasados.
Hay solo un Dios
32 »Investiga
toda la historia, desde el momento en que Dios creó a los seres humanos sobre
la tierra hasta ahora, y busca desde un extremo del cielo hasta el otro.
¿Alguna vez se ha visto u oído algo tan grande como esto? 33 ¿Hay
alguna otra nación que haya escuchado la voz de Dios hablar desde el
fuego—tal como la escuchaste tú—y haya sobrevivido? 34 ¿Existe
algún otro dios que se haya atrevido a sacar a una nación de otra nación y
hacerla suya con mano fuerte y brazo poderoso por medio de pruebas, señales
asombrosas, milagros, guerras, y hechos aterradores? Eso fue precisamente lo
que el Señor tu Dios hizo por ti en Egipto, frente a tus propios
ojos.
35 ȃl
te mostró esas cosas, para que supieras que el Señor es Dios y que no
hay ningún otro. 36 Él te permitió oír su voz desde
el cielo para instruirte. Te permitió ver su fuego poderoso aquí, en la tierra,
para hablarte desde allí. 37 Debido a que él amó a
tus antepasados, quiso bendecir a sus descendientes, así que él mismo te sacó
de Egipto con un gran despliegue de poder. 38 Expulsó
a naciones mucho más poderosas que tú para establecerte en la tierra de esas
naciones y dártela a ti como preciada posesión, así como sucede hoy.
39 »Entonces
recuerda lo siguiente y tenlo siempre presente: el Señor es Dios en
los cielos y en la tierra, y no hay otro. 40 Si
obedeces todos los decretos y los mandatos que te entrego hoy, les irá bien en
todo a ti y a tus hijos. Te doy estas instrucciones para que disfrutes de una
larga vida en la tierra que el Señor tu Dios te da para siempre».
Ciudades de refugio al oriente del
Jordán
41 Luego
Moisés apartó tres ciudades de refugio al oriente del río Jordán. 42 Cualquier
persona que hubiera matado a otra accidentalmente y sin enemistad previa podía
huir a una de esas ciudades para vivir a salvo. 43 Las
ciudades eran: Beser, situada en la meseta del desierto, para la tribu de
Rubén; Ramot, en Galaad, para la tribu de Gad; y Golán, en Basán, para la tribu
de Manasés.
Introducción al segundo discurso de
Moisés
44 Este
es el conjunto de instrucciones que Moisés presentó a los israelitas: 45 las
leyes, los decretos y las ordenanzas que Moisés le dio al pueblo de Israel
cuando salieron de Egipto, 46 mientras acampaban en
el valle que está cerca de Bet-peor, al oriente del río Jordán. (Anteriormente,
en esa tierra habitaban los amorreos bajo el gobierno del rey Sehón, que
reinaba desde Hesbón. Pero Moisés y los israelitas lo aniquilaron junto con su pueblo
cuando salieron de Egipto. 47 Israel se apropió del
territorio de Sehón y del territorio de Og, rey de Basán. Estos eran los dos
reyes amorreos al oriente del Jordán. 48 De modo
que Israel conquistó toda la región, desde Aroer, en el límite del valle del
Arnón, hasta el monte Sirión, que también es llamado monte Hermón. 49 Además,
conquistaron la ribera oriental del río Jordán hacia el sur, hasta el mar
Muerto, al pie de las laderas del monte Pisga).
Los diez mandamientos para el pueblo
del pacto
5 Moisés
reunió a todo el pueblo de Israel y dijo: «¡Escucha con atención, Israel! Oye
los decretos y las ordenanzas que te entrego hoy, ¡para que los aprendas y los
obedezcas!
2 »El Señor nuestro
Dios hizo un pacto con nosotros en el monte Sinaí. 3 El Señor no
hizo ese pacto con nuestros antepasados, sino con nosotros, los que vivimos
hoy. 4 En el monte, el Señor te habló
cara a cara desde en medio del fuego. 5 Yo serví de
intermediario entre tú y el Señor, porque tenías miedo del fuego y no
quisiste acercarte al monte. Él me habló a mí, y yo te transmití sus palabras.
Me dijo lo siguiente:
6 »Yo
soy el Señor tu Dios, quien te rescató de la tierra de Egipto, donde
eras esclavo.
7 »No
tengas ningún otro dios aparte de mí.
8 »No
te hagas ninguna clase de ídolo ni imagen de ninguna cosa que está en los
cielos, en la tierra o en el mar. 9 No te inclines
ante ellos ni les rindas culto, porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios
celoso, quien no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses. Extiendo los
pecados de los padres sobre sus hijos; toda la familia de los que me rechazan
queda afectada, hasta los hijos de la tercera y la cuarta generación. 10 Pero
derramo amor inagotable por mil generaciones sobre los que me aman y
obedecen mis mandatos.
11 »No
hagas mal uso del nombre del Señor tu Dios. El Señor no te
dejará sin castigo si usas mal su nombre.
12 »Guarda
el día de descanso al mantenerlo santo, tal como te lo ordenó el Señor tu
Dios. 13 Tienes seis días en la semana para hacer
tu trabajo habitual, 14 pero el séptimo día es de
descanso y está dedicado al Señor tu Dios. Ese día, ningún miembro de
tu casa hará trabajo alguno. Esto se refiere a ti, a tus hijos e hijas, tus
siervos y siervas, tus bueyes, burros y demás animales, y también incluye a los
extranjeros que vivan entre ustedes. Todos tus criados y criadas deberán
descansar igual que tú. 15 Recuerda que tú también
fuiste esclavo en Egipto y que el Señor tu Dios te sacó de allí con
mano fuerte y brazo poderoso. Por esa razón, el Señor tu Dios te
ordenó descansar el séptimo día.
16 »Honra
a tu padre y a tu madre tal como el Señor tu Dios te lo ordenó.
Entonces tendrás una vida larga y plena en la tierra que el Señor tu
Dios te da.
17 »No
cometas asesinato.
18 »No
cometas adulterio.
19 »No
robes.
20 »No
des falso testimonio contra tu prójimo.
21 »No
codicies la esposa de tu prójimo. Tampoco codicies la casa de tu prójimo ni su
tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su burro, ni ninguna otra
cosa que le pertenezca.
22 »El Señor les
dirigió esas palabras a todos ustedes cuando estaban reunidos al pie del monte.
Habló con voz fuerte desde en medio del fuego, envuelto en nubes y una densa
oscuridad. Eso fue todo lo que dijo en ese momento y escribió sus palabras en
dos tablas de piedra y me las dio.
23 »Sin
embargo, cuando ustedes escucharon la voz que salía de en medio de la oscuridad
mientras el monte ardía en llamas, todos los ancianos y los jefes de las tribus
se acercaron 24 y me dijeron: “Mira, el Señor nuestro
Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz salir de en
medio del fuego. Hoy comprobamos que Dios puede hablar con los seres humanos,
¡pero aun así seguimos con vida! 25 Sin embargo,
¿para qué arriesgarnos otra vez a morir? Si el Señor nuestro Dios
vuelve a hablarnos, seguramente moriremos y seremos consumidos por ese
imponente fuego. 26 ¿Puede algún ser vivo oír la
voz del Dios viviente que sale de en medio del fuego—como la oímos nosotros—y
seguir con vida? 27 Ve tú y escucha lo que dice
el Señor nuestro Dios. Luego ven a contarnos todo lo que él te diga,
y nosotros escucharemos y obedeceremos”.
28 »El Señor oyó
la petición que me hicieron y dijo: “He oído todo lo que los israelitas te
dijeron, y tienen razón. 29 ¡Oh, si siempre
tuvieran un corazón así, si estuvieran dispuestos a temerme y a obedecer todos
mis mandatos! Entonces siempre les iría bien a ellos y a sus
descendientes. 30 Ve y diles: ‘Regresen a sus
carpas’. 31 Pero tú quédate aquí conmigo, para que
te dé todos mis mandatos, decretos y ordenanzas. Enséñaselos al pueblo, para
que los obedezcan en la tierra que les doy como posesión”».
32 Así
que Moisés le dijo al pueblo: «Asegúrense de obedecer todos los mandatos
del Señor su Dios y de seguir sus instrucciones al pie de la
letra. 33 Manténganse en el camino que el Señor su
Dios les ordenó que siguieran. Entonces tendrán una vida larga y les irá bien
en la tierra donde están a punto de entrar y que van a poseer.
Un llamado a la entrega total
6 »Esos
son los mandatos, los decretos y las ordenanzas que el Señor tu Dios
me encargó que te enseñara. Obedécelos cuando llegues a la tierra donde estás a
punto de entrar y que vas a poseer. 2 Tú, tus hijos
y tus nietos teman al Señor su Dios durante toda la vida. Si obedeces
todos los decretos y los mandatos del Señor, disfrutarás de una larga
vida. 3 Escucha con atención, pueblo de Israel, y
asegúrate de obedecer. Entonces todo te saldrá bien, y tendrás muchos hijos en
la tierra donde fluyen la leche y la miel, tal como el Señor, Dios de tus
antepasados, te lo prometió.
4 »¡Escucha,
Israel! El Señor es nuestro Dios, solamente el Señor. 5 Ama
al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas
tus fuerzas. 6 Debes comprometerte con todo tu ser
a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego. 7 Repíteselos
a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés
en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te
levantes. 8 Átalos a tus manos y llévalos sobre la
frente como un recordatorio. 9 Escríbelos en los
marcos de la entrada de tu casa y sobre las puertas de la ciudad.
10 »El Señor tu
Dios pronto te establecerá en la tierra que juró darte cuando hizo un pacto con
tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. Es una tierra con ciudades grandes y
prósperas que tú no edificaste. 11 Encontrarás las
casas muy bien abastecidas con bienes que tú no produjiste. Sacarás agua de
cisternas que no cavaste y comerás de viñedos y olivares que no plantaste.
Cuando hayas comido en esa tierra hasta saciarte, 12 ten
cuidado de no olvidarte del Señor, quien te rescató de la esclavitud de
Egipto. 13 Teme al Señor tu Dios y
sírvele a él. Cuando hagas un juramento, hazlo únicamente en su nombre.
14 »No
rindas culto a ninguno de los dioses de las naciones vecinas, 15 porque
el Señor tu Dios, quien vive en medio de ti, es Dios celoso. Se
encenderá su enojo contra ti y te borrará de la faz de la tierra. 16 No
pondrás a prueba al Señor tu Dios como cuando te quejaste contra él
en Masá. 17 Obedece con diligencia los mandatos
del Señor tu Dios: todas las leyes y los decretos que te dio. 18 Haz
lo que es bueno y correcto a los ojos del Señor, para que te vaya bien en
todo. Entonces entrarás en la buena tierra que el Señor juró dar a
tus antepasados y la poseerás; 19 y expulsarás a
todos los enemigos que viven en la tierra, tal como el Señor dijo que
harías.
20 »En
el futuro tus hijos te preguntarán: “¿Qué significan estas leyes, estos
decretos y estas ordenanzas que el Señor nuestro Dios nos mandó
obedecer?”.
21 »Entonces
tú les dirás: “Nosotros éramos esclavos del faraón en la tierra de Egipto, pero
el Señor nos sacó de Egipto con su mano poderosa. 22 El Señor hizo
señales milagrosas y maravillas ante nuestros ojos, envió castigos terribles
contra Egipto, contra el faraón y contra todo su pueblo. 23 Nos
sacó de Egipto para entregarnos esta tierra que había jurado darles a nuestros
antepasados. 24 Entonces el Señor nuestro
Dios nos ordenó obedecer todos estos decretos y temerlo a él, para que siguiera
bendiciéndonos y preservara nuestra vida como lo ha hecho hasta el día de
hoy. 25 Pues cuando obedezcamos todos los mandatos
que el Señor nuestro Dios nos ha dado, entonces se nos considerará
justos”.
SALMOS 54
Para el director del coro: salmo de
David, acerca de cuando los zifeos fueron a decirle a Saúl: «Sabemos dónde se
esconde David». Acompáñese con instrumentos de cuerda.
54 ¡Ven
con tu gran poder, oh Dios, y rescátame!
Defiéndeme con tu poder.
2 Escucha mi oración, oh Dios;
presta atención a mi ruego.
3 Pues me atacan desconocidos;
gente violenta trata de matarme.
No les importa Dios en lo más mínimo. Interludio
4 Pero
Dios es mi ayudador;
¡el Señor me mantiene con vida!
5 Que los planes malvados de mis enemigos se tornen en
su contra;
haz lo que prometiste y acaba con ellos.
6 Sacrificaré
una ofrenda voluntaria a ti;
alabaré tu nombre,
porque es bueno, oh Señor.
7 Pues me libraste de mis dificultades
y me ayudaste a triunfar sobre mis enemigos.
Te invitamos a complementar esta
lectura con el siguiente video.
¿Es lo mismo oír que escuchar? En este video,
descubre cómo el sonido que entra en tus tímpanos no es sinónimo de
"escuchar", al menos desde una perspectiva bíblica. Este video es el
primero de la serie Estudios de palabras, una exploración en seis
partes de la antigua oración bíblica llamada: El Shemá.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”