Febrero 10 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 20
ÉXODO 10 al 12
Plaga de langostas
10 Entonces
el Señor le dijo a Moisés: «Regresa a ver al faraón y vuelve a
presentar tus demandas. Yo hice que él y sus funcionarios se pusieran tercos con
el fin de mostrar mis señales milagrosas en medio de ellos. 2 También
lo hice para que ustedes pudieran contarles a sus hijos y a sus nietos acerca
de cómo puse en ridículo a los egipcios, acerca de las señales que realicé en
medio de ellos, y para que ustedes sepan que yo soy el Señor».
3 Así
que Moisés y Aarón fueron ante el faraón y le dijeron: «Esto dice
el Señor, Dios de los hebreos: “¿Hasta cuándo te negarás a someterte a mí?
Deja ir a mi pueblo para que me adore. 4 Si te
niegas, ¡ten cuidado! Pues mañana mismo traeré sobre tu tierra una plaga de
langostas. 5 Cubrirán la tierra de tal manera que
no podrás ver el suelo. Devorarán lo poquito que quedó después de la granizada,
junto con todos los árboles que crecen en el campo. 6 Invadirán
tus palacios y los hogares de tus funcionarios y todas las casas de Egipto.
¡Jamás en la historia de Egipto vieron tus antepasados una plaga como esta!”».
Después de decir esas palabras, Moisés dio media vuelta y salió de la presencia
del faraón.
7 Esta
vez los funcionarios del faraón se le acercaron y le suplicaron: «¿Hasta cuándo
permitirás que este hombre nos tenga como rehenes? ¡Deja que los hombres se
vayan a adorar al Señor su Dios! ¿Acaso no te das cuenta de que
Egipto está en ruinas?».
8 Entonces
hicieron volver a Moisés y a Aarón ante el faraón.
—Está bien —les dijo—, vayan a adorar
al Señor su Dios. Pero ¿exactamente quiénes irán con ustedes?
9 —Iremos
todos —contestó Moisés—: jóvenes y mayores, nuestros hijos y nuestras hijas, y
nuestros rebaños y nuestras manadas. Debemos unirnos todos para celebrar un
festival al Señor.
10 El
faraón replicó:
—¡Verdaderamente necesitarán que
el Señor esté con ustedes si dejo que se lleven a sus hijos pequeños!
Me doy cuenta de que tienen malas intenciones. 11 ¡Jamás!
Solo los hombres pueden ir a adorar al Señor, ya que eso es lo que
pidieron.
Entonces el faraón los echó del palacio.
12 Así
que el Señor le dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre la tierra de
Egipto para que vengan las langostas. Que cubran la tierra y devoren todas las
plantas que sobrevivieron la granizada».
13 Moisés
extendió su vara sobre Egipto, y el Señor hizo que un viento del
oriente soplara sobre el territorio todo ese día y también durante toda la
noche. A la mañana siguiente, el viento del oriente había traído las
langostas. 14 Estas invadieron toda la tierra de
Egipto en densos enjambres, y se asentaron desde un extremo del territorio
hasta el otro. Fue la peor plaga de langostas en la historia de Egipto, y jamás
hubo otra igual; 15 pues las langostas cubrieron
todo el reino y oscurecieron la tierra. Devoraron todas las plantas del campo y
todos los frutos de los árboles que sobrevivieron al granizo. No quedó ni una
sola hoja en los árboles ni en las plantas en toda la tierra de Egipto.
16 Entonces
el faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón de inmediato. «He pecado contra
el Señor su Dios y contra ustedes —les confesó—. 17 Perdonen
mi pecado una vez más, y rueguen al Señor su Dios para que aleje de
mí esta muerte».
18 Moisés
salió del palacio del faraón y rogó al Señor. 19 El Señor le
respondió y cambió la dirección del viento, y el viento fuerte del occidente se
llevó las langostas y las echó en el mar Rojo. No quedó ni una sola
langosta en toda la tierra de Egipto. 20 Pero
el Señor nuevamente endureció el corazón del faraón, por lo cual no
dejó salir al pueblo.
Plaga de tinieblas
21 Luego
el Señor le dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, y la
tierra de Egipto quedará en una oscuridad tan densa que podrá palparse». 22 Entonces
Moisés extendió su mano hacia los cielos, y una densa oscuridad cubrió toda la
tierra de Egipto por tres días. 23 Durante todo ese
tiempo las personas no pudieron verse unas a otras ni se movieron. Sin embargo,
la luz no faltó en ningún momento donde vivían los israelitas.
24 Finalmente
el faraón llamó a Moisés y le dijo:
—Vayan a adorar al Señor, pero dejen aquí
sus rebaños y sus manadas. Sin embargo, pueden llevarse a sus hijos pequeños.
25 —¡De
ninguna manera! —respondió Moisés—. Tú debes proveernos de animales para los
sacrificios y las ofrendas quemadas que presentaremos
al Señor nuestro Dios. 26 Todos nuestros
animales deberán ir con nosotros; ni una sola pezuña puede quedar atrás.
Tendremos que seleccionar nuestros sacrificios para el Señor nuestro
Dios de entre esos animales, y solo sabremos cómo vamos a adorar
al Señor una vez que estemos allí.
27 Pero
el Señor endureció el corazón del faraón una vez más, y no quiso
dejarlos salir.
28 —¡Lárgate
de aquí! —le gritó el faraón a Moisés—. Te advierto: ¡jamás regreses a verme! El
día que me veas la cara, ¡morirás!
29 —Muy
bien —respondió Moisés—. ¡Nunca más volveré a verte!
Muerte para los primeros hijos
varones de Egipto
11 Entonces
el Señor le dijo a Moisés: «Heriré al faraón y a la tierra de Egipto
con un golpe más. Después, el faraón los dejará salir de su territorio. De
hecho, estará tan desesperado por librarse de ustedes que los obligará a irse
de su tierra. 2 Diles a todos los hombres y a todas
las mujeres israelitas que pidan a sus vecinos egipcios objetos de plata y de
oro». 3 (El Señor había hecho que los
egipcios miraran con agrado al pueblo de Israel. Además, Moisés era considerado
un gran hombre en la tierra de Egipto, y tanto los funcionarios del faraón como
el pueblo egipcio lo respetaban).
4 Así
que Moisés le dijo al faraón: «Esto dice el Señor: “Hoy, a la medianoche,
pasaré por el corazón de Egipto. 5 Todo primer hijo
varón de cada familia de Egipto morirá, desde el hijo mayor del faraón, el que
se sienta en su trono, hasta el hijo mayor de la sirvienta más humilde que
trabaja en el molino. Incluso la primera cría de todos los animales
morirá”. 6 Entonces se oirá un lamento desgarrador
por toda la tierra de Egipto, un lamento como nunca antes hubo ni habrá
después. 7 Sin embargo, entre los israelitas habrá
tal tranquilidad que ni siquiera un perro ladrará. Entonces sabrán que
el Señor hace una distinción entre los egipcios y los
israelitas. 8 Todos los funcionarios de Egipto
correrán a buscarme y caerán al suelo ante mí y me suplicarán: “¡Por favor,
vete! ¡Apresúrate! Y llévate a todos tus seguidores”. ¡Solo entonces me iré!».
Luego Moisés, ardiendo de enojo, salió de la presencia del faraón.
9 Ahora
bien, ya antes, el Señor le había dicho a Moisés: «El faraón no los
escuchará, así que haré más milagros poderosos en la tierra de Egipto». 10 Moisés
y Aarón realizaron esos milagros en presencia del faraón, pero
el Señor endureció el corazón del faraón, y no dejó salir de su
territorio a los israelitas.
La primera Pascua
12 Mientras
los israelitas todavía estaban en la tierra de Egipto, el Señor dio
las siguientes instrucciones a Moisés y a Aarón: 2 «A
partir de ahora, este mes será el primer mes del año para ustedes. 3 Anuncien
a toda la comunidad de Israel que el décimo día de este mes cada familia deberá
seleccionar un cordero o un cabrito para hacer un sacrificio, un animal por
cada casa. 4 Si una familia es demasiado pequeña
para comer el animal entero, lo compartirá con una familia vecina. Dividan el
animal según el tamaño de cada familia y la cantidad que cada uno pueda
comer. 5 El animal seleccionado deberá ser un macho
de oveja o de cabra, de un año y que no tenga ningún defecto.
6 »Cuiden
bien al animal seleccionado hasta la tarde del día catorce de este primer mes.
Entonces toda la asamblea de la comunidad de Israel matará su cordero o cabrito
al anochecer. 7 Después tomarán parte de la sangre
y la untarán en ambos lados y en la parte superior del marco de la puerta de la
casa donde comen el animal. 8 Esa misma noche,
asarán la carne al fuego y la comerán acompañada de hojas verdes y amargas, y
pan sin levadura. 9 No comerán nada de la carne ni
cruda ni hervida en agua. Asarán al fuego el animal entero con la cabeza, las
patas y las entrañas. 10 No dejen ninguna sobra
para el día siguiente. Quemen todo lo que no hayan comido antes de la mañana.
11 »Estas
son las instrucciones para cuando coman esa comida: estén totalmente vestidos, lleven
puestas las sandalias y tengan su bastón en la mano. Coman de prisa, porque es
la Pascua del Señor. 12 Esa noche pasaré por
la tierra de Egipto y heriré de muerte a todo primer hijo varón y a la primera
cría macho de los animales en la tierra de Egipto. Ejecutaré juicio contra
todos los dioses de Egipto, ¡porque yo soy el Señor! 13 Pero
la sangre sobre los marcos de las puertas servirá de señal para indicar las
casas donde ustedes estén. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo. Esa plaga
de muerte no los tocará a ustedes cuando yo hiera la tierra de Egipto.
14 »Este
será un día para recordar. Cada año, de generación en generación, deberán
celebrarlo como un festival especial al Señor. Esta es una ley para
siempre. 15 Durante siete días, tendrán que
preparar sin levadura todo el pan que coman. El primer día del festival, quiten
de sus casas todo rastro de levadura. Cualquiera que coma pan con levadura en
esos siete días del festival quedará excluido de la comunidad de Israel. 16 El
primer día del festival y también el séptimo, todo el pueblo celebrará un día
oficial de asamblea santa. Está prohibido hacer cualquier tipo de trabajo en
esos días excepto para la preparación de alimentos.
17 »Celebren
el Festival de los Panes sin Levadura, porque les recordará que este mismo día
yo saqué a sus grandes multitudes de la tierra de Egipto. Ese festival será
para ustedes una ley perpetua; celebren este día de generación en
generación. 18 Tendrán que preparar sin levadura
todo el pan que coman desde la tarde del día catorce del primer mes hasta la
tarde del día veintiuno del mismo mes. 19 Durante
esos siete días, no debe haber ni un rastro de levadura en sus casas.
Cualquiera que coma algo preparado con levadura durante esta semana será
excluido de la comunidad de Israel. Estas ordenanzas se aplican tanto a los
extranjeros que viven entre ustedes como a los israelitas de nacimiento. 20 Durante
esos días, no coman nada que tenga levadura. Dondequiera que vivan, coman pan
únicamente sin levadura».
21 Luego
Moisés mandó llamar a todos los ancianos de Israel y les dijo: «Vayan y
seleccionen un cordero o un cabrito por cada una de sus familias y maten el
animal para la Pascua. 22 Dejen escurrir la sangre
en una vasija, después tomen un manojo de ramas de hisopo y mójenlo en la
sangre. Con el hisopo unten la sangre en la parte superior y en ambos lados del
marco de la puerta de sus casas. Que nadie salga de la casa hasta la mañana, 23 pues
el Señor pasará por la región para herir de muerte a los egipcios.
Pero cuando él vea la sangre en la parte superior y en ambos lados del marco de
la puerta, el Señor pasará esa casa de largo. No permitirá que su
ángel de la muerte entre en las casas de ustedes y los hiera de muerte.
24 »Recuerden
que estas instrucciones son una ley perpetua que ustedes y sus descendientes
deberán obedecer para siempre. 25 Cuando entren en
la tierra que el Señor ha prometido darles, seguirán celebrando esta
ceremonia. 26 Entonces sus hijos preguntarán: “¿Qué
significa esta ceremonia?”. 27 Y ustedes
contestarán: “Es el sacrificio de la Pascua del Señor, porque él pasó de
largo las casas de los israelitas en Egipto. Y aunque hirió de muerte a los
egipcios, salvó a nuestras familias”». Cuando Moisés terminó de hablar, todos
los presentes se postraron hasta el suelo y adoraron.
28 Así
que el pueblo de Israel hizo tal como el Señor había ordenado por
medio de Moisés y Aarón. 29 Esa medianoche,
el Señor hirió de muerte a todos los primeros hijos varones de la
tierra de Egipto, desde el hijo mayor del faraón, el que se sentaba en su
trono, hasta el hijo mayor del preso en el calabozo. Incluso mató a las
primeras crías de todos sus animales. 30 Entonces
el faraón, sus funcionarios y todo el pueblo de Egipto se despertaron durante
la noche, y se oyó un lamento desgarrador por toda la tierra de Egipto. No
había ni una sola casa donde alguien no hubiera muerto.
El éxodo de Israel de Egipto
31 Esa
noche el faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón y les dijo a gritos:
«¡Lárguense! ¡Váyanse! ¡Dejen en paz a mi pueblo —les ordenó—y llévense a todos
los demás israelitas con ustedes! Vayan y adoren al Señor como han
pedido. 32 Llévense sus rebaños y sus manadas, como
dijeron, y márchense ya. Váyanse, pero bendíganme al salir». 33 Todos
los egipcios apresuraban al pueblo de Israel a que abandonara la tierra cuanto
antes, porque pensaban: «¡Todos moriremos!».
34 Entonces
los israelitas se llevaron su masa de pan sin agregarle levadura. Envolvieron
las tablas de amasar en sus mantos y las cargaron sobre los hombros. 35 Los
israelitas hicieron lo que Moisés les había indicado: pidieron a los egipcios
ropa y objetos de plata y de oro. 36 Y
el Señor hizo que los egipcios miraran con agrado a los israelitas, y
dieron al pueblo de Israel todo lo que pidió. ¡Así despojaron a los egipcios de
sus riquezas!
37 Esa
noche el pueblo de Israel salió de Ramsés y emprendió viaje hacia Sucot. Eran
unos seiscientos mil hombres, además de las mujeres y los niños. 38 Con
ellos salió una gentuza que no era israelita, junto con grandes rebaños y
manadas. 39 Hornearon pan plano de la masa sin
levadura que habían sacado de Egipto. La masa no tenía levadura porque los
israelitas fueron expulsados de Egipto con tanto apuro que no tuvieron tiempo
de preparar pan ni cualquier otro alimento.
40 El
pueblo de Israel había vivido cuatrocientos treinta años en Egipto. 41 De
hecho, fue precisamente el día en que se cumplían los cuatrocientos treinta
años que toda esa gran multitud del Señor salió de Egipto. 42 Esa
misma noche, el Señor cumplió su promesa de sacar a su pueblo de la
tierra de Egipto. Así que esa noche le pertenece a él y por eso todos los
israelitas deberán conmemorarla cada año, de generación en generación.
Instrucciones para la Pascua
43 Luego
el Señor les dijo a Moisés y a Aarón: «Estas son las instrucciones
para el festival de la Pascua: ninguna persona extranjera podrá comer la cena
de Pascua, 44 pero cualquier esclavo que haya sido
comprado podrá comerla si está circuncidado. 45 Los
residentes temporales y los jornaleros tampoco podrán comerla. 46 En
cada casa se comerá un solo cordero de Pascua. No saquen nada de la carne fuera
de la casa ni quiebren ninguno de los huesos. 47 Toda
la comunidad de Israel debe celebrar el festival de la Pascua.
48 »Si
los extranjeros que viven entre ustedes desean celebrar la Pascua
del Señor, que primero se circunciden todos sus varones. Solo entonces
podrán celebrar la Pascua con ustedes como cualquier israelita de nacimiento.
Pero un varón incircunciso jamás comerá la cena de la Pascua. 49 Esta
instrucción se aplica a todos, tanto a israelitas de nacimiento como a
extranjeros que vivan entre ustedes».
50 Entonces
todo el pueblo de Israel cumplió todos los mandatos del Señor que les
dio a Moisés y a Aarón. 51 Ese mismo día
el Señor sacó de Egipto al pueblo de Israel como un ejército.
SALMOS 20
Para el director del coro: salmo de
David.
20 Que
el Señor responda a tu clamor en tiempos de dificultad;
que el nombre del Dios de Jacob te proteja de todo mal.
2 Que te envíe ayuda desde su santuario
y te fortalezca desde Jerusalén.
3 Que se acuerde de todas tus ofrendas
y mire con agrado tus ofrendas quemadas. Interludio
4 Que
él conceda los deseos de tu corazón
y haga que todos tus planes tengan éxito.
5 Que gritemos de alegría cuando escuchemos de tu
triunfo
y levantemos una bandera de victoria en el nombre de
nuestro Dios.
Que el Señor conteste a todas tus oraciones.
6 Ahora
sé que el Señor rescata a su rey ungido.
Le responderá desde su santo cielo
y lo rescatará con su gran poder.
7 Algunas naciones se jactan de sus caballos y sus
carros de guerra,
pero nosotros nos jactamos en el nombre
del Señor nuestro Dios.
8 Esas naciones se derrumbarán y caerán,
pero nosotros nos levantaremos y estaremos firmes.
9 ¡Da
la victoria a nuestro rey, oh Señor!
Responde a nuestro grito de auxilio.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”