Marzo 30 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 68
JOSUÉ 13 - 21
La tierra aún por conquistar
13 Cuando
Josué ya era anciano, el Señor le dijo: «Estás envejeciendo y todavía
queda mucha tierra por conquistar. 2 Aún faltan
todas las regiones de los filisteos y de los gesureos, 3 y
el territorio más extenso de los cananeos, el cual se extiende desde el arroyo
de Sihor, en la frontera con Egipto, hasta los límites de Ecrón, al norte.
Abarca el territorio de los cinco gobernantes filisteos de Gaza, Asdod,
Ascalón, Gat y Ecrón. También falta por conquistar la tierra de los
aveos, 4 al sur. En el norte, la siguiente área
tampoco está conquistada aún: toda la tierra de los cananeos, incluso Mehara
(lugar que pertenece a los sidonios), que se extiende al norte hasta Afec, en
la frontera con los amorreos; 5 la tierra de los
giblitas y toda la región de montañas del Líbano, que está hacia el oriente,
desde Baal-gad, al pie del monte Hermón, hasta Lebo-hamat; 6 y
toda la zona montañosa desde el Líbano hasta Misrefot-maim, incluida toda la
tierra de los sidonios.
»Yo mismo iré expulsando a esos pueblos de la
tierra del paso de los israelitas. Así que asegúrate de darle esta tierra a
Israel como una preciada posesión, tal como te lo ordené. 7 Incluye
todo este territorio como posesión de Israel cuando repartas la tierra entre
las nueve tribus y la media tribu de Manasés».
División de la tierra al oriente del
Jordán
8 La
media tribu de Manasés, la tribu de Rubén y la tribu de Gad ya habían recibido
sus respectivas porciones de tierra al oriente del Jordán, pues Moisés, siervo
del Señor, se las había asignado anteriormente.
9 Ese
territorio se extendía desde Aroer, en el límite del valle de Arnón (incluida
la ciudad que está en medio del valle), hasta la llanura que está pasando
Medeba, tan lejos como Dibón. 10 También incluía
todas las ciudades de Sehón, rey de los amorreos—quien había reinado en
Hesbón—, y se extendía tan lejos como las fronteras con Amón. 11 Abarcaba
Galaad, el territorio de los reinos de Gesur y Maaca, todo el monte Hermón,
todo Basán hasta Salca 12 y todo el territorio de
Og, rey de Basán, quien había reinado en Astarot y Edrei. El rey Og fue el
último de los refaítas, porque Moisés los había atacado y expulsado. 13 Pero
los israelitas no expulsaron a la gente de Gesur y de Maaca, así que esos
pueblos siguen viviendo entre los israelitas hasta el día de hoy.
Una porción para la tribu de Leví
14 Moisés
no asignó ninguna porción de tierra a los de la tribu de Leví. En cambio, como
el Señor les había prometido, su porción provenía de las ofrendas
quemadas en el altar del Señor, Dios de Israel.
La tierra entregada a la tribu de
Rubén
15 Moisés
había asignado la siguiente porción a los clanes de la tribu de Rubén:
16 Ese
territorio se extendía desde Aroer, en el límite del valle del Arnón (incluida
la ciudad que está en medio del valle), hasta la llanura que está pasando
Medeba. 17 Incluía Hesbón y las otras ciudades de
la llanura: Dibón, Bamot-baal, Bet-baal-meón, 18 Jahaza,
Cademot, Mefaat, 19 Quiriataim, Sibma, Zaret-sahar
en la colina situada sobre el valle, 20 Bet-peor,
las laderas del Pisga y Bet-jesimot.
21 La
tierra de Rubén también abarcaba todas las ciudades de la llanura y todo el
reino de Sehón. Sehón era el rey amorreo que había reinado en Hesbón y había
muerto a manos de Moisés junto con los líderes de Madián—Evi, Requem, Zur, Hur
y Reba—, príncipes que vivían en la región y aliados de Sehón. 22 Los
israelitas también habían matado a Balaam, hijo de Beor, quien usaba magia para
predecir el futuro. 23 El río Jordán marcaba el
límite occidental de la tribu de Rubén. A los clanes de la tribu de Rubén se
les dieron las ciudades y las aldeas vecinas de ese territorio para que fueran
su hogar.
La tierra entregada a la tribu de Gad
24 Moisés
había asignado la siguiente porción a los clanes de la tribu de Gad:
25 Ese
territorio incluía Jazer, todas las ciudades de Galaad y la mitad de la tierra
de Amón tan lejos como la ciudad de Aroer, justo al occidente de Rabá. 26 Se
extendía desde Hesbón hasta Ramat-mizpa y Betonim, y desde Mahanaim hasta
Lo-debar. 27 En el valle, se encontraban las
ciudades de Bet-aram, Bet-nimra, Sucot, Zafón y el resto del reino de Sehón,
rey de Hesbón. La frontera occidental se extendía a lo largo del río Jordán, su
extremo norte llegaba hasta la punta del mar de Galilea y luego giraba hacia el oriente. 28 A
los clanes de la tribu de Gad se les dieron las ciudades y las aldeas vecinas
de ese territorio para que fueran su hogar.
La tierra entregada a la media tribu
de Manasés
29 Moisés
había asignado la siguiente porción a los clanes de la media tribu de Manasés:
30 Ese
territorio se extendía desde Mahanaim y abarcaba todo Basán, todo el antiguo
reino del rey Og y las sesenta ciudades de Jair, en Basán. 31 También
incluía la mitad de Galaad y Astarot y Edrei, ciudades de la realeza que
pertenecían al rey Og. Todo eso se les entregó a los clanes de los
descendientes de Maquir, hijo de Manasés.
32 Esa
fue la asignación de tierras que Moisés había hecho mientras estaba en las
llanuras de Moab, al otro lado del río Jordán, al oriente de Jericó. 33 Sin
embargo, Moisés no dio ninguna porción de tierra a la tribu de Leví, porque
el Señor, Dios de Israel, había prometido que él mismo sería su porción.
División de la tierra al occidente
del Jordán
14 Las
demás tribus de Israel recibieron porciones de tierra en Canaán asignadas por
el sacerdote Eleazar, por Josué, hijo de Nun, y por los jefes de las
tribus. 2 Esas nueve tribus y media recibieron sus
porciones de tierra mediante un sorteo sagrado, según el mandato que el Señor había
dado por medio de Moisés. 3 Moisés ya les había
asignado una porción de tierra a las dos tribus y media que estaban al oriente
del río Jordán, pero no había entregado ninguna porción a los levitas. 4 Los
descendientes de José se habían separado en dos tribus distintas: Manasés y
Efraín. Y a los levitas no se les dio ninguna porción de tierra, únicamente
ciudades donde vivir, rodeadas de pastizales para sus animales y
posesiones. 5 De modo que se distribuyó la tierra
exactamente según las órdenes que el Señor había dado a Moisés.
Caleb solicita su tierra
6 Una
delegación de la tribu de Judá, dirigida por Caleb, hijo de Jefone, el cenezeo,
se presentó ante Josué, quien estaba en Gilgal. Caleb le dijo a Josué:
«Recuerda lo que el Señor le dijo a Moisés, hombre de Dios, acerca de
ti y de mí cuando estábamos en Cades-barnea. 7 Yo
tenía cuarenta años cuando Moisés, siervo del Señor, me envió desde
Cades-barnea a que explorara la tierra de Canaán. Regresé y di un informe
objetivo de lo que vi, 8 pero los hermanos que me
acompañaron asustaron tanto al pueblo que nadie quería entrar en la Tierra
Prometida. Por mi parte, seguí al Señor mi Dios con todo mi
corazón. 9 Así que, ese día, Moisés me prometió
solemnemente: “La tierra de Canaán, por donde recién caminaste, será tu porción
de tierra y la de tus descendientes para siempre, porque seguiste al Señor mi
Dios con todo tu corazón”.
10 »Ahora,
como puedes ver, en todos estos cuarenta y cinco años desde que Moisés hizo esa
promesa, el Señor me ha mantenido con vida y buena salud tal como lo
prometió, incluso mientras Israel andaba vagando por el desierto. Ahora tengo
ochenta y cinco años. 11 Estoy tan fuerte hoy como
cuando Moisés me envió a esa travesía y aún puedo andar y pelear tan bien como
lo hacía entonces. 12 Así que dame la zona
montañosa que el Señor me prometió. Tú recordarás que, mientras
explorábamos, encontramos allí a los descendientes de Anac, que vivían en
grandes ciudades amuralladas. Pero si el Señor está conmigo, yo los
expulsaré de la tierra, tal como el Señor dijo».
13 Entonces
Josué bendijo a Caleb, hijo de Jefone, y le dio Hebrón como su asignación de
tierra. 14 Hebrón todavía pertenece a los
descendientes de Caleb, hijo de Jefone, el cenezeo, porque él siguió al Señor,
Dios de Israel, con todo su corazón. 15 (Antiguamente
Hebrón se llamaba Quiriat-arba. Llevaba el nombre de Arba, un gran héroe de los
descendientes de Anac).
Y la tierra descansó de la guerra.
La tierra entregada a la tribu de
Judá
15 La
asignación de tierra para los clanes de la tribu de Judá se extendía hacia el
sur hasta la frontera con Edom y llegaba al desierto de Zin.
2 La
frontera sur comenzaba en la bahía sur del mar Muerto, 3 se
extendía al sur del paso de los Escorpiones por el desierto de Zin y
seguía por el sur de Cades-barnea hasta Hezrón. Luego subía hasta Adar, donde
giraba hacia Carca. 4 De allí, pasaba a Asmón hasta
que finalmente alcanzaba el arroyo de Egipto y lo seguía hasta el mar
Mediterráneo. Esa era la frontera sur de ellos.
5 El
límite oriental se extendía por todo el mar Muerto hasta la desembocadura del
río Jordán.
La frontera norte comenzaba en la bahía donde el
río Jordán desemboca en el mar Muerto, 6 de allí
subía a Bet-hogla, luego seguía por el norte de Bet-arabá hasta la peña de
Bohán. (Bohán era hijo de Rubén). 7 Desde allí,
atravesaba el valle de Acor hasta Debir y giraba al norte, hacia Gilgal, que
está al otro lado de las laderas de Adumín, en el sur del valle. De allí, el
límite se extendía a los manantiales de En-semes y seguía hasta En-rogel. 8 Luego
atravesaba el valle de Ben-hinom por las laderas sureñas de los jebuseos, donde
está situada la ciudad de Jerusalén. La frontera luego se extendía hacia el
occidente, a la cima de la montaña que está sobre el valle de Hinom, y subía
hasta el extremo norte del valle de Refaim. 9 De
allí, se extendía desde la cima de la montaña hasta el manantial que hay en las
aguas de Neftoa, y de allí, a las ciudades del monte
Efrón. Después giraba hacia Baala (también llamada Quiriat-jearim). 10 El
límite rodeaba el occidente de Baala hacia el monte Seir, pasaba por la ciudad
de Quesalón, en la ladera norte del monte Jearim, y bajaba a Bet-semes y luego
a Timna. 11 Después seguía hasta la ladera de la
colina que está al norte de Ecrón, donde giraba hacia Sicrón y el monte Baala.
Pasaba Jabneel y terminaba en el mar Mediterráneo.
12 La
frontera occidental era la costa del mar Mediterráneo.
Esos son los límites para los clanes de la tribu
de Judá.
La tierra entregada a Caleb
13 El Señor le
ordenó a Josué que le asignara una parte del territorio de Judá a Caleb, hijo
de Jefone. Así que Caleb recibió la ciudad de Quiriat-arba (también llamada
Hebrón), que llevaba el nombre del antepasado de Anac. 14 Caleb
expulsó a los tres grupos de anaceos, que son descendientes de Sesai, de Ahimán
y de Talmai, hijos de Anac.
15 De
allí, salió a luchar contra los habitantes de la ciudad de Debir (antiguamente
llamada Quiriat-sefer). 16 Caleb dijo: «Daré a mi
hija Acsa en matrimonio al que ataque y tome Quiriat-sefer». 17 Otoniel,
hijo de Cenaz, un hermano de Caleb, fue quien conquistó la ciudad; así que Acsa
pasó a ser esposa de Otoniel.
18 Cuando
Acsa se casó con Otoniel, ella insistió en que él le pidiera un campo a su padre. Mientras ella se
bajaba de su burro, Caleb le preguntó:
—¿Qué te pasa?
19 Ella
contestó:
—Concédeme otro regalo. Ya me regalaste tierras
en el Neguev; ahora te ruego que también me des manantiales.
Entonces Caleb le entregó tanto los manantiales
de la parte alta como los de la parte baja.
Las ciudades asignadas a Judá
20 Esta
fue la tierra asignada a los clanes de la tribu de Judá para que fuera su
hogar.
21 Las
ciudades de Judá situadas a lo largo de la frontera con Edom, en el extremo sur
eran: Cabseel, Edar, Jagur, 22 Cina, Dimona,
Adada, 23 Cedes, Hazor, Itnán, 24 Zif,
Telem, Bealot, 25 Hazor-hadata, Queriot-hezrón
(también llamada Hazor), 26 Amam, Sema,
Molada, 27 Hazar-gada, Hesmón, Bet-pelet, 28 Hazar-sual,
Beerseba, Bizotia, 29 Baala, Iim, Ezem, 30 Eltolad,
Quesil, Horma, 31 Siclag, Madmana, Sansana, 32 Lebaot,
Silhim, Aín y Rimón; veintinueve ciudades con sus aldeas vecinas.
33 Las
siguientes ciudades situadas en las colinas occidentales también se le
entregaron a Judá: Estaol, Zora, Asena, 34 Zanoa,
En-ganim, Tapúa, Enam, 35 Jarmut, Adulam, Soco,
Azeca, 36 Saaraim, Aditaim, Gedera y Gederotaim;
catorce ciudades con sus aldeas vecinas.
37 También
estaban incluidas: Zenán, Hadasa, Migdal-gad, 38 Dileán,
Mizpa, Jocteel, 39 Laquis, Boscat, Eglón, 40 Cabón,
Lahmam, Quitlis, 41 Gederot, Bet-dagón, Naama y
Maceda; dieciséis ciudades con sus aldeas vecinas.
42 Además
de esas, estaban Libna, Eter, Asán, 43 Jifta,
Asena, Nezib, 44 Keila, Aczib y Maresa; nueve
ciudades con sus aldeas vecinas.
45 El
territorio de la tribu de Judá también incluía la ciudad de Ecrón con los
asentamientos y las aldeas que la rodeaban. 46 De
Ecrón, el límite se extendía al occidente e incluía las ciudades cercanas a
Asdod con sus aldeas vecinas. 47 También incluía
Asdod con los asentamientos y las aldeas que la rodeaban, y Gaza con sus
respectivos asentamientos y aldeas, tan lejos como el arroyo de Egipto y a lo
largo de la costa del mar Mediterráneo.
48 Judá
también recibió las siguientes ciudades en la zona montañosa: Samir, Jatir,
Soco, 49 Dana, Quiriat-sana (también llamada
Debir), 50 Anab, Estemoa, Anim, 51 Gosén,
Holón y Gilo; once ciudades con sus aldeas vecinas.
52 También
estaban incluidas las siguientes ciudades: Arab, Duma, Esán, 53 Janum,
Bet-tapúa, Afeca, 54 Humta, Quiriat-arba (también
llamada Hebrón) y Sior; nueve ciudades con sus aldeas vecinas.
55 Además
de esas, estaban Maón, Carmelo, Zif, Juta, 56 Jezreel,
Jocdeam, Zanoa, 57 Caín, Guibeá y Timna; diez
ciudades con sus aldeas vecinas.
58 Además
estaban Halaul, Bet-sur, Gedor, 59 Maarat, Bet-anot
y Eltecón; seis ciudades con sus aldeas vecinas.
60 También
estaban Quiriat-baal (también llamada Quiriat-jearim) y Rabá; dos ciudades con
sus aldeas vecinas.
61 En
el desierto se encontraban las ciudades de Bet-arabá, Midín, Secaca, 62 Nibsán,
la Ciudad de la Sal y En-gadi; seis ciudades con sus aldeas vecinas.
63 Sin
embargo, la tribu de Judá no pudo expulsar a los jebuseos, que vivían en la
ciudad de Jerusalén; así que los jebuseos viven entre el pueblo de Judá hasta
el día de hoy.
La tierra entregada a la tribu de
Efraín y a la tribu occidental de Manasés
16 La
porción de tierra asignada a los descendientes de José se extendía desde el río
Jordán, cerca de Jericó, en el oriente de los manantiales de Jericó, atravesaba
el desierto y seguía por la zona montañosa de Betel. 2 De
Betel (también llamada Luz), iba hacia Atarot, en el territorio de los
arquitas. 3 Descendía hacia el occidente, al
territorio de los jafletitas, hasta Bet-horón de abajo, luego a Gezer y llegaba
al mar Mediterráneo.
4 Esa
fue la tierra asignada a las familias de Manasés y de Efraín, los hijos de
José, para que fuera su hogar.
La tierra entregada a la tribu de
Efraín
5 El
siguiente territorio se le entregó a los clanes de la tribu de Efraín para que
fuera su hogar:
El límite comenzaba en Atarot-adar, al oriente.
De allí, iba a Bet-horón de arriba 6 y seguía hacia
el mar Mediterráneo. Desde Micmetat, en el norte, el límite formaba una curva
hacia el oriente y pasaba Taanat-silo, al oriente de Janoa. 7 De
Janoa, giraba hacia el sur hasta Atarot y Naarat, tocaba Jericó y terminaba en
el río Jordán. 8 Desde Tapúa, el límite se extendía
hacia el occidente a lo largo del barranco de Caná y luego al mar Mediterráneo.
Esa es la tierra asignada a los clanes de la tribu de Efraín para que fuera su
hogar.
9 Además,
algunas ciudades con sus aldeas vecinas en el territorio asignado a la media
tribu de Manasés fueron separadas para la tribu de Efraín. 10 Los
de Efraín, sin embargo, no expulsaron a los cananeos de la ciudad de Gezer, así
que sus habitantes viven como esclavos entre el pueblo de Efraín hasta el día
de hoy.
La tierra entregada a la tribu
occidental de Manasés
17 La
siguiente porción de tierra se le entregó a la media tribu de Manasés, los
descendientes del hijo mayor de José. Maquir, el hijo mayor de Manasés, fue el
padre de Galaad. Dado que sus descendientes eran soldados con experiencia, ya
se les había asignado la región de Galaad y la región de Basán, al oriente del
Jordán. 2 Así que la porción de tierra al occidente
del Jordán quedó asignada a las familias restantes dentro de los clanes de la
tribu de Manasés: Abiezer, Helec, Asriel, Siquem, Hefer y Semida. Estos clanes
representan a los descendientes varones de Manasés, hijo de José.
3 Sin
embargo, Zelofehad, un descendiente de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir,
hijo de Manasés, no tuvo hijos varones. Solo tuvo hijas, las cuales se llamaban
Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. 4 Ellas se
presentaron ante el sacerdote Eleazar, ante Josué, hijo de Nun, y ante los
líderes israelitas y les dijeron: «El Señor le ordenó a Moisés que
nos diera una porción de tierra al igual que a los hombres de nuestra tribu».
Así que Josué les dio una porción de tierra junto
con la de sus tíos, como el Señor había ordenado. 5 Por
lo tanto, todo el territorio asignado a la tribu de Manasés llegó a ser de diez
porciones de tierra, además de la tierra de Galaad y de Basán, que estaba al
otro lado del río Jordán, 6 porque las
descendientes de Manasés también recibieron una porción de tierra al igual que
los descendientes varones. (La tierra de Galaad se les entregó a los otros
descendientes varones de Manasés).
7 El
límite de la tribu de Manasés se extendía desde la frontera con Aser hasta
Micmetat, cerca de Siquem. Luego se dirigía al sur, desde Micmetat hasta el
asentamiento que está cerca del manantial de Tapúa. 8 Los
alrededores de la tierra de Tapúa pertenecían a Manasés, pero la ciudad de
Tapúa en sí, situada en la frontera de Manasés, era de la tribu de
Efraín. 9 Desde el manantial de Tapúa, la frontera
de Manasés seguía por el barranco de Caná hasta el mar Mediterráneo. Varias
ciudades al sur del barranco estaban dentro del territorio de Manasés, pero en
realidad pertenecían a la tribu de Efraín. 10 En
términos generales, la tierra situada al sur del barranco pertenecía a Efraín y
la tierra al norte del barranco era de Manasés. El límite de Manasés se
extendía por el norte del barranco y terminaba en el mar Mediterráneo. Al norte
de Manasés, se encontraba el territorio de Aser, y hacia el oriente, estaba el
territorio de Isacar.
11 Sin
embargo, las siguientes ciudades dentro del territorio de Isacar y del de Aser
se le entregaron a Manasés: Bet-sán, Ibleam, Dor (también llamada
Nafot-dor), Endor, Taanac y Meguido, cada una con sus asentamientos vecinos.
12 Pero
los descendientes de Manasés no pudieron conquistar esas ciudades porque los
cananeos estaban decididos a quedarse en esa región. 13 Sin
embargo, tiempo después, cuando los israelitas se hicieron más poderosos,
forzaron a los cananeos a que trabajaran como esclavos; pero no los expulsaron
de la tierra.
14 Los
descendientes de José se presentaron ante Josué y le preguntaron:
—¿Por qué nos diste solamente una porción de
tierra para habitar si el Señor nos bendijo con tanta gente?
15 Josué
contestó:
—Si ustedes son tantos y la zona montañosa de
Efraín no les alcanza, despejen sectores de tierra en el bosque, donde viven
los ferezeos y los refaítas.
16 Los
descendientes de José respondieron:
—Es cierto que la zona montañosa no es lo
suficientemente grande para nosotros. Pero todos los cananeos de las tierras
bajas tienen carros de guerra hechos de hierro, tanto los que viven en Bet-sán
y en sus asentamientos vecinos como los que habitan el valle de Jezreel. Son
demasiado poderosos para nosotros.
17 Entonces
Josué dijo a la tribu de Efraín y a la de Manasés, los descendientes de José:
—Ya que ustedes son tan fuertes y numerosos, se
les dará más de una porción de tierra. 18 Los
bosques de la zona montañosa también serán suyos. Despejen toda la tierra que
quieran de allí y tomen posesión de sus extremos más lejanos. Y también
expulsarán a los cananeos de los valles, aunque ellos sean fuertes y tengan
carros de guerra hechos de hierro.
Distribución de la tierra restante
18 Ahora
que la tierra estaba bajo el control de los israelitas, toda la comunidad de
Israel se reunió en Silo y levantó el tabernáculo. 2 Sin
embargo, aún había siete tribus a las que no se les había asignado sus
porciones de tierra.
3 Entonces
Josué les preguntó: «¿Cuánto tiempo más van a esperar para tomar posesión del
resto de la tierra que el Señor, Dios de sus antepasados, les ha
dado? 4 Elijan a tres hombres de cada tribu, y yo
los enviaré a que exploren la tierra y tracen un mapa de ella. Cuando regresen,
me traerán un informe escrito con la división que proponen para repartir la
nueva tierra que será su hogar. 5 Que dividan la
tierra en siete partes sin incluir el territorio de Judá, en el sur, ni el de
José, en el norte. 6 Y cuando tengan por escrito
las siete divisiones de la tierra y me las traigan, haré un sorteo sagrado en
presencia del Señor nuestro Dios para asignarle tierra a cada tribu.
7 »Sin
embargo, los levitas no recibirán ninguna porción de tierra. Su porción
consiste en ser sacerdotes del Señor. Y la tribu de Gad, la tribu de Rubén
y la media tribu de Manasés no recibirán más tierra, porque ya recibieron sus
respectivas porciones, las cuales Moisés, siervo del Señor, les dio al
oriente del río Jordán».
8 Al
comenzar los hombres su recorrido para trazar el mapa de la tierra, Josué les
ordenó: «Vayan y exploren la tierra y hagan una descripción de ella por
escrito. Después, vuelvan a verme, y yo repartiré la tierra entre las tribus
por medio de un sorteo sagrado en presencia del Señor aquí, en
Silo». 9 Así que los hombres hicieron lo que se les
ordenó y trazaron un mapa de todo el territorio dividido en siete partes, con
una lista de las ciudades que había en cada una de las partes. Pusieron todo
por escrito y luego regresaron a ver a Josué, al campamento de Silo. 10 Y
allí, en Silo, Josué hizo un sorteo sagrado en presencia del Señor para
determinar a qué tribu le correspondía cada parte.
La tierra entregada a la tribu de
Benjamín
11 La
primera porción de tierra se entregó a los clanes de la tribu de Benjamín. Se
encontraba entre el territorio asignado a la tribu de Judá y el territorio de
José.
12 El
límite norte de la tierra de Benjamín comenzaba en el río Jordán, pasaba por el
norte de la ladera de Jericó y, hacia el occidente, atravesaba la zona
montañosa y el desierto de Bet-avén. 13 De allí, el
límite iba al sur, hasta la ciudad de Luz (también llamada Betel), y descendía
a Atarot-adar, en la colina que está al sur de Bet-horón de abajo.
14 Luego
el límite daba un giro hacia el sur por la cima occidental de la colina que
está frente a Bet-horón y terminaba en la aldea de Quiriat-baal (también
llamada Quiriat-jearim), la cual pertenecía a la tribu de Judá. Ese era el
límite occidental.
15 El
límite sur comenzaba en las afueras de Quiriat-jearim. Desde ese punto
occidental, se dirigía al manantial de las aguas de Neftoa 16 y
bajaba al pie de la montaña que está junto al valle de Ben-hinom, en el extremo
norte del valle de Refaim. De allí, descendía por el valle de Hinom, cruzaba
por el sur de la ladera donde vivían los jebuseos y continuaba en descenso
hasta En-rogel. 17 De En-rogel, el límite seguía en
dirección norte, llegaba a En-semes y continuaba hacia Gelilot (que está al
otro lado de las laderas de Adumín). Después bajaba a la peña de Bohán. (Bohán
fue hijo de Rubén). 18 De allí, pasaba por el norte
de la ladera que mira al valle del Jordán. El límite luego descendía al
valle, 19 recorría y pasaba la ladera norte de
Bet-hogla y terminaba en la bahía norte del mar Muerto, que corresponde al extremo sur del río
Jordán. Ese era el límite sur.
20 El
límite oriental era el río Jordán.
Esa fue la frontera de la tierra asignada a los
clanes de la tribu de Benjamín para que fuera su hogar.
Las ciudades entregadas a la tribu de
Benjamín
21 Las
siguientes son las ciudades que se le entregaron a los clanes de la tribu de
Benjamín:
Jericó, Bet-hogla, Emec-casis, 22 Bet-arabá,
Zemaraim, Betel, 23 Avim, Pará, Ofra, 24 Quefar-haamoni,
Ofni y Geba; doce ciudades con sus aldeas vecinas. 25 También:
Gabaón, Ramá, Beerot, 26 Mizpa, Cafira,
Mozah, 27 Requem, Irpeel, Tarala, 28 Zela,
Elef, la ciudad jebusea (es decir, Jerusalén), Guibeá y Quiriat-jearim; catorce
ciudades con sus aldeas vecinas.
Esa fue la tierra asignada a los clanes de la
tribu de Benjamín para que fuera su hogar.
La tierra entregada a la tribu de
Simeón
19 La
segunda asignación de tierra se entregó a los clanes de la tribu de Simeón para
que fuera su hogar. Su territorio estaba rodeado por el de Judá.
2 El
territorio de Simeón incluía las ciudades de Beerseba, Seba, Molada, 3 Hazar-sual,
Bala, Ezem, 4 Eltolad, Betul, Horma, 5 Siclag,
Bet-marcabot, Hazar-susa, 6 Bet-lebaot y Saruhén;
trece ciudades con sus aldeas vecinas. 7 También
incluía: Aín, Rimón, Eter y Asán; cuatro ciudades con sus aldeas, 8 entre
ellas, todas las aldeas vecinas hacia el sur hasta Baalat-beer (también
conocida como Ramat del Neguev).
Esa fue la tierra asignada a los clanes de la
tribu de Simeón para que fuera su hogar. 9 La
porción provino de una parte de la tierra que se le había entregado a Judá,
porque el territorio de la tribu de Judá era demasiado grande para ellos. Así
que la tribu de Simeón recibió su porción de tierra, dentro del territorio de
Judá.
La tierra entregada a la tribu de
Zabulón
10 La
tercera asignación de tierra se entregó a los clanes de la tribu de Zabulón
para que fuera su hogar.
El límite del territorio de Zabulón comenzaba en
Sarid. 11 De allí, se dirigía al occidente, pasaba
Marala, tocaba Dabeset y seguía hasta el arroyo situado al oriente de
Jocneam. 12 En dirección opuesta, el límite iba al
oriente, desde Sarid hasta la frontera de Quislot-tabor, y desde allí a
Daberat, de donde subía hasta Jafía. 13 Continuaba
por el oriente hasta Gat-hefer, Itacazín y Rimón, y luego giraba hacia
Nea. 14 El límite norte de Zabulón pasaba Hanatón y
terminaba en el valle de Jefte-el. 15 Algunas de
las ciudades que se incluían eran: Catat, Naalal, Simrón, Idala y Belén; en
total eran doce ciudades con sus aldeas vecinas.
16 La
tierra asignada a los clanes de la tribu de Zabulón para que fuera su hogar
incluía esas ciudades con sus aldeas vecinas.
La tierra entregada a la tribu de
Isacar
17 La
cuarta asignación de tierra se entregó a los clanes de la tribu de Isacar.
18 Su
territorio incluía las siguientes ciudades: Jezreel, Quesulot, Sunem, 19 Hafaraim,
Sihón, Anaharat, 20 Rabit, Quisión, Abez, 21 Remet,
En-ganim, En-hada y Bet-pases. 22 El límite también
tocaba Tabor, Sahazima y Bet-semes, y terminaba en el río Jordán; en total eran
dieciséis ciudades con sus aldeas vecinas.
23 La
tierra asignada a los clanes de la tribu de Isacar para que fuera su hogar
incluía esas ciudades con sus aldeas vecinas.
La tierra entregada a la tribu de
Aser
24 La
quinta asignación de tierra se entregó a los clanes de la tribu de Aser.
25 Su
territorio incluía las siguientes ciudades: Helcat, Halí, Betén, Acsaf, 26 Alamelec,
Amad y Miseal. El límite occidental tocaba Carmelo y Sihor-libnat, 27 luego
giraba al oriente, hacia Bet-dagón, se extendía tan lejos como Zabulón, en el
valle de Jefte-el, e iba al norte, hasta Bet-emec y Neiel. Después continuaba
al norte, hacia Cabul, 28 Abdón, Rehob, Hamón
y Caná tan lejos como Gran Sidón. 29 Luego el
límite giraba en dirección a Ramá y a la fortaleza de Tiro, donde daba un giro
hacia Hosa y llegaba al mar Mediterráneo. El territorio también incluía
Majaleb, Aczib, 30 Uma, Afec y Rehob; en total eran
veintidós ciudades con sus aldeas vecinas.
31 La
tierra asignada a los clanes de la tribu de Aser para que fuera su hogar
incluía esas ciudades con sus aldeas vecinas.
La tierra entregada a la tribu de
Neftalí
32 La
sexta asignación de tierra se entregó a los clanes de la tribu de Neftalí.
33 Su
límite iba desde Helef, desde el roble de Saananim, y se extendía por
Adami-neceb y Jabneel tan lejos como Lacum, y terminaba en el río Jordán. 34 El
límite occidental pasaba Aznot-tabor, luego Hucoc y tocaba la frontera con
Zabulón al sur; la frontera con Aser al occidente; y el río Jordán al
oriente. 35 Las ciudades fortificadas que se
incluían en ese territorio eran: Sidim, Zer, Hamat, Racat, Cineret, 36 Adama,
Ramá, Hazor, 37 Cedes, Edrei, En-hazor, 38 Irón,
Migdal-el, Horem, Bet-anat y Bet-semes; en total eran diecinueve ciudades con
sus aldeas vecinas.
39 La
tierra asignada a los clanes de la tribu de Neftalí para que fuera su hogar
incluía esas ciudades con sus aldeas vecinas.
La tierra entregada a la tribu de Dan
40 La
séptima asignación se entregó a los clanes de la tribu de Dan.
41 La
tierra asignada para que fuera su hogar incluía las siguientes ciudades: Zora,
Estaol, Ir-semes, 42 Saalabín, Ajalón, Jetla, 43 Elón,
Timna, Ecrón, 44 Elteque, Gibetón, Baalat, 45 Jehúd,
Bene-berac, Gat-rimón, 46 Mejarcón, Racón y el
territorio situado al otro lado de Jope.
47 Pero
los de la tribu de Dan tuvieron dificultades para tomar posesión de su tierra, así
que atacaron la ciudad de Lais. La tomaron, masacraron a todos sus
habitantes y se establecieron allí. Entonces cambiaron el nombre de la ciudad y
le pusieron Dan en honor a su antepasado.
48 La
tierra asignada a los clanes de la tribu de Dan para que fuera su hogar incluía
esas ciudades con sus aldeas vecinas.
La tierra entregada a Josué
49 Una
vez que toda la tierra quedó dividida entre las tribus, los israelitas le
dieron una porción a Josué. 50 Pues el Señor había
dicho que Josué podía tener la ciudad que quisiera. Entonces él eligió
Timnat-sera en la zona montañosa de Efraín. Reconstruyó la ciudad y vivió allí.
51 Esos
son los territorios que el sacerdote Eleazar, Josué, hijo de Nun, y los jefes
de las tribus les asignaron a las tribus de Israel como porciones de tierra
mediante un sorteo sagrado en presencia del Señor a la entrada del
tabernáculo, en Silo. Así se dio por terminada la división de la tierra.
Ciudades de refugio
20 El Señor le
dijo a Josué: 2 «Ahora diles a los israelitas que
designen ciudades de refugio, tal como le indiqué a Moisés. 3 Cualquier
persona que mate a otra por accidente y sin intención podrá huir a una de esas
ciudades; serán lugares para refugiarse de parientes que busquen venganza por
la muerte de un familiar.
4 »Al
llegar a una de esas ciudades, el que causó la muerte se presentará ante los
ancianos en la puerta de la ciudad y les expondrá su caso. Ellos deberán
permitirle la entrada a la ciudad y darle un lugar para vivir entre sus
habitantes. 5 Si los parientes de la víctima llegan
para vengar la muerte, los líderes no les entregarán al acusado. Pues el
acusado mató al otro sin intención y sin enemistad previa. 6 Pero
tendrá que quedarse en esa ciudad y ser juzgado por la asamblea local, la cual
dará el veredicto. Y seguirá viviendo allí hasta que muera el sumo sacerdote
que estaba ejerciendo su cargo cuando ocurrió el accidente. Solo entonces será
libre para regresar a su hogar en la ciudad de donde huyó».
7 Entonces
se designaron las siguientes ciudades de refugio: Cedes de Galilea, en la zona
montañosa de Neftalí; Siquem, en la zona montañosa de Efraín; y Quiriat-arba
(también llamada Hebrón), en la zona montañosa de Judá. 8 Al
oriente del río Jordán, frente a Jericó, se designaron las siguientes ciudades:
Beser, en la llanura desértica de la tribu de Rubén; Ramot, en Galaad, en el
territorio de la tribu de Gad; y Golán, en Basán, en la tierra de la tribu de
Manasés. 9 Esas ciudades quedaron apartadas para
todos los israelitas y también para los extranjeros que vivían entre ellos.
Cualquier persona que matara a otra por accidente podía refugiarse en una de
esas ciudades; de esa manera, evitaba que le quitaran la vida por venganza
antes de ser juzgada frente a la asamblea local.
Las ciudades entregadas a los levitas
21 Entonces
los líderes de la tribu de Leví fueron a consultar un asunto con el sacerdote
Eleazar, con Josué, hijo de Nun, y con los líderes de las otras tribus de
Israel. 2 Se presentaron ante ellos en Silo, en la
tierra de Canaán y dijeron: «El Señor le ordenó a Moisés que nos
diera ciudades donde vivir y pastizales para nuestros animales». 3 Así
que, por orden del Señor, el pueblo de Israel—de sus propias porciones de
tierra—les dio a los levitas las siguientes ciudades con pastizales:
4 A
los descendientes de Aarón—que eran miembros del clan coatita dentro de la
tribu de Leví—se les entregaron trece ciudades que, en un principio, habían
sido asignadas a las tribus de Judá, de Simeón y de Benjamín. 5 A
las otras familias del clan coatita se les entregaron diez ciudades de las
tribus de Efraín y de Dan, y de la media tribu de Manasés.
6 Al
clan de Gersón se le entregaron trece ciudades de las tribus de Isacar, de Aser
y de Neftalí, y de la media tribu de Manasés que estaba en Basán.
7 Al
clan de Merari se le entregaron doce ciudades de las tribus de Rubén, de Gad y
de Zabulón.
8 Así
que los israelitas obedecieron la orden que el Señor le había dado a
Moisés y les asignaron a los levitas esas ciudades con pastizales por medio de
un sorteo sagrado.
9 Los
israelitas les dieron las siguientes ciudades de las tribus de Judá y de
Simeón 10 a los descendientes de Aarón—que eran
miembros del clan coatita dentro de la tribu de Leví—, porque ellos fueron los
primeros en salir sorteados. 11 Recibieron
Quiriat-arba (también llamada Hebrón), en la zona montañosa de Judá, junto con
los pastizales que la rodeaban. (Arba era un antepasado de Anac). 12 Pero
los campos abiertos en las afueras de la ciudad y de las aldeas vecinas se le
dieron como posesión a Caleb, hijo de Jefone.
13 Las
siguientes ciudades con sus pastizales se les entregaron a los descendientes
del sacerdote Aarón: Hebrón (una ciudad de refugio para los que mataban a otra
persona por accidente), Libna, 14 Jatir,
Estemoa, 15 Holón, Debir, 16 Aín,
Juta y Bet-semes; nueve ciudades de parte de esas dos tribus.
17 De
la tribu de Benjamín, se les dieron a los sacerdotes las siguientes ciudades
junto con sus pastizales: Gabaón, Geba, 18 Anatot y
Almón, cuatro ciudades. 19 Así que, a los
sacerdotes, los descendientes de Aarón, se les dieron un total de trece
ciudades con sus pastizales.
20 Al
resto del clan coatita de la tribu de Leví se le asignaron las siguientes
ciudades con sus pastizales de la tribu de Efraín: 21 Siquem,
en la zona montañosa de Efraín (una ciudad de refugio para los que mataban a
otra persona por accidente), Gezer, 22 Kibsaim y
Bet-horón, cuatro ciudades.
23 De
la tribu de Dan, se les asignaron a los sacerdotes las siguientes ciudades con
sus pastizales: Elteque, Gibetón, 24 Ajalón y
Gat-rimón, cuatro ciudades.
25 La
media tribu de Manasés les entregó a los sacerdotes las siguientes ciudades con
sus pastizales: Taanac y Gat-rimón, dos ciudades. 26 Así
que, al resto del clan coatita se le asignaron un total de diez ciudades con
sus pastizales.
27 Los
descendientes de Gersón, otro clan dentro la tribu de Leví, recibieron de parte
de la media tribu de Manasés las siguientes ciudades con sus pastizales: Golán,
en Basán (una ciudad de refugio para los que mataban a otra persona por
accidente) y Beestera, dos ciudades.
28 De
la tribu de Isacar, recibieron las siguientes ciudades con sus pastizales:
Quisión, Daberat, 29 Jarmut y En-ganim, cuatro
ciudades.
30 De
la tribu de Aser, recibieron las siguientes ciudades con sus pastizales:
Miseal, Abdón, 31 Helcat y Rehob, cuatro ciudades.
32 De
la tribu de Neftalí, recibieron las siguientes ciudades con sus pastizales:
Cedes, en Galilea (una ciudad de refugio para los que mataban a otra persona
por accidente), Hamot-dor y Cartán, tres ciudades. 33 Así
que, al clan de Gersón se le asignaron un total de trece ciudades con sus
pastizales.
34 Al
resto de los levitas—al clan de Merari—se le dieron, de parte de la tribu de
Zabulón, las siguientes ciudades con sus pastizales: Jocneam, Carta, 35 Dimna
y Naalal, cuatro ciudades.
36 De
la tribu de Rubén, recibieron las siguientes ciudades con sus pastizales:
Beser, Jahaza, 37 Cademot y Mefaat, cuatro
ciudades.
38 De
la tribu de Gad, recibieron las siguientes ciudades con sus pastizales: Ramot,
en Galaad (una ciudad de refugio para los que mataban a otra persona por
accidente), Mahanaim, 39 Hesbón y Jazer, cuatro
ciudades. 40 Así que, al clan de Merari se le
asignaron un total de doce ciudades.
41 En
su totalidad, a los levitas se les entregaron cuarenta y ocho ciudades con
pastizales dentro del territorio israelita. 42 Cada
una de esas ciudades tenía pastizales a su alrededor.
43 Así
que el Señor le entregó a Israel toda la tierra que había jurado
darles a sus antepasados, y los israelitas la tomaron para sí y se
establecieron en ella. 44 Y el Señor les
dio descanso en todo el territorio, tal como se lo había prometido solemnemente
a los antepasados de ellos. Ningún enemigo pudo hacerles frente, porque
el Señor los ayudó a conquistar a todos sus enemigos. 45 Ni
una sola de todas las buenas promesas que el Señor le había hecho a
la familia de Israel quedó sin cumplirse; todo lo que él había dicho se hizo
realidad.
SALMOS 68
Para el director del coro: cántico.
Salmo de David.
68 Levántate,
oh Dios, y dispersa a tus enemigos;
que todos los que odian a Dios corran por sus vidas.
2 Sóplalos y disípalos como si fueran humo;
derrítelos como la cera en el fuego.
Que los malvados perezcan en la presencia de Dios.
3 Pero que los justos se alegren;
que se gocen en la presencia de Dios;
que estén llenos de alegría.
4 ¡Canten alabanzas a Dios y a su nombre!
Canten alabanzas en alta voz al que cabalga sobre las
nubes.
Su nombre es el Señor;
¡alégrense en su presencia!
5 Padre
de los huérfanos, defensor de las viudas,
este es Dios y su morada es santa.
6 Dios ubica a los solitarios en familias;
pone en libertad a los prisioneros y los llena de
alegría.
Pero a los rebeldes los hace vivir en una tierra abrasada por el sol.
7 Oh
Dios, cuando sacaste a tu pueblo de Egipto,
cuando marchaste a través de las áridas tierras
baldías, Interludio
8 la tierra tembló y los cielos derramaron lluvia a
raudales
delante de ti, el Dios del Sinaí,
delante de Dios, el Dios de Israel.
9 Enviaste lluvia en abundancia, oh Dios,
para refrescar la tierra agotada.
10 Finalmente allí se estableció tu pueblo
y, con una abundante cosecha, oh Dios,
proveíste para tu pueblo necesitado.
11 El
Señor da la palabra,
y un gran ejército trae las buenas noticias.
12 Los reyes enemigos y sus ejércitos huyen
mientras las mujeres de Israel reparten el botín.
13 Hasta los que vivían entre los rediles encontraron
tesoros,
palomas con alas de plata
y plumas de oro.
14 El Todopoderoso esparció a los reyes enemigos
como una tormenta de nieve que sopla en el monte
Salmón.
15 Las
montañas de Basán son majestuosas,
con muchas cumbres altas que llegan al cielo.
16 Oh montañas empinadas, ¿por qué miran con envidia
al monte Sion, donde Dios decidió vivir,
donde el Señor vivirá para siempre?
17 Rodeado
de incontables millares de carros de guerra,
el Señor llegó del monte Sinaí y entró en su santuario.
18 Cuando ascendiste a las alturas,
llevaste a una multitud de cautivos;
recibiste regalos de la gente,
incluso de quienes se rebelaron contra ti.
Ahora el Señor Dios vivirá allí, en medio de
nosotros.
19 ¡Alaben
al Señor; alaben a Dios nuestro salvador!
Pues cada día nos lleva en sus brazos. Interludio
20 ¡Nuestro Dios es un Dios que salva!
El Señor Soberano nos rescata de la muerte.
21 Pero
Dios aplastará las cabezas de sus enemigos;
aplastará los cráneos de los que aman sus caminos
perversos.
22 El Señor dice: «Haré descender a mis enemigos desde
Basán;
los levantaré desde las profundidades del mar.
23 Ustedes, pueblo mío, se lavarán los pies en la
sangre de ellos,
¡y hasta los perros tendrán su porción!».
24 Ya
asoma tu procesión, oh Dios,
la procesión de mi Dios y Rey mientras él entra en el
santuario.
25 Los cantores van adelante, los músicos van detrás;
en medio hay jovencitas que tocan panderetas.
26 Alaben a Dios, todos los del pueblo de Israel;
alaben al Señor, la fuente de vida de Israel.
27 Miren, la pequeña tribu de Benjamín va al frente;
le sigue una gran multitud de gobernantes de Judá
y todos los gobernantes de Zabulón y Neftalí.
28 Oh
Dios, haz que tu poder se presente;
despliega tu poder, oh Dios, como lo has hecho en el
pasado.
29 Los reyes de la tierra traen tributo
a tu templo en Jerusalén.
30 Reprende a estas naciones enemigas,
a estos animales salvajes que acechan entre los juncos,
a esta manada de toros en medio de los becerros más
débiles.
Hazlos traer barras de plata como humilde tributo.
Dispersa a las naciones que se deleitan en la guerra.
31 Que Egipto venga con regalos de metales preciosos;
que Etiopía le lleve tributo a Dios.
32 Canten a Dios, reinos de la tierra;
canten alabanzas al Señor. Interludio
33 Canten al que cabalga por los cielos antiguos;
su poderosa voz truena desde los cielos.
34 Cuéntenles a todos acerca del poder de Dios.
Su majestad brilla sobre Israel;
su fuerza es poderosa en los cielos.
35 Dios es imponente en su santuario;
el Dios de Israel le da poder y fuerza a su pueblo.
¡Alabado sea Dios!
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”