Enero 25 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 4
Melquisedec
es uno de los personajes más intrigantes de la Biblia; aparece por primera vez
en la historia de Abraham. Es un misterioso sacerdote-rey que gobierna una
ciudad que más tarde se llamará Jerusalén, él es quien imparte la bendición de
Dios a Abraham. En este video, exploraremos cómo Melquisedec se encuadra en la
historia bíblica global sobre la venida del sacerdote real.
GÉNESIS
12 al 15
Llamado
de Abram
12 El Señor le
había dicho a Abram: «Deja tu patria y a tus parientes y a la familia de tu
padre, y vete a la tierra que yo te mostraré. 2 Haré de ti
una gran nación; te bendeciré y te haré famoso, y serás una bendición para
otros. 3 Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a
quienes te traten con desprecio. Todas las familias de la tierra serán
bendecidas por medio de ti».
4 Entonces Abram partió como
el Señor le había ordenado, y Lot fue con él. Abram tenía setenta y
cinco años cuando salió de Harán. 5 Tomó a su esposa
Sarai, a su sobrino Lot, y todas sus posesiones—sus animales y todas las
personas que había incorporado a los de su casa en Harán—y se dirigió a la
tierra de Canaán. Cuando llegaron a Canaán, 6 Abram
atravesó la tierra hasta llegar a Siquem. Allí estableció el campamento, junto
al roble de More. En aquel tiempo, los cananeos habitaban esa región.
7 Entonces el Señor se
le apareció a Abram y le dijo: «Daré esta tierra a tu descendencia». Y Abram
edificó allí un altar y lo dedicó al Señor, quien se le había
aparecido. 8 Después Abram viajó hacia el sur y estableció
el campamento en la zona montañosa, situada entre Betel al occidente, y Hai al
oriente. Allí edificó otro altar y lo dedicó al Señor, y adoró
al Señor. 9 Entonces Abram continuó viajando por
tramos en dirección sur, hacia el Neguev.
Abram
y Sarai en Egipto
10 En aquel tiempo, un hambre
terrible azotó la tierra de Canaán y obligó a Abram a descender a Egipto, donde
vivió como extranjero. 11 Al acercarse a la frontera de
Egipto, Abram le dijo a su esposa Sarai: «Mira, tú eres una mujer
hermosa. 12 Cuando los egipcios te vean, dirán: “Ella es
su esposa. ¡Matémoslo y entonces podremos tomarla!”. 13 Así
que, por favor, diles que eres mi hermana. Entonces me perdonarán la vida y me
tratarán bien debido al interés que tienen en ti».
14 Efectivamente, cuando Abram
llegó a Egipto, todos notaron la belleza de Sarai. 15 Cuando
los funcionarios del palacio la vieron, hablaron maravillas de ella al faraón,
su rey, y llevaron a Sarai al palacio. 16 Entonces el
faraón le dio a Abram muchos regalos a causa de ella: ovejas, cabras, ganado,
asnos y asnas, siervos y siervas, y camellos.
17 Pero el Señor envió
plagas terribles sobre el faraón y sobre todos los de su casa debido a Sarai,
la esposa de Abram. 18 Así que el faraón mandó llamar a
Abram y lo reprendió severamente: «¿Qué me has hecho?—preguntó—. ¿Por qué no me
dijiste que era tu esposa? 19 ¿Por qué dijiste: “Es mi
hermana” y con esto me permitiste tomarla como esposa? Ahora bien, aquí tienes
a tu esposa. ¡Tómala y vete de aquí!». 20 Entonces el
faraón ordenó a algunos de sus hombres que los escoltaran, y expulsó a Abram de
su territorio junto con su esposa y todas sus pertenencias.
Abram
y Lot se separan
13 Entonces
Abram salió de Egipto junto con su esposa, con Lot y con todo lo que poseían, y
viajó hacia el norte, al Neguev. 2 (Abram era muy rico en
ganado, plata y oro). 3 Desde el Neguev, continuaron
viajando por tramos hacia Betel y armaron sus carpas entre Betel y Hai, donde
habían acampado antes. 4 Era el mismo lugar donde Abram
había construido el altar, y allí volvió a adorar al Señor.
5 Lot, quien viajaba con Abram,
también se había enriquecido mucho con rebaños de ovejas y de cabras, manadas
de ganado y muchas carpas. 6 Pero la tierra no era
suficiente para sustentar a Abram y a Lot si ambos vivían tan cerca el uno del
otro con todos sus rebaños y manadas. 7 Entonces surgieron
disputas entre los que cuidaban los animales de Abram y los que cuidaban los de
Lot. (En aquel tiempo, también vivían en la tierra los cananeos y los
ferezeos).
8 Finalmente, Abram le dijo a
Lot: «No permitamos que este conflicto se interponga entre nosotros o entre los
que cuidan nuestros animales. Después de todo, ¡somos parientes cercanos! 9 Toda
la región está a tu disposición. Escoge la parte de la tierra que prefieras, y
nos separaremos. Si tú quieres la tierra a la izquierda, entonces yo tomaré la
tierra de la derecha. Si tú prefieres la tierra de la derecha, yo me iré a la
izquierda».
10 Lot miró con detenimiento las
fértiles llanuras del valle del Jordán en dirección a Zoar. Toda esa región
tenía abundancia de agua, como el jardín del Señor o la hermosa
tierra de Egipto. (Esto ocurrió antes de que el Señor destruyera
Sodoma y Gomorra). 11 Lot escogió para sí todo el valle
del Jordán, que estaba situado al oriente. Se separó de su tío Abram y se mudó
allí con sus rebaños y sus siervos. 12 Entonces Abram se
estableció en la tierra de Canaán, y Lot movió sus carpas a un lugar cerca de
Sodoma y se estableció entre las ciudades de la llanura. 13 Pero
los habitantes de esa región eran sumamente perversos y no dejaban de pecar
contra el Señor.
14 Después de que Lot se fue,
el Señor le dijo a Abram: «Mira lo más lejos que puedas en todas las
direcciones: al norte y al sur, al oriente y al occidente. 15 Yo
te doy toda esta tierra, tan lejos como alcances a ver, a ti y a tu
descendencia como posesión permanente. 16 ¡Y te daré
tantos descendientes que, como el polvo de la tierra, será imposible
contarlos! 17 Recorre toda la tierra en cada dirección,
pues yo te la entrego».
18 Entonces Abram mudó su
campamento a Hebrón y se estableció cerca del robledo que pertenecía a Mamre, y
allí construyó otro altar al Señor.
Abram
rescata a Lot
14 En
esos días, estalló la guerra en la región. Amrafel, rey de Babilonia; Arioc,
rey de Elasar; Quedorlaomer, rey de Elam; y Tidal, rey de Goim, 2 lucharon
contra Bera, rey de Sodoma; Birsa, rey de Gomorra; Sinab, rey de Adma; Semeber,
rey de Zeboim, y el rey de Bela (también llamada Zoar).
3 Este segundo grupo de reyes
unieron sus ejércitos en el valle de Sidim (que es el valle del mar Muerto). 4 Durante
doce años, habían estado sometidos al rey Quedorlaomer pero, en el año trece,
se rebelaron contra él.
5 Un año después, Quedorlaomer y
sus aliados llegaron y derrotaron a los refaítas en Astarot-karnaim, a los
zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim 6 y a los
horeos en el monte Seir, hasta El-parán, al borde del desierto. 7 Luego
dieron la vuelta y llegaron a En-mispat (que ahora se llama Cades) y
conquistaron todo el territorio de los amalecitas y también a los amorreos que
vivían en Hazezon-tamar.
8 Entonces los reyes rebeldes de
Sodoma, Gomorra, Adma, Zeboim y Bela (también llamada Zoar) se prepararon para
la batalla en el valle del mar Muerto. 9 Lucharon contra
Quedorlaomer, rey de Elam; Tidal, rey de Goim; Amrafel, rey de Babilonia; y
Arioc, rey de Elasar. Eran cuatro reyes contra cinco. 10 Resulta
que el valle del mar Muerto estaba lleno de pozos de brea. Así que cuando el
ejército de los reyes de Sodoma y Gomorra huía, algunos de ellos cayeron en los
pozos de brea, mientras que el resto escapó a las montañas. 11 Entonces
los invasores victoriosos saquearon Sodoma y Gomorra y emprendieron el regreso
a su tierra con el botín de guerra y los alimentos. 12 También
capturaron a Lot—el sobrino de Abram que vivía en Sodoma—y se llevaron todas
sus pertenencias.
13 Uno de los hombres de Lot
escapó y le contó todo a Abram, el hebreo, que vivía cerca del robledo que
pertenecía a Mamre, el amorreo. Mamre y sus parientes, Escol y Aner, eran
aliados de Abram.
14 Cuando Abram se enteró de que
su sobrino Lot había sido capturado, movilizó a los trescientos dieciocho
hombres adiestrados que habían nacido en su casa. Entonces persiguió al
ejército de Quedorlaomer hasta que lo alcanzó en Dan. 15 Allí
dividió a sus hombres en grupos y atacó durante la noche. El ejército de
Quedorlaomer huyó, pero Abram lo persiguió hasta Hoba, al norte de
Damasco. 16 Abram recuperó todos los bienes que habían
sido tomados, y trajo de regreso a su sobrino Lot junto con sus pertenencias,
las mujeres y los demás cautivos.
Melquisedec
bendice a Abram
17 Después de que Abram regresó
de su victoria sobre el rey Quedorlaomer y todos sus aliados, el rey de Sodoma
salió a encontrarse con él en el valle de Save (que es el valle del Rey).
18 Y Melquisedec, rey de Salem y
sacerdote del Dios Altísimo, le llevó pan y vino a Abram. 19 Melquisedec
bendijo a Abram con la siguiente bendición:
«Bendito
sea Abram por Dios Altísimo,
Creador de los cielos y la tierra.
20 Y bendito sea Dios Altísimo,
que derrotó a tus enemigos por ti».
Luego
Abram dio a Melquisedec una décima parte de todos los bienes que había
recuperado.
21 El rey de Sodoma le dijo a
Abram:
—Devuélveme
a mi pueblo, el cual fue capturado; pero puedes quedarte con todos los bienes
que recuperaste.
22 Abram le respondió al rey de
Sodoma:
—Juro
solemnemente ante el Señor, Dios Altísimo, Creador de los cielos y la
tierra, 23 que no tomaré nada de lo que a ti te pertenece,
ni un simple hilo ni la correa de una sandalia. De otro modo, podrías decir:
“Yo soy quien enriqueció a Abram”. 24 Aceptaré solamente
lo que mis jóvenes guerreros ya han comido, y pido que tú entregues una porción
justa de los bienes a mis aliados: Aner, Escol y Mamre.
Pacto
del Señor con Abram
15 Tiempo
después, el Señor le habló a Abram en una visión y le dijo:
—No
temas, Abram, porque yo te protegeré, y tu recompensa será grande.
2 Abram le respondió:
—Oh Señor Soberano,
¿de qué sirven todas tus bendiciones si ni siquiera tengo un hijo? Ya que tú no
me has dado hijos, Eliezer de Damasco, un siervo de los de mi casa, heredará
toda mi riqueza. 3 Tú no me has dado descendientes
propios, así que uno de mis siervos será mi heredero.
4 Después el Señor le
dijo:
—No,
tu siervo no será tu heredero, porque tendrás un hijo propio, quien será tu
heredero.
5 Entonces
el Señor llevó a Abram afuera y le dijo:
—Mira
al cielo y, si puedes, cuenta las estrellas. ¡Esa es la cantidad de
descendientes que tendrás!
6 Y Abram creyó al Señor, y
el Señor lo consideró justo debido a su fe.
7 Entonces el Señor le
dijo:
—Yo
soy el Señor que te sacó de Ur de los caldeos para darte esta tierra
como posesión.
8 Pero Abram respondió:
—Oh Señor Soberano,
¿cómo puedo estar seguro de que realmente voy a poseerla?
9 Y el Señor le dijo:
—Tráeme
una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una
tórtola y un pichón de paloma.
10 Entonces Abram le presentó
todos esos animales y los mató. Luego partió a cada animal por la mitad y puso
las mitades una al lado de la otra; sin embargo, no partió a las aves por la
mitad. 11 Algunos buitres se lanzaron en picada para
comerse a los animales muertos, pero Abram los espantó.
12 Al ponerse el sol, Abram se
durmió profundamente, y descendió sobre él una oscuridad aterradora. 13 Después
el Señor dijo a Abram: «Ten por seguro que tus descendientes serán
extranjeros en una tierra ajena, donde los oprimirán como esclavos durante
cuatrocientos años; 14 pero yo castigaré a la nación que
los esclavice, y al final saldrán con muchas riquezas. 15 (En
cuanto a ti, morirás en paz y serás enterrado en buena vejez). 16 Cuando
hayan pasado cuatro generaciones, tus descendientes regresarán aquí, a esta
tierra, porque los pecados de los amorreos no ameritan aún su destrucción».
17 Después de que el sol se puso
y cayó la oscuridad, Abram vio un horno humeante y una antorcha ardiente que
pasaban entre las mitades de los animales muertos. 18 Entonces
el Señor hizo un pacto con Abram aquel día y dijo: «Yo he entregado
esta tierra a tus descendientes, desde la frontera de Egipto hasta el gran
río Éufrates, 19 la tierra que ahora ocupan los ceneos,
los cenezeos, los cadmoneos, 20 los hititas, los ferezeos,
los refaítas, 21 los amorreos, los cananeos, los gergeseos
y los jebuseos».
SALMOS
4
Para
el director del coro: salmo de David; acompáñese con instrumentos de cuerda.
4 Respóndeme cuando clamo a ti,
oh Dios, tú que me declaras inocente.
Libérame de mis problemas;
ten misericordia de mí y escucha mi oración.
2 ¿Hasta cuándo, señores,
arruinarán mi reputación?
¿Hasta cuándo harán acusaciones infundadas contra mí?
¿Hasta cuándo seguirán con sus mentiras? Interludio
3 De algo pueden estar seguros:
el Señor ha separado para sí a los justos;
el Señor me responderá cuando lo llame.
4 No pequen al dejar que el
enojo los controle;
reflexionen durante la noche y quédense en
silencio. Interludio
5 Ofrezcan sacrificios con un espíritu correcto
y confíen en el Señor.
6 Muchos dicen: «¿Quién nos
mostrará tiempos mejores?».
Haz que tu rostro nos sonría, oh Señor.
7 Me has dado más alegría
que los que tienen cosechas abundantes de grano y de
vino nuevo.
8 En paz me acostaré y dormiré,
porque solo tú, oh Señor, me mantendrás a salvo.
Te
invitamos a complementar esta lectura con el siguiente video.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”