Mayo 13 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 112
ISAÍAS 13 - 17
Mensaje acerca de Babilonia
13 Isaías,
hijo de Amoz, recibió el siguiente mensaje acerca de la destrucción de
Babilonia:
2 «Levanta
una bandera de señales en la cumbre descubierta de una colina;
llama al ejército contra Babilonia.
Hazles señas con la mano para darles ánimo
mientras marchan hacia los palacios de los grandes y
poderosos.
3 Yo, el Señor, he consagrado a estos soldados para
realizar esta tarea.
Es cierto, he llamado a guerreros poderosos para que
manifiesten mi enojo,
y ellos se alegrarán cuando yo sea exaltado».
4 ¡Oigan
el ruido que hay en los montes!
¡Escuchen, mientras marchan los enormes ejércitos!
Es el ruido y el griterío de muchas naciones.
El Señor de los Ejércitos Celestiales ha
convocado a este ejército.
5 Vienen desde países distantes,
desde más allá de los horizontes lejanos.
Son las armas del Señor para descargar su enojo;
con ellas destruirá toda la tierra.
6 Griten
de terror, porque ha llegado el día del Señor,
el momento para que el Todopoderoso destruya.
7 Todos los brazos están paralizados de temor;
cada corazón se derrite
8 y todos se aterran.
Les sobrevendrán punzadas de angustia,
como las de una mujer que está de parto.
Se miran unos a otros sin poder hacer nada,
con el rostro encendido de miedo.
9 Pues
miren, el día del Señor ya viene,
el día terrible de su furia y de su ira feroz.
La tierra quedará desolada,
y con ella los pecadores serán destruidos.
10 Los cielos se pondrán negros sobre ellos;
las estrellas no darán luz.
El sol estará oscuro cuando salga
y la luna no iluminará.
11 «Yo,
el Señor, castigaré al mundo por su maldad
y a los perversos por su pecado.
Aplastaré la arrogancia de los soberbios
y humillaré el orgullo de los poderosos.
12 Haré que la gente sea más escasa que el oro,
más escasa que el oro fino de Ofir.
13 Pues sacudiré los cielos
y la tierra se saldrá de su lugar
cuando el Señor de los Ejércitos Celestiales manifieste su furor
en el día de su ira feroz».
14 En
Babilonia todos correrán como gacelas perseguidas,
como ovejas sin pastor.
Intentarán encontrar a los suyos
y huir a su propia tierra.
15 El que sea capturado será destruido,
atravesado con una espada.
16 Ante sus propios ojos, estrellarán a sus niños
pequeños hasta matarlos.
Sus hogares serán saqueados, y sus mujeres, violadas.
17 «Miren,
yo incitaré a los medos contra Babilonia.
No se les puede tentar con plata
ni sobornar con oro.
18 Los ejércitos agresores traspasarán a los jóvenes con
sus flechas.
No tendrán misericordia de los indefensos bebés
ni compasión de los niños».
19 Babilonia,
el más glorioso de los reinos,
la flor del orgullo caldeo,
será devastada como Sodoma y Gomorra
cuando Dios las destruyó.
20 Babilonia nunca más volverá a ser habitada;
permanecerá vacía de generación en generación.
Los nómadas se negarán a acampar allí,
y los pastores no llevarán a sus ovejas para que pasen
la noche.
21 Las bestias del desierto se instalarán en la ciudad
en ruinas,
y en las casas rondarán criaturas aullantes.
Los búhos vivirán en medio de las ruinas
y las cabras salvajes irán allí para danzar.
22 Las hienas aullarán en las fortalezas
y los chacales harán su guarida en los lujosos
palacios.
Los días de Babilonia están contados;
pronto llegará el momento de su destrucción.
Burla contra el rey de Babilonia
14 Pero
el Señor tendrá misericordia de los descendientes de Jacob y una vez
más elegirá a Israel como su pueblo especial. Lo hará regresar para que se
establezca otra vez en su propia tierra. Y gente de varias naciones vendrá para
encontrarse con ellos y unirse al pueblo de Israel. 2 Las
naciones del mundo ayudarán a que el pueblo de Israel regrese, y los que vengan
a vivir en la tierra del Señor los servirán. Los que conquistaron a
Israel, ellos mismos serán capturados, e Israel gobernará a sus enemigos.
3 En
aquel día maravilloso cuando el Señor le dé descanso a su pueblo de
sus angustias y temores, de la esclavitud y de las cadenas, 4 te
mofarás del rey de Babilonia y dirás:
«El hombre poderoso ha sido destruido.
Sí, se acabó tu insolencia.
5 Pues el Señor aplastó tu poder malvado
y puso fin a tu reino perverso.
6 Atacabas al pueblo con incesantes golpes de furia
y dominabas a las naciones dentro de tu poder sofocante
con una tiranía implacable.
7 Sin embargo, finalmente la tierra está en reposo y
tranquila.
¡Ahora puede volver a cantar!
8 Hasta los árboles del bosque
—los cipreses y los cedros del Líbano—
cantan esta alegre canción:
“¡Dado que te talaron,
nadie vendrá ahora para talarnos a nosotros!”.
9 »En
el lugar de los muertos hay mucha emoción
por tu llegada.
Los espíritus de los líderes mundiales y de los reyes poderosos que murieron
hace tiempo
se ponen de pie para verte llegar.
10 Todos exclaman a una voz:
“¡Ahora eres tan débil como nosotros!
11 Tu poder y tu fuerza fueron enterrados contigo.
En tu palacio ha cesado el sonido del arpa.
Ahora los gusanos son tu sábana,
y las lombrices, tu manta”.
12 »¡Cómo
has caído del cielo,
oh estrella luciente, hijo de la mañana!
Has sido arrojado a la tierra,
tú que destruías a las naciones del mundo.
13 Pues te decías a ti mismo:
“Subiré al cielo para poner mi trono por encima de las
estrellas de Dios.
Voy a presidir en el monte de los dioses,
muy lejos en el norte.
14 Escalaré hasta los cielos más altos
y seré como el Altísimo”.
15 En cambio, serás bajado al lugar de los muertos,
a las profundidades más hondas.
16 Allí todos te mirarán y se preguntarán:
“¿Puede ser este el que sacudía la tierra
y hacía temblar a los reinos del mundo?
17 ¿Es este el que destruyó el mundo
y lo convirtió en una tierra baldía?
¿Es este el rey que demolía las grandes ciudades del mundo
y no tenía compasión de sus prisioneros?”.
18 »Los
reyes de las naciones yacen en gloria majestuosa,
cada cual en su propia tumba,
19 pero tú serás sacado de tu sepultura
como una rama inútil.
Como un cadáver pisoteado bajo los pies,
serás arrojado a una fosa común
con los que murieron en batalla.
Descenderás al abismo.
20 No te darán un entierro
apropiado,
porque destruiste a tu nación
y masacraste a tu pueblo.
Los descendientes de una persona tan malvada
nunca más recibirán honra.
21 ¡Maten a los hijos de este hombre!
¡Que mueran por los pecados de su padre!
Que no se levanten para conquistar la tierra,
y llenar el mundo con sus ciudades».
22 Esto
dice el Señor de los Ejércitos Celestiales:
«¡Yo, yo mismo me he levantado contra Babilonia!
Destruiré a sus hijos, y a los hijos de sus hijos
—dice el Señor—.
23 Convertiré a Babilonia en un lugar desolado, tierra
de búhos,
lleno de pantanos y de ciénagas;
barreré la tierra con la escoba de la destrucción.
¡Yo, el Señor de los Ejércitos Celestiales,
he hablado!».
Mensaje acerca de Asiria
24 El Señor de
los Ejércitos Celestiales hizo este juramento:
«Sucederá tal como yo lo tengo planeado.
Será tal como lo he decidido.
25 Quebrantaré a los asirios cuando estén en Israel;
los pisotearé en mis montañas.
Mi pueblo ya no será más esclavo de ellos
ni se doblará ante sus cargas pesadas.
26 Tengo un plan para toda la tierra,
una mano de juicio sobre todas las naciones.
27 El Señor de los Ejércitos Celestiales ha
hablado;
¿quién podrá cambiar sus planes?
Cuando levante su mano,
¿quién lo podrá detener?».
Mensaje acerca de Filistea
28 Recibí
este mensaje en el año que murió el rey Acaz:
29 Ustedes,
filisteos, no se alegren
de que la vara que los golpeaba se haya roto,
de que el rey que los atacaba esté muerto.
Pues de esa serpiente nacerá otra serpiente aún más venenosa,
¡una serpiente terrible que los destruirá!
30 Alimentaré a los pobres en mis pastos;
los necesitados se acostarán en paz.
En cuanto a ustedes, los aniquilaré con el hambre
y destruiré a los pocos que queden.
31 ¡Giman en las puertas! ¡Lloren en las ciudades!
¡Paralícense de miedo, filisteos!
Un poderoso ejército viene como humo desde el norte;
cada soldado avanza con prisa, ansioso por pelear.
32 ¿Qué
les diremos a los mensajeros de los filisteos? Diles:
«El Señor edificó a Jerusalén;
sus murallas brindarán refugio a su pueblo oprimido».
Mensaje acerca de Moab
15 Recibí
este mensaje acerca de Moab:
En una sola noche será reducido a escombros el
pueblo de Ar,
y la ciudad de Kir, destruida.
2 Tu pueblo irá al templo de Dibón para lamentarse.
Ellos irán a sus santuarios sagrados para llorar.
Gemirán por la suerte de Nebo y de Medeba,
y en su angustia se raparán la cabeza y se cortarán la
barba.
3 Vagarán por las calles vestidos de tela áspera;
de cada hogar y plaza pública saldrá el sonido de
gemidos.
4 Los habitantes de Hesbón y de Eleale gritarán;
sus voces se oirán hasta en Jahaza.
Los guerreros más valientes de Moab gritarán de terror.
Se paralizarán de temor.
5 Mi
corazón llora por Moab.
Su pueblo huye a Zoar y a Eglat-selisiya.
Sube llorando por el camino a Luhit.
Se pueden oír sus gritos de angustia a lo largo del
camino a Horonaim.
6 ¡Hasta las aguas de Nimrim se secaron!
Las riberas cubiertas de hierba se quemaron.
Desaparecieron las plantas tiernas;
no queda nada verde.
7 La gente toma sus posesiones
y las carga a través del barranco de los Sauces.
8 Se oye un grito de angustia por toda la tierra de
Moab,
desde un extremo hasta el otro,
desde Eglaim hasta Beer-elim.
9 El arroyo cercano a Dibón corre rojo por la
sangre,
¡pero todavía no he terminado con Dibón!
Los leones cazarán a los sobrevivientes,
tanto a los que traten de escapar
como a los que se queden atrás.
16 Envíen corderos de Sela como tributo
al gobernante de la tierra.
Envíenlos a través del desierto
hasta el monte de la hermosa Sion.
2 Las mujeres de Moab fueron abandonadas como aves sin
nido
en los vados del río Arnón.
3 «Ayúdennos—claman—,
defiéndannos de nuestros enemigos.
Protéjannos de sus ataques implacables;
no nos traicionen ahora que hemos escapado.
4 Permitan que nuestros refugiados se queden entre
ustedes;
escóndanlos de nuestros enemigos hasta que haya pasado
el terror».
Cuando hayan terminado la opresión y la
destrucción,
y hayan desaparecido los saqueadores enemigos,
5 Dios establecerá como rey a uno de los descendientes
de David.
Él reinará con misericordia y verdad;
hará siempre lo que es justo
y estará deseoso de hacer lo correcto.
6 Hemos
oído hablar del soberbio Moab,
de su orgullo, de su arrogancia y de su furia;
pero todo su alarde ha desaparecido.
7 Toda la tierra de Moab llora;
sí, todos se lamentan en Moab
por los pasteles de pasas de Kir-hareset.
Ya no queda ninguno.
8 Las granjas de Hesbón están abandonadas;
los viñedos de Sibma están desiertos.
Los gobernantes de las naciones han quebrantado a Moab,
esa vid tan hermosa.
Sus zarcillos se extendían hacia el norte hasta la ciudad de Jazer
y trepaban hacia el oriente hasta entrar en el
desierto.
Sus sarmientos se extendían tan lejos hacia el occidente
que cruzaban por encima del mar Muerto.
9 Así
que ahora lloro por Jazer y por los viñedos de Sibma;
mis lágrimas correrán por Hesbón y Eleale.
Ya no hay gritos de júbilo
por sus frutos de verano y sus cosechas.
10 Se acabó la alegría;
desapareció el gozo de la cosecha.
No habrá cantos en los viñedos
ni más gritos felices,
ni se pisarán las uvas en los lagares.
Yo puse fin a la alegría por sus cosechas.
11 El clamor de mi corazón por Moab es como el lamento
de un arpa;
estoy lleno de angustia por Kir-hareset.
12 El pueblo de Moab rendirá culto en sus santuarios
paganos,
pero no le servirá de nada.
Clamará a los dioses en sus templos,
pero nadie lo podrá salvar.
13 El Señor ya
ha dicho estas cosas acerca de Moab en el pasado. 14 Pero
ahora, el Señor dice: «Dentro de tres años, contando cada día, se
acabará la gloria de Moab. De su gran población, solo unos cuantos débiles
quedarán vivos».
Mensaje acerca de Damasco e Israel
17 Recibí
este mensaje acerca de Damasco:
«¡Miren! ¡La ciudad de Damasco desaparecerá!
Se convertirá en un montón de escombros.
2 Las ciudades de Aroer quedarán desiertas.
Las manadas pastarán en las calles y se echarán sin que
nada las perturbe,
sin que nadie las espante.
3 Las ciudades fortificadas de Israel también serán
destruidas,
y se acabará el poder de la realeza de Damasco.
Todo lo que quede de Aram
tendrá el mismo destino de la desaparecida gloria de
Israel»,
proclama el Señor de los Ejércitos
Celestiales.
4 «En
aquel día, la gloria de Israel se desvanecerá;
su robusto cuerpo se irá consumiendo.
5 Toda la tierra parecerá un campo de grano
después de que los segadores han recogido el cereal.
Estará desolada,
como los campos del valle de Refaim después de la
cosecha.
6 Solo quedarán unos cuantos de su pueblo,
como aceitunas sueltas en un olivo después de la
cosecha.
Solo dos o tres quedan en las ramas más altas,
cuatro o cinco esparcidas aquí y allá entre las
restantes»,
proclama el Señor, Dios de Israel.
7 Entonces,
por fin el pueblo buscará a su Creador
y volverá los ojos al Santo de Israel.
8 Ya no buscarán ayuda de sus ídolos
ni rendirán culto a lo que hicieron con sus propias
manos.
Nunca más se inclinarán ante los postes dedicados a la diosa Asera
ni rendirán culto en los santuarios paganos que
construyeron.
9 Sus ciudades más grandes quedarán como bosques
desiertos,
como la tierra que abandonaron los heveos y los
amorreos
cuando llegaron los israelitas, hace ya mucho tiempo.
Estarán totalmente desoladas.
10 ¿Por qué? Porque te has apartado del Dios que puede
salvarte.
Te has olvidado de la Roca que puede esconderte.
Así que tal vez plantes las mejores vides
e importes los tallos más costosos.
11 Tal vez echen retoños en el día que las trasplantes.
Sí, hasta es posible que florezcan la misma mañana que
las plantes,
pero nunca recogerás ni una uva de ellas.
Su única cosecha será una carga de aflicción y de dolor
continuo.
12 ¡Escuchen!
Los ejércitos de muchas naciones
rugen como los bramidos del mar.
Escuchen el trueno de sus fuerzas poderosas
que avanzan como olas estruendosas.
13 Pero aunque rujan como las olas grandes de la playa,
Dios los hará callar y huirán
como la paja que esparce el viento,
como los arbustos que ruedan antes de una tormenta.
14 En la noche, Israel espera aterrado;
pero al amanecer, sus enemigos están muertos.
Esta es la justa recompensa para quienes nos saquean,
un final apropiado para quienes nos destruyen.
SALMOS 112
112 ¡Alabado
sea el Señor!
¡Qué felices son los que temen al Señor
y se deleitan en obedecer sus mandatos!
2 Sus hijos tendrán éxito en todas partes;
toda una generación de justos será bendecida.
3 Ellos mismos serán ricos,
y sus buenas acciones durarán para siempre.
4 La luz brilla en la oscuridad para los justos;
son generosos, compasivos y rectos.
5 Les va bien a los que prestan dinero con generosidad
y manejan sus negocios equitativamente.
6 A estas personas no las vencerá el mal;
a los rectos se los recordará por mucho tiempo.
7 Ellos no tienen miedo de malas noticias;
confían plenamente en que el Señor los
cuidará.
8 Tienen confianza y viven sin temor,
y pueden enfrentar triunfantes a sus enemigos.
9 Comparten con libertad y dan con generosidad a los
necesitados;
sus buenas acciones serán recordadas para siempre.
Ellos tendrán influencia y recibirán honor.
10 Los perversos lo verán y se pondrán furiosos.
Rechinarán los dientes de enojo;
se escabullirán avergonzados con sus esperanzas
frustradas.
¿Sabías que el término bíblico para designar a
Dios es en realidad un título y no un nombre? ¿Y sabías que este título puede
referirse a otros seres espirituales, así como al Dios creador? En este video,
analizarás la terminología bíblica para los seres espirituales y cómo esto te ayuda a entender lo que la Biblia quiere decir cuando dice que "Dios es
uno".
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”