Enero 23 de 2026
Día 2
Dios
crea un mundo bueno y establece a los humanos como sus gobernantes. La
humanidad se rebela y acaba dominando el mundo de forma destructiva, lo que
conduce a la violencia, la muerte y la fundación de la ciudad de Babilonia.
Dios responde estableciendo un plan para rescatar y bendecir a todo el mundo a
través de la familia de Abraham.
GÉNESIS
4 al 7
La
creación
Caín
y Abel
4 Ahora bien, Adán tuvo
relaciones sexuales con su esposa, Eva, y ella quedó embarazada. Cuando dio a
luz a Caín, dijo: «¡Con la ayuda del Señor, he tenido un
varón!». 2 Tiempo después, dio a luz al hermano de
Caín y le puso por nombre Abel.
Cuando
crecieron, Abel se hizo pastor de ovejas, mientras que Caín se dedicó a
cultivar la tierra. 3 Al llegar el tiempo de la
cosecha, Caín presentó algunos de sus cultivos como ofrenda para
el Señor. 4 Abel también presentó una ofrenda:
las mejores partes de algunos de los corderos que eran primeras crías de su
rebaño. El Señor aceptó a Abel y a su ofrenda, 5 pero
no aceptó a Caín ni a su ofrenda. Esto hizo que Caín se enojara mucho, y se
veía decaído.
6 «¿Por qué estás tan enojado? —preguntó
el Señor a Caín—. ¿Por qué te ves tan decaído? 7 Serás
aceptado si haces lo correcto, pero si te niegas a hacer lo correcto, entonces,
¡ten cuidado! El pecado está a la puerta, al acecho y ansioso por controlarte;
pero tú debes dominarlo y ser su amo».
8 Cierto día Caín dijo a su
hermano: «Salgamos al campo». Mientras estaban en el campo, Caín atacó a su
hermano Abel y lo mató.
9 Luego el Señor le
preguntó a Caín:
—¿Dónde
está tu hermano? ¿Dónde está Abel?
—No
lo sé—contestó Caín—. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?
10 Pero el Señor le
dijo:
—¿Qué
has hecho? ¡Escucha! ¡La sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra! 11 Ahora
eres maldito y serás expulsado de la tierra que se ha tragado la sangre de tu
hermano. 12 La tierra ya no te dará buenas
cosechas, ¡por mucho que la trabajes! De ahora en adelante, serás un vagabundo
sin hogar sobre la tierra.
13 Caín respondió al Señor:
—¡Mi
castigo es demasiado grande para soportarlo! 14 Me
has expulsado de la tierra y de tu presencia; me has hecho un vagabundo sin
hogar. ¡Cualquiera que me encuentre me matará!
15 El Señor respondió:
—No,
porque yo castigaré siete veces a cualquiera que te mate.
Entonces
el Señor le puso una marca a Caín como advertencia para cualquiera
que intentara matarlo. 16 Luego, Caín salió de la
presencia del Señor y se estableció en la tierra de Nod, al
oriente de Edén.
Descendientes
de Caín
17 Caín tuvo relaciones sexuales
con su esposa, y ella quedó embarazada y dio a luz a Enoc. Luego Caín fundó una
ciudad, que llevaba el nombre de su hijo Enoc. 18 Enoc
tuvo un hijo llamado Irad, Irad fue el padre de Mehujael. Mehujael fue el
padre de Metusael, Metusael fue el padre de Lamec.
19 Lamec se casó con dos mujeres.
La primera se llamaba Ada y la segunda, Zila. 20 Ada
dio a luz a Jabal, quien fue el primero de los que crían animales y viven en
carpas. 21 El nombre de su hermano fue Jubal, el
primero de todos los que tocan el arpa y la flauta. 22 La
otra esposa de Lamec, Zila, dio a luz un hijo llamado Tubal-caín, el cual se
hizo experto en forjar herramientas de bronce y de hierro. Tubal-caín tuvo una
hermana llamada Naama. 23 Cierto día Lamec dijo a
sus esposas:
«Ada
y Zila, oigan mi voz;
escúchenme, esposas de Lamec.
Maté a un hombre que me atacó,
a un joven que me hirió.
24 Si se castiga siete veces a quien mate a Caín,
¡el que me mate a mí será castigado setenta y siete
veces!».
Nacimiento
de Set
25 Adán volvió a tener relaciones
sexuales con su esposa, y ella dio a luz otro hijo, al cual llamó Set, porque
dijo: «Dios me ha concedido otro hijo en lugar de Abel, a quien Caín
mató». 26 Cuando Set creció, tuvo un hijo y lo
llamó Enós. Fue en aquel tiempo que la gente por primera vez comenzó a adorar
al Señor usando su nombre.
Descendientes
de Adán
5 Este es el relato escrito de
los descendientes de Adán. Cuando Dios creó a los seres humanos, los hizo
para que fueran semejantes a él mismo. 2 Los creó
hombre y mujer, y los bendijo y los llamó «humanos».
3 Cuando Adán tenía ciento
treinta años, fue padre de un hijo que era igual a él, su viva imagen, y lo
llamó Set. 4 Después del nacimiento de Set, Adán
vivió ochocientos años más y tuvo otros hijos e hijas. 5 Adán
vivió novecientos treinta años y después murió.
6 Cuando Set tenía ciento cinco
años, fue padre de Enós. 7 Después del
nacimiento de Enós, Set vivió ochocientos siete años más y tuvo otros
hijos e hijas. 8 Set vivió novecientos doce años y
después murió.
9 Cuando Enós tenía noventa
años, fue padre de Cainán. 10 Después del
nacimiento de Cainán, Enós vivió ochocientos quince años más y tuvo otros hijos
e hijas. 11 Enós vivió novecientos cinco años y
después murió.
12 Cuando Cainán tenía setenta
años, fue padre de Mahalaleel. 13 Después del
nacimiento de Mahalaleel, Cainán vivió ochocientos cuarenta años más y tuvo
otros hijos e hijas. 14 Cainán vivió novecientos
diez años y después murió.
15 Cuando Mahalaleel tenía
sesenta y cinco años, fue padre de Jared. 16 Después
del nacimiento de Jared, Mahalaleel vivió ochocientos treinta años más y tuvo
otros hijos e hijas. 17 Mahalaleel vivió
ochocientos noventa y cinco años y después murió.
18 Cuando Jared tenía ciento
sesenta y dos años, fue padre de Enoc. 19 Después
del nacimiento de Enoc, Jared vivió ochocientos años más y tuvo otros hijos e
hijas. 20 Jared vivió novecientos sesenta y dos
años y después murió.
21 Cuando Enoc tenía sesenta y
cinco años, fue padre de Matusalén. 22 Después del
nacimiento de Matusalén, Enoc vivió en íntima comunión con Dios trescientos
años más y tuvo otros hijos e hijas. 23 Enoc vivió
trescientos sesenta y cinco años 24 andando en
íntima comunión con Dios. Y un día desapareció, porque Dios se lo llevó.
25 Cuando Matusalén tenía ciento
ochenta y siete años, fue padre de Lamec. 26 Después
del nacimiento de Lamec, Matusalén vivió setecientos ochenta y dos años más y
tuvo otros hijos e hijas. 27 Matusalén vivió
novecientos sesenta y nueve años y después murió.
28 Cuando Lamec tenía ciento
ochenta y dos años, fue padre de un hijo varón. 29 Lamec
le puso por nombre a su hijo Noé, porque dijo: «Que él nos traiga alivio de
nuestro trabajo y de la penosa labor de cultivar esta tierra que
el Señor ha maldecido». 30 Después del
nacimiento de Noé, Lamec vivió quinientos noventa y cinco años más y tuvo otros
hijos e hijas. 31 Lamec vivió setecientos setenta y
siete años y después murió.
32 Cuando Noé tenía quinientos
años, fue padre de Sem, Cam y Jafet.
Un
mundo descarriado
6 Luego los seres humanos
comenzaron a multiplicarse sobre la tierra, y les nacieron hijas. 2 Los
hijos de Dios vieron a las hermosas mujeres y tomaron como esposas a todas
las que quisieron. 3 Entonces el Señor dijo:
«Mi Espíritu no tolerará a los humanos durante mucho tiempo, porque solo
son carne mortal. En el futuro, la duración de la vida no pasará de ciento
veinte años».
4 En esos días y durante algún
tiempo después, vivían en la tierra gigantes nefilitas, pues siempre que los
hijos de Dios tenían relaciones sexuales con las mujeres, ellas daban a luz
hijos que luego se convirtieron en los héroes y en los famosos guerreros de la
antigüedad.
5 El Señor vio la
magnitud de la maldad humana en la tierra y que todo lo que la gente pensaba o
imaginaba era siempre y totalmente malo. 6 Entonces
el Señor lamentó haber creado al ser humano y haberlo puesto sobre la
tierra. Se le partió el corazón. 7 Entonces
el Señor dijo: «Borraré de la faz de la tierra a esta raza humana que
he creado. Así es, y destruiré a todo ser viviente: a todos los seres humanos,
a los animales grandes, a los animales pequeños que corren por el suelo y aun a
las aves del cielo. Lamento haberlos creado». 8 Pero
Noé encontró favor delante del Señor.
La
historia de Noé
9 Este es el relato de Noé y su
familia. Noé era un hombre justo, la única persona intachable que vivía en la
tierra en ese tiempo, y anduvo en íntima comunión con Dios. 10 Noé
fue padre de tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
11 Ahora bien, Dios vio que la
tierra se había corrompido y estaba llena de violencia. 12 Dios
observó toda la corrupción que había en el mundo, porque todos en la tierra
eran corruptos. 13 Entonces Dios le dijo a Noé: «He
decidido destruir a todas las criaturas vivientes, porque han llenado la tierra
de violencia. Así es, ¡los borraré a todos y también destruiré la tierra!
14 »Construye un gran barco de
madera de ciprés y recúbrelo con brea por dentro y por fuera para que no
le entre agua. Luego construye pisos y establos por todo su interior. 15 Haz
el barco de ciento treinta y ocho metros de longitud, veintitrés metros de
anchura y catorce metros de altura. 16 Deja una
abertura de cuarenta y seis centímetros por debajo del techo, alrededor de
todo el barco. Pon la puerta en uno de los costados y construye tres pisos
dentro del barco: inferior, medio y superior.
17 »¡Mira! Estoy a punto de
cubrir la tierra con un diluvio que destruirá a todo ser vivo que respira. Todo
lo que hay en la tierra morirá, 18 pero confirmaré
mi pacto contigo. Así que entren en el barco tú y tu mujer, y tus hijos y sus
esposas. 19 Mete en el barco junto contigo a una
pareja—macho y hembra—de cada especie animal a fin de mantenerlos vivos durante
el diluvio. 20 Una pareja de cada especie de ave,
de animal, y de animal pequeño que corre por el suelo vendrá a ti para
mantenerse con vida. 21 Y asegúrate de llevar a
bordo suficiente alimento para tu familia y para todos los animales».
22 Entonces Noé hizo todo
exactamente como Dios se lo había ordenado.
El
diluvio cubre la tierra
7 Cuando todo estuvo preparado,
el Señor le dijo a Noé: «Entra en el barco con toda tu familia,
porque puedo ver que, entre todas las personas de la tierra, solo tú eres
justo. 2 Toma contigo siete parejas—macho y
hembra—de cada animal que yo he aprobado para comer y para el sacrificio, y
toma una pareja de cada uno de los demás. 3 Toma
también siete parejas de cada especie de ave. Tiene que haber un macho y una
hembra en cada pareja para asegurar que sobrevivan todas las especies en la
tierra después del diluvio. 4 Dentro de siete días,
haré que descienda la lluvia sobre la tierra; y lloverá durante cuarenta días y
cuarenta noches, hasta que yo haya borrado de la tierra a todos los seres vivos
que he creado».
5 Así que Noé hizo todo tal como
el Señor le había ordenado.
6 Noé tenía seiscientos años
cuando el diluvio cubrió la tierra. 7 Subió a bordo
del barco para escapar del diluvio junto con su esposa, sus hijos y las esposas
de ellos. 8 Con ellos estaban todas las diferentes
especies de animales—los aprobados para comer y para el sacrificio, y los no
aprobados—junto con todas las aves y los animales pequeños que corren por el
suelo. 9 Entraron en el barco por parejas—macho y
hembra—tal como Dios había ordenado a Noé. 10 Después
de siete días, las aguas del diluvio descendieron y cubrieron la tierra.
11 Cuando Noé tenía seiscientos
años, el día diecisiete del segundo mes, todas las aguas subterráneas entraron
en erupción, y la lluvia cayó en grandes torrentes desde el cielo. 12 La
lluvia continuó cayendo durante cuarenta días y cuarenta noches.
13 Ese mismo día Noé había
entrado en el barco con su esposa y sus hijos—Sem, Cam y Jafet—y las esposas de
ellos. 14 Con ellos en el barco había parejas de
cada especie animal—domésticos y salvajes, grandes y pequeños—junto con aves de
cada especie. 15 De dos en dos entraron en el
barco, en representación de todo ser vivo que respira. 16 Entraron
un macho y una hembra de cada especie, tal como Dios había ordenado a Noé.
Luego el Señor cerró la puerta detrás de ellos.
17 Durante cuarenta días, las
aguas del diluvio crecieron hasta que cubrieron la tierra y elevaron el barco
por encima de la tierra. 18 Mientras el nivel del
agua subía más y más por encima del suelo, el barco flotaba a salvo sobre la
superficie. 19 Finalmente, el agua cubrió hasta las
montañas más altas de la tierra 20 elevándose casi
siete metros por encima de las cumbres más altas. 21 Murieron
todos los seres vivos que había sobre la tierra: las aves, los animales
domésticos, los animales salvajes, los animales pequeños que corren por el
suelo y todas las personas. 22 Todo lo que
respiraba y vivía sobre tierra firme murió. 23 Dios
borró de la tierra a todo ser vivo: las personas, los animales, los animales
pequeños que corren por el suelo y las aves del cielo. Todos fueron destruidos.
Las únicas personas que sobrevivieron fueron Noé y los que estaban con él en el
barco. 24 Y las aguas del diluvio cubrieron la
tierra durante ciento cincuenta días.
SALMOS
2
1 ¿Por qué están tan enojadas
las naciones?
¿Por qué pierden el tiempo en planes inútiles?
2 Los reyes de la tierra se preparan para la batalla;
los gobernantes conspiran juntos
en contra del Señor
y en contra de su ungido.
3 «¡Rompamos las cadenas! —gritan—,
¡y liberémonos de ser esclavos de Dios!».
4 Pero el que gobierna en el
cielo se ríe;
el Señor se burla de ellos.
5 Después los reprende con enojo;
los aterroriza con su intensa furia.
6 Pues el Señor declara: «He puesto a mi rey elegido en
el trono
de Jerusalén, en mi monte santo».
7 El rey proclama el decreto
del Señor:
«El Señor me dijo: “Tú eres mi hijo.
Hoy he llegado a ser tu Padre.
8 Tan solo pídelo, y te daré como herencia las naciones,
toda la tierra como posesión tuya.
9 Las quebrarás con vara de hierro
y las harás pedazos como si fueran ollas de barro”».
10 Ahora bien, ustedes reyes,
¡actúen con sabiduría!
¡Quedan advertidos, ustedes gobernantes de la tierra!
11 Sirvan al Señor con temor reverente
y alégrense con temblor.
12 Sométanse al hijo de Dios, no sea que se
enoje
y sean destruidos en plena actividad,
porque su ira se enciende en un instante.
¡Pero qué alegría para todos los que se refugian en él!
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”