Abril 29 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 98
1 REYES 14 - 16
Profecía de Ahías contra Jeroboam
14 En
ese tiempo, Abías, hijo de Jeroboam, se enfermó gravemente. 2 Por
eso Jeroboam le dijo a su esposa: «Disfrázate para que nadie se dé cuenta de
que eres mi esposa y ve a ver al profeta Ahías en Silo, el hombre que me dijo
que yo sería rey. 3 Llévale de regalo diez hogazas
de pan, algunos pasteles y un frasco de miel, y pregúntale qué le sucederá al
niño».
4 Entonces
la esposa de Jeroboam fue a la casa de Ahías en Silo. El hombre ya era anciano
y no podía ver; 5 pero el Señor le había
dicho: «La esposa de Jeroboam vendrá aquí haciéndose pasar por otra persona.
Ella te preguntará acerca de su hijo, porque está muy enfermo. Dale la
respuesta que yo te doy».
6 Así
que, cuando Ahías oyó los pasos de la mujer en la puerta, le dijo: «¡Entra,
esposa de Jeroboam! ¿Por qué te haces pasar por otra persona?». Luego dijo:
«Tengo malas noticias para darte. 7 Llévale a
Jeroboam, tu esposo, este mensaje del Señor, Dios de Israel: “Yo te saqué
de entre la gente común y te hice gobernador de mi pueblo Israel. 8 Le
arranqué el reino a la familia de David y te lo entregué a ti; pero tú no has
sido como mi siervo David, quien obedeció mis mandatos y me siguió con todo el
corazón y siempre hizo lo que yo quería. 9 Tú has
hecho cosas más malignas que todos los que vivieron antes de ti. Te has hecho
otros dioses y me has enfurecido con tus becerros de oro. Como me has dado la
espalda, 10 traeré desastre sobre tu dinastía y
destruiré a cada uno de tus descendientes varones, tanto esclavos como libres,
en todo Israel. Consumiré tu dinastía real como se quema la basura, hasta que
toda haya desaparecido. 11 A los miembros de la
familia de Jeroboam que mueran en la ciudad, se los comerán los perros y a los
que mueran en el campo se los comerán los buitres. Yo, el Señor, he
hablado”».
12 Después
Ahías le dijo a la esposa de Jeroboam: «Regresa a tu casa y cuando entres en la
ciudad, el niño morirá. 13 Todo Israel llorará su
muerte y lo enterrará. Él será el único miembro de tu familia que tendrá un
entierro apropiado, porque este niño es lo único bueno que ve el Señor,
Dios de Israel, en toda la familia de Jeroboam.
14 »Además,
el Señor levantará un rey sobre Israel que destruirá a la familia de
Jeroboam. Esto sucederá hoy, ¡ahora mismo! 15 Luego
el Señor sacudirá a Israel como la corriente agita los juncos. Él
desarraigará a los israelitas de esta buena tierra que les dio a sus
antepasados y los esparcirá más allá del río Éufrates, porque ellos han
enfurecido al Señor con los postes que levantaron para rendir culto a
la diosa Asera. 16 Él abandonará a Israel, debido a
que Jeroboam pecó e hizo que Israel pecara con él».
17 Entonces
la esposa de Jeroboam regresó a Tirsa, y el niño murió en el momento que ella
atravesaba la puerta de su casa. 18 Todo Israel lo
enterró y lloró su muerte, tal como el Señor había prometido por
medio del profeta Ahías.
19 Los
demás acontecimientos del reinado de Jeroboam, con todas sus guerras y la forma
en que él gobernó, están registrados en El libro de la historia de los
reyes de Israel. 20 Jeroboam reinó veintidós
años en Israel. Cuando Jeroboam murió, su hijo Nadab lo sucedió en el trono.
Roboam gobierna sobre Judá
21 Mientras
tanto, Roboam, hijo de Salomón, reinaba en Judá. Tenía cuarenta y un años
cuando subió al trono y reinó diecisiete años en Jerusalén, la ciudad que
el Señor había elegido entre todas las tribus de Israel como el lugar
para honrar su nombre. La madre de Roboam era una mujer amonita que se llamaba
Naama.
22 Durante
el reinado de Roboam, los habitantes de Judá hicieron lo malo a los ojos
del Señor, y provocaron su enojo con los pecados que cometieron, pues eran
aún peores que los pecados de sus antepasados. 23 También
se construyeron santuarios paganos y levantaron columnas sagradas y postes
dedicados a la diosa Asera en cada colina alta y debajo de todo árbol
frondoso. 24 Hasta había prostitutos y prostitutas
de los santuarios paganos por todo el territorio. La gente imitó las prácticas
detestables de las naciones paganas que el Señor había expulsado de
la tierra del paso de los israelitas.
25 En
el quinto año del reinado de Roboam, el rey Sisac de Egipto subió y atacó
Jerusalén. 26 Saqueó los tesoros del templo
del Señor y del palacio real; robó todo, incluso todos los escudos de
oro que Salomón había hecho. 27 Tiempo después, el
rey Roboam los reemplazó con escudos de bronce y los confió al cuidado de los
comandantes de la guardia, quienes protegían la entrada del palacio real. 28 Cada
vez que el rey iba al templo del Señor, los guardias llevaban los escudos
y luego los devolvían al cuarto de guardia.
29 Los
demás acontecimientos del reinado de Roboam y todo lo que él hizo están
registrados en El libro de la historia de los reyes de Judá. 30 Hubo
guerra constante entre Roboam y Jeroboam. 31 Cuando
Roboam murió, lo enterraron junto a sus antepasados en la Ciudad de David. Su
madre fue una mujer amonita llamada Naama. Luego su hijo Abiam lo sucedió
en el trono.
Abiam gobierna sobre Judá
15 Abiam comenzó
a gobernar Judá en el año dieciocho del reinado de Jeroboam en Israel. 2 Reinó
en Jerusalén tres años. Su madre se llamaba Maaca, y era nieta de Absalón.
3 Abiam
cometió los mismos pecados que había cometido su padre antes de él, y no fue
fiel al Señor su Dios como lo había sido su antepasado David; 4 pero
por amor a David, el Señor su Dios permitió que sus descendientes
siguieran gobernando—brillando como una lámpara—, y le dio un hijo a Abiam para
que reinara en Jerusalén después de él. 5 Pues
David había hecho lo que era agradable a los ojos del Señor y
obedeció los mandatos del Señor durante toda su vida, menos en el
asunto de Urías el hitita.
6 Hubo
guerra entre Abiam y Jeroboam durante todo el reinado de Abiam. 7 Los
demás acontecimientos del reinado de Abiam y todo lo que él hizo están
registrados en El libro de la historia de los reyes de Judá. Hubo
guerra constante entre Abiam y Jeroboam. 8 Cuando
Abiam murió, lo enterraron en la Ciudad de David. Luego su hijo Asa lo sucedió
en el trono.
Asa gobierna sobre Judá
9 Asa
comenzó a gobernar Judá en el año veinte del reinado de Jeroboam en
Israel. 10 Reinó en Judá cuarenta y un años. Su
abuela era Maaca, nieta de Absalón.
11 Asa
hizo lo que era agradable a los ojos del Señor, igual que su antepasado
David. 12 Expulsó de la tierra a los prostitutos y
prostitutas de los santuarios paganos, y se deshizo de todos los ídolos que
habían hecho sus antepasados. 13 Hasta quitó a su
abuela Maaca de su puesto de reina madre, porque ella había hecho un poste
obsceno dedicado a la diosa Asera. Derribó el poste obsceno y lo quemó en el
valle de Cedrón. 14 Aunque no se quitaron los
santuarios paganos, el corazón de Asa se mantuvo totalmente fiel al Señor durante
toda su vida. 15 Llevó al templo del Señor la
plata, el oro y los diversos objetos que él y su padre habían dedicado.
16 Hubo
guerra constante entre Asa, rey de Judá, y Baasa, rey de Israel. 17 El
rey Baasa, de Israel, invadió Judá y fortificó Ramá, para que nadie pudiera
entrar ni salir del territorio del rey Asa en Judá.
18 En
respuesta, Asa tomó toda la plata y todo el oro que quedaban en los tesoros del
templo del Señor y del palacio real, y encargó a unos de sus
funcionarios que le enviaran todo a Ben-adad, hijo de Tabrimón, hijo de Hezión,
rey de Aram, que gobernaba en Damasco, junto con el siguiente mensaje:
19 «Hagamos
un tratado, tú y yo, como hicieron tu padre y mi padre. Mira, te envío de
regalo plata y oro. Rompe el tratado con el rey Baasa de Israel, para que me
deje en paz».
20 Ben-adad
aceptó la propuesta del rey Asa y envió a los comandantes de su ejército a
atacar las ciudades de Israel. Ellos conquistaron las ciudades de Ijón, Dan,
Abel-bet-maaca, toda Cineret y toda la tierra de Neftalí. 21 Apenas
Baasa de Israel se enteró de lo que ocurría, abandonó el proyecto de fortificar
Ramá y se retiró a Tirsa. 22 Entonces el rey Asa
mandó una orden por todo Judá mediante la cual exigía que toda persona, sin
excepción, ayudara a transportar las piedras de construcción y la madera que
Baasa estaba usando para fortificar Ramá. Asa empleó esos mismos materiales
para fortificar la ciudad de Geba en Benjamín y la ciudad de Mizpa.
23 Los
demás acontecimientos del reinado de Asa—el alcance de su poder, todo lo que
hizo y los nombres de las ciudades que construyó—están registrados en El
libro de la historia de los reyes de Judá. En su vejez se enfermó de los
pies. 24 Cuando Asa murió, lo enterraron con sus
antepasados en la Ciudad de David.
Luego Josafat, hijo de Asa, lo sucedió en el
trono.
Nadab gobierna sobre Israel
25 Nadab,
hijo de Jeroboam, comenzó a gobernar Israel en el segundo año del reinado de
Asa, rey de Judá; y reinó en Israel dos años. 26 Él
hizo lo malo a los ojos del Señor y siguió el ejemplo de su padre;
continuó con los pecados que Jeroboam hizo cometer a Israel.
27 Tiempo
después, Baasa, hijo de Ahías, de la tribu de Isacar, conspiró contra Nadab y
lo asesinó mientras Nadab y el ejército de Israel sitiaban la ciudad filistea
de Gibetón. 28 Baasa mató a Nadab en el tercer año
del reinado de Asa, rey de Judá, y lo sucedió en el trono de Israel.
29 En
cuanto subió al poder, Baasa masacró a todos los descendientes del rey
Jeroboam, para que nadie de la familia real quedara con vida, tal como el Señor había
prometido acerca de Jeroboam por medio del profeta Ahías de Silo. 30 Así
ocurrió porque Jeroboam había provocado el enojo del Señor, Dios de
Israel, con los pecados que había cometido y los que hizo cometer a Israel.
31 Los
demás acontecimientos del reinado de Nadab y todo lo que él hizo están
registrados en El libro de la historia de los reyes de Israel.
Baasa gobierna sobre Israel
32 Hubo
guerra constante entre el rey Asa de Judá y el rey Baasa de Israel. 33 Baasa,
hijo de Ahías, comenzó a gobernar todo Israel en el tercer año del reinado de
Asa, rey de Judá; y Baasa reinó en Tirsa veinticuatro años. 34 Él
hizo lo malo a los ojos del Señor y siguió el ejemplo de Jeroboam;
continuó con los pecados que Jeroboam hizo cometer a Israel.
16 El Señor le
dio el siguiente mensaje al rey Baasa mediante el profeta Jehú, hijo de
Hananí: 2 «Yo te levanté del polvo para hacerte
gobernar a mi pueblo Israel, pero tú seguiste el mal ejemplo de Jeroboam. Has
provocado mi enojo al hacer pecar a mi pueblo Israel. 3 Así
que ahora yo te destruiré a ti y a tu familia, tal como destruí a los
descendientes de Jeroboam, hijo de Nabat. 4 A los
miembros de la familia de Baasa que mueran en la ciudad se los comerán los
perros, y a los que mueran en el campo se los comerán los buitres».
5 Los
demás acontecimientos del reinado de Baasa y el alcance de su poder están
registrados en El libro de la historia de los reyes de Israel. 6 Cuando
Baasa murió, lo enterraron en Tirsa. Luego su hijo Ela lo sucedió en el trono.
7 El
mensaje del Señor contra Baasa y su familia, por el profeta Jehú,
hijo de Hananí, se dio porque Baasa había hecho lo malo a los ojos del Señor (igual
que la familia de Jeroboam), y también porque Baasa había destruido a la
familia de Jeroboam. Los pecados de Baasa provocaron el enojo del Señor.
Ela gobierna sobre Israel
8 Ela,
hijo de Baasa, comenzó a gobernar Israel en el año veintiséis del reinado de
Asa, rey de Judá; y reinó en la ciudad de Tirsa dos años.
9 Zimri,
que era el comandante de la mitad de los carros de guerra del rey, tramó un
plan para matarlo. Cierto día en Tirsa, Ela se emborrachaba en la casa de Arsa,
el supervisor del palacio; 10 y entró Zimri, lo
hirió y lo mató. Este hecho sucedió durante el año veintisiete del reinado de
Asa, rey de Judá. Luego, Zimri lo sucedió en el trono.
11 En
cuanto subió al poder, Zimri mató a toda la familia real de Baasa; no dejó con
vida ni siquiera a un solo hijo varón. Incluso mató a los parientes lejanos y a
los amigos. 12 De esa forma, Zimri eliminó la
dinastía de Baasa, tal como había prometido el Señor por medio del
profeta Jehú. 13 Esto sucedió debido a los pecados
que Baasa y su hijo Ela habían cometido y también por los pecados que hicieron
cometer a Israel. Con sus ídolos inútiles, provocaron el enojo del Señor,
Dios de Israel.
14 Los
demás acontecimientos del reinado de Ela y todo lo que él hizo están
registrados en El libro de la historia de los reyes de Israel.
Zimri gobierna sobre Israel
15 Zimri
comenzó a gobernar Israel en el año veintisiete del reinado de Asa, rey de
Judá, pero su reinado en Tirsa duró solamente siete días. En ese entonces, el
ejército de Israel atacaba la ciudad filistea de Gibetón. 16 Cuando
los soldados se enteraron de que Zimri había traicionado y asesinado al rey,
ese mismo día escogieron a Omri, el comandante del ejército, para que fuera el
nuevo rey de Israel. 17 Entonces Omri llevó a todo
el ejército de Israel desde Gibetón a Tirsa, la capital de Israel, para
atacarla. 18 Cuando Zimri vio que la ciudad había
sido tomada, entró en la ciudadela del palacio, estando él adentro le prendió
fuego y murió entre las llamas. 19 Pues él también
había hecho lo malo a los ojos del Señor. Zimri siguió el ejemplo de
Jeroboam en cuanto a todos los pecados que Jeroboam había cometido y que hizo
cometer a Israel.
20 Los
demás acontecimientos del reinado de Zimri y su acto de conspiración están
registrados en El libro de la historia de los reyes de Israel.
Omri gobierna sobre Israel
21 Resulta
que los habitantes de Israel se dividieron en dos facciones. La mitad de la
gente intentaba proclamar rey a Tibni, hijo de Ginat, mientras que la otra
mitad apoyaba a Omri; 22 pero los partidarios de
Omri vencieron a los partidarios de Tibni. Entonces Tibni fue asesinado y Omri
lo sucedió en el trono.
23 Omri
comenzó a gobernar Israel en el año treinta y uno del reinado de Asa, rey de
Judá. Reinó doce años en total, seis de ellos en Tirsa. 24 Después
Omri compró, por sesenta y ocho kilos de plata, la colina que ahora es
conocida como Samaria a su dueño Semer. Construyó una ciudad sobre la colina y
la llamó Samaria, en honor a Semer.
25 Sin
embargo, Omri hizo lo malo a los ojos del Señor, peor aún que todos los
reyes anteriores. 26 Siguió el ejemplo de Jeroboam,
hijo de Nabat, en cuanto a todos los pecados que Jeroboam había cometido y que
hizo cometer a Israel. Con sus ídolos inútiles, el pueblo provocó el enojo
del Señor, Dios de Israel.
27 Los
demás acontecimientos del reinado de Omri, el alcance de su poder y todo lo que
él hizo están registrados en El libro de la historia de los reyes de
Israel. 28 Cuando Omri murió, lo enterraron en
Samaria. Luego su hijo Acab lo sucedió en el trono de Israel.
Acab gobierna sobre Israel
29 Acab,
hijo de Omri, comenzó a gobernar Israel en el año treinta y ocho del reinado de
Asa, rey de Judá; y reinó en Samaria veintidós años. 30 Sin
embargo, Acab, hijo de Omri, hizo lo malo a los ojos del Señor, peor aún
que todos los reyes anteriores. 31 Y como si fuera
poco haber seguido el ejemplo pecaminoso de Jeroboam, se casó con Jezabel, hija
del rey Et-baal, de los sidonios, y comenzó a inclinarse y a rendir culto a
Baal. 32 Primero construyó un templo y un altar
para Baal en Samaria. 33 Luego levantó un poste
dedicado a la diosa Asera. Acab hizo más para provocar el enojo del Señor,
Dios de Israel, que cualquier otro de los reyes anteriores de Israel.
34 Fue
durante su reinado que Hiel, un hombre de Betel, reconstruyó Jericó. Poner los
cimientos le costó la vida a su hijo mayor, Abiram; terminar la obra y colocar
las puertas le costó la vida a su hijo menor, Segub. Todo esto sucedió de
acuerdo con el mensaje de parte del Señor acerca de Jericó
transmitido por Josué, hijo de Nun.
SALMOS 98
Salmo.
98 Canten al Señor una nueva canción,
porque ha hecho obras maravillosas.
Su mano derecha obtuvo una poderosa victoria;
su santo brazo ha mostrado su poder salvador.
2 El Señor anunció su victoria
y reveló su justicia a toda nación.
3 Recordó su promesa de amar y de ser fiel a Israel.
¡Los extremos de la tierra han visto la victoria de
nuestro Dios!
4 Aclamen al Señor, habitantes de toda la tierra;
¡prorrumpan en alabanza y canten de alegría!
5 Canten alabanzas al Señor con el arpa,
con el arpa y dulces melodías,
6 con trompetas y el sonido del cuerno de carnero.
¡Toquen una alegre sinfonía delante del Señor, el
Rey!
7 ¡Que el mar y todo lo que contiene le exclamen alabanzas!
¡Que se le unan la tierra y todas sus criaturas
vivientes!
8 ¡Que los ríos aplaudan con júbilo!
Que las colinas entonen sus cánticos de alegría
9 delante del Señor,
porque viene a juzgar la tierra.
Juzgará al mundo con justicia,
y a las naciones con imparcialidad.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”