Abril 19 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 88
2 SAMUEL 4 - 8
Asesinato de Is-boset
4 Cuando
Is-boset, el hijo de Saúl, se enteró de la muerte de Abner en Hebrón, se
acobardó y todo Israel quedó paralizado de miedo. 2 Ahora
bien, había dos hermanos, Baana y Recab, que eran capitanes de los
destacamentos de asalto de Is-boset. Eran hijos de Rimón, un miembro de la
tribu de Benjamín que vivía en Beerot. La ciudad de Beerot ahora forma parte
del territorio de Benjamín 3 porque los habitantes
originarios de Beerot huyeron a Gitaim, donde todavía viven como extranjeros.
4 (Jonatán,
hijo de Saúl, tuvo un hijo llamado Mefiboset, quien quedó lisiado de niño.
Cuando Mefiboset tenía cinco años, llegó la noticia desde Jezreel de que Saúl y
Jonatán habían muerto en batalla. Al enterarse la niñera, tomó al niño y huyó;
pero, con el apuro, se le cayó y quedó lisiado).
5 Cierto
día, Recab y Baana, los hijos de Rimón de Beerot, fueron a la casa de Is-boset
cerca del mediodía mientras él dormía la siesta. 6 A
la portera, quien había estado zarandeando trigo, le dio sueño y se durmió. Así
que Recab y Baana pasaron desapercibidos. 7 Entraron
en la casa y encontraron a Is-boset dormido en su cama. Lo golpearon, lo
mataron y le cortaron la cabeza. Luego tomaron la cabeza y huyeron durante la
noche a través del valle del Jordán. 8 Cuando
llegaron a Hebrón le presentaron la cabeza de Is-boset a David y exclamaron:
—¡Mire! Aquí está la cabeza de Is-boset, el hijo
de su enemigo Saúl, quien intentó matarlo. ¡El Señor le ha dado hoy a
mi señor el rey venganza sobre Saúl y toda su familia!
9 Pero
David les dijo a Recab y a Baana:
—El Señor, quien me salvó de mis enemigos,
es mi testigo. 10 Una vez alguien me dijo: “Saúl ha
muerto”, pensando que me traía buenas noticias. Pero yo lo agarré y lo maté en
Siclag. ¡Esa fue la recompensa que le di por sus noticias! 11 ¿Cuánto
más debo recompensar a los hombres malignos que mataron a un hombre inocente en
su propia casa y mientras estaba en la cama? ¿No debería hacerlos responsables
de su sangre y así liberar al mundo de su presencia?
12 Entonces
David ordenó a sus hombres que los mataran, y así lo hicieron. Les cortaron las
manos y los pies, y colgaron sus cuerpos junto al estanque de Hebrón. Luego
tomaron la cabeza de Is-boset y la enterraron en la tumba de Abner en Hebrón.
David, rey de todo Israel
5 Luego
todas las tribus de Israel fueron a David en Hebrón y le dijeron: «Somos de la
misma sangre. 2 En el pasado, cuando Saúl era
nuestro rey, en realidad era usted quien dirigía a las fuerzas de Israel. Y
el Señor le dijo: “Tú serás el pastor de mi pueblo Israel; tú serás
el líder de Israel”».
3 De
modo que allí en Hebrón el rey David hizo un pacto ante el Señor con
todos los ancianos de Israel, y lo ungieron rey de Israel.
4 David
tenía treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años. 5 Había
reinado sobre Judá desde Hebrón siete años y seis meses, y desde Jerusalén
reinó sobre todo Israel y Judá por treinta y tres años.
David toma Jerusalén
6 Luego
David guio a sus hombres a Jerusalén para pelear contra los jebuseos, los
habitantes originarios de esa tierra, que vivían allí. Los jebuseos se mofaban
de David: «¡Jamás entrarás aquí! ¡Hasta los ciegos y los cojos pueden impedir
que ingreses!». Pues los jebuseos pensaban que estaban a salvo. 7 Pero
David tomó la fortaleza de Sion, la que ahora se llama Ciudad de David.
8 El
día del ataque, David les dijo a sus tropas: «Odio a esos jebuseos “cojos” y
“ciegos”. Todo el que ataque la ciudad, que haga su entrada por el túnel de
agua». Este es el origen del dicho: «Ni el ciego ni el cojo pueden entrar en la
casa».
9 Así
que David hizo de la fortaleza su casa y la llamó la Ciudad de David. Extendió
la ciudad, comenzando desde los terraplenes, y continuó hacia
adentro. 10 David se hacía cada vez más poderoso,
porque el Señor Dios de los Ejércitos Celestiales estaba con él.
11 Luego
Hiram, rey de Tiro, envió mensajeros a David, junto con madera de cedro, así
como carpinteros y canteros, quienes construyeron un palacio para David. 12 Entonces
David se dio cuenta de que el Señor lo había confirmado como rey de
Israel y que había bendecido su reino por amor a su pueblo Israel.
13 Después
de mudarse de Hebrón a Jerusalén, David tomó más concubinas y esposas, y ellas
tuvieron más hijos e hijas. 14 Estos son los
nombres de los hijos de David que nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán,
Salomón, 15 Ibhar, Elisúa, Nefeg, Jafía, 16 Elisama,
Eliada y Elifelet.
David conquista a los filisteos
17 Cuando
los filisteos se enteraron de que David había sido ungido rey de Israel,
movilizaron todas sus fuerzas para capturarlo; pero le avisaron a David que
venían, así que entró en la fortaleza. 18 Los
filisteos llegaron y se desplegaron por todo el valle de Refaim. 19 Entonces
David le preguntó al Señor:
—¿Debo salir a pelear contra los filisteos? ¿Los
entregarás en mis manos?
El Señor le contestó a David:
—Sí, adelante. Te aseguro que te los entregaré.
20 Entonces
David fue a Baal-perazim y allí derrotó a los filisteos. «¡El Señor lo
hizo!—exclamó David—. ¡Él irrumpió en medio de mis enemigos como una violenta
inundación!». Así que llamó a ese lugar Baal-perazim (que significa «el Señor
que irrumpe»). 21 Los filisteos abandonaron allí
sus ídolos, y David y sus hombres los confiscaron.
22 Pero
poco tiempo después, los filisteos volvieron y de nuevo se desplegaron en el
valle de Refaim. 23 De nuevo David le preguntó
al Señor qué debía hacer. «No los ataques de frente—le contestó
el Señor—. En cambio, rodéalos y, cerca de los álamos, atácalos por
la retaguardia. 24 Cuando oigas un sonido como de
pies que marchan en las copas de los álamos, ¡mantente alerta! Esa será la
señal de que el Señor va delante de ti para herir de muerte al
ejército filisteo». 25 Entonces David hizo lo que
el Señor le ordenó e hirió de muerte a los filisteos desde Gabaón hasta
Gezer.
Traslado del arca a Jerusalén
6 Entonces
David volvió a reunir a las tropas más selectas de Israel, un total de treinta
mil. 2 Y las llevó a Baala de Judá para traer
de regreso el arca de Dios, que lleva el nombre del Señor de los
Ejércitos Celestiales, quien está entronizado entre los querubines. 3 Así
que pusieron el arca de Dios en una carreta nueva y la retiraron de la casa de
Abinadab, que estaba en una colina. Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban la
carreta 4 que cargaba el arca de Dios. Ahío
caminaba delante del arca. 5 David y todo el pueblo
de Israel celebraban ante el Señor, entonando canciones y tocando
todo tipo de instrumentos musicales: liras, arpas, panderetas, castañuelas y
címbalos.
6 Cuando
llegaron al campo de trillar de Nacón, los bueyes tropezaron, y Uza extendió la
mano para sujetar el arca de Dios. 7 Entonces se
encendió el enojo del Señor contra Uza, y Dios lo hirió de muerte
debido a lo que hizo. Así fue como Uza murió allí mismo junto al arca de
Dios.
8 Entonces
David se enojó porque la ira del Señor se había desatado contra Uza y
llamó a ese lugar Fares-uza (que significa «desatarse contra Uza»), nombre que
conserva hasta el día de hoy.
9 Ahora
David tenía miedo del Señor y preguntó: «¿Cómo podré regresar el arca
del Señor para que esté bajo mi cuidado?». 10 Por
lo tanto, David decidió no trasladar el arca del Señor a la Ciudad de
David, sino que la llevó a la casa de Obed-edom, en Gat. 11 El
arca del Señor permaneció en la casa de Obed-edom por tres meses, y
el Señor bendijo a Obed-edom y a los de su casa.
12 Entonces
le dijeron al rey David: «El Señor ha bendecido a los de la casa de
Obed-edom y a todo lo que tiene a causa del arca de Dios». Luego David fue y
llevó el arca de Dios de la casa de Obed-edom a la Ciudad de David con gran
celebración. 13 Cuando los hombres que llevaban el
arca del Señor dieron apenas seis pasos, David sacrificó un toro y un
ternero engordado. 14 Y David danzó ante el Señor con
todas sus fuerzas, vestido con una vestidura sacerdotal. 15 David
y todo el pueblo trasladaron el arca del Señor entre gritos de
alegría y toques de cuernos de carnero.
Mical desprecia a David
16 Entonces,
cuando el arca del Señor entraba a la Ciudad de David, Mical, hija de
Saúl, se asomó por la ventana. Cuando vio que el rey David saltaba y danzaba
ante el Señor, se llenó de desprecio hacia él.
17 Así
que trasladaron el arca y la colocaron en su lugar dentro de la carpa especial
que David le había preparado. David sacrificó al Señor ofrendas
quemadas y ofrendas de paz. 18 Cuando terminó de
ofrecer los sacrificios, David bendijo al pueblo en el nombre del Señor de
los Ejércitos Celestiales. 19 Después repartió a
todos los israelitas que estaban allí reunidos, tanto hombres como mujeres, una
hogaza de pan, un pastel de dátiles y un pastel de pasas de uva. Luego
todos regresaron a su casa.
20 Cuando
David regresó a su hogar para bendecir a su propia familia, Mical, la hija de
Saúl, salió a su encuentro y le dijo indignada:
—¡Qué distinguido se veía hoy el rey de Israel,
exhibiéndose descaradamente delante de las sirvientas tal como lo haría
cualquier persona vulgar!
21 David
le replicó a Mical:
—¡Estaba danzando delante del Señor, quien
me eligió por encima de tu padre y de su familia! Él me designó como el líder
de Israel, el pueblo del Señor, y de este modo celebro delante de
él. 22 ¡Así es, y estoy dispuesto a quedar en
ridículo e incluso a ser humillado ante mis propios ojos! Pero esas sirvientas
que mencionaste, ¡de seguro seguirán pensando que soy distinguido!
23 Y
Mical, la hija de Saúl, nunca tuvo hijos en toda su vida.
Pacto del Señor con David
7 Una
vez que David se instaló en el palacio, y el Señor le dio descanso de
los enemigos que lo rodeaban, 2 el rey mandó llamar
al profeta Natán.
—Mira—le dijo David—, yo vivo en un hermoso
palacio de cedro, ¡mientras que el arca de Dios está allá afuera en una
carpa!
3 Natán
le respondió al rey:
—Adelante, haz todo lo que tienes pensado porque
el Señor está contigo.
4 Pero
esa misma noche el Señor le dijo a Natán:
5 «Ve
y dile a mi siervo David: “Esto ha declarado el Señor: ¿acaso eres tú el
que me debe construir una casa en la que yo viva? 6 Desde
el día en que saqué a los israelitas de Egipto hasta hoy, nunca he vivido en
una casa. Siempre fui de un lugar a otro con una carpa y un tabernáculo como mi
morada. 7 Sin embargo, dondequiera que fui con los
israelitas, ni una sola vez me quejé ante los jefes de las tribus de Israel,
los pastores de mi pueblo Israel. Nunca les pregunté: ‘¿Por qué no me han
construido una hermosa casa de cedro?’”.
8 »Ahora
ve y dile a mi siervo David: “Esto ha declarado el Señor de los
Ejércitos Celestiales: te saqué de cuidar ovejas en los pastos y te elegí para
que fueras el líder de mi pueblo Israel. 9 He
estado contigo dondequiera que has ido y destruí a todos tus enemigos frente a
tus propios ojos. ¡Ahora haré que tu nombre sea tan famoso como el de los
grandes que han vivido en la tierra! 10 Le daré una
patria a mi pueblo Israel y lo estableceré en un lugar seguro donde nunca será
molestado. Las naciones malvadas no lo oprimirán como lo hicieron en el
pasado, 11 cuando designé jueces para que
gobernaran a mi pueblo Israel; y te daré descanso de todos tus enemigos.
»”Además, el Señor declara que
construirá una casa para ti, ¡una dinastía de reyes! 12 Pues
cuando mueras y seas enterrado con tus antepasados, levantaré a uno de tus
hijos de tu propia descendencia y fortaleceré su reino. 13 Él
es quien edificará una casa—un templo—para mi nombre, y afirmaré su trono real
para siempre. 14 Yo seré su padre, y él será mi
hijo. Si peca, lo corregiré y lo disciplinaré con vara, como lo haría cualquier
padre. 15 Pero no le retiraré mi favor como lo
retiré de Saúl, a quien quité de tu vista. 16 Tu
casa y tu reino continuarán para siempre delante de mí, y tu trono estará
seguro para siempre”».
17 Entonces
Natán regresó adonde estaba David y repitió todo lo que el Señor le
había dicho en la visión.
Oración de gratitud de David
18 Entonces
el rey David entró y se sentó delante del Señor y oró:
«¿Quién soy yo, oh Señor Soberano, y
qué es mi familia para que me hayas traído hasta aquí? 19 Y
ahora, Señor Soberano, sumado a todo lo demás, ¡hablas de darle a tu
siervo una dinastía duradera! ¿Tratas a todos de esta manera, oh Señor Soberano?
20 »¿Qué
más puedo decirte? Tú sabes cómo es realmente tu siervo, Señor Soberano. 21 Debido
a tu promesa y según tu voluntad hiciste todas estas grandes cosas y las diste
a conocer a tu siervo.
22 »¡Qué
grande eres, oh Señor Soberano! No hay nadie como tú. ¡Nunca hemos
oído de otro Dios como tú! 23 ¿Qué otra nación
sobre la tierra es como tu pueblo Israel? ¿Qué otra nación, oh Dios, has
redimido de la esclavitud para que sea tu pueblo? Te hiciste un gran nombre
cuando redimiste a tu pueblo de Egipto. Realizaste imponentes milagros y
expulsaste a las naciones y a los dioses que le impidieron el paso. 24 Hiciste
de Israel tu pueblo para siempre y tú, oh Señor, llegaste a ser su Dios.
25 »Y
ahora, oh Señor Dios, yo soy tu siervo; haz lo que prometiste
respecto a mí y a mi familia. Confírmalo como una promesa que durará para
siempre. 26 Que tu nombre sea honrado para siempre,
de modo que todos digan: “¡El Señor de los Ejércitos Celestiales es
Dios sobre Israel!”. Que la casa de tu siervo David permanezca delante de ti
para siempre.
27 »Oh Señor de
los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel, yo me he atrevido a elevarte esta
oración porque le revelaste todo esto a tu siervo con las siguientes palabras:
“Construiré una casa para ti, ¡una dinastía de reyes!”. 28 Pues
tú eres Dios, oh Señor Soberano; tus palabras son verdad, y le has
prometido estas cosas buenas a tu siervo. 29 Ahora
que te complazca bendecir la casa de tu siervo para que permanezca para siempre
delante de ti. Has hablado, y cuando concedes una bendición a tu siervo,
oh Señor Soberano, ¡es una bendición eterna!».
Victorias militares de David
8 Después
David derrotó y sometió a los filisteos al conquistar Gat, su ciudad más
grande. 2 David también conquistó la tierra de
Moab. Hizo que la gente se acostara en el suelo en una fila y con una soga los
midió y los separó por grupos. Ejecutó dos grupos por cada grupo que dejó con
vida. Los moabitas a quienes se les perdonó la vida, se convirtieron en
súbditos de David y tuvieron que pagarle tributo.
3 David
también destruyó las fuerzas de Hadad-ezer, hijo de Rehob, rey de Soba, cuando
Hadad-ezer marchó para fortalecer su control a lo largo del río Éufrates. 4 David
capturó mil carros de guerra, siete mil conductores de carros de guerra y
veinte mil soldados de infantería. Les lisió los caballos de tiro, excepto los
necesarios para cien carros de guerra.
5 Cuando
los arameos de Damasco llegaron para ayudar al rey Hadad-ezer, David mató a
veintidós mil de ellos. 6 Luego puso varias
guarniciones militares en Damasco, la capital aramea, y los arameos se
convirtieron en súbditos de David y le pagaban tributo. Así que el Señor le
daba la victoria a David dondequiera que iba.
7 David
llevó a Jerusalén los escudos de oro de los oficiales de Hadad-ezer, 8 junto
con una gran cantidad de bronce de las ciudades de Teba y Berotai que pertenecían a
Hadad-ezer.
9 Cuando
Toi, rey de Hamat, se enteró de que David había destruido a todo el ejército de
Hadad-ezer, 10 envió a su hijo Joram para felicitar
al rey David por su exitosa campaña. Hadad-ezer y Toi habían sido enemigos y
con frecuencia estaban en guerra. Joram le obsequió a David muchos regalos de
plata, de oro y de bronce.
11 El
rey David dedicó todos estos regalos al Señor, así como lo hizo con la
plata y el oro de las demás naciones que había derrotado 12 —de
Edom, de Moab, de Amón, de Filistea y de Amalec—y de Hadad-ezer hijo de
Rehob, rey de Soba.
13 A
raíz de esto, David se volvió muy famoso. Después de su regreso, aniquiló a
dieciocho mil edomitas en el valle de la Sal. 14 Puso
guarniciones militares por todo Edom, y los edomitas se convirtieron en
súbditos de David. Es más, el Señor le daba la victoria a David
dondequiera que iba.
15 De
modo que David reinó sobre todo Israel e hizo lo que era justo y correcto para
su pueblo. 16 Joab, hijo de Sarvia, era el
comandante del ejército; Josafat, hijo de Ahilud, era el historiador del
reino. 17 Sadoc, hijo de Ahitob, y Ahimelec, hijo
de Abiatar, eran los sacerdotes; Seraías era el secretario de la corte. 18 Benaía,
hijo de Joiada, era el capitán de la guardia personal del rey, y los hijos
de David servían como líderes sacerdotales.
SALMOS 88
Para el director del coro: salmo de los
descendientes de Coré. Cántico; entónese con la melodía de «El sufrimiento de
la aflicción». Salmo de Hemán el ezraíta.
88 Oh Señor, Dios de mi
salvación,
a ti clamo de día.
A ti vengo de noche.
2 Oye ahora mi oración;
escucha mi clamor.
3 Mi vida está llena de dificultades,
y la muerte se acerca.
4 Estoy como muerto,
como un hombre vigoroso al que no le quedan fuerzas.
5 Me han dejado entre los muertos,
y estoy tendido como un cadáver en la tumba.
Soy olvidado,
estoy separado de tu cuidado.
6 Me arrojaste a la fosa más honda,
a las profundidades más oscuras.
7 Tu ira me oprime;
con una ola tras otra me has cercado. Interludio
8 Alejaste a mis amigos
al hacerme repulsivo para ellos.
Estoy atrapado y no hay forma de escapar.
9 Los ojos se me cegaron de
tantas lágrimas.
Cada día suplico tu ayuda, oh Señor;
levanto a ti mis manos para pedir misericordia.
10 ¿Acaso tus obras maravillosas sirven de algo a los
muertos?
¿Se levantan ellos y te alaban? Interludio
11 ¿Pueden anunciar tu amor
inagotable los que están en la tumba?
¿Pueden proclamar tu fidelidad en el lugar de
destrucción?
12 ¿Puede la oscuridad hablar de tus obras maravillosas?
¿Puede alguien en la tierra del olvido contar de tu
justicia?
13 Oh Señor, a ti clamo;
seguiré rogando día tras día.
14 Oh Señor, ¿por qué me rechazas?
¿Por qué escondes tu rostro de mí?
15 Desde mi juventud, estoy enfermo
y al borde de la muerte.
Me encuentro indefenso y desesperado ante tus terrores.
16 Tu ira feroz me ha abrumado;
tus terrores me paralizaron.
17 Todo el día se arremolinan como las aguas de una
inundación
y me han cercado por completo.
18 Me has quitado a mis compañeros y a mis seres
queridos;
la oscuridad es mi mejor amiga.
LA FE QUE SOSTIENE EN MEDIO DE LA INCERTIDUMBRE
Estimado lector:
Los capítulos 4, 5, 6, 7 y 8 de 2 Samuel, junto con
el Salmo 88, describen la consolidación del reinado de David, evidenciando su
integridad, la importancia de la obediencia y el cumplimiento de las promesas
divinas en medio de contextos complejos.
Tras la debilidad de la casa de Saúl, Is-boset es
asesinado por sus propios capitanes, quienes esperan obtener recompensa de
David. Sin embargo, él ordena su ejecución, dejando en evidencia que no busca
el poder mediante violencia ni conspiraciones. Este acto reafirma su justicia y
marca el cierre de la dinastía de Saúl, abriendo paso a la unificación del
reino bajo su liderazgo.
Posteriormente, todas las tribus reconocen a David
como rey. Jerusalén es conquistada y establecida como capital, consolidando su
gobierno. David consulta a Dios antes de enfrentar a los filisteos, obteniendo
victorias que evidencian el favor divino. Se resalta que su éxito no depende
únicamente de su capacidad, sino de su dependencia de Dios, aunque también se
anticipan decisiones personales que traerán consecuencias futuras.
El traslado del arca a Jerusalén revela la santidad
de Dios. Un primer intento falla cuando Uza muere al tocarla, evidenciando que
las buenas intenciones no sustituyen la obediencia. Posteriormente, el traslado
se realiza conforme a la ley, y David celebra con gozo y humildad, en contraste
con el desprecio de Mical, lo que resalta que la verdadera adoración implica
reverencia y entrega total.
Más adelante, David expresa su deseo de construir
un templo, pero Dios le promete una “casa” eterna, estableciendo un pacto que
trasciende su tiempo. David responde con humildad, reconociendo la grandeza de
Dios. Finalmente, se presenta la expansión del reino, donde David vence a sus
enemigos y establece un gobierno justo, reconociendo que sus victorias
provienen de Dios.
Aplicación:
Los
acontecimientos descritos se relacionan con la profundidad del Salmo 88, que
expresa angustia, oscuridad y un clamor persistente sin respuesta visible. A
pesar de ello, se evidencia que, aun en medio de conflictos, injusticias y
momentos de incertidumbre, el propósito de Dios continúa
avanzando.
Se resalta que la fe no elimina las dificultades
inmediatas, pero sostiene en medio de ellas. Así como el salmista persevera en
medio de la oscuridad, se enfatiza la importancia de mantener la obediencia y
la dependencia de Dios, aun cuando no se perciban respuestas inmediatas. Esta
perspectiva permite comprender que el proceso también forma parte del
cumplimiento del propósito divino.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”