Marzo 08 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 46
NÚMEROS 19 – 21
Agua para la purificación
19 El Señor les
dijo a Moisés y a Aarón: 2 «Este es otro requisito
legal ordenado por el Señor: díganle al pueblo de Israel que traiga una
novilla de color rojizo, un animal perfecto sin defectos y al que nunca se le
haya colocado un yugo para el arado. 3 Entréguenla
al sacerdote Eleazar para que sea llevada fuera del campamento y la maten en su
presencia. 4 Entonces Eleazar tomará con el dedo un
poco de la sangre y la rociará siete veces hacia el frente del tabernáculo. 5 La
novilla será quemada por completo—la piel, la carne, la sangre y el
estiércol—en presencia de Eleazar. 6 Después, el
sacerdote Eleazar tomará un palo de cedro, una rama de hisopo y un poco de
hilo escarlata y los arrojará en el fuego donde se quema la novilla.
7 »Luego
el sacerdote lavará su ropa y se bañará en agua. Después podrá volver al
campamento, aunque permanecerá ceremonialmente impuro hasta el anochecer. 8 El
hombre que queme el animal también lavará su ropa y se bañará en agua, y
también permanecerá impuro hasta el anochecer. 9 Luego,
alguien que esté ceremonialmente puro recogerá las cenizas de la novilla y las
depositará fuera del campamento en un lugar ceremonialmente puro. Las
conservarán allí para que la comunidad de Israel las use en el agua para la
ceremonia de purificación. Esta ceremonia se realiza para quitar los
pecados. 10 El hombre que recoja las cenizas de la
novilla también lavará su ropa y quedará ceremonialmente impuro hasta el
anochecer. Esta será una ley perpetua para los israelitas y para todo
extranjero que viva entre ellos.
11 »El
que toque el cadáver de un ser humano quedará ceremonialmente impuro durante
siete días. 12 Esta persona debe purificarse el
tercer y el séptimo día con el agua de la purificación; entonces quedará
purificada; pero si no lo hace el tercer y el séptimo día, quedará impura aun
después del séptimo día. 13 El que toque un cadáver
y no se purifique de la debida manera contamina el tabernáculo del Señor y
será excluido de la comunidad de Israel. Ya que no se roció con el agua de la
purificación, su contaminación continúa.
14 »La
siguiente ley ritual se aplicará cuando alguien muera dentro de una carpa:
todos los que entren en esa carpa y los que se encontraban en ella cuando la
muerte ocurrió quedarán ceremonialmente impuros durante siete días. 15 Todo
recipiente abierto en la carpa que no estaba cerrado con tapa también estará
contaminado. 16 Y si alguien en el campo abierto
toca el cadáver de alguien que mataron a espada o que murió de muerte natural,
o si alguien toca un hueso de ser humano o una tumba, esa persona quedará
contaminada durante siete días.
17 »Para
quitar la contaminación, pongan en un frasco parte de las cenizas de la ofrenda
quemada de la purificación y echen agua fresca sobre ellas. 18 Después,
alguien ceremonialmente puro tomará una rama de hisopo y la mojará en el agua.
Esa persona debe rociar el agua sobre la carpa, sobre todos los muebles de la
carpa y sobre las personas que estaban en ella; también sobre la persona que
tocó un hueso humano, o tocó a una persona que mataron o que murió de muerte
natural, o tocó una tumba. 19 La persona
ceremonialmente pura rociará el agua sobre los que quedaron contaminados el
tercer y el séptimo día. Después, el séptimo día, las personas en proceso de
purificación deben lavar sus ropas y bañarse. Entonces esa noche quedarán
limpios de su contaminación.
20 »Pero
los que se contaminen y no se purifiquen serán excluidos de la comunidad,
porque han contaminado el santuario del Señor. Ya que el agua de la
purificación no se ha rociado sobre ellos, quedarán contaminados. 21 Esta
será una ley perpetua para el pueblo. Aquellos que rocíen el agua de la
purificación deben lavar sus ropas después de hacerlo, y todo el que toque el
agua usada para la purificación quedará contaminado hasta el anochecer. 22 Toda
cosa o toda persona que toque a alguien contaminado, quedará ceremonialmente
impura hasta el anochecer».
Moisés golpea la roca
20 El
primer mes del año, toda la comunidad de Israel llegó al desierto de Zin y
acampó en Cades. Mientras estaban allí, Miriam murió y la enterraron.
2 Ya
que en ese lugar no había agua para que el pueblo bebiera, la gente se rebeló
contra Moisés y Aarón. 3 El pueblo culpó a Moisés y
dijo: «¡Si tan solo hubiéramos muerto con nuestros hermanos delante del Señor! 4 ¿Por
qué trajiste a la congregación del pueblo del Señor a este desierto
para morir, junto con todos nuestros animales? 5 ¿Por
qué nos obligaste a salir de Egipto y nos trajiste a este terrible lugar? ¡Esta
tierra no tiene grano ni higos ni uvas ni granadas ni agua para beber!».
6 Entonces
Moisés y Aarón se apartaron del pueblo y fueron a la entrada del tabernáculo, donde
cayeron rostro en tierra. Allí la presencia gloriosa del Señor se les
apareció, 7 y el Señor le dijo a
Moisés: 8 «Tú y Aarón tomen la vara y reúnan a toda
la comunidad. En presencia de todo el pueblo, háblale a la roca y de ella
brotará agua. De la roca proveerás suficiente agua para satisfacer a toda la
comunidad y a sus animales».
9 Así
que Moisés hizo lo que se le dijo. Tomó la vara del lugar donde se guardaba en
la presencia del Señor. 10 Luego él y Aarón
mandaron a llamar al pueblo a reunirse frente a la roca. «¡Escuchen, ustedes
rebeldes!—gritó—. ¿Acaso debemos sacarles agua de esta roca?». 11 Enseguida
Moisés levantó su mano y golpeó la roca dos veces con la vara y el agua brotó a
chorros. Así que toda la comunidad y sus animales bebieron hasta saciarse.
12 Sin
embargo, el Señor les dijo a Moisés y a Aarón: «¡Puesto que no
confiaron lo suficiente en mí para demostrar mi santidad a los israelitas,
ustedes no los llevarán a la tierra que les doy!». 13 Por
eso este lugar se conoce como las aguas de Meriba (que significa «discusión»)
porque allí el pueblo de Israel discutió con el Señor y él demostró
su santidad entre ellos.
Edom le niega el paso a Israel
14 Mientras
Moisés estaba en Cades, envió embajadores al rey de Edom con el siguiente
mensaje:
«Esto es lo que dicen tus parientes, los
israelitas: tú sabes todas las dificultades por las que hemos pasado. 15 Nuestros
antepasados bajaron a Egipto y allí vivimos un largo tiempo. Los egipcios nos
maltrataron brutalmente, tanto a nosotros como a nuestros antepasados; 16 pero
cuando clamamos al Señor, él nos oyó y envió a un ángel que nos sacó de
Egipto. Ahora estamos acampando en Cades, la ciudad en la frontera de tu
territorio. 17 Por favor, permítenos atravesar tu
territorio. Tendremos cuidado de no pasar por tus campos y viñedos, ni siquiera
beberemos el agua de tus pozos. Seguiremos derecho por el camino real, sin
desviarnos hasta que hayamos atravesado tu territorio».
18 Sin
embargo, el rey de Edom dijo: «¡Quédense fuera de mi territorio o saldré a su
encuentro con mi ejército!».
19 Entonces
los israelitas le contestaron: «Nos mantendremos en el camino principal. Si
nuestros animales beben de tu agua, te la pagaremos. Solo permítenos atravesar
tu territorio; es todo lo que pedimos».
20 Aun
así, el rey de Edom respondió: «¡Quédense fuera! Ustedes no pueden pasar por
nuestra tierra». Dicho esto, movilizó su ejército y salió contra ellos con una
fuerza imponente. 21 Y como Edom no les permitió a
los israelitas atravesar su país, se vieron obligados a regresar.
Muerte de Aarón
22 Toda
la comunidad israelita partió de Cades y llegó al monte Hor. 23 Allí,
en la frontera de la tierra de Edom, el Señor les dijo a Moisés y a
Aarón: 24 «Ha llegado el momento en que Aarón se
reúna con sus antepasados al morir. Él no entrará a la tierra que le daré al
pueblo de Israel, porque ustedes dos se rebelaron contra mis instrucciones con
respecto al agua en Meriba. 25 Lleva a Aarón y a su
hijo Eleazar y suban al monte Hor. 26 Ahí le
quitarás las vestiduras sacerdotales a Aarón y se las pondrás a su hijo
Eleazar. Aarón morirá allí y se reunirá con sus antepasados».
27 Así
que Moisés hizo lo que el Señor le ordenó. Los tres subieron juntos
al monte Hor, mientras toda la comunidad observaba. 28 En
la cumbre, Moisés le quitó las vestiduras sacerdotales a Aarón y se las puso a
Eleazar, hijo de Aarón. Entonces Aarón murió en la cima de la montaña y Moisés
y Eleazar descendieron. 29 Cuando el pueblo se dio
cuenta de que Aarón había muerto, todo Israel lo lloró por treinta días.
Victoria sobre los cananeos
21 El
rey cananeo de Arad que vivía en el Neguev oyó que los israelitas se acercaban
por el camino que atraviesa Atarim. Así que atacó a los israelitas y tomó a
algunos como prisioneros. 2 Entonces Israel hizo un
voto al Señor: «Si entregas a este pueblo en nuestras manos, destruiremos
por completo todas sus ciudades». 3 El Señor oyó
la petición de los israelitas y les dio la victoria sobre los cananeos. Así que
los israelitas los destruyeron por completo junto con sus ciudades y desde
entonces ese lugar se conoce como Horma.
La serpiente de bronce
4 Luego
el pueblo de Israel salió del monte Hor y tomó el camino hacia el mar Rojo para
bordear la tierra de Edom; pero el pueblo se impacientó con tan larga
jornada 5 y comenzó a hablar contra Dios y Moisés:
«¿Por qué nos sacaron de Egipto para morir aquí en el desierto? —se quejaron—.
Aquí no hay nada para comer ni agua para beber. ¡Además, detestamos este
horrible maná!».
6 Entonces
el Señor envió serpientes venenosas entre el pueblo y muchos fueron
mordidos y murieron. 7 Así que el pueblo acudió a
Moisés y clamó: «Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti.
Pide al Señor que quite las serpientes». Así pues, Moisés oró por el
pueblo.
8 Entonces
el Señor le dijo a Moisés: «Haz la figura de una serpiente venenosa y
átala a un poste. Todos los que sean mordidos vivirán tan solo con mirar la
serpiente». 9 Así que Moisés hizo una serpiente de
bronce y la ató a un poste. ¡Entonces los que eran mordidos por una serpiente
miraban la serpiente de bronce y sanaban!
Viaje de Israel a Moab
10 Después,
los israelitas viajaron a Obot y acamparon allí. 11 Luego
siguieron a Ije-abarim, en el desierto situado en la frontera oriental de
Moab. 12 De allí viajaron al valle del arroyo Zered
y armaron el campamento. 13 Después partieron y
acamparon en el otro lado del río Arnón, en el desierto junto al territorio
amorreo. El río Arnón forma la frontera que divide a los moabitas de los
amorreos. 14 Por esta razón El libro de las
guerras del Señor habla de la ciudad de Vaheb en la región de
Sufa, de los barrancos del río Arnón, 15 y de los
barrancos que se extienden hasta los asentamientos de Ar en la frontera de
Moab.
16 De
allí los israelitas viajaron a Beer, el pozo donde el Señor le
dijo a Moisés: «Reúne al pueblo y yo les daré agua». 17 Allí
los israelitas entonaron el siguiente canto:
«¡Brota, oh pozo!
¡Sí, canten sus alabanzas!
18 Canten de este pozo,
que príncipes excavaron,
que grandes líderes abrieron
con sus cetros y varas».
Luego los israelitas salieron del desierto y
pasaron por Mataná, 19 Nahaliel y Bamot. 20 Después
fueron al valle en Moab donde está la cima del monte Pisga, con vista a la
tierra baldía.
Victoria sobre Sehón y Og
21 Después
los israelitas enviaron embajadores a Sehón, rey de los amorreos, con el
siguiente mensaje:
22 «Permítenos
atravesar tu territorio. Tendremos cuidado de no pasar por tus campos y
viñedos, ni siquiera beberemos agua de tus pozos. Seguiremos derecho por el
camino real hasta que hayamos atravesado tu territorio».
23 Sin
embargo, el rey Sehón rehusó permitirles atravesar su territorio. En cambio,
movilizó a todo su ejército y atacó a Israel en el desierto y peleó con ellos
en Jahaza. 24 Así que los israelitas los masacraron
a filo de espada y ocuparon su tierra, desde el río Arnón hasta el río Jaboc.
Avanzaron solo hasta los límites de los amonitas porque su frontera estaba
fortificada.
25 De
manera que Israel tomó todas las ciudades amorreas y se estableció en ellas,
incluida la ciudad de Hesbón y sus aldeas vecinas. 26 Hesbón
había sido la capital de Sehón, rey de los amorreos. Él había derrotado al rey
moabita anterior y se había apoderado de toda su tierra hasta el río
Arnón. 27 Por eso los poetas antiguos escribieron
lo siguiente sobre él:
«¡Vengan a Hesbón y que sea reconstruida!
Que la ciudad de Sehón sea restaurada.
28 Un fuego ardiente salió de Hesbón,
un incendio de la ciudad de Sehón.
Quemó la ciudad de Ar en Moab;
destruyó a los gobernantes de las alturas de Arnón.
29 ¡Qué aflicción te espera, oh pueblo de Moab!
¡Están acabados, oh adoradores de Quemos!
Quemos dejó a sus hijos como refugiados,
a sus hijas como cautivas de Sehón, el rey amorreo.
30 Los hemos destruido por completo,
desde Hesbón hasta Dibón.
Los hemos exterminado por completo,
hasta lugares tan lejanos como Nofa y Medeba».
31 Así
pues, el pueblo de Israel ocupó el territorio de los amorreos. 32 Después
que Moisés envió hombres a explorar la región de Jazer, tomaron todas las
ciudades de la región y expulsaron a los amorreos que vivían allí. 33 Luego
volvieron y se marcharon por el camino que se dirige a Basán, pero Og, rey de
Basán, los atacó con todo su pueblo en Edrei. 34 El Señor le
dijo a Moisés: «No le tengas miedo, porque yo te lo he entregado junto con toda
su gente y su tierra. Haz con él lo mismo que hiciste con Sehón, rey de los
amorreos, que gobernó en Hesbón». 35 Así que Israel
mató al rey Og, a sus hijos y a todos sus súbditos; no quedó nadie con vida.
Entonces Israel ocupó su territorio.
SALMOS 46
Para el director del coro: cántico de
los descendientes de Coré; entónese con voces de soprano.
46 Dios
es nuestro refugio y nuestra fuerza;
siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de
dificultad.
2 Por lo tanto, no temeremos cuando vengan terremotos
y las montañas se derrumben en el mar.
3 ¡Que rujan los océanos y hagan espuma!
¡Que tiemblen las montañas mientras suben las
aguas! Interludio
4 Un
río trae gozo a la ciudad de nuestro Dios,
el hogar sagrado del Altísimo.
5 Dios habita en esa ciudad; no puede ser destruida.
En cuanto despunte el día, Dios la protegerá.
6 ¡Las naciones se encuentran en un caos,
y sus reinos se desmoronan!
¡La voz de Dios truena,
y la tierra se derrite!
7 El Señor de los Ejércitos Celestiales está
entre nosotros;
el Dios de Israel es nuestra fortaleza. Interludio
8 Vengan,
vean las obras gloriosas del Señor:
miren cómo trae destrucción sobre el mundo.
9 Él hace cesar las guerras en toda la tierra;
quiebra el arco y rompe la lanza
y quema con fuego los escudos.
10 «¡Quédense
quietos y sepan que yo soy Dios!
Toda nación me honrará.
Seré honrado en el mundo entero».
11 El Señor de
los Ejércitos Celestiales está entre nosotros;
el Dios de Israel es nuestra fortaleza. Interludio
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”