Enero 15 de 2026
UN LAMENTO SOBRE UN PUEBLO AMADO
MATEO 23:37-39
Lamento de Jesús por Jerusalén
37 »¡Oh
Jerusalén, Jerusalén, la ciudad que mata a los profetas y apedrea a los
mensajeros de Dios! Cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina
protege a sus pollitos debajo de sus alas, pero no me dejaste.
38 Y
ahora, mira, tu casa está abandonada y desolada.
39 Pues
te digo lo siguiente: no volverás a verme hasta que digas: “¡Bendiciones al que
viene en el nombre del Señor!”».
https://youtu.be/GmG500XNbA0?si=Q9vSimyFCZuc7YMd
Estimado lector:
En este pasaje, Jesús expresa un profundo lamento por
Jerusalén. Advierte que Israel no volverá a verle hasta que reconozca su falta
y clame por la venida del Mesías como su Libertador.
Los acontecimientos representaron un giro inesperado, pues
se esperaba que Jesús estableciera su reino con Jerusalén como capital. Sin
embargo, en lugar de ello, anunció que la casa de ellos —el templo— quedaría
desierta y que no volverían a verle hasta que proclamaran: “Bendito el que
viene en el nombre del Señor”.
Este pasaje resalta cuatro temas fundamentales:
* El amor protector de Dios:
La imagen de la gallina, poco común en la Escritura para describir a Dios,
comunica protección,
refugio y un amor tierno, pero firmemente protector frente al peligro.
* La rebelión humana:
Dios ofrece salvación y
refugio, pero respeta la voluntad humana. El rechazo persistente de Jerusalén a su llamado condujo a su propia ruina.
* El juicio venidero (la destrucción del templo):
La casa dejada desierta
simboliza que, ante el rechazo continuo, la presencia y protección especial de Dios se retiran, dejando a
la ciudad expuesta a la dureza de su corazón y a
una destrucción histórica inminente.
* La esperanza de un futuro reconocimiento del Mesías:
La referencia al Salmo 118:26
señala que Jesús
se manifestará nuevamente cuando sea
reconocido como el verdadero Mesías.
Esto apunta a un reconocimiento espiritual futuro de Israel hacia Cristo al
final de los tiempos.
Este pasaje afirma una verdad central: Dios es soberano y,
a la vez, el ser humano es responsable de su respuesta (“quise… y no
quisiste”). Sin embargo, también revela que Dios es benigno con quienes no
endurecen su corazón ante el llamado al arrepentimiento.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”