Julio 06 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 166
CANTARES 1 - 4
1 Este
es el Cantar de los Cantares de Salomón, la mejor de las canciones.
La joven
2 Bésame,
una y otra vez,
porque tu amor es más dulce que el vino.
3 ¡Qué agradable es tu fragancia!
Tu nombre es como el aroma que se esparce de aceites
perfumados.
¡Con razón todas las jóvenes te aman!
4 ¡Llévame contigo, ven, corramos!
El rey me ha traído a su alcoba.
Las jóvenes de Jerusalén
Cuánto nos alegramos por ti, oh rey;
elogiamos tu amor aún más que el vino.
La joven
Con razón te quieren las jóvenes.
5 Soy
morena pero hermosa,
oh mujeres de Jerusalén,
morena como las carpas de Cedar,
morena como las cortinas de las carpas de Salomón.
6 No me miren así por ser morena;
el sol ha bronceado mi piel.
Mis hermanos se enojaron conmigo;
me obligaron a cuidar de sus viñedos,
por eso no pude cuidarme a mí misma, mi propio viñedo.
7 Dime,
mi amor, ¿hacia dónde llevarás hoy tu rebaño?
¿Dónde harás descansar tus ovejas al mediodía?
¿Por qué tendría yo que vagar como una prostituta
entre tus amigos y sus rebaños?
El joven
8 Oh,
más hermosa mujer, si no lo sabes,
sigue las huellas de mi rebaño
y apacienta tus cabritos junto a las carpas de los
pastores.
9 Amada mía, tú eres tan cautivante
como una yegua entre los sementales del faraón.
10 ¡Qué hermosas son tus mejillas!
¡Tus pendientes las encienden aún más!
¡Qué hermoso es tu cuello
realzado con un collar de joyas!
11 Te haremos unos pendientes de oro
con cuentas de plata.
La joven
12 El
rey está descansando en su sofá,
encantado por la fragancia de mi perfume.
13 Mi amante es como una bolsita de mirra
que reposa entre mis pechos.
14 Es como un ramito de aromáticas flores de alheña
de los viñedos de En-gadi.
El joven
15 ¡Qué
hermosa eres, amada mía,
qué hermosa!
Tus ojos son como palomas.
La joven
16 ¡Y
tú eres tan apuesto, amor mío,
tan agradable que no puedo expresarlo!
La tierna hierba es nuestra cama;
17 las ramas fragantes de los
cedros son los soportes de nuestra casa
y los abetos aromáticos, las vigas del techo.
La joven
2 Soy
el azafrán de primavera que florece en la llanura de Sarón,
el lirio del valle.
El joven
2 Como
un lirio entre los cardos
es mi amada entre las jóvenes.
La joven
3 Como
el manzano más selecto del huerto
es mi amante entre los jóvenes.
Me siento bajo su sombra placentera
y saboreo sus deliciosos frutos.
4 Él me escolta hasta la sala de banquetes;
es evidente lo mucho que me ama.
5 Fortalézcanme con pasteles de pasas,
refrésquenme con manzanas,
porque desfallezco de amor.
6 Su brazo izquierdo está debajo de mi cabeza,
y su brazo derecho me abraza.
7 Prométanme,
oh mujeres de Jerusalén,
por las gacelas y los ciervos salvajes,
que no despertarán al amor hasta que llegue el momento
apropiado.
8 ¡Ay,
oigo que viene mi amado!
Viene saltando por las montañas,
brincando por las colinas.
9 Mi amante es como una gacela veloz
o un venado joven.
¡Miren! Allí está, detrás del muro,
asomándose por la ventana,
mirando dentro de la habitación.
10 Mi
amante me dijo:
«¡Levántate, amada mía!
¡Ven conmigo, mi bella mujer!
11 Mira, el invierno se acabó
y las lluvias ya pasaron.
12 Las flores están brotando;
ha llegado la temporada de los pájaros cantores,
y el arrullo de las tórtolas llena el aire.
13 Las higueras comienzan a formar su fruto,
y las vides fragantes están en flor.
¡Levántate, amada mía!
¡Ven conmigo, mi bella mujer!».
El joven
14 Mi
paloma se esconde detrás de las rocas,
detrás de un peñasco en el precipicio.
Déjame ver tu cara;
déjame oír tu voz.
Pues tu voz es agradable,
y tu cara es hermosa.
Las jóvenes de Jerusalén
15 Atrapen
todos los zorros,
esos zorros pequeños,
antes de que arruinen el viñedo del amor,
¡porque las vides están en flor!
La joven
16 Mi
amado es mío, y yo soy suya.
Él apacienta entre los lirios.
17 Antes de que soplen las brisas del amanecer
y huyan las sombras de la noche,
regresa a mí, amor mío, como una gacela
o un venado joven sobre montes empinados.
La joven
3 Una
noche, mientras estaba en mi cama, suspiré por mi amado;
suspiraba por él, pero él no venía.
2 Así que me dije: «Me levantaré y recorreré la ciudad,
y buscaré por todas las calles y las plazas.
Buscaré a mi amado».
Entonces busqué por todas partes pero no lo encontré.
3 Los guardias me detuvieron mientras hacían sus rondas,
y yo les pregunté: «¿Han visto ustedes al hombre que
amo?».
4 Y apenas me alejé de ellos,
¡encontré a mi amado!
Lo tomé y lo abracé con fuerza,
y lo llevé a la casa de mi madre,
a la cama de mi madre, donde fui concebida.
5 Prométanme,
oh mujeres de Jerusalén,
por las gacelas y los ciervos salvajes,
que no despertarán al amor hasta que llegue el momento
apropiado.
Las jóvenes de Jerusalén
6 ¿Quién
es ese que viene majestuosamente desde el desierto
como una nube de humo?
¿Quién es el que viene perfumado con mirra e incienso
y todo tipo de especias?
7 Miren, es el carruaje de Salomón,
rodeado de sesenta héroes,
los mejores soldados de Israel.
8 Son espadachines hábiles,
guerreros con experiencia.
Cada uno lleva una espada al costado;
están listos para defender al rey contra un ataque
nocturno.
9 El carruaje del rey Salomón está hecho
con madera importada del Líbano.
10 Sus postes son de plata,
su techo de oro,
sus cojines de púrpura.
El carruaje fue decorado con amor
por las jóvenes de Jerusalén.
La joven
11 Salgan
a ver al rey Salomón,
mujeres jóvenes de Jerusalén.
Lleva puesta la corona que su madre le regaló el día de su boda,
el día más feliz de su vida.
El joven
4 Eres
hermosa, amada mía;
tan hermosa que no puedo expresarlo.
Tus ojos son como palomas
detrás del velo.
Tu cabello cae en ondas,
como un rebaño de cabras que serpentea por las laderas
de Galaad.
2 Tus dientes son blancos como ovejas
recién esquiladas y bañadas.
Tu sonrisa es perfecta;
cada diente hace juego con su par.
3 Tus labios son como una cinta escarlata;
tu boca me cautiva.
Tus mejillas son como granadas color rosa
detrás de tu velo.
4 Tu cuello es tan hermoso como la torre de David,
adornado con los escudos de mil héroes.
5 Tus pechos son como dos cervatillos,
los mellizos de una gacela que pastan entre los lirios.
6 Antes de que soplen las brisas del amanecer
y huyan las sombras de la noche,
correré a la montaña de mirra
y al cerro del incienso.
7 Toda tú eres hermosa, amada mía,
bella en todo sentido.
8 Ven
conmigo desde el Líbano, esposa mía;
ven conmigo desde el Líbano.
Desciende del monte Amana,
de las cumbres del Senir y del Hermón,
donde los leones tienen sus guaridas
y los leopardos viven entre las colinas.
9 Has
cautivado mi corazón,
tesoro mío, esposa mía.
Lo tienes como rehén con una sola mirada de tus ojos,
con una sola joya de tu collar.
10 Tu amor me deleita,
tesoro mío, esposa mía.
Tu amor es mejor que el vino,
tu perfume, más fragante que las especias.
11 Tus labios son dulces como el néctar, esposa mía.
Debajo de tu lengua hay leche y miel.
Tus vestidos están perfumados
como los cedros del Líbano.
12 Tú
eres mi jardín privado, tesoro mío, esposa mía,
un manantial apartado, una fuente escondida.
13 Tus muslos resguardan un paraíso de granadas
con especias exóticas:
alheña con nardo,
14 nardo con azafrán,
cálamo aromático y canela,
con toda clase de árboles de incienso, mirra y áloes,
y todas las demás especias deliciosas.
15 Tú eres una fuente en el jardín,
un manantial de agua fresca
que fluye de las montañas del Líbano.
La joven
16 ¡Despierta,
viento del norte!
¡Levántate, viento del sur!
Soplen en mi jardín
y esparzan su fragancia por todas partes.
Ven a tu jardín, amado mío;
saborea sus mejores frutos.
SALMOS 11
Para el director del coro: salmo de
David.
11 Yo
confío en la protección del Señor.
Así que, ¿por qué me dicen:
«¡Vuela como un ave a las montañas para ponerte a
salvo!
2 Los malvados ponen las cuerdas a sus arcos
y acomodan sus flechas sobre las cuerdas.
Disparan desde las sombras
contra los de corazón recto.
3 Cuando los fundamentos de la ley y del orden se
desmoronan,
¿qué pueden hacer los justos?»?
4 Pero
el Señor está en su santo templo;
el Señor aún gobierna desde el cielo.
Observa de cerca a cada uno
y examina a cada persona sobre la tierra.
5 El Señor examina tanto a los justos como a
los malvados
y aborrece a los que aman la violencia.
6 Hará llover carbones encendidos y azufre ardiente
sobre los malvados,
y los castigará con vientos abrasadores.
7 Pues el Señor es justo y ama la justicia;
los íntegros verán su rostro.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”