Julio 04 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 164
ECLESIASTÉS 5 - 8
Precauciones al acercarse a Dios
5 Cuando
entres en la casa de Dios, abre los oídos y cierra la boca. El que presenta
ofrendas a Dios sin pensar hace mal. 2 No hagas
promesas a la ligera y no te apresures a presentar tus asuntos delante de Dios.
Después de todo, Dios está en el cielo, y tú estás aquí en la tierra. Por lo
tanto, que sean pocas tus palabras.
3 Demasiada
actividad trae pesadillas; demasiadas palabras te hacen necio.
4 Cuando
le hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque a Dios no le
agradan los necios. Cumple todas las promesas que le hagas. 5 Es
mejor no decir nada que hacer promesas y no cumplirlas. 6 No
dejes que tu boca te haga pecar, y no te defiendas ante el mensajero del templo
al decir que la promesa que hiciste fue un error. Esa actitud enojaría a Dios y
quizá destruya todo lo que has logrado.
7 Hablar
no cuesta nada, es como soñar despierto y tantas otras actividades inútiles.
Tú, en cambio, teme a Dios.
La inutilidad de las riquezas
8 No
te sorprendas si ves que un poderoso oprime a un pobre o que no se hace
justicia en toda la tierra. Pues todo funcionario está bajo las órdenes de otro
superior a él, y la justicia se pierde entre trámites y burocracia. 9 ¡Hasta
el rey saca todo lo que puede de la tierra para su propio beneficio!
10 Los
que aman el dinero nunca tendrán suficiente. ¡Qué absurdo es pensar que las
riquezas traen verdadera felicidad! 11 Cuanto más
tengas, más se te acercará la gente para ayudarte a gastarlo. Por lo tanto, ¿de
qué sirven las riquezas? ¡Quizás solo para ver cómo se escapan de las manos!
12 La
gente trabajadora siempre duerme bien, coma mucho o coma poco; pero los ricos
rara vez tienen una buena noche de descanso.
13 He
notado otro gran problema bajo el sol: acaparar riquezas perjudica al que
ahorra. 14 Se invierte dinero en negocios
arriesgados que fracasan, y entonces todo se pierde. A fin de cuentas, no queda
nada para dejarles a los hijos. 15 Todos llegamos
al final de nuestra vida tal como estábamos el día que nacimos: desnudos y con
las manos vacías. No podemos llevarnos las riquezas al morir.
16 Esto
es otro problema muy serio: las personas no se van de este mundo mejor de lo
que llegaron. Todo su esfuerzo es en vano, como si trabajaran para el
viento. 17 Viven toda su vida bajo una carga
pesada: con enojo, frustración y desánimo.
18 Aun
así, he notado al menos una cosa positiva. Es bueno que la gente coma, beba y
disfrute del trabajo que hace bajo el sol durante el corto tiempo de vida que
Dios le concedió, y que acepte su destino. 19 También
es algo bueno recibir riquezas de parte de Dios y la buena salud para
disfrutarlas. Disfrutar del trabajo y aceptar lo que depara la vida son
verdaderos regalos de Dios. 20 A esas personas Dios
las mantiene tan ocupadas en disfrutar de la vida que no pasan tiempo rumiando
el pasado.
6 He
visto otro mal terrible bajo el sol que pesa tremendamente sobre la
humanidad. 2 Dios les da a algunos mucha riqueza,
honor y todo lo que pudieran desear, pero luego no les da la oportunidad de
disfrutar de esas cosas. Se mueren, y algún otro—incluso un extraño—termina
disfrutando de toda esa abundancia. Eso no tiene sentido, es una tragedia
terrible.
3 Un
hombre podría tener cien hijos y llegar a vivir muchos años. Pero si no
encuentra satisfacción en la vida y ni siquiera recibe un entierro digno, sería
mejor para él haber nacido muerto. 4 Entonces su
nacimiento habría sido insignificante, y él habría terminado en la oscuridad.
Ni siquiera habría tenido un nombre 5 ni habría
visto la luz del sol o sabido que existía. Sin embargo, habría gozado de más
paz que si hubiera crecido para convertirse en un hombre infeliz. 6 Podría
vivir mil años o el doble, y ni aun así encontrar satisfacción; y si al final
de cuentas tiene que morir como todos, ¿de qué le sirve?
7 Toda
la gente se pasa la vida trabajando para tener qué comer, pero parece que nunca
le alcanza. 8 Entonces, ¿de verdad están los sabios
en mejores condiciones que los necios? ¿Ganan algo los pobres con ser sabios y
saber comportarse frente a otros?
9 Disfruta
de lo que tienes en lugar de desear lo que no tienes; soñar con tener cada vez
más no tiene sentido, es como perseguir el viento.
El futuro: algo definido y a la vez
incierto
10 Todo
ha sido decidido. Ya se sabía desde hace tiempo lo que cada persona habría de
ser. Así que no sirve de nada discutir con Dios acerca de tu destino.
11 Cuantas
más palabras decimos, menos sentido tienen. Entonces, ¿para qué sirven?
12 En
la brevedad de nuestra vida sin sentido, ¿quién conoce cómo pasar mejor
nuestros días? Nuestra vida es como una sombra. ¿Quién sabe lo que sucederá en
este mundo después de la muerte?
Sabiduría para la vida
7 Vale
más una buena reputación que un perfume costoso.
Y el día que morimos es mejor que el día que nacemos.
2 Vale más pasar el tiempo en funerales que en festejos.
Al fin y al cabo, todos morimos,
así que los que viven deberían tenerlo muy presente.
3 Es mejor el llanto que la risa,
porque la tristeza tiende a pulirnos.
4 El que es sabio piensa mucho en la muerte,
mientras que el necio solo piensa en divertirse.
5 Es
mejor ser criticado por un sabio
que alabado por un necio.
6 La risa del necio se apaga enseguida,
como los espinos que crepitan en el fuego.
Eso tampoco tiene sentido.
7 La
extorsión vuelve necio al sabio,
y el soborno corrompe el corazón.
8 Vale
más terminar algo que empezarlo.
Vale más la paciencia que el orgullo.
9 Controla
tu carácter,
porque el enojo es el distintivo de los necios.
10 No
añores «viejos tiempos»;
no es nada sabio.
11 La
sabiduría es aún mejor cuando uno tiene dinero;
ambas cosas son de beneficio a lo largo de la vida.
12 La sabiduría y el dinero abren casi todas las
puertas,
pero solo la sabiduría puede salvarte la vida.
13 Acepta
el modo en que Dios hace las cosas,
porque, ¿quién puede enderezar lo que él torció?
14 Disfruta de la prosperidad mientras puedas,
pero cuando lleguen los tiempos difíciles, reconoce que
ambas cosas provienen de Dios.
Recuerda que nada es seguro en esta vida.
Los límites de la sabiduría humana
15 He
visto de todo en esta vida sin sentido, incluso jóvenes buenos que mueren y
personas malvadas que tienen una vida larga. 16 Así
que, ¡no seas demasiado bueno ni demasiado sabio! ¿Para qué destruirte a ti
mismo? 17 Por otra parte, tampoco seas demasiado
malo. ¡No seas necio! ¿Para qué morir antes de tiempo? 18 Presta
atención a estas instrucciones, porque todo el que teme a Dios evitará caer en
ambos extremos.
19 ¡Un
solo sabio es más fuerte que diez ciudadanos prominentes de una ciudad!
20 No
hay una sola persona en la tierra que siempre sea buena y nunca peque.
21 No
escuches conversaciones ajenas a escondidas: podrías escuchar que tu siervo te
maldice. 22 Pues sabes bien de las veces que tú
mismo maldijiste a otros.
23 Siempre
hice todo lo posible para que la sabiduría guiara mis acciones y mis
pensamientos. Me dije: «Me propongo ser sabio», pero no funcionó. 24 La
sabiduría siempre está lejos y es difícil de encontrar. 25 Busqué
por todas partes, decidido a encontrarla y a entender la razón de las cosas. Me
había propuesto demostrarme a mí mismo que la maldad es una tontería y la
insensatez, una locura.
26 Descubrí
que una mujer seductora es una trampa más amarga que la muerte. Su pasión
es una red, y sus manos suaves son cadenas. Los que agradan a Dios escaparán de
ella, pero los pecadores caerán en su trampa.
27 «Llegué
a la siguiente conclusión—dice el Maestro—, la descubrí después de analizar la
cuestión desde todos los ángulos posibles. 28 Aunque
lo he investigado una y otra vez, veo que aún no encuentro lo que buscaba. Hay
solo un hombre virtuoso entre mil, ¡pero ni una sola mujer! 29 Sin
embargo, sí encontré lo siguiente: Dios creó al ser humano para que sea
virtuoso, pero cada uno decidió seguir su propio camino descendente».
8 Qué
maravilloso es ser sabio,
poder analizar e interpretar las cosas.
La sabiduría ilumina el rostro de una persona;
suaviza la dureza de sus facciones.
La obediencia al rey
2 Obedece
al rey porque lo juraste ante Dios. 3 No trates de
evitar cumplir con tu deber ni te juntes con los que conspiran maldad, porque
el rey puede hacer lo que se le antoje. 4 Sus
órdenes tienen el respaldo de su gran poder. Nadie puede oponerse ni
cuestionarlas. 5 Quienes lo obedezcan no serán
castigados. Los sabios encontrarán el momento y la forma de hacer lo
correcto, 6 pues hay un tiempo y un modo para cada
cosa, incluso cuando uno está en apuros.
7 Además,
¿cómo puede uno evitar lo que no sabe que está por suceder? 8 Nadie
puede retener su espíritu y evitar que se marche. Nadie tiene el poder de
impedir el día de su muerte. No hay forma de escapar de esa cita obligatoria:
esa batalla oscura. Y al enfrentarse con la muerte, la maldad no rescatará al
malvado.
El malvado y el justo
9 He
reflexionado mucho acerca de todo lo que ocurre bajo el sol, donde las personas
tienen poder para herirse unas a otras. 10 He visto
que hay malvados que reciben honores en su entierro. Sin embargo, eran los
mismos que frecuentaban el templo, ¡y hoy se les alaba en la misma ciudad
donde cometieron sus delitos! Eso tampoco tiene sentido. 11 Cuando
no se castiga enseguida un delito, la gente siente que no hay peligro en
cometer maldades. 12 Sin embargo, aunque una
persona peque cien veces y siga gozando de muchos años de vida, yo sé que les
irá mejor a los que temen a Dios. 13 Los malvados
no prosperarán, porque no temen a Dios. Sus días nunca se prolongarán, como lo
hacen las sombras del anochecer.
14 Y
eso no es todo lo que carece de sentido en nuestro mundo. En esta vida, a las
personas buenas se les suele tratar como si fueran malvadas, y a las malvadas,
como si fueran buenas. ¡Eso no tiene ningún sentido!
15 Entonces
sugiero que se diviertan, ya que en este mundo no hay nada mejor para la gente
que comer, beber y disfrutar de la vida. De ese modo, tendrán algo de felicidad
junto con todo el arduo trabajo que Dios les da bajo el sol.
16 Mientras
buscaba la sabiduría y observaba las cargas que lleva la gente aquí en la
tierra, descubrí que la actividad no cesa ni de día ni de noche. 17 Me
di cuenta de que nadie puede descubrir todo lo que Dios está haciendo bajo el
sol. Ni siquiera los más sabios lo descubren todo, no importa lo que digan.
SALMOS 9
Para el director del coro: salmo de
David; cántese con la melodía de «Muerte del hijo».
9 Te
alabaré, Señor, con todo mi corazón;
contaré de las cosas maravillosas que has hecho.
2 Gracias a ti, estaré lleno de alegría;
cantaré alabanzas a tu nombre, oh Altísimo.
3 Mis
enemigos retrocedieron,
tambalearon y murieron cuando apareciste.
4 Pues has juzgado a mi favor;
desde tu trono juzgaste con imparcialidad.
5 Reprendiste a las naciones y destruiste a los
malvados;
borraste sus nombres para siempre.
6 El enemigo está acabado; quedó en ruinas eternas.
Las ciudades que arrancaste de raíz ya pasaron al
olvido.
7 Pero
el Señor reina para siempre;
desde su trono lleva a cabo el juicio.
8 Juzgará al mundo con justicia
y gobernará a las naciones con imparcialidad.
9 El Señor es un refugio para los oprimidos,
un lugar seguro en tiempos difíciles.
10 Los que conocen tu nombre confían en ti,
porque tú, oh Señor, no abandonas a los que te
buscan.
11 Canten
alabanzas al Señor, que reina en Jerusalén.
Cuéntenle al mundo acerca de sus inolvidables hechos.
12 Pues el vengador de los que son asesinados cuida de
los indefensos;
no pasa por alto el clamor de los que sufren.
13 Señor,
ten misericordia de mí.
Mira cómo me atormentan mis enemigos;
arrebátame de las garras de la muerte.
14 Sálvame, para que te alabe públicamente en las
puertas de Jerusalén,
para que me alegre porque me has rescatado.
15 Las
naciones han caído en el hoyo que cavaron para otros;
sus propios pies quedaron atrapados en la trampa que
tendieron.
16 Al Señor lo conocen por su justicia;
los malvados son presos de sus propias acciones. Interludio
de silencio
17 Los
malvados descenderán a la tumba;
este es el destino de las naciones que se olvidan de
Dios.
18 Pero aquellos que pasen necesidad no quedarán
olvidados para siempre;
las esperanzas del pobre no siempre serán aplastadas.
19 ¡Levántate,
oh Señor!
¡No permitas que simples mortales te desafíen!
¡Juzga a las naciones!
20 Haz que tiemblen de miedo, oh Señor;
que las naciones sepan que no son más que seres
humanos. Interludio
En este libro oímos la voz escéptica del
"maestro". Él observa que vivir según el libro de Proverbios no
asegura resultados positivos. A veces la vida es dura y desafía las
explicaciones sencillas. ¿Cómo se puede vivir con esa tensión y seguir luchando
por alcanzar la sabiduría? Eclesiastés es el segundo de los libros bíblicos de
sabiduría.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”