Marzo 04 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 42
NÚMEROS 8 – 10
Preparación de las lámparas
8 El Señor le
dijo a Moisés: 2 «Da las siguientes instrucciones a
Aarón: cuando pongas las siete lámparas en el candelabro, hazlo de manera que
la luz alumbre hacia adelante, enfrente del candelabro». 3 Y
así lo hizo Aarón; instaló las siete lámparas para que reflejaran su luz hacia
adelante, tal como el Señor le había ordenado a Moisés. 4 Todo
el candelabro—desde su base hasta el decorado floral—estaba hecho de oro
labrado. Se fabricó conforme al diseño exacto que el Señor le había
mostrado a Moisés.
Dedicación de los levitas
5 Luego
el Señor le dijo a Moisés: 6 «Ahora bien,
separa a los levitas de los demás israelitas y hazlos ceremonialmente
puros. 7 Para hacerlo, rocíalos con el agua de la
purificación y haz que se afeiten todo el cuerpo y que laven su ropa. Entonces
quedarán ceremonialmente puros. 8 Haz que lleven un
becerro y una ofrenda de grano de harina selecta humedecida con aceite de
oliva, junto con un segundo becerro para la ofrenda por el pecado. 9 Después
reúne a toda la comunidad de Israel y presenta a los levitas a la entrada del
tabernáculo. 10 Cuando presentes a los levitas
delante del Señor, el pueblo de Israel pondrá sus manos sobre ellos. 11 Con
las manos en alto, Aarón presentará a los levitas ante el Señor como
una ofrenda especial del pueblo de Israel; así los dedicará al servicio
del Señor.
12 »Enseguida
los levitas pondrán sus manos sobre la cabeza de los becerros. Presenta un
becerro como ofrenda por el pecado y el otro como ofrenda quemada
al Señor, para purificar a los levitas y hacerlos justos ante
el Señor. 13 Luego haz que los levitas se
pongan de pie delante de Aarón y sus hijos y levanta tus manos y preséntalos
como una ofrenda especial al Señor. 14 De ese
modo apartarás a los levitas del resto del pueblo de Israel, y los levitas me
pertenecerán a mí. 15 Así ellos podrán entrar en el
tabernáculo para realizar su trabajo, porque los purificaste y los presentaste
como una ofrenda especial.
16 »De
todo el pueblo de Israel, los levitas están apartados para mí. Yo los he tomado
para mí en lugar de los primeros hijos varones de los israelitas; he tomado a
los levitas como sustitutos. 17 Pues todo primer
nacido de entre el pueblo de Israel es mío, tanto de personas como de animales.
Yo los aparté para mí el día que herí de muerte a todos los primeros hijos
varones de los egipcios. 18 Es cierto, yo tomé a
los levitas en lugar de todos los primeros hijos varones de Israel; 19 y
de todos los israelitas, yo he designado a los levitas para Aarón y sus hijos.
Ellos servirán en el tabernáculo en nombre de los israelitas y harán
sacrificios para purificar al pueblo, de modo que ninguna plaga los azote
cuando se acerquen al santuario».
20 Así
que Moisés, Aarón y toda la comunidad de Israel dedicaron a los levitas,
siguiendo cuidadosamente todas las instrucciones del Señor a
Moisés. 21 Los levitas se purificaron del pecado y
lavaron sus ropas, y Aarón los presentó al Señor como una ofrenda
especial. Entonces ofreció un sacrificio para purificarlos y para hacerlos
justos delante del Señor. 22 Después los
levitas entraron en el tabernáculo para cumplir con sus responsabilidades de
ayudar a Aarón y a sus hijos. Así se llevó a cabo todo lo que
el Señor le ordenó a Moisés con respecto a los levitas.
23 El Señor le
dio otras instrucciones a Moisés: 24 «Los levitas
seguirán esta regla: empezarán su servicio en el tabernáculo a la edad de
veinticinco años 25 y se jubilarán a los cincuenta
años. 26 Después de su jubilación podrán ayudar a
sus compañeros levitas como guardias en el tabernáculo, pero no podrán oficiar
en las ceremonias. Así es como asignarás los deberes a los levitas».
La segunda Pascua
9 Un
año después que Israel saliera de Egipto, el Señor le habló a Moisés
en el desierto de Sinaí. El primer mes de ese año le dijo: 2 «Di
a los israelitas que celebren la Pascua en el tiempo establecido: 3 al
atardecer del día catorce del primer mes. Asegúrate de seguir todos mis
decretos y todas mis ordenanzas acerca de esta celebración».
4 Entonces
Moisés le dijo al pueblo que celebrara la Pascua 5 en
el desierto de Sinaí, al atardecer del día catorce del primer mes. Allí
celebraron el festival, así como el Señor le había ordenado a
Moisés. 6 Sin embargo, algunos hombres estaban
ceremonialmente impuros por haber tocado un cadáver, y por eso no podían
celebrar la Pascua aquel día. Así que ese mismo día se acercaron a Moisés y a
Aarón 7 y les dijeron:
—Hemos quedado ceremonialmente impuros por tocar
un cadáver. Pero ¿por qué se nos debe impedir presentar la ofrenda
del Señor en la debida fecha con el resto de los israelitas?
8 Moisés
les contestó:
—Esperen aquí hasta que yo reciba
del Señor las instrucciones para ustedes.
9 Esta
fue la respuesta del Señor a Moisés: 10 «Da
las siguientes instrucciones al pueblo de Israel: si alguien del pueblo, ya sea
ahora o en las generaciones futuras, está ceremonialmente impuro en la fecha
establecida para la Pascua por tocar un cadáver, o si está de viaje y no puede
estar presente en la ceremonia, aun así podrá celebrar la Pascua
del Señor. 11 Esta persona ofrecerá el
sacrificio de la Pascua un mes después, al atardecer del día catorce del
segundo mes. Comerá el cordero de la Pascua con pan sin levadura y hierbas
amargas. 12 No dejará nada del cordero para el día
siguiente, ni quebrará ninguno de sus huesos, y debe seguir todas las
ordenanzas de rigor acerca de la Pascua.
13 »Aquellos
que no estén ceremonialmente impuros ni anden de viaje pero aun así dejen de
celebrar la Pascua en la fecha establecida, serán excluidos de la comunidad de
Israel. Si no presentan la ofrenda del Señor en la fecha debida,
sufrirán las consecuencias de su culpa. 14 Y si el
extranjero que vive entre ustedes quiere celebrar la Pascua del Señor,
debe seguir estos mismos decretos y ordenanzas. Las mismas leyes se aplican
tanto a los israelitas de nacimiento como a los extranjeros que viven entre
ustedes».
La nube de fuego
15 El
día que se armó el tabernáculo, la nube lo cubrió. Pero desde la tarde
hasta el amanecer la nube que cubría el tabernáculo tomaba la apariencia de una
columna de fuego. 16 De esta manera ocurría
siempre: por la noche la nube que cubría el tabernáculo tomaba la apariencia de
fuego. 17 Cada vez que la nube se elevaba de la
carpa sagrada, el pueblo de Israel levantaba el campamento y la seguía; donde
la nube se detenía, el pueblo de Israel armaba el campamento. 18 De
esta manera los israelitas viajaban y acampaban por orden del Señor, donde
él les indicaba que fueran. Permanecían en el campamento todo el tiempo que la
nube se quedaba encima del tabernáculo. 19 Si la
nube se quedaba por largo tiempo sobre el tabernáculo, los israelitas
permanecían allí y llevaban a cabo sus deberes ante el Señor. 20 Algunas
veces la nube se detenía por pocos días sobre el tabernáculo; entonces el
pueblo se quedaba por pocos días, como el Señor ordenaba. Luego, por
orden del Señor, levantaban el campamento y se ponían en marcha. 21 Algunas
veces la nube se detenía solo por la noche y se elevaba a la mañana siguiente;
pero fuera de día o de noche, cuando la nube se elevaba, el pueblo levantaba el
campamento y se ponía en marcha. 22 Si la nube
permanecía sobre el tabernáculo por dos días, un mes o un año, el pueblo de
Israel acampaba y no se ponía en marcha; pero en cuanto se elevaba, ellos
levantaban el campamento y se ponían en marcha. 23 Así
que acampaban o viajaban bajo las órdenes del Señor y obedecían todo
lo que el Señor les decía por medio de Moisés.
Las trompetas de plata
10 El Señor le
dijo a Moisés: 2 «Haz dos trompetas de plata
labrada a martillo para convocar a la comunidad a reunirse y dar la señal de
levantar el campamento. 3 Al toque de ambas
trompetas, todos deben reunirse ante ti a la entrada del tabernáculo; 4 pero
si se toca solo una trompeta, entonces solo los líderes—los jefes de los clanes
de Israel—tendrán que presentarse ante ti.
5 »Cuando
hagas sonar la señal para continuar el viaje, las tribus acampadas en el lado
oriental del tabernáculo levantarán el campamento y avanzarán. 6 Cuando
hagas sonar la señal por segunda vez, las tribus acampadas en el lado sur las
seguirán. Haz sonar toques cortos como señal de ponerse en marcha, 7 pero
cuando convoques al pueblo a asamblea, toca las trompetas de manera
diferente. 8 Únicamente los sacerdotes, los
descendientes de Aarón, podrán tocar las trompetas. Esta es una ley perpetua
para ustedes y tendrá que cumplirse de generación en generación.
9 »Cuando
lleguen a su propia tierra y vayan a la guerra contra sus enemigos que los
atacan, darán la alarma con las trompetas. Entonces el Señor su Dios
los recordará y los rescatará de sus enemigos. 10 También
hagan sonar las trompetas en tiempos de alegría, en sus festivales anuales y al
principio de cada mes. Además, toquen las trompetas cuando entreguen las
ofrendas quemadas y las ofrendas de paz. Las trompetas le recordarán a su Dios
el pacto que hizo con ustedes. Yo soy el Señor su Dios».
Los israelitas dejan el Sinaí
11 Durante
el segundo año después que Israel saliera de Egipto, el día veinte del segundo
mes, la nube se elevó del tabernáculo del pacto. 12 Entonces
los israelitas salieron del desierto de Sinaí y viajaron de un lugar a otro
hasta que la nube se detuvo en el desierto de Parán.
13 Cuando
el pueblo salió por primera vez, siguiendo las instrucciones que
el Señor había dado por medio de Moisés, 14 las
tropas de Judá iban delante. Estas marchaban detrás de su estandarte, y su jefe
era Naasón, hijo de Aminadab. 15 Las siguieron las
tropas de la tribu de Isacar, dirigidas por Natanael, hijo de Zuar, 16 y
también las tropas de la tribu de Zabulón, dirigidas por Eliab, hijo de Helón.
17 Después
se desarmó el tabernáculo, y las siguientes en ponerse en marcha fueron las
divisiones gersonitas y meraritas, de los levitas, llevando consigo el
tabernáculo. 18 Las tropas de Rubén fueron las
próximas en salir y marchaban tras su estandarte. Su jefe era Elisur, hijo de
Sedeur. 19 Las siguieron las tropas de la tribu de
Simeón, dirigidas por Selumiel, hijo de Zurisadai, 20 y
también las tropas de la tribu de Gad, dirigidas por Eliasaf, hijo de Deuel.
21 Luego
salió la división coatita de los levitas, que llevaba consigo los objetos
sagrados del tabernáculo. El tabernáculo debía estar ya instalado en su nueva
ubicación antes de que ellos llegaran al próximo lugar de campamento. 22 Las
tropas de Efraín marcharon a continuación, detrás de su estandarte. Su jefe era
Elisama, hijo de Amiud. 23 Las siguieron las tropas
de la tribu de Manasés, dirigidas por Gamaliel, hijo de Pedasur, 24 y
también las tropas de la tribu de Benjamín, dirigidas por Abidán, hijo de
Gedeoni.
25 Las
últimas en salir fueron las tropas de Dan que marchaban tras su estandarte, a
la retaguardia de todos los campamentos tribales. Su jefe era Ahiezer, hijo de
Amisadai. 26 Se le unieron las tropas de la tribu
de Aser, dirigidas por Pagiel, hijo de Ocrán, 27 y
también las tropas de la tribu de Neftalí, dirigidas por Ahira, hijo de Enán.
28 En
ese orden marchaban los israelitas, división por división.
29 Un
día Moisés le dijo a su cuñado Hobab, hijo de Reuel, el madianita:
—Vamos en camino al lugar que
el Señor nos prometió, porque él nos dijo: “Yo se lo daré a ustedes”.
Ven con nosotros y te trataremos bien, porque el Señor ha prometido
maravillosas bendiciones para Israel.
30 —No,
no iré—respondió Hobab—. Debo regresar a mi propia tierra y a mi familia.
31 —Por
favor, no nos dejes—rogó Moisés—. Tú conoces los lugares del desierto donde
debemos acampar. Ven, sé nuestro guía. 32 Si vienes
con nosotros, compartiremos contigo todas las bendiciones que
el Señor nos dará.
33 Así
que después de salir del monte del Señor, marcharon por tres días; y el
arca del pacto del Señor iba delante de ellos para indicarles dónde
detenerse y descansar. 34 Cada día, mientras
continuaban su viaje, la nube del Señor se mantenía en el aire sobre
ellos. 35 Siempre que el arca salía, Moisés
gritaba: «¡Levántate, oh Señor y que se dispersen tus enemigos! ¡Que
huyan ante ti!»; 36 y cuando el arca se ponía en
tierra, Moisés decía: «¡Vuelve, oh Señor, a los incontables millares de
Israel!».
SALMOS 42
Libro Segundo (Salmos 42–72)
Para el director del coro:
salmo de los descendientes de Coré. 42 Como el ciervo anhela las
corrientes de las aguas,
así te anhelo a ti, oh Dios.
2 Tengo sed de
Dios, del Dios viviente.
¿Cuándo podré ir para estar delante de él?
3 Día y noche solo me alimento de lágrimas,
mientras que mis enemigos se burlan continuamente de mí
diciendo:
«¿Dónde está ese Dios tuyo?».
4 Se
me destroza el corazón
al recordar cómo solían ser las cosas:
yo caminaba entre la multitud de adoradores,
encabezaba una gran procesión hacia la casa de Dios,
cantando de alegría y dando gracias
en medio del sonido de una gran celebración.
5 ¿Por
qué estoy desanimado?
¿Por qué está tan triste mi corazón?
¡Pondré mi esperanza en Dios!
Nuevamente lo alabaré,
¡mi Salvador y 6 mi Dios!
Ahora estoy profundamente desalentado,
pero me acordaré de ti,
aun desde el lejano monte Hermón, donde nace el Jordán,
desde la tierra del monte Mizar.
7 Oigo el tumulto de los embravecidos mares
mientras me arrasan tus olas y las crecientes mareas.
8 Pero cada día el Señor derrama su amor
inagotable sobre mí,
y todas las noches entono sus cánticos
y oro a Dios, quien me da vida.
9 «¡Oh
Dios, roca mía!—clamo—,
¿por qué me has olvidado?
¿Por qué tengo que andar angustiado,
oprimido por mis enemigos?».
10 Sus insultos me parten los huesos.
Se burlan diciendo: «¿Dónde está ese Dios tuyo?».
11 ¿Por
qué estoy desanimado?
¿Por qué está tan triste mi corazón?
¡Pondré mi esperanza en Dios!
Nuevamente lo alabaré,
¡mi Salvador y mi Dios!
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”