Agosto 09 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 200
ESDRAS 1 – 3
Ciro permite el regreso de los
desterrados
1 En
el primer año de Ciro, rey de Persia, el Señor cumplió la
profecía que había dado por medio de Jeremías. Movió el corazón de Ciro a
poner por escrito el siguiente edicto y enviarlo a todo el reino:
2 «Esto
dice Ciro, rey de Persia:
»“El Señor, Dios del cielo, me ha dado todos
los reinos de la tierra. Me encargó construirle un templo en Jerusalén, que
está en Judá. 3 Cualquiera que pertenezca a su
pueblo puede ir a Jerusalén de Judá para reconstruir el templo del Señor,
Dios de Israel, quien vive en Jerusalén, ¡y que su Dios esté con ustedes! 4 En
el lugar que se encuentre este remanente judío, que sus vecinos los ayuden con
los gastos, dándoles plata y oro, provisiones para el viaje y animales, como
también una ofrenda voluntaria para el templo de Dios en Jerusalén”».
5 Luego
Dios movió el corazón de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de las
tribus de Judá y de Benjamín, para que fueran a Jerusalén a reconstruir el
templo del Señor. 6 Todos los vecinos
colaboraron, dándoles objetos de plata y de oro, provisiones para el viaje y
animales. Les dieron muchos regalos valiosos además de todas las ofrendas
voluntarias.
7 El
propio rey Ciro sacó los objetos que el rey Nabucodonosor se había llevado del
templo del Señor en Jerusalén y había colocado en el templo de sus
dioses. 8 Ciro le ordenó a Mitrídates, el tesorero
de Persia, que contara esos artículos y se los entregara a Sesbasar, el líder
de los desterrados que regresaban a Judá. 9 La
siguiente es una lista de los artículos que se devolvieron:
|
tazones de
oro |
30 |
|
tazones de
plata |
1000 |
|
recipientes de plata para quemar incienso |
29 |
|
10 copas de oro |
30 |
|
copas de
plata |
410 |
|
otros
artículos |
1000 |
11 En
total eran 5400 artículos de oro y de plata. Sesbasar los llevó todos consigo
cuando los desterrados se fueron de Babilonia hacia Jerusalén.
Los desterrados que regresaron con
Zorobabel
2 Esta
es la lista de los desterrados judíos de las provincias que regresaron de su
cautiverio. El rey Nabucodonosor los había desterrado a Babilonia, pero ahora
regresaron a Jerusalén y a las otras ciudades de Judá donde vivían
originalmente. 2 Sus líderes fueron Zorobabel,
Jesúa, Nehemías, Seraías, Reelaías, Mardoqueo, Bilsán, Mispar, Bigvai, Rehum y
Baana.
Este es el total de los hombres de Israel que
regresó del destierro:
|
3 la familia de Paros |
2172 |
|
4 la familia de Sefatías |
372 |
|
5 la familia de Ara |
775 |
|
6 la familia de Pahat-moab (descendientes
de Jesúa y Joab) |
2812 |
|
7 la familia de Elam |
1254 |
|
8 la familia de Zatu |
945 |
|
9 la familia de Zacai |
760 |
|
10 la familia de Bani |
642 |
|
11 la familia de Bebai |
623 |
|
12 la familia de Azgad |
1222 |
|
13 la familia de Adonicam |
666 |
|
14 la familia de Bigvai |
2056 |
|
15 la familia de Adín |
454 |
|
16 la familia de Ater (descendientes de
Ezequías) |
98 |
|
17 la familia de Bezai |
323 |
|
18 la familia de Jora |
112 |
|
19 la familia de Hasum |
223 |
|
20 la familia de Gibar |
95 |
|
21 la gente de Belén |
123 |
|
22 la gente de Netofa |
56 |
|
23 la gente de Anatot |
128 |
|
24 la gente de Bet-azmavet |
42 |
|
25 la gente de Quiriat-jearim, Cafira
y Beerot |
743 |
|
26 la gente de Ramá y Geba |
621 |
|
27 la gente de Micmas |
122 |
|
28 la gente de Betel y Hai |
223 |
|
29 los ciudadanos de Nebo |
52 |
|
30 los ciudadanos de Magbis |
156 |
|
31 los ciudadanos de Elam occidental |
1254 |
|
32 los ciudadanos de Harim |
320 |
|
33 los ciudadanos de Lod, Hadid y Ono |
725 |
|
34 los ciudadanos de Jericó |
345 |
|
35 los ciudadanos de Senaa |
3630 |
36 Estos
son los sacerdotes que regresaron del destierro:
|
la familia
de Jedaías (por la línea genealógica de Jesúa) |
973 |
|
37 la familia de Imer |
1052 |
|
38 la familia de Pasur |
1247 |
|
39 la familia de Harim |
1017 |
40 Estos
son los levitas que regresaron del destierro:
|
la familia
de Jesúa y la de Cadmiel (descendientes de Hodavías) |
74 |
|
41 los cantores de la familia de Asaf |
128 |
|
42 los porteros de las familias de Salum,
Ater, Talmón, Acub, Hatita y Sobai |
139 |
43 Regresaron
del destierro los descendientes de estos sirvientes del templo:
Ziha, Hasufa, Tabaot,
44 Queros,
Siaha, Padón,
45 Lebana,
Hagaba, Acub,
46 Hagab,
Salmai, Hanán,
47 Gidel,
Gahar, Reaía,
48 Rezín,
Necoda, Gazam,
49 Uza,
Paseah, Besai,
50 Asena,
Mehunim, Nefusim,
51 Bacbuc,
Hacufa, Harhur,
52 Bazlut,
Mehída, Harsa,
53 Barcos,
Sísara, Tema,
54 Nezía
y Hatifa.
55 Regresaron
del destierro los descendientes de estos sirvientes del rey Salomón:
Sotai, Hasoferet, Peruda,
56 Jaala,
Darcón, Gidel,
57 Sefatías,
Hatil, Poqueret-hazebaim y Ami.
58 En
total, los sirvientes del templo y los descendientes de los sirvientes de
Salomón fueron trescientas noventa y dos personas.
59 Otro
grupo regresó en esos días de las ciudades de Tel-mela, Tel-harsa, Querub,
Addán e Imer. Sin embargo, ni ellos ni sus familias pudieron demostrar que eran
descendientes de Israel. 60 Ese grupo incluía a las
familias de Delaía, Tobías y Necoda: un total de seiscientas cincuenta y dos
personas.
61 También
regresaron tres familias de sacerdotes: Habaía, Cos y Barzilai. (Este Barzilai
se había casado con una mujer que era descendiente de Barzilai de Galaad y
había tomado el nombre de la familia de ella). 62 Buscaron
sus nombres en los registros genealógicos pero no los encontraron, así que no
calificaron para servir como sacerdotes. 63 El
gobernador les dijo que no comieran de la porción de los sacrificios que
correspondía a los sacerdotes hasta que un sacerdote pudiera consultar
al Señor sobre ese asunto por medio del Urim y el Tumim, o sea, el
sorteo sagrado.
64 Así
que un total de 42.360 personas regresaron a Judá, 65 además
de 7337 sirvientes y 200 cantores, tanto hombres como mujeres. 66 Llevaron
consigo 736 caballos, 245 mulas, 67 435 camellos y
6720 burros.
68 Cuando
llegaron al templo del Señor en Jerusalén, algunos de los jefes de
familia entregaron ofrendas voluntarias para la reconstrucción del templo de
Dios en su sitio original, 69 y cada jefe dio todo
lo que pudo. El total de esas ofrendas fue 61.000 monedas de oro, 3000
kilos de plata y 100 túnicas para los sacerdotes.
70 Entonces
los sacerdotes, los levitas, los cantores, los porteros, los sirvientes del
templo y algunos miembros del pueblo se establecieron en aldeas cerca de
Jerusalén. El resto de la gente regresó a sus respectivas ciudades por todo el
territorio de Israel.
Reconstrucción del altar
3 A
comienzos del otoño, cuando los israelitas ya se habían establecido en sus
ciudades, todo el pueblo se reunió en Jerusalén con un mismo propósito. 2 Entonces
Jesúa, hijo de Jehosadac, se unió a sus hermanos sacerdotes y a Zorobabel,
hijo de Salatiel, con su familia, para reconstruir el altar del Dios de Israel.
Querían sacrificar ofrendas quemadas sobre el altar, según las instrucciones de
la ley de Moisés, hombre de Dios. 3 A pesar de que
tenían miedo de los lugareños, reconstruyeron el altar en su sitio original.
Luego, cada mañana y cada tarde, comenzaron a sacrificar ofrendas quemadas
al Señor sobre el altar.
4 Celebraron
el Festival de las Enramadas como está establecido en la ley y sacrificaron la
cantidad específica de ofrendas quemadas para cada día del festival. 5 También
ofrecieron las ofrendas quemadas habituales y las ofrendas requeridas para las
celebraciones de luna nueva y los festivales anuales, tal como lo había
establecido el Señor. La gente también entregó ofrendas voluntarias
al Señor. 6 Quince días antes de que comenzara
el Festival de las Enramadas, los sacerdotes empezaron a sacrificar
ofrendas quemadas al Señor. Esto ocurrió aun antes de que comenzaran a
echar los cimientos del templo del Señor.
El pueblo comienza a reconstruir el
templo
7 Luego
el pueblo contrató albañiles y carpinteros, y compró troncos de cedro de los
habitantes de Tiro y Sidón, a quienes les pagaron con alimentos, vino y aceite
de oliva. Transportaron troncos desde las montañas del Líbano hasta Jope
haciéndolos flotar a lo largo de la costa del mar Mediterráneo, ya que el
rey Ciro había dado permiso para hacerlo.
8 La
construcción del templo de Dios comenzó a mediados de la primavera, en el
segundo año después de la llegada a Jerusalén. La fuerza laboral estaba formada
por todos los que habían regresado del destierro, entre ellos Zorobabel, hijo
de Salatiel, Jesúa, hijo de Jehosadac, junto con sus hermanos sacerdotes y
todos los levitas. Pusieron al frente de la reconstrucción del templo
del Señor a los levitas mayores de veinte años de edad. 9 Jesúa,
sus hijos y parientes, junto con Cadmiel y sus hijos, todos descendientes de
Hodavías, supervisaron a los que trabajaban en el templo de Dios. Para
esta tarea contaron con la colaboración de los levitas de la familia de
Henadad.
10 Cuando
los constructores terminaron los cimientos del templo del Señor, los
sacerdotes se pusieron sus mantos y tomaron su lugar para tocar sus trompetas.
Luego los levitas descendientes de Asaf hicieron sonar sus címbalos para alabar
al Señor, tal como lo había establecido el rey David. 11 Con
alabanza y agradecimiento entonaron el siguiente canto al Señor:
«¡Él es tan bueno!
¡Su fiel amor por Israel permanece para siempre!».
Luego todo el pueblo dio un fuerte grito,
alabando al Señor, porque se habían echado los cimientos del templo
del Señor.
12 Sin
embargo, muchos de los sacerdotes, levitas y otros líderes de edad avanzada que
habían visto el primer templo lloraron en voz alta al ver los cimientos del
nuevo templo. Los demás, en cambio, gritaban de alegría. 13 Los
gritos de alegría se mezclaron con el llanto y produjeron un clamor que podía
oírse a gran distancia.
SALMOS 45
Para el director del coro: cántico de
amor. Entónese con la melodía de «Los lirios». Salmo de los descendientes
de Coré.
45 Hermosas
palabras conmueven mi corazón;
por eso recitaré un bello poema acerca del rey,
pues mi lengua es como la pluma de un hábil poeta.
2 Eres
el más apuesto de todos;
de tus labios se desprenden palabras amables.
Dios mismo te ha bendecido para siempre.
3 ¡Ponte la espada, oh poderoso guerrero!
¡Eres tan glorioso, tan majestuoso!
4 Cabalga con majestad hacia la victoria
y defiende la verdad, la humildad y la justicia.
¡Avanza para realizar obras imponentes!
5 Tus flechas son afiladas; traspasan el corazón de tus
enemigos,
y las naciones caen a tus pies.
6 Tu
trono, oh Dios, permanece por siempre y para siempre.
Tú gobiernas con un cetro de justicia.
7 Amas la justicia y odias la maldad.
Por eso Dios—tu Dios—te ha ungido
derramando el aceite de alegría sobre ti más que sobre
cualquier otro.
8 Mirra, áloe y casia perfuman tu manto;
en palacios de marfil, la música de cuerdas te
entretiene.
9 Hijas de reyes hay entre las mujeres de tu corte;
a tu derecha está la reina,
¡lleva joyas del oro más fino de Ofir!
10 Escúchame,
oh hija de la realeza; toma en serio lo que te digo:
olvídate de tu pueblo y de tu familia, que están lejos.
11 Pues tu esposo, el rey, se deleita en tu belleza;
hónralo, porque él es tu señor.
12 La princesa de Tiro te colmará de regalos;
los ricos suplicarán tu favor.
13 La novia, una princesa, luce gloriosa
en su vestido dorado.
14 Con sus hermosas vestiduras la llevan ante el rey,
acompañada por sus damas de honor.
15 ¡Qué procesión tan alegre y entusiasta,
cuando entran en el palacio del rey!
16 Tus
hijos se convertirán en reyes como su padre;
los harás gobernantes de muchas tierras.
17 Traeré honra a tu nombre en todas las generaciones;
por eso, las naciones te alabarán por siempre y para
siempre.
En el libro de Esdras y Nehemías, muchos
israelitas regresan a Jerusalén después del exilio y enfrentan cierto éxito
junto a muchos fracasos espirituales y morales.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”