Agosto 15 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 206
NEHEMÍAS 10 – 11
10 La
siguiente es una lista de las personas que ratificaron el documento sellado.
El gobernador:
Nehemías, hijo de Hacalías, y también Sedequías.
2 Los
siguientes sacerdotes:
Seraías, Azarías, Jeremías, 3 Pasur,
Amarías, Malquías, 4 Hatús, Sebanías, Maluc, 5 Harim,
Meremot, Obadías, 6 Daniel, Ginetón, Baruc, 7 Mesulam,
Abías, Mijamín, 8 Maazías, Bilgaí y Semaías. Estos
eran los sacerdotes.
9 Los
siguientes levitas:
Jesúa, hijo de Azanías, Binúi, de la familia de
Henadad, Cadmiel, 10 y los demás levitas: Sebanías,
Hodías, Kelita, Pelaías, Hanán, 11 Micaía, Rehob,
Hasabías, 12 Zacur, Serebías, Sebanías, 13 Hodías,
Bani y Beninu.
14 Los
siguientes jefes del pueblo:
Paros, Pahat-moab, Elam, Zatu, Bani, 15 Buni,
Azgad, Bebai, 16 Adonías, Bigvai, Adín, 17 Ater,
Ezequías, Azur, 18 Hodías, Hasum, Bezai, 19 Harif,
Anatot, Nebai, 20 Magpías, Mesulam, Hezir, 21 Mesezabeel,
Sadoc, Jadúa, 22 Pelatías, Hanán, Anaías, 23 Oseas,
Hananías, Hasub, 24 Halohes, Pilha, Sobec, 25 Rehum,
Hasabna, Maaseías, 26 Ahías, Hanán, Anán, 27 Maluc,
Harim y Baana.
Promesa del pueblo
28 Luego
el resto del pueblo—los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores,
los sirvientes del templo y todos los que se habían separado de la gente pagana
de esa tierra para obedecer la ley de Dios, junto con sus mujeres, hijos, hijas
y todos los que tenían edad suficiente para entender— 29 se
unió a sus jefes y se comprometió mediante juramento. Juraron que caería una
maldición sobre ellos mismos si dejaban de obedecer la ley de Dios dada por
medio de su siervo Moisés. Prometieron solemnemente seguir al pie de la letra
todos los mandatos, las ordenanzas y los decretos del Señor, nuestro
Señor:
30 «Nos
comprometemos a no permitir que nuestras hijas se casen con los habitantes
paganos de la tierra ni a permitir que nuestros hijos se casen con sus hijas.
31 »También
prometemos no comprar mercadería ni grano que la gente de esta tierra traiga
para vender en el día de descanso o en cualquier otro día sagrado. Cada séptimo
año dejaremos que nuestras tierras descansen y perdonaremos toda deuda.
32 »Además,
nos comprometemos a obedecer el mandato de pagar el impuesto anual del templo
de cuatro gramos de plata para los gastos del templo de nuestro
Dios. 33 Este monto servirá para el pan de la
Presencia; las ofrendas regulares de grano y las ofrendas quemadas; las
ofrendas de los días de descanso, las celebraciones de luna nueva y los
festivales anuales; las ofrendas sagradas y las ofrendas para hacer expiación
por el pecado de Israel. Servirá para proporcionar todo lo necesario para el
trabajo del templo de nuestro Dios.
34 »Hicimos
sorteos sagrados para determinar cuándo—en tiempos regulares cada año—las
familias de los sacerdotes, los levitas y la gente común deberán llevar leña al
templo de Dios para ser quemada en el altar del Señor nuestro Dios,
como está escrito en la ley.
35 »Nos
comprometemos a llevar cada año al templo del Señor la primera parte
de toda cosecha, sea producto de la tierra o de nuestros árboles
frutales. 36 Aceptamos entregar a Dios nuestros
primeros hijos varones y las primeras crías de todo nuestro ganado y de
nuestros rebaños, como lo establece la ley. Los presentaremos a los sacerdotes
que ejercen el ministerio en el templo de nuestro Dios. 37 Almacenaremos
los productos agrícolas en los depósitos del templo de nuestro Dios. Llevaremos
lo mejor de nuestra harina y otras ofrendas de grano, lo mejor de nuestra
fruta, lo mejor de nuestro vino nuevo y de nuestro aceite de oliva. Además,
prometemos llevar a los levitas una décima parte de todo lo que nuestra tierra
produzca, porque son los levitas quienes recogen los diezmos en todas nuestras
poblaciones rurales.
38 »Un
sacerdote—descendiente de Aarón—estará con los levitas cuando reciban esos
diezmos. Una décima parte de todos los diezmos que se reúnan será entregada por
los levitas al templo de nuestro Dios para ser colocada en los depósitos. 39 El
pueblo y los levitas tienen que trasladar estas ofrendas de grano, de vino
nuevo y de aceite de oliva a los depósitos y colocarlas en recipientes sagrados
cerca de los sacerdotes de turno, los porteros y los cantores.
»Todos nos comprometemos a no descuidar el templo
de nuestro Dios».
El pueblo habita en Jerusalén
11 Los
jefes del pueblo vivían en Jerusalén, la ciudad santa. Mediante los sorteos
sagrados eligieron a una décima parte del pueblo de otras ciudades de Judá y de
Benjamín para que vivieran allí también, mientras que el resto siguió viviendo
donde estaba; 2 y el pueblo elogiaba a todos los
que se ofrecían para reubicarse en Jerusalén.
3 La
siguiente es una lista de los nombres de los funcionarios provinciales que
fueron a vivir a Jerusalén. (La mayoría del pueblo, de los sacerdotes, de los
levitas, de los sirvientes del templo y de los descendientes de los sirvientes
de Salomón siguieron viviendo en sus propias casas en las diversas ciudades de
Judá, 4 pero algunos de los de Judá y de Benjamín
repoblaron Jerusalén).
De la tribu de Judá:
Ataías, hijo de Uzías, hijo de Zacarías, hijo de
Amarías, hijo de Sefatías, hijo de Mahalaleel, de la familia de Fares. 5 También
Maaseías, hijo de Baruc, hijo de Col-hoze, hijo de Hazaías, hijo de Adaías,
hijo de Joiarib, hijo de Zacarías, de la familia de Sela. 6 Fueron
cuatrocientos sesenta y ocho descendientes de Fares los que se establecieron en
Jerusalén, todos ellos hombres excepcionales.
7 De
la tribu de Benjamín:
Salú, hijo de Mesulam, hijo de Joed, hijo de
Pedaías, hijo de Colaías, hijo de Maaseías, hijo de Itiel, hijo de
Jesaías; 8 después de él estaban Gabai y Salai: en
total novecientos veintiocho parientes. 9 El
funcionario principal de ellos era Joel, hijo de Zicri, y su asistente era
Judá, hijo de Senúa, el segundo en autoridad de la ciudad.
10 De
los sacerdotes:
Jedaías, hijo de Joiarib; Jaquín; 11 y
Seraías, hijo de Hilcías, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo
de Ahitob, que era el supervisor del templo de Dios. 12 También
ochocientos veintidós de sus colaboradores, quienes trabajaban en el templo.
También Adaías, hijo de Jeroham, hijo de Pelalías, hijo de Amsi, hijo de
Zacarías, hijo de Pasur, hijo de Malquías, 13 junto
con doscientos cuarenta y dos de sus colaboradores, quienes eran jefes de sus
familias. También Amasai, hijo de Azareel, hijo de Azai, hijo de Mesilemot,
hijo de Imer, 14 y ciento veintiocho de sus
excepcionales colaboradores. El funcionario principal de ellos era
Zabdiel, hijo de Gedolim.
15 De
los levitas:
Semaías, hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de
Hasabías, hijo de Buni. 16 También Sabetai y
Jozabad, quienes estaban a cargo del trabajo fuera del templo de Dios. 17 También
Matanías, hijo de Micaía, hijo de Zabdi, descendiente de Asaf, quien dirigía
las acciones de gracias y la oración. También Bacbuquías, ayudante de Matanías,
y Abda, hijo de Samúa, hijo de Galal, hijo de Jedutún. 18 En
total, había doscientos ochenta y cuatro levitas en la ciudad santa.
19 De
los porteros:
Acub, Talmón y ciento setenta y dos colaboradores
que vigilaban las puertas.
20 Los
demás sacerdotes, levitas e israelitas vivían en las otras ciudades de Judá,
dondequiera que se encontrara su herencia familiar. 21 Sin
embargo, todos los sirvientes del templo, bajo la dirección de Ziha y Gispa, se
establecieron en la colina de Ofel.
22 El
funcionario principal de los levitas en Jerusalén era Uzi, hijo de Bani, hijo
de Hasabías, hijo de Matanías, hijo de Micaía, descendiente de Asaf. Los
integrantes de la familia de Asaf eran los cantores en el templo de Dios. 23 Las
responsabilidades diarias de los cantores se llevaban a cabo según los términos
establecidos por un mandato real.
24 Petaías,
hijo de Mesezabeel, descendiente de Zera, hijo de Judá, era el consejero real
en todos los asuntos de la administración pública.
25 En
cuanto a las aldeas vecinas con sus campos abiertos, parte de la gente de Judá
vivía en Quiriat-arba y sus asentamientos, en Dibón y sus asentamientos y en
Jecabseel y sus aldeas. 26 También residían en
Jesúa, Molada, Bet-pelet, 27 Hazar-sual, Beerseba y
sus asentamientos, 28 Siclag y Mecona y sus
asentamientos. 29 También vivían en En-rimón, Zora,
Jarmut, 30 Zanoa y Adulam y sus aldeas vecinas.
También vivían en Laquis y sus campos aledaños y en Azeca y sus aldeas
cercanas. De manera que el pueblo de Judá vivía desde Beerseba en el sur hasta
el valle de Hinom.
31 Parte
de la gente de Benjamín vivía en Geba, Micmas, Aía y Betel y sus
asentamientos. 32 También vivían en Anatot, Nob,
Ananías, 33 Hazor, Ramá, Gitaim, 34 Hadid,
Seboim, Nebalat, 35 Lod, Ono y el valle de los
Artesanos. 36 Algunos de los levitas que residían
en Judá fueron enviados a vivir con la tribu de Benjamín.
SALMOS 51
Para el director del coro: salmo de
David, cuando el profeta Natán fue a verlo después que cometió adulterio con
Betsabé.
51 Ten
misericordia de mí, oh Dios,
debido a tu amor inagotable;
a causa de tu gran compasión,
borra la mancha de mis pecados.
2 Lávame de la culpa hasta que quede limpio
y purifícame de mis pecados.
3 Pues reconozco mis rebeliones;
día y noche me persiguen.
4 Contra ti y solo contra ti he pecado;
he hecho lo que es malo ante tus ojos.
Quedará demostrado que tienes razón en lo que dices
y que tu juicio contra mí es justo.
5 Pues soy pecador de nacimiento,
así es, desde el momento en que me concibió mi madre.
6 Pero tú deseas honradez desde el vientre
y aun allí me enseñas sabiduría.
7 Purifícame
de mis pecados, y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
8 Devuélveme la alegría;
deja que me goce
ahora que me has quebrantado.
9 No sigas mirando mis pecados;
quita la mancha de mi culpa.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio
y renueva un espíritu fiel dentro de mí.
11 No me expulses de tu presencia
y no me quites tu Espíritu Santo.
12 Restaura
en mí la alegría de tu salvación
y haz que esté dispuesto a obedecerte.
13 Entonces enseñaré a los rebeldes tus caminos,
y ellos se volverán a ti.
14 Perdóname por derramar sangre, oh Dios que salva;
entonces con alegría cantaré de tu perdón.
15 Desata mis labios, oh Señor,
para que mi boca pueda alabarte.
16 Tú
no deseas sacrificios; de lo contrario, te ofrecería uno.
Tampoco quieres una ofrenda quemada.
17 El sacrificio que sí deseas es un espíritu
quebrantado;
tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado,
oh Dios.
18 Mira a Sion con tu favor y ayúdala;
reconstruye las murallas de Jerusalén.
19 Entonces te agradarán los sacrificios ofrecidos con
un espíritu correcto,
con ofrendas quemadas y ofrendas quemadas enteras.
Entonces volverán a sacrificarse toros sobre tu altar.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”