Agosto 11 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 202
ESDRAS 8 – 10
Los desterrados que regresaron con
Esdras
8 La
siguiente es una lista de los jefes de familia junto con las genealogías de los
que regresaron conmigo de Babilonia durante el reinado del rey Artajerjes:
2 de
la familia de Finees: Gersón;
de la familia de Itamar: Daniel;
de la familia de David: Hatús, 3 descendiente
de Secanías;
de la familia de Paros: Zacarías y otros ciento
cincuenta hombres que fueron registrados;
4 de
la familia de Pahat-moab: Elioenai, hijo de Zeraías, y otros doscientos
hombres;
5 de
la familia de Zatu: Secanías, hijo de Jahaziel, y otros trescientos
hombres;
6 de
la familia de Adín: Ebed, hijo de Jonatán, y otros cincuenta hombres;
7 de
la familia de Elam: Jesaías, hijo de Atalías, y otros setenta hombres;
8 de
la familia de Sefatías: Zebadías, hijo de Micael, y otros ochenta hombres;
9 de
la familia de Joab: Obadías, hijo de Jehiel, y otros doscientos dieciocho
hombres;
10 de
la familia de Bani: Selomit, hijo de Josifías, y otros ciento sesenta
hombres;
11 de
la familia de Bebai: Zacarías, hijo de Bebai, y otros veintiocho hombres;
12 de
la familia de Azgad: Johanán, hijo de Hacatán, y otros ciento diez hombres;
13 de
la familia de Adonicam, la cual llegó después: Elifelet, Jeiel, Semaías, y
otros sesenta hombres;
14 de
la familia de Bigvai: Utai, Zacur y otros setenta hombres.
Viaje de Esdras a Jerusalén
15 Reuní
a los desterrados junto al canal de Ahava, y acampamos allí tres días, mientras
revisaba la lista de las personas y los sacerdotes que habían llegado. Descubrí
que ni un solo levita se había ofrecido para acompañarnos. 16 Entonces
mandé llamar a Eliezer, Ariel, Semaías, Elnatán, Jarib, Elnatán, Natán,
Zacarías y Mesulam, los cuales eran jefes del pueblo. También mandé llamar a
Joiarib y Elnatán, quienes eran hombres con discernimiento. 17 Los
envié a ver a Iddo, el líder de los levitas de Casifia, para pedirle a él, a
sus parientes y a los sirvientes del templo que nos enviaran ministros para el
templo de Dios en Jerusalén.
18 Como
la bondadosa mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros, nos enviaron a un
hombre llamado Serebías junto con dieciocho de sus hijos y hermanos. Serebías
era muy sagaz, un descendiente de Mahli, quien era descendiente de Leví, hijo
de Israel. 19 También enviaron a Hasabías junto con
Jesaías, de los descendientes de Merari, a veinte de sus hijos y
hermanos, 20 y a doscientos veinte sirvientes del
templo. Los sirvientes del templo, un grupo de trabajadores instituido
originalmente por el rey David y sus funcionarios, eran ayudantes de los
levitas. Todos estaban registrados por nombre.
21 Allí,
junto al canal de Ahava, di órdenes de que todos ayunáramos y nos humilláramos
ante nuestro Dios. En oración le pedimos a Dios que nos diera un buen viaje y
nos protegiera en el camino tanto a nosotros como a nuestros hijos y nuestros
bienes. 22 Pues me dio vergüenza pedirle al rey
soldados y jinetes que nos acompañaran y nos protegieran
de los enemigos durante el viaje. Después de todo, ya le habíamos dicho al rey
que «la mano protectora de nuestro Dios está sobre todos los que lo adoran,
pero su enojo feroz se desata contra quienes lo abandonan». 23 Así
que ayunamos y oramos intensamente para que nuestro Dios nos cuidara, y él oyó
nuestra oración.
24 Nombré
doce jefes de los sacerdotes—Serebías, Hasabías y otros diez sacerdotes— 25 para
que se encargaran de transportar la plata, el oro, los recipientes de oro y los
demás artículos que el rey, sus consejeros y funcionarios, y todo el pueblo de
Israel había presentado para el templo de Dios. 26 Pesé
el tesoro mientras se lo entregaba a ellos y el total sumaba lo siguiente:
22 toneladas de plata,
3400 kilos de objetos de plata,
3400 kilos de oro,
27 20
recipientes de oro (equivalentes al valor de 1000 monedas de oro),
2 objetos finos de bronce pulido (tan valiosos
como el oro).
28 Luego
les dije a los sacerdotes: «Ustedes y esos tesoros son santos, separados
al Señor. La plata y el oro son una ofrenda voluntaria para el Señor,
Dios de nuestros antepasados. 29 Cuiden bien esos
tesoros hasta que se los entreguen a los principales sacerdotes, a los levitas
y a los jefes de Israel, quienes los pesarán en los depósitos del templo
del Señor en Jerusalén». 30 Entonces los
sacerdotes y los levitas aceptaron la tarea de transportar esos tesoros de
plata y de oro al templo de nuestro Dios en Jerusalén.
31 El
19 de abril, levantamos el campamento junto al canal de Ahava y nos
dirigimos a Jerusalén. La bondadosa mano de nuestro Dios nos protegió y nos
salvó de enemigos y bandidos a lo largo del camino. 32 Así
que llegamos a salvo a Jerusalén, donde descansamos tres días.
33 Al
cuarto día de nuestra llegada, la plata, el oro y los demás objetos de valor
fueron pesados en el templo de nuestro Dios y encomendados a Meremot, hijo del
sacerdote Urías, y a Eleazar, hijo de Finees, junto con Jozabad, hijo de Jesúa,
y Noadías, hijo de Binúi, ambos levitas. 34 Ellos
rindieron cuenta de todo por número y peso, y el peso total quedó asentado en
los registros oficiales.
35 Luego,
los desterrados que habían regresado del cautiverio sacrificaron ofrendas
quemadas al Dios de Israel. Ofrecieron doce toros por todo el pueblo de Israel,
además de noventa y seis carneros y setenta y siete corderos. También
sacrificaron doce chivos como ofrenda por el pecado. Todo se ofreció como una
ofrenda quemada al Señor. 36 Los decretos del
rey fueron entregados a sus funcionarios de más alta posición y a los
gobernadores de la provincia situada al occidente del río Éufrates, quienes
colaboraron dando su apoyo al pueblo y al templo de Dios.
Oración de Esdras acerca de los
matrimonios mixtos
9 Una
vez realizadas estas cosas, los líderes judíos vinieron a verme y dijeron:
«Muchos del pueblo de Israel e incluso algunos sacerdotes y levitas no se han
mantenido separados de los otros pueblos que viven en esta tierra. Han adoptado
las prácticas detestables de los cananeos, los hititas, los ferezeos, los
jebuseos, los amonitas, los moabitas, los egipcios y los amorreos. 2 Pues
los hombres de Israel se han casado con mujeres de esos pueblos y también las
han tomado como esposas para sus hijos. De manera que la raza santa se ha
corrompido a causa de esos matrimonios mixtos. Peor aún, los primeros en
cometer este ultraje han sido los líderes y los funcionarios».
3 Al
oír esto, me rasgué el manto y la camisa, me arranqué el pelo de la cabeza y de
la barba, y me senté completamente horrorizado. 4 Entonces
todos los que temblaban ante las palabras del Dios de Israel vinieron y se
sentaron conmigo a causa de este ultraje cometido por los que habían regresado
del destierro. Allí me quedé sentado, totalmente horrorizado, hasta la hora del
sacrificio vespertino.
5 A
la hora del sacrificio, me levanté de donde había estado sentado haciendo duelo
con mis ropas rasgadas. Caí de rodillas y levanté las manos
al Señor mi Dios. 6 Hice la siguiente
oración:
«Oh Dios mío, estoy totalmente avergonzado; me da
vergüenza elevar mi rostro a ti. Pues nuestros pecados se han amontonado tanto
que son más altos que nosotros, y nuestra culpa llega a los cielos. 7 Desde
el tiempo de nuestros antepasados hasta el día de hoy, hemos vivido sumergidos
en el pecado. Por esa razón, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes
hemos estado a merced de los reyes paganos de la tierra. Nos han matado,
capturado, robado y deshonrado, tal como estamos hoy.
8 »Sin
embargo, ahora se nos concedió un breve momento de gracia, porque
el Señor nuestro Dios ha permitido que unos cuantos de nosotros
sobreviviéramos como un remanente. Él nos ha dado seguridad en este lugar
santo. Nuestro Dios nos ha iluminado los ojos y nos ha concedido un poco de
alivio de nuestra esclavitud. 9 Pues éramos
esclavos pero, en su amor inagotable, nuestro Dios no nos abandonó en nuestra
esclavitud. Por el contrario, hizo que los reyes de Persia nos trataran
favorablemente. Él nos dio nuevas fuerzas, para que pudiéramos reconstruir el
templo de nuestro Dios y reparar las ruinas. Nos dio una muralla de protección
en Judá y en Jerusalén.
10 »Ahora,
Dios nuestro, ¿qué podemos decir después de semejantes cosas? ¡Pues una vez más
hemos abandonado tus mandatos! 11 Tus siervos, los
profetas, nos advirtieron cuando dijeron: “La tierra en la que están a punto de
entrar y poseer está totalmente contaminada por las prácticas detestables de
los pueblos que la habitan. De un extremo al otro, la tierra está llena de
corrupción. 12 ¡No permitan que sus hijas se casen
con los hijos de ellos! ¡No tomen a las hijas de ellos como esposas para sus
hijos! Jamás promuevan la paz y la prosperidad para esas naciones. Si ustedes
siguen estas instrucciones, serán fuertes y disfrutarán de las buenas cosas que
la tierra produce, y dejarán esta prosperidad como herencia a sus hijos para
siempre”.
13 »Ahora
somos castigados por nuestra perversión y nuestra gran culpa; pero en realidad,
el castigo que recibimos es mucho menor de lo que merecemos, porque tú, Dios
nuestro, has permitido que algunos de nosotros sobreviviéramos como un
remanente. 14 Sin embargo, aun así, otra vez
estamos quebrantando tus mandatos y nos estamos casando con personas que
cometen esos actos detestables. ¿Acaso no será suficiente tu enojo para
destruirnos, para que ni aun este pequeño remanente sobreviva? 15 Oh Señor,
Dios de Israel, tú eres justo. Nos acercamos a ti con nuestra culpa, sin ser
más que un remanente que ha escapado, aunque en semejante condición ninguno de
nosotros puede estar en tu presencia».
El pueblo confiesa su pecado
10 Mientras
Esdras oraba y hacía esa confesión llorando y postrado rostro en tierra delante
del templo de Dios, una gran multitud de Israel—hombres, mujeres y niños—se
congregó y lloró amargamente con él. 2 Luego
Secanías, hijo de Jehiel, descendiente de Elam, le dijo a Esdras: «Hemos sido
infieles a nuestro Dios, porque nos hemos casado con mujeres paganas de esta
tierra; pero a pesar de esto, hay esperanza para Israel. 3 Hagamos
ahora un pacto con nuestro Dios mediante el cual nos divorciaremos de nuestras
esposas paganas y las echaremos de aquí junto con sus hijos. Seguiremos tu
consejo y el de los demás que respetan los mandatos de nuestro Dios. Que se
haga todo de acuerdo con la ley de Dios. 4 Levántate,
porque es tu deber decirnos cómo debemos proceder para arreglar esta situación.
Nosotros te respaldamos, por lo tanto, sé fuerte y actúa».
5 Entonces
Esdras se puso de pie y exigió que los jefes de los sacerdotes, los levitas y
todo el pueblo de Israel juraran que harían lo que dijo Secanías. Así que todos
hicieron un juramento solemne. 6 Luego Esdras se
retiró de la parte delantera del templo de Dios y fue a la habitación de
Johanán, hijo de Eliasib. Pasó la noche allí sin comer ni beber nada.
Seguía en duelo a causa de la infidelidad de los que habían regresado del
destierro.
7 Luego
se proclamó por todo el territorio de Judá y en Jerusalén que todos los
desterrados debían presentarse en Jerusalén. 8 Si
los jefes y los ancianos así lo decidían, los que no acudieran en el plazo de
tres días perderían el derecho a todas sus propiedades y serían expulsados de
la asamblea de los desterrados.
9 En
el plazo de tres días, todo el pueblo de Judá y de Benjamín se reunió en
Jerusalén. La asamblea tuvo lugar el 19 de diciembre, y todos los
israelitas estaban sentados en la plaza, frente al templo de Dios. Temblaban
por la seriedad del asunto y también porque estaba lloviendo. 10 Entonces
Esdras, el sacerdote, se puso de pie y les dijo:
—Ustedes han cometido un pecado terrible; al
casarse con mujeres paganas, han aumentado la culpa de Israel. 11 Por
lo tanto, confiesen ahora su pecado al Señor, Dios de sus antepasados, y
hagan lo que él exige. Apártense de los habitantes de esta tierra y sepárense
de esas mujeres paganas.
12 Entonces
toda la asamblea levantó la voz y respondió:
—¡Sí, tienes razón; debemos hacer lo que tú
dices!
13 Luego
agregaron:
—No es algo que pueda resolverse en uno o dos
días, porque muchos de nosotros estamos implicados en este asunto sumamente
pecaminoso. Además, estamos en temporada de lluvias, así que no podemos
quedarnos aquí afuera mucho más tiempo. 14 Que
nuestros líderes actúen en nombre de todos nosotros. Que todo el que tenga una
esposa pagana venga a una determinada hora, acompañado por los líderes y jueces
de su ciudad, para que la ira feroz de nuestro Dios por este asunto se aleje de
nosotros.
15 Los
únicos que se opusieron a estas medidas fueron Jonatán, hijo de Asael, y
Jahazías, hijo de Ticva, ambos respaldados por Mesulam y el levita Sabetai.
16 Así
que adoptaron el plan sugerido por la asamblea. Esdras escogió jefes para que
representaran a sus familias y nombró a cada representante por nombre. El 29 de
diciembre los jefes se pusieron a investigar el asunto. 17 Para
el 27 de marzo, que era el primer día del nuevo año, ya habían terminado
de resolver los casos de todos los hombres que se habían casado con mujeres
paganas.
Los culpables de matrimonios mixtos
18 Los
siguientes son los sacerdotes que habían tomado mujeres paganas como esposas:
De la familia de Jesúa, hijo de Jehosadac, y
sus hermanos: Maaseías, Eliezer, Jarib y Gedalías. 19 Ellos
juraron divorciarse de sus esposas, y cada uno reconoció su culpabilidad
presentando un carnero como ofrenda por la culpa.
20 De
la familia de Imer: Hananí y Zebadías.
21 De
la familia de Harim: Maaseías, Elías, Semaías, Jehiel y Uzías.
22 De
la familia de Pasur: Elioenai, Maaseías, Ismael, Natanael, Jozabad y Elasa.
23 Los
culpables de este pecado de entre los levitas eran Jozabad, Simei, Kelaía
(también llamado Kelita), Petaías, Judá y Eliezer.
24 El
culpable de este pecado de entre los cantores era Eliasib.
Los culpables de este pecado de entre los
porteros eran Salum, Telem y Uri.
25 Los
culpables de este pecado de entre los demás israelitas eran los siguientes:
De la familia de Paros: Ramía, Jezías, Malquías,
Mijamín, Eleazar, Hasabías y Benaía.
26 De
la familia de Elam: Matanías, Zacarías, Jehiel, Abdi, Jeremot y Elías.
27 De
la familia de Zatu: Elioenai, Eliasib, Matanías, Jeremot, Zabad y Aziza.
28 De
la familia de Bebai: Johanán, Hananías, Zabai y Atlai.
29 De
la familia de Bani: Mesulam, Maluc, Adaía, Jasub, Seal y Jeremot.
30 De
la familia de Pahat-moab: Adna, Quelal, Benaía, Maaseías, Matanías, Bezalel,
Binúi y Manasés.
31 De
la familia de Harim: Eliezer, Isías, Malquías, Semaías, Simeón, 32 Benjamín,
Maluc y Semarías.
33 De
la familia de Hasum: Matenai, Matata, Zabad, Elifelet, Jeremai, Manasés y
Simei.
34 De
la familia de Bani: Madai, Amram, Uel, 35 Benaía,
Bedías, Quelúhi, 36 Vanías, Meremot, Eliasib, 37 Matanías,
Matenai y Jaasai.
38 De
la familia de Binúi: Simei, 39 Selemías,
Natán, Adaía, 40 Macnadebai, Sasai, Sarai, 41 Azareel,
Selemías, Semarías, 42 Salum, Amarías y José.
43 De
la familia de Nebo: Jeiel, Matatías, Zabad, Zebina, Jadau, Joel y Benaía.
44 Cada
uno de estos hombres tenía una esposa pagana, y algunos hasta tenían hijos con
ellas.
SALMOS 47
Para el director del coro: salmo de
los descendientes de Coré.
47 ¡Vengan
todos! ¡Aplaudan!
¡Griten alegres alabanzas a Dios!
2 Pues el Señor Altísimo es imponente;
es el gran Rey de toda la tierra.
3 Él subyuga a las naciones frente a nosotros;
pone a nuestros enemigos bajo nuestros pies.
4 Escogió la Tierra Prometida como nuestra herencia y
posesión,
el orgullo de los descendientes de Jacob, a quienes
ama. Interludio
5 Dios
ascendió con un grito poderoso;
el Señor ha ascendido al estruendo de las
trompetas.
6 Canten alabanzas a Dios, canten alabanzas;
¡canten alabanzas a nuestro Rey, canten alabanzas!
7 Pues Dios es el Rey de toda la tierra.
Alábenlo con un salmo.
8 Dios reina sobre las naciones,
sentado en su santo trono.
9 Los gobernantes del mundo se han reunido
con el pueblo del Dios de Abraham.
Pues todos los reyes de la tierra pertenecen a Dios.
Él es exaltado en gran manera en todas partes.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”